Energía Morfogenética

Energía Morfogenética
Fuerza de los Revolucionarios para luchar de manera inquebrantable por consolidar la Revolución Bolivariana

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano
Se iniciia el 31.05 a las 08.30am en la UBV de Caracas, Los Chaguaramos, Piso 10, Sala Cruz Diez

Hacia la Capilla ardiente de 10 días

Hacia la Capilla ardiente de 10 días
Fueron cientos de miles quizás millones...no se sabe cuántos desfilaron frente a Chávez para darle su adiós

El Comunismo en Venezuela en 2017

El Comunismo en Venezuela en 2017
El comunismo hoy en día en el siglo XXI lo interpreto como el modo de vida que se fundamenta en la espiritualidad (razón política de energía morfogenética para luchar por transformar el mundo) del ser para organizar a la sociedad en componentes comunitarios que buscan alcanzar el Bien Común (racionalidad de justicia), la producción socialista y el poder popular expresado por vía del autogobiernC

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre
Quienes creen en el Socialismo Bolivariano (Revolución), como otro modo de vida diferente al capitalismo, buscan la realización de actos dirigidos a transformar el capitalismo y generar una nueva estructura de relaciones humanas que invente el otro mundo posible.

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano
La coyuntura en que se encuentra Venezuela al realizarse la Cumbre de los Países del MNOAL es una oportunidad, para el país que sigue de manera inexpugnable alcanzar la viabilidad de construir el Socialismo Bolivariano

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo
La fuerza interior se crece para transformarse en ímpetu imbatible al dominar las ideas que proyectan el modo de vida sustentado en el socialismo, razón del reto contra las fuerzas de USA, de la derecha mundial y la globalización universal.

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción
El Bien son los principios, la ética, la moral de la justicia, la razón del espíritu. El Bien es el amor al prójimo y la Buena Voluntad. El Mal es el odio, la devastación consciente, la intención de hacer daño, la negación de la idea, del pensamiento y de la Revolución.

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía
No puede uno de sus miembros (OEA) invocar la aplicación de la Carta cuando se carece de moral política por ser violador de su articulado.

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación
Democracia Directa es el nuevo estadio que tiene que asumir la Revolución Bolivariana una vez que el pueblo venza a la GNC, a la desestabilización, a la derecha mundial, al Comado Sur, al Departamento de Estado, a los gobiernos de la derecha mundial y al Presidente de USA.

viernes, 7 de diciembre de 2012



Democracia Directa: Sustentos filosóficos y existenciales

El individuo como centro de desarrollo

La democracia directa parte del concepto que considera al hombre como el centro de desarrollo. El hombre como factor primario al cual se le debe estimular para otorgarle valores que le permitan alcanzar la prosperidad, la riqueza y altos niveles existenciales en el orden moral y espiritual. La democracia directa asume al hombre como centro primordial de su atención, promoción y evolución y, por lo tanto, es éste quien debe tomar las decisiones que le permitan definir el modelo de desarrollo socio económico de su comunidad. La democracia directa conduce y estimula la participación individual para que domine su entorno en base a sus  creencias, hábitos, costumbres y expectativas de vida.

Valores de hombre
Como parte de los valores que proclama la democracia directa los cuales deben otorgárseles al individuo y a reconocérselos como un derecho a poseer está la propiedad de la tierra como valor primario. La posesión de la tierra es fundamental  e indispensable para llegar a las metas del cambio profundo que busca la sociedad. La democracia directa incentiva la participación de todos sin excepción y promueve que cada quien exprese sus ideales, manifieste lo que busca en la vida y ejecute los acuerdos de creación o transformación de su hábitat, medio natural de subsistencia o entorno material.



Principios fundamentales de la democracia directa
Tres principios fundamentales definen el carácter democrático y revolucionario de la democracia directa: la comunidad organizada, la toma de decisiones por parte de la comunidad y el bien común.

El principio de la comunidad organizada se traduce en una búsqueda de la disciplina social del colectivo, para alcanzar estadios de autosuficiencia a fin de generar los medios y canales de producción más apropiados para la comunidad.  La comunidad organizada permite establecer las vías para aprender a dominar la técnica, los oficios y las habilidades que se necesitan poseer para crear o inventar
los instrumentos teóricos y prácticos que conduzcan a esa comunidad a la satisfacción de sus necesidades políticas, sociales y económicas.

La toma de decisiones por parte de la comunidad  es el método que permite canalizar las inquietudes del pueblo ante los organismos intermediarios del poder público, entre ellos el gobierno nacional, para que éste actúe en base a las decisiones adoptadas por ese colectivo.

El bien común  es la satisfacción de las expectativas del colectivo en sus niveles más elevados de lo espiritual, lo material y lo moral. El bien común induce al individuo a convertirse en un ser terrenal de buena voluntad. Por lo tanto, el bien común es el ejercicio más sublime de la manifestación espontánea del amor por el prójimo. Es la búsqueda por dignificar la condición humana. Es la generación de canales para que el hombre pueda ser próspero y rico en todos los aspectos de la vida. El bien común es llevar la felicidad al individuo, al grupo y a la sociedad.

Razón existencial
Cuando creemos en los más nobles ideales que identifican la razón de nuestra lucha política, nada podrá detenernos.  Más allá de la expresiones teóricas y manifestaciones formales, tales como la dirección de una organización política o ser electo para un cargo de representación popular, se ubican los ideales y las expectativas por alcanzar las metas que trascienden lo establecido. Más democracia para el pueblo es uno de esos ideales, convertido también en una consigna revolucionaria de corte universal. La participación auténtica del pueblo, otro de los ideales, se convierte en el objetivo que sintetiza la conducta de quienes hemos sido forjado en la lucha por alcanzar la transformación y cambio radical de la sociedad. La democracia directa,  principio rector de esa lucha, pasa a ser la meta ulterior que guía a los guardianes del destino de Venezuela. Quienes así nos consideramos debemos hacer del cambio revolucionario la fuerza de contención a los reformistas, oportunistas y demás desviadores del proceso que no quieren darle paso a las innovaciones de una nueva sociedad. La conducta puesta de manifiesto por los que representan el statu quo o reformismo,  significa todo lo contrario al proyecto de reconstrucción nacional. Proyecto que plantea la real participación del colectivo en el proceso de toma de decisiones y cuyo objetivo es transferir, por vez primera en la historia de la República, el poder al pueblo. La meta a alcanzar es la revolución de la democracia directa. A todo esto se opone la reforma. El statu quo, lo establecido, el puntofijismo o los imitadores del cogollo, estén ubicados en cualquier espacio de la escena política, son categorías similares que significan antidemocracia, que niegan la participación de la sociedad organizada en la toma de decisiones. La reforma siempre se opondrá a la participación democrática del individuo y de los grupos que se organizan para ejercer ese derecho. La reforma nunca incentivará la participación del colectivo ni del hombre común en la toma de decisiones.  La reforma es todo lo contrario al desarrollo autónomo de las decisiones por parte de la comunidad organizada. La realización de asambleas, por ejemplo, pero de asambleas auténticas del pueblo representa la genuina participación del colectivo en la gestión de dirección de la sociedad. No obstante, esto no cabe en la reforma. La reforma es el  cogollo. La reforma agotó su tiempo y resquebrajó su espacio. Lo hizo crujir y por lo tanto permitió el colapso del sistema por usurparle el poder al pueblo y enquistarse en la estructura cupular del mando de la sociedad. Vernos en ese ejemplo es una recomendación a los que se identifican con la revolución. Aprender de los errores autocráticos de la reforma es un deber de quienes queremos poner en práctica la democracia directa. La revolución de la democracia directa representa la auténtica lucha popular por construir los caminos de los nuevos tiempos de Venezuela. Asi tiene que ser entendido por quienes quieren ser protagonistas de los cambios. El hombre que aspira a escribir la historia de la Patria, indistintamente del sitio que le corresponda protagonizar,  lo hará  colocándose al servicio del pueblo. Haciéndolo así, obtendrá su recompensa cuando actúe pensando en serle útil a la sociedad y dejando sin efecto las ambiciones personales que lo tientan a caer en las perversiones del poder. Si la prédica por alcanzar los cambios verdaderos se identifica con la participación del colectivo, los que tienen la responsabilidad de dirigirlo nunca deben actuar en sentido opuesto. Su obligación es luchar a su lado, buscando el consenso de todos. Mantenernos en los caminos de la defensa por la democracia del pueblo más que una prerrogativa individual es una obligación de nuestro destino. De igual manera, la comunidad tiene que asumir su firme participación y su plena disposición a hacer valer la libertad de conciencia en la toma de decisiones. Solamente así justificará su condición de pueblo con plenos derechos al servicio de la causa revolucionaria y al proyecto de reconstrucción nacional.

Para derrotar a la reforma debemos ser consecuentes con los postulados que invocamos. Debemos ser humildes al administrar el poder. Tenemos que mantenernos firme en enfrentar a la reforma y no dejarnos llevar por la fascinación de convertirnos en cúpula y caer en la tentación de imponer el mando estilo cogollo del statu quo. Son nuevos tiempos los que han llegado para nuestro país. Es el momento estelar del pueblo y su protagonismo. Todos los que nos sentimos revolucionarios debemos cumplir nuestro exacto rol como instrumento del pueblo. De esta manera nos entenderemos todos y nos reubicaremos en el justo camino que ha guiado una lucha imperecedera de tantos años invertidos y llenos de esperanza.


La lucha política

Ya lo hemos dicho, la lucha política es infinita. Nunca se agotan las batallas, ni jamás se alcanzan los objetivos como previamente se han definido. La lucha política no tiene fronteras, ni territorio específico de confrontación. Es abierta y despiadada. Sin escrúpulos, ni moral. Seduce a sus actores y subyuga a quienes la protagonizan. La lucha política no tiene lógica, ni induce a quienes la soportan al sentido común. La lucha política es inagotable y puede ser asumida tanto para hacer el bien, como para hacer daños al adversario. La lucha política es un vehículo del accionar del hombre y de los pueblos para consolidar el poder. Gesta que puede ser entendida, de acuerdo al marco referencial del actor, como justificable de los medios empleados. La lucha política es entonces un medio para alcanzar el poder. Poder que puede tener dos significativas interpretaciones. Una primera interpretación: aquella que lo emplea  para decidir democráticamente en beneficio del colectivo, aceptando y respetando, el juicio de los miembros de la sociedad. Aquí estamos ante una práctica del poder como factor e instrumento de los cambios que demanda la mayoría. En este sentido, el ejercicio del poder es positivo. Otra interpretación es el poder que se asume, consciente o inconscientemente, como vicio ambicionado por una persona o grupo, el cual les da el privilegio de dirigir a la sociedad de una manera arbitraria, para usufructuarlo. Ese poder autoritario genera en quienes lo ostentan, un halo de superioridad sobre el colectivo nacional que estimula al ego, alejándolos de lo que realmente se busca con las transformaciones políticas. Desde esta perspectiva, el ejercicio del poder resulta negativo para la aceptación de la mayoría. En consecuencia, generará frustración y reacciones de oposición por parte de la sociedad. Pero la administración de ese poder es lo que nos va a proyectar como verdaderos constructores de la nueva República.

La democracia directa puede ser entendido como un sistema político que genera luchas para obtener el poder y así alcanzar las transformaciones más justas del desarrollo de la sociedad. No debemos olvidarnos que los hombres de buena voluntad tenemos por misión lograr el bien común para todo el colectivo nacional. Por eso la lucha de quienes creemos en la democracia directa se fundamenta en serle útil a la sociedad para satisfacer las expectativas individuales y colectivas del pueblo. Expectativas que buscan obtener los estadios más elevados de prosperidad de la Patria. Prosperidad que se fundamenta en  velar por el bien de todos los venezolanos y en cultivar en los ciudadanos  la conciencia de ser dueños de su destino y de asumir la dirección de los procesos sociales en que se ve envuelto diariamente. De allí que la democracia directa postule el Poder Constituyente como expresión ideológica que permita transferir la toma de decisiones al colectivo en su conjunto. El poder constituyente es el poder del pueblo. Esta es la auténtica lucha popular por construir caminos que se abren a los nuevos tiempos. Así tiene que ser entendida y practicada por los que quieren ser protagonistas de los cambios. Así tiene que asumirse en los gestores del pueblo, por los luchadores políticos, quienes se convertirán en ejecutores del poder.


Pragmatismo e ideología
La práctica de la política es la audacia del pragmatismo. El pragmatismo de la onda política. El ejercicio del qué hacer para mantener una línea consecuente con las ideas que enmarcan un proyecto de acción social, estará siempre determinado por las decisiones que debemos tomar en los momentos más inesperados. Decisiones que significan la gloria del triunfo o el infierno de la derrota. En política siempre se estará muy cerca de este flujo ondulante. Y asi mismo, los vínculos que se generan como consecuencia del pico de la onda en que nos encontremos, determinarán el sitio que ocuparemos en la escala del poder y de los que nos acompañarán a nuestro lado. Hoy podemos estar arriba, en estrecha relación con la fuente que dimana ese poder, por lo tanto nos veremos rodeados de supuestos leales; pero, mañana por errores, omisiones o por la misma dinámica de las decisiones, podemos vernos en la caldera del fuego infernal, y asi, aquella lealtad se esfumará. Se desvanecerá por ausencia del halo que genera la fuerza del poder. Entender que es asi el juego político nos conduce a asumir la lucha en términos más serenos. Nada fluye con la lógica que hemos construido en nuestro pensamiento. Todo es resultado de los intereses que prevalecen para mantener la línea ascendente hacia la consecución de las metas propuestas.  Sin embargo existe la nobleza de los principios humanos que, indistintamente del sitio en que nos encontremos dentro de ese flujo ondulante del poder, deben mantenerse vigentes y muy firmes por alcanzar su realización plena. En los actuales momentos nos podemos ver envueltos en muchas situaciones que nos llevan a estar hoy arriba, pero mañana abajo. En esos casos, los que mantienen vigentes los principios que animan su lucha, no deben desmoralizarse. El puesto que se ocupe es irrelevante en cuanto a las metas que se buscan por implantar un proyecto de cambio y de verdadera transformación. Cualquier espacio es vital. La derrota no cabe en los hombres audaces. La lucha continúa y nunca estará ausente de quienes nos consideramos guardianes del destino de Venezuela. Esa es la misión que debemos cumplir. Por lo tanto, ni estando abajo o arriba, nada podrá cambiar la fuerza espiritual que tenemos profundamente arraigada a nuestra alma y nuestro corazón. El pragmatismo debe ser lo circunstancial del hecho concreto. Los ideales, los sueños, la lucha acumulada en  tantos años de feroz guerra contra un sistema político determinado, debe ser la pauta que defina nuestra verdadera conducta. Y esto debe ser un estímulo constante que nos revitalice para continuar creyendo en el proyecto de vida que hemos construido para ver nacer una patria diferente y más próspera. El talento, la creatividad, la inventiva, todas estas virtudes que siempre estarán de parte de los hombres de buena voluntad, tienen que hacerse presente para que podamos cambiar ese flujo ondulante que nos fustiga y nos arrolla cuando la fortuna nos pretende abandonar. La fortuna siempre ayudará a los audaces y los hombres de buena voluntad.


La necesidad de una estructura ideológica.
La lucha política demanda espacios en la estructura intelectual del hombre de hoy que necesitan ser llenados con ideales. Con sueños, sentimientos y emociones que le den sentido a la vida y a la razón que garantiza su lucha. Espacios que están vacíos, sedientos de motivaciones concretas que justifican su inserción en el proceso de cambios que comienza a vislumbrarse en la escena política. El hombre de la revolución tiene que sentar su acción de combate en la ideología. Entendiendo por ideología al conjunto de preceptos y principios políticos, fuertemente emocionales, que nos permite legitimar un orden social establecido o por establecer.  Ejemplo de ello es la democracia directa que además de ser un sistema político también es un sistema ideológico. Como ideología la democracia directa facilita la integración de los conceptos y la interpretación del modo de vida y del mundo. Permite también asumir posiciones políticas ante el cambio. Es por ello que la elaboración de la plataforma ideológica viene a llenar el vacío que hoy en día presenciamos en las organizaciones políticas que actúan en la escena nacional. La ideología es un factor de unidad y de coherencia organizativa. Es además, un elemento integrador de los talentos de la nación, ya que induce a la producción intelectual y a la creación de nuevos valores y patrones culturales, para retomar las virtudes que garantizan la manutención de la condición humana. Es vital para cualquier proceso de cambio histórico, pues hace que se promueva por encima de todas las circunstancias que dimanan del poder, los paradigmas que sirven de referencia para sostener una honrosa moral política. La dignidad, la autenticidad y el honor, son elementos ideológicos, fundamentados en los nuevos paradigmas, que revitalizan la condición humana y que enaltecen la lucha política. Cuando estos elementos se hacen presente en las discusiones ideológicas y se ponen en evidencia en el accionar político diario, se crecen los ideales y se eleva la calidad moral para incidir en los resultados de los modelos de sociedad que se intentan implantar.

Generalmente cuando poseemos el fundamento ideológico, la lucha política se humaniza. La lucha política se encuadra en la valoración espiritual y moral de los protagonistas de esa lucha. Se amplía el espectro de confrontación y se entra en las dimensiones del sentimiento humano. Podría decirse que se penetra al marco del amor. Cuando luchamos por ideales, no existe el tiempo por alcanzar las metas, ni obstáculos que nos impidan darle rienda suelta a nuestros más profundos sentimientos. Cuando luchamos por los más auténticos ideales nos llegan, inesperadamente, los motivos más transcendentales de inspiración. Pero, además, los ideales se enriquecen ya que comienza a nutrirse de ese sentimiento agudo que nos vincula a nuevas visiones e interpretaciones de un mundo político inmerso en el pragmatismo absoluto. Necesitamos la ideología para derrotar al que pretende hacerse del poder a través de la revolución. Necesitamos la ideología para enfrentar a los adversarios y para volver a darle sentido a nuestra razón de ser. Vamos en esa dirección y ante la nueva situación política en que se haya todo el país, la sistematización de la plataforma ideológica es una de las grandes macro tareas que necesitamos elaborar. La lucha no se detiene. Sin tregua ni pausa.


Conceptualización de la democracia directa.

Causas y razones de la democracia directa

Creemos firmemente que el pueblo quiere sentir que decide. Saber que se le toma en cuenta en las relaciones de poder que se establecen entre gobierno y sociedad civil. Históricamente la experiencia de los pueblos enseña que las sociedades crecen en la medida en que aumentan los niveles de participación política de sus ciudadanos. Esta búsqueda ha determinado la evolución social de las naciones. Europa está plagado de estos ejemplos que muestran el paso hacia sistemas socioeconómicos más incluyentes y participativos, a los cuales América Latina no ha sido ajena.

En Venezuela, con el triunfo de Hugo Chávez en 1998 y del inicio del Proceso Revolucionario en 1999 estamos  entrando en una nueva era de participación popular. No es nada fácil lograr consolidarla debido, entre otras variables, a las diferencias ideológicas y a los desniveles culturales de los entes que generan opinión en el país y en el mundo. No obstante, debemos mantenernos firmes ante el objetivo de más democracia, más participación para todos, más poder popular, más ejercicio directo de ese poder; convencidos como estamos de que esto se traduce en más libertad, prosperidad y felicidad para todos. Los venezolanos, progresivamente, hemos venido concientizando la necesidad de participar directamente en las decisiones político-económicas que todavía pretener ser exclusividad de los centros de poder y, por ello, luchamos por obtener una parte más activa en ese proceso. En el pueblo se afianza el convencimiento de que su poder inalienable e intransferible se concreta con su participación directa cuando alcanza niveles de conciencia crítica basadas en el conocimiento y el saber.

Creemos y estimulamos el surgimiento del nuevo liderazgo del pueblo organizado, legitimado por su propio poder de toma de decisiones, su trabajo político y el inventar una nueva sociedad. Por lo tanto, creemos firmemente en contribuir a canalizar la participación directa del pueblo, de la comunidad organizada en crear y desarrollar un sistema político que le permita el ejercicio directo de las toma de decisiones  para dirigir su propio destino. Eso es democracia directa.

Los Principios de la democracia directa
Hasta ahora, todo lo descrito como parte de la reflexión de los nuevos tiempos, nos conduce a asumir la democracia directa como la vía para alcanzar los niveles de prosperidad de todos los venezolanos. Definimos a la democracia directa como la plataforma política, ideológica y económica que puede otorgar el poder real al pueblo, al ciudadano, al vecino, y al individuo en particular. La democracia directa como sistema político nos permite llevar a la práctica que la comunidad, de manera organizada, elabore sus planes de desarrollo, administre sus recursos económicos, estimule la autogestión y establezca sus propias normas de convivencia social. La democracia directa incentiva la participación de todos sin excepción y promueve que cada quien exprese sus ideales, manifieste lo que busca en la vida y ejecute los acuerdos de creación o transformación de su hábitat, medio natural de subsistencia o entorno material. La democracia directa es un sistema político de participación ciudadana. La democracia directa es lo más cercano al método más justo de consideración del ser humano. El ejercicio real del sistema político de democracia directa se fundamenta en tres principios que definen su carácter democrático y revolucionario. Principios universales que reivindican la condición más justa y humana del hombre dentro de su entorno sociopolítico. Principios que no dejan duda de la clara intención a estimular la participación del colectivo en todos las actividades propias de su vida en sociedad. Los principios que caracterizan a este sistema político son: la autogestión, la comunidad organizada, y el bien común.

El principio de la autogestión  asume al hombre como centro primordial de su atención, promoción y evolución y, por lo tanto, es éste quien debe tomar las decisiones que le permitan definir el modelo de desarrollo socioeconómico de su propia comunidad. El hombre es el  factor primario al cual se le debe estimular para otorgarle valores que le permitan alcanzar la prosperidad, la riqueza y altos niveles existenciales en el orden moral y espiritual. Como parte de esos valores que deben otorgárseles al individuo y a reconocérselos como un derecho a poseer está la propiedad de la tierra como valor primario. La posesión de la tierra es fundamental e indispensable para llegar a las metas del cambio profundo que busca la sociedad.

A diferencia del sistema de democracia representativa, en donde solamente se participa cada 5 años en el proceso de escogencia de las autoridades públicas y nunca más se convoca al colectivo para permitirle expresar su opinión sobre los asuntos propios del accionar social, ni generar iniciativas propias de participación colectiva, en el sistema de democracia directa el principio de la autogestión conduce y estimula la participación individual y del grupo para que luche y domine su entorno en base a sus propias creencias, hábitos, costumbres y expectativas de vida. La autogestión es el método de acción que canaliza las inquietudes más auténticas del pueblo hacia el gobierno nacional para que éste actúe en base a las decisiones adoptadas por ese colectivo. En este escenario, el gobierno interviene como instrumento del pueblo. Como instrumento del colectivo, de todo el grupo, de la sociedad que aspira a ser satisfecho en sus decisiones. El gobierna actuará como intermediario entre la sociedad y el Estado. Y lo hará bajo el precepto del justo respeto a las decisiones soberanas del pueblo.

La democracia directa como sistema político no es excluyente y, por encima de los intereses particulares o grupales de las diferentes tendencias ideológicas, la democracia directa incita a que, en conjunto, todos sin excepción expresen sus ideales, manifiesten lo que buscan en la vida y ejecuten, consensualmente, los acuerdos de creación o transformación de su hábitat, medio natural de subsistencia o entorno material. La democracia directa no es, entonces, un aparato ideológico de sometimiento autocrático ni mucho menos tumultuario de las masas enardecidas. Es, como se dijo, el sistema más plural y genuino de participación popular. Es lo más cercano al método más justo de consideración del ser humano como ente biológico y miembro de un colectivo nacional.

Por su parte, el principio de la comunidad organizada se refiere al orden que debe establecer la comunidad en sus relaciones intracomunitarias, para que se pueda poner en práctica la democracia directa. El principio de la comunidad organizada se traduce en una búsqueda de la disciplina social del colectivo, para alcanzar estadios de autosuficiencia a fin de generar los medios y canales de producción más apropiados para la comunidad.  La comunidad organizada permite establecer las vías para aprender a dominar la técnica, los oficios y las habilidades que se necesitan poseer para crear o inventar los instrumentos teóricos y prácticos que conduzcan a esa comunidad a la satisfacción de sus necesidades políticas, sociales y económicas. La comunidad organizada asume los nuevos roles que la sociedad participativa le impone como consecuencia del ejercicio de la democracia directa. Entre ellos, administrar sus propios recursos. El gobierno, asumiendo su  papel de instrumento o intermediario, tiene ahora que suministrar directamente al órgano que la comunidad ha creado para tal fin, los recursos materiales estipulados en los programas para el mantenimeinto y desarrollo de esa comunidad. El principio de la comunidad organizada, aplicado en forma ingenua o intencionalmente,  es una vía concreta para derrotar la corrupción, ya que las alcabalas que actualmente existen en las instituciones del Estado y que cobran el peaje de la comisión viciada, deben ahora desaparecer. Los presupuestos lo ejecutarán los mismos miembros de la comunidad. La comunidad organizada es sinónimo de armonía, equilibrio y evolución de los hombres que viven en sociedad. para alcanzar metas trascendentales en su vida.

El tercer principio es el bien común.. Principio político del sistema de democracia directa cuya concepción filosófica se ubica en el cristianismo primitivo y en los postulados de los pensadores más avanzados de la socialdemocracia y del socialcristianismo. Aunque también podemos señalar que cabría en alguna interpretación marxista. El bien común es, conceptualmente, la satisfacción de las expectativas del colectivo en sus niveles más elevados de lo espiritual, lo material y lo moral. El bien común induce, a quien lo práctica, a convertirse en un ser terrenal de buena voluntad. Por lo tanto, el bien común es el ejercicio más sublime de la manifestación espontánea del amor por el prójimo. Es la búsqueda por dignificar la condición humana. Es la generación de canales para que el hombre pueda ser próspero y rico en todos los aspectos de la vida. El bien común es llevar la felicidad al ser individual, al grupo y a la sociedad.

Estos tres principios básicos son los que sirven de marco teórico para interpretar en una dimensión más acertada la construcción teórica que fundamenta a la democracia directa como sistema político. El elemento ideológico del sistema permite, entonces, invalidar las interpretaciones erradas que ha querido dársele a lo que se entiende por democracia directa. Además, es oportuna esta definición general para que se inicie una profundización conceptual en el orden teórico del incipiente paradigma ideológico a establecerse. Definiciones que van a enriquecer los preceptos que constituyen la génesis del nuevo sistema político que va a reemplazar al colapsado sistema de democracia representativa.



El ser revolucionario

Por otro lado, la democracia directa es también un sistema político revolucionario. En este sentido se categoriza a la revolución como el proceso de transformación de la base política y jurídica de la nación, a fin de crear un nueva institucionalidad y una nueva base estructural de soporte a un nuevo sistema político , para incentivar los cambios necesarios en las relaciones de producción y darle viabilidad al poder constituyente del pueblo.

La nueva institucionalidad permitirá crear un nuevo ordenamiento político, cuyo accionar permanente sobre la sociedad deberá estimular al modelo capitalista que domina al mundo global de hoy en día, para orientarlo hacia una función social que permita el ejercicio de los principios de la democracia directa. Las relaciones de producción, predominantemente capitalistas, concebirán el modelo económico autogestionario, como una alternativa objetiva y concreta para disminuir progresivamente los niveles de pobreza e incorporar a la población improductiva a la generación de riqueza tanto individual como colectiva, para que así pueda impulsarse la prosperidad nacional.

Como sistema político revolucionario, la democracia directa define a sus hombres como guardianes del destino de Venezuela, quienes tienen que asumir el rol de verdaderos revolucionarios. Ante esta definición, el concepto de revolucionario es el siguiente: un revolucionario es un ser transparente. Que mira a los ojos, asume su compromiso y mantiene sus creencias con firmeza. El revolucionario puede cometer errores, pero nunca traiciona. Jamás ejecuta actos de deslealtad. El revolucionario lucha por ideales sin dejarse cegar por la utopía. El revolucionario no abandona al colectivo. Su razón de ser justifica la paciente espera, aunque su enérgica vitalidad le empuje a cumplir la acción de inmediato. El revolucionario nunca deja de aprender, siempre está dispuesto a recibir un consejo que le ayudará en su práctica diaria. Nunca se deja llevar por la autosuficiencia, ni se deja cegar por la fascinación del poder. El revolucionario proyecta su esperanzas con actitudes de amor al prójimo. El revolucionario es un luchador social  que emplea la estrategia política, para consolidar objetivos de serle útil a la sociedad. En síntesis, ser revolucionario significa asumir la lucha infinita por la transformación y reivindicación de un objeto de vida. Hoy, para satisfacción de los revolucionarios, estamos iniciando una nueva era en Venezuela. Estamos en el comienzo de un proceso revolucionario. Proceso que conducirá a la generación de la nueva base estructural de soporte al nuevo sistema político: el sistema de democracia directa. Sistema que va a sustituir al sistema de democracia representativa.

Los Guardianes del destino de Venezuela

Todas las acciones que en política hacemos tienen que estar impregnadas de espontaneidad. Nada de lo que nos proponemos alcanzar puede asumirse como algo impuesto, obligado o fuera del contexto de nuestras expectativas más sinceras. Lo espontáneo esta íntimamente ligado a la dosis de felicidad que nos produce hacer lo que verdaderamente anhelamos. Lo espontáneo induce a cultivar el amor hacia la vida. La lucha por lograr las metas trazadas es un acto humano de sacrificio y manifestación de talento que nos demuestra la capacidad de perseverancia que poseemos. Cuando asumimos una línea de conducta determinada, la cual se fundamenta en lo que creemos,  no podemos expresar queja alguna ya que lo hemos hecho por que así lo quisimos. Si en el trayecto de la concreción de esas líneas de acción las fuerzas adversas se imponen, no nos queda otra alternativa que reestructurar la estrategia y retomar la acción por las  nuevas vías que surjan. Los que creemos en la reconstrucción de la Patria, no nos detiene ningún tropiezo ni siquiera la caída más estrepitosa que nos ocurra. Por eso somos revolucionarios. Por eso somos Guardianes del Destino de Venezuela. Y eso es suficientemente alentador para sentirnos eternamente victorioso.

El concepto de guardianes del destino de Venezuela, tiene una amplia implicación humana que permite la relación constante entre teoría y práctica. El guardián es una persona que pasa a ser vigilante permanente de las leyes y de la conducción del país, dentro de un marco de honestidad y de cuidado permanente de la soberanía, de los bienes patrimoniales y de la calidad de vida de los habitantes de la República. Las metas de los guardianes del destino de Venezuela van más allá de alcanzar el poder político. Quienes nos sentimos comprometidos con la rectificación del rumbo que ha tomado nuestra patria, nos debemos convertir en vigilantes persistentes por hacer cumplir los compromisos adquiridos ante el colectivo nacional y para que la República construya su nueva historia basada en la libertad, la justicia, la paz y la prosperidad. Pero no se trata solamente de autocalificarnos de guardianes y asumirlo como tal. El concepto tiene una fundamentación ideológica que se define no sólo por los elementos implícitos en su propio objeto de vigilar a la nación. Sino, además, en la interpretación del mundo, de la vida y del hombre bajo la óptica del pensamiento de Bolívar, de Zamora, de Simón Rodríguez y de otros tantos más que contribuyeron a forjar la Patria, la nacionalidad y el valor combativo para defender al pueblo. Ideas que siguen vigentes y que se mezclan con las de otros pensadores contemporáneos del Siglo XX, para facilitar la elaboración de modelos de explicación de nuestra realidad. Lo ideológico también va cargado de un conjunto de enunciados principistas que enriquecen la concepción global del ser humano en su búsqueda existencial: los principios rectores de la democracia directa. Principios que definen la forma en que el hombre debe participar en la sociedad para satisfacer sus expectativas en lo moral, lo material y lo espiritual.

Todos estos fundamentos filosóficos, permiten construir la base que sostiene la acción concreta de quienes se asuman como guardianes. Son seres revolucionarios, quienes asumen su capacidad de desprendimiento y de amor al prójimo. Y en esto hay mucha afinidad con los postulados del cristianismo que predican la hermandad de los hombres y de hacer el bien para el beneficio del colectivo. El guardián es un ser que no puede doblegarse ante cualquier placer cotidiano. Su clara percepción de su meta a cumplir le debe llevar a mantener sus principios por encima de las intenciones de fascinación pasional. En eso, sus principios morales, su ética y su entereza de carácter, sobresalen por encima de los ciudadanos comunes. El guardián es un privilegiado. Un escogido por el destino de la patria. Los que sientan que son guardianes y puedan identificarse de esa manera, al descubrirse internamente, pasan a constituir la legión de vigilantes de la Patria.

Guardianes del Destino de Venezuela  es un concepto nuevo que está en construcción todavía. Por lo tanto debemos continuar desarrollándolo con todos aquellos elementos que permitan reforzar su base de sustento. Los revolucionarios tienen que estudiar su significado en toda su dimensión y asumirlo con verdadero sentido de vocación política y de servicio a la nación. Sólo asi podemos crear una clara diferenciación auténtica del resto de actores en la escena política. Sólo asi el colectivo nacional creerá en la revolución y no perderá nunca sus esperanzas y su fe en los postulados por los cuales luchamos. El destino soberano de Venezuela estará asegurado mientras existan sus guardianes. Tremenda responsabilidad que tenemos con esta generación de compatriotas y con las venideras. Pero no le tememos a ese reto cuando nos acompaña la conciencia limpia, la voluntad de acero templado y la sensibilidad social impregnada de amor. Por todo esto nos sentiremos siempre triunfadores. Por eso somos los guardianes de la democracia directa.

Las Virtudes de los revolucionarios


Lealtad y confianza

Además de las condiciones fundamentales de la personalidad del revolucionario y de los valores personales del guardián, las virtudes del hombre honesto que se incorpora a la lucha por el bien común tienen que destacarse como una condición indispensable del individuo para soportar la onda del pragmatismo político, enfrentar toda clase de adversidad que trae la lucha contra los adversarios y oponentes y para no desfallecer ante traiciones, deslealtades y soledades. Lealtad, confianza y perseverancia, son entre otras virtudes que también debemos desarrollar, las que destacan como de primer orden de importancia para cultivarlas y orientarlas en nuestro quehacer diario. Los revolucionarios de la democracia directa tenemos que aprender a cosechar estas virtudes.

La lealtad y la confianza son virtudes que el hombre debe depositar en las personas que se encuentran más cercanas a su entorno. Sea por el amor hacia la pareja o bien por la relación política que se establece entre superior o subalterno, en cualquiera de estos casos que se citan como ejemplo la confianza nunca debe perderse. Hay que creer en la buena voluntad de los seres que amamos y tener la necesaria paciencia para aceptar promesas o explicaciones a las situaciones que nos han resultado no del todo lógicas. Las interpretaciones de los hechos que se dan a nuestro alrededor no siempre se ajustan a la verdad. Prejuicios propios, comentarios de terceras personas, intrigas descaradas, todos estos elementos desdibujadores de la realidad nos hacen crear fantasmas inexistentes. Cuando el hombre leal mantiene su trayectoria ajustada a los más auténticos principios sostenedores de la verdad, se hace muy difícil que su práctica sea alterada por la intromisión de odios, rencores, bajas pasiones, envidias y demás factores destructores de la integridad humana. Lealtad y confianza son valores que le pertenecen a los hombres que luchan por alcanzar el bien común del colectivo. Por lo contrario, quienes atentan contra toda manifestación de la  ética, la moral y la justicia son los que desvirtúan las grandes brechas que han logrado abrir los audaces con sus retos por alcanzar las metas del bien y de la buena voluntad. Siempre hay que saber escuchar. No debemos permitirnos cometer la injusticia de aceptar los juicios que provienen de un sector y, así, construir conclusiones parciales. Cuando nos aislamos de los seres a quienes los hemos considerado leales, como consecuencia de supuestos, comentarios o intrigas, se hace necesario que  reflexionemos acerca de nuestra conducta sesgada. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le pueden descubrir sus más fieles intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad.  Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo transitorio y circunstancial, para ubicarse en un lugar  privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. Los leales merecen ser tomados en cuenta cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. No debemos finalizar el juicio sin escuchar las reflexiones y penas de los que se la han jugado por causas trascendentales.

Lealtad y confianza se conjugan cuando la sinceridad es una de las condiciones para la selección de la amistad verdadera. Sin la amistad de los leales nos vemos inmerso en una gran soledad. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del amigo verdadero. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan o, simplemente, a emitir respuestas adecuadas y contundentes a los que se colocan en el medio ambiente y que replican a nuestra aciones. En la vida no se puede caminar sin el respaldo de quienes han demostrado lealtad. Y esto es de mutua reciprocidad. La felicidad solamente se logra cuando la conciencia, el alma y el espíritu de lucha van  marchando a la par de la confianza y la lealtad.


La Perseverancia.
Por su parte, la perseverancia es otra virtud vital para cosechar durante el camino de la lucha revolucionaria. Aún más necesaria si lo hacemos por imponer la democracia directa.

Mantenerse firme en una actitud, en una búsqueda, en la consecución de los más altos ideales soñados por nosotros, en consolidar posiciones ante los nuevos retos que se nos presentan en la vida, en fin, conservar la lucha de lo posible es lo que vamos a entender como perseverancia. Arriba hemos reflexionado acerca de la lealtad y de la confianza. Ahora lo hacemos sobre una de las cualidades que demanda mayor sacrificio de la conducta humana: La perseverancia. Esta representa la fuerza de voluntad y la energía que disponemos para marcar conductas y alcanzar metas viables y factibles. Recalco lo de la viabilidad ya que no todo, a pesar de ser perseverante, puede obtenerse en la concreción de los fines esperados. Por eso la racionalidad, como expresión de la inteligencia humana, marcará las pautas que permitan definir aquellos asuntos de la realidad objetiva que ameritan el esfuerzo de la perseverancia. Pensar, por ejemplo, que podemos caminar sin mover las piernas aunque lo deseemos con toda nuestra voluntad, es algo imposible. Asi como, insistir en rescatar los sentimientos ya agotados que fenecen por cumplimiento de su ciclo vital, es un esfuerzo inútil por muy noble que sea la actitud de perseverar. Sin embargo, hacer un trabajo político para convertirnos en líder en una determinada región es perfectamente posible. En este caso sí cuenta la perseverancia como factor determinante para obtener el éxito.

La perseverancia es una cualidad que debe estar siempre presente en los hombres que se consideran revolucionarios. La perseverancia, con sus altos y bajos en nuestro estado anímico, tiene que convertirse en una fuerza que estimule positivamente a la de autoestima.  Ser perseverante es luchar por alcanzar las metas que parecen inalcanzables. La perseverancia es una de las más significativas cualidades humanas que debe estar siempre presente en los  hombres de buena voluntad. Las metas políticas que son en extremos complejas por lograr, con la perseverancia que nos anima dentro del marco de los valores éticos y morales y con una gran dosis de sensibilidad social podremos  hacerlas parte de nuestra victoria.




El nuevo sistema político

La fase actual de transición.
En Venezuela se inició el proceso constituyente en 1999 (poder del pueblo para tomar decisones y dirigir la Repñublica). Esto nos ha obligado a entrar en la nueva era de participación popular. No es nada fácil alcanzar estas metas debido, entre otras variables, a las diferencias ideológicas y a los desniveles culturales de la comunidad nacional. No obstante, debemos mantenernos firmes ante el objetivo de más democracia, más participación para todos, más poder popular, más ejercicio directo de ese poder; convencidos de que esto se traduce en más libertad, prosperidad y felicidad para todos. Los venezolanos, progresivamente, hemos venido concientizando la necesidad de participar directamente en las decisiones político-económicas que hoy son exclusivas de los centros de poder y, por ello, reclamamos una parte más activa en ese proceso. Por lo tanto, creemos y estimulamos el surgimiento de un nuevo sistema político, en base a un nuevo liderazgo, más auténtico, legitimado por su propio poder de convocatoria, su trabajo político y su coherencia e integridad con los principios del Bien Común del Colectivo Nacional.

No obstante, y a fin de ordenar la interpretación de este proceso y de los resultados a que se pueda llegar, se hace necesario establecer modelos de análisis de la situación actual y de  los nuevos escenarios que comienzan a  aparecer en la escena. Considero conveniente que quienes participamos activamente en la política, asi como quienes se lanzan a la construcción de nuevos movimientos políticos y quienes asumen la ciencia social con rigurosidad, tenemos que aproximarnos a identificar esos nuevos actores y sus tendencias ideológicas, para que pueda hacerse viable tanto el proceso constituyente como la configuración del nuevo sistema político. Estimo que a pesar de encontrarnos en una fase de transición, el sistema político adquiere otros rasgos que exigen una nueva categorización de los elementos que comienzan a ocupar sus espacios. Nuevo cuadro, de actores y tendencias ideológicas, el cual podría asemejarse o diferenciarse radicalmente al que surja una vez consolidada la Revolución Boivariana.

En primer lugar vamos a entender por sistema político de transición  al conjunto de entes, actores y sus relaciones que forman la escena política actual y buscan la toma del poder con respaldo de alguna organización o agrupación de la comunidad, fundamentados en una determinada concepción ideológica y cuya finalidad es hacer prevalecer los objetivos de dirección de la sociedad por los cuales luchan y deben confrontarse. El sistema político de transición se transforma cuando se profundice la Revolución Bolivariana, se acelere la traslación de poder hacia las comunidades, se masifique la conciencia colectva con base en la ideología del Socialismo Bolivariano, se cambie la estructura social, se desasrrolle el cambio en las relaciones de producción, se asuma el autogobierno por parte de las comunidades organizadas y se establezca la autogestión como nuevas relaciones en el Colectivo Nacional.

Mientras tanto, y con base en lo que observamos, identificamos tres grandes elementos, o conjunto de actores, que forman este sistema de  transición: el chavismo o revolucionarios, los oponentes y los sectores sociales permanentes.  

Adicionalmente a los elementos ya identificados y previamente a su definición, estimamos oportuno asumir la vigencia de las siguientes categorías de orden político que establecen los parámetros en que se mueven los actores del sistema. Estas categorías son: revolución, reacción, izquierda y derecha..

En este sentido se categoriza a la revolución como el proceso de transformación de la base política y jurídica de la nación, a fin de crear un nueva institucionalidad y una nueva base estructural de soporte a un nuevo sistema político y económico, que permita la consolidación del poder constituyente como pueblo orgaizado, el Bien Común y la Democracia Directa. El poder constituyente es el poder del pueblo. Es la toma de decisiones de manera soberana por parte de la comunidad organizada, para decidir su propio destino. El poder constituyente es el ejercicio de la democracia directa.

Por su parte, la reacción es la concepción global y el ejercicio práctico de todo lo opuesto al concepto de revolución.

Izquierda y derecha son categorías que, a raíz de los cambios mundiales que impusieron una nueva era de unipolaridad y globalización mundial, perdieron vigencia y generaron confusión en el manejo de los paradigmas ideológicos. No obstante, estimamos que debemos retomarlos para ordenar los análisis de la fase de Revolución Bolivariana en que se encuentra Venezuela. La izquierda nos permite identificar a quienes asumen los cambios desde una posición revolucionaria (Cambio de Estructura). Dependiendo del grado con que se esperan esos cambios, de un nivel mayor a otro menor, la izquierda puede ser radical o moderada. Será radical en la medida que la meta por la alteración estructural se haga total sin ninguna concesión a la flexibilidad. Moderada en tanto se atenúen los niveles de ese radicalismo.

Por su parte la derecha  es todo lo opuesto a los procesos de cambios. La derecha busca mantener lo establecido, las estructuras jurídicos y políticas sin alteración alguna y la defensa de un modo de producción capitalista sin que se introduzcan otros experimentos de producción social (Manutención Estructural). Es en síntesis lo que se denomina el statu quo. La derecha puede tener también grados de radicalismo. El centro, cuando se asume mantener  lo establecido aceptando reformas que no alteren la base funcional  del sistema político. La reacción, ya definida, cuando se opone de manera irracional a todo proceso de cambio.

Con este marco introductorio, paso a hacer la descripción de los tres elementos principales ya identificados como los componentes del sistema de transición.

El Chavismo o revolucionarios

El primer elemento es el Chavismo. El cual se conceptualiza como la postura ideológica, sentimental o fuertemente emocional de un individuo o grupos de individuos en relación al proyecto de cambio y reconstrucción de la Patria, representado por el liderazgo carismático de Hugo Chávez. Liderazgo que simboliza y sintetiza todo el proceso de lucha política que surge con la aparición del sistema de democracia representativa en la década del 60. El chavismo no es un bloque compacto y homogéneo del pensamiento de quienes lo asumen. No es tampoco una concepción ideológica única. El chavismo va más allá de Hugo Chávez. Es la acción espontánea del colectivo en base a una posición irreductible de cambio de sistema de vida. En el chavismo pueden coincidir las diferentes vertientes de la interpretación del mundo y de la política. Por eso es que dentro del chavismo identifico, hasta donde lo permite este proceso de transición, cuatro tendencias político ideológicas. La izquierda, la derecha, el clientelismo y la estructura de gobierno.

La izquierda en el chavismo, diferente a la izquierda del sistema de democracia representativa, coincide con el líder carismático en su intencionalidad por generar el cambio del sistema político-ideológico. No obstante, es mucho más radical en cuanto al entorno que rodea al líder y las propuestas de cambio estructural. El sector de izquierda del chavismo no está en el gobierno y con muy contadas excepciones ejerce alguna cuota limitada de poder. La izquierda en el chavismo tiene una base ideológica firma y una alta formación política. No es sumisa ni débil ante las tentaciones que ofrece el poder. por eso es que sus posiciones son irreductiblemente de lucha por las transformaciones que puedan lograr una verdadera revolución.

En la derecha por su parte, aparecen dos sub-categorías: el centro y la reacción. El centro es la tendencia predominante del sector que ejerce el mando y mantiene la autoridad dentro de los partidos y alianzas que apoyan al chavismo y a la Revolución Bolivariana. Considero que el Polo Patriótico, por las debilidades internas de cada grupo que lo compone y por sus indefiniciones ideológicas, se ubica en el centro de la derecha. Aunque hay elementos del PSUV y sus aliados que bien pueden estar colocados en la reacción. El centro es la actitud reformista ante los procesos de refundar la República Socialista. La reacción, tal como ha sido definida, es la práctica y concepción global de todo lo opuesto a la revolución. Para este sector ubicarse dentro del chavismo  y la Revolución Bolivariana significa la realización de sus expectativas de mandar para dominar, para usufructuar el poder con base en sus aspiraciones personales o retaliaciones políticas. En los sectores reaccionarios del chavismo no existen ideales de lucha, ni hay ningún tipo de meta para satisfacer expectativas del pueblo. Sólo cuenta su posición personal y sectaria de grupo.

La tercera tendencia, el clientelismo, representa la incorporación de quienes buscan el ejercicio del poder, sin ninguna posición ideológica, ni consideración a la crítica situación de la población. Muy parecida a la posición de reacción, aunque lo hacen más por su afán personal de figurar que de cualquier otro objetivo retaliativo. El clientelismo carece de formación política y no tiene ningún interés en ejercer la política como meta de vida. Agréguese también al clientelismo a quienes se suman a la corriente ganadora para lograr algún cargo público que le permita extender su subsistencia. En el clientelismo aparecen dos sub-categorías: los oportunistas y los adulantes. Los oportunistas se encuentran como “caimán en boca de caño”: esperando que se asome algún negociado o alguna migaja de pan para caerle encima sin ningún escrúpulo que lo detenga. Los adulantes son más sofisticados ya que, manteniendo la misma actitud de los anteriores, están muy cercanos a los que tiene el poder en toda la amplia gama de la burocracia estatal o de las cúpulas de los partidos que mandan. Son en extremo sumisos, obedientes y sin ningún valor ético que le permita autovalorarse sobre la base de la dignidad.

Finalmente, la cuarta tendencia dentro del chavismo es: la estructura de gobierno. En ésta, encuentro tres sub-categorías. El entorno presidencial, la subestructura militar y el grupo de la burocracia estatal.

El entorno presidencial constituido por el conjunto de hombres del Presidente. Son sus asesores y las personas de su mayor confianza. La substructura militar, que no son las Fuerzas Armadas, sino un grupo de oficiales activos que están de manera incondicional con el Presidente, tanto para suplir la ausencia de liderazgo en su cuerpo de ejecutivos, así como para brindar respaldo a las decisiones que toma el Presidente y que tienen incidencia en todo el país. La tercera sub-categoría de esta cuarta tendencia lo forma el grupo de la burocracia estatal. Directivos del aparato del estado, procedentes de los partidos de la alianza, amigos o no el Presidente, pero en funciones ejecutivas de la burocracia gubernamental quienes creen en mayor o menor grado en el Presidente y, a partir de esta afinidad, desarrollar su identificación con el colectivo para cumplir una tarea administrativa como parte de sus funciones.

Los Oponentes
Laos Oponentes son las fuerzas antagóncas que se confrontan con la Revolución Bolivariana para aniquilarla y sustiturla por la reposición operativa de la estructura reformista y neoliberal que mantiene relaciones con el poder establecido del capitalismo mundial.

Los Sectores sociales permanentes
Son todos aquellas instituciones que pasan a cumplir un rol de actor en la escena política. Instituciones que de alguna manera todavía mantienen una estructura que les permite convivir con el resto de los elementos. Aunque posiblemente con el surgimiento de la nuevas relaciones que se den entre la sociedad, el gobierno y el estado, puedan desaparecer o reestructurarse su funcionamiento interno. Esto sectores son: las Fuerzas Armadas, la iglesia, los gremios, las asociaciones, los medios de comunicación y los generadores de opinión.
 

viernes, 16 de noviembre de 2012


Se invita a la presentación pública del libro de cuentos de quien suscribe "CUENTOS DE FACIL LECTURA" del Fondo Editorial del Ipasme, el próximo jueves 22 de noviembre a las 3PM. 

Dirección: Centro de Diversidad Cultural, Urb., Los Rosales, Ave. Zuluaga, Qta., Micomecoma, Caracas (cerca del terminal de pasajeros La Bandera)

Las palabras que se expresarán, por parte del autor, atendiendo lo que se estila en este tipo de actos tratarán el tema de la "Filosofía, ética y Morfogénesis del SBSXXI".

Información por (0414) 247-9687 y (0412) 336-0607


sábado, 20 de octubre de 2012

Propuesta para el debate revolucionario

CONSIDERACIONES GENERALES EN TORNO AL FORTALECIMIENTO DEL PROCESO REVOLUCIONARIO

Por Homar Garcés

Si se aspira a construir con suficiente solidez, eficiencia y participación popular el socialismo revolucionario en nuestro país es necesario comprender que la actual coyuntura política nacional, con una importante y decisiva victoria electoral lograda el 7 de octubre de 2012 que garantiza la legitimidad del mandato presidencial de Hugo Chávez y de su liderazgo al frente del proceso de cambios revolucionarios, requiere de elementos imprescindibles que ayuden a elevar la toma de conciencia, la organización y la movilización del pueblo en general, de modo que la gestión de gobierno se convierta también en instrumento que permita alcanzar esta meta.
Esto debiera implementarse con un mayor énfasis, dado que ello extendería el apoyo popular respecto a la necesidad de los cambios estructurales que debieran propiciarse en todas las instituciones del Estado vigente. De igual forma, hay que entender que algunas iniciativas revolucionarias han generado bastante resistencia no sólo de parte de los grupos de oposición tradicionales sino también dentro del chavismo cupular o gobernante, producto de una evidente falta de formación teórica revolucionaria y de un cabal discernimiento de los cambios que implicará la construcción revolucionaria del socialismo. Tal situación contribuye, incluso, a mantener un ambiente de desinformación que atenta contra su puesta en práctica, haciéndose más dificultoso su profundización y, eventualmente, su continuidad más allá de la presencia de Chávez.
A tal realidad se le debe sumar la ausencia de una conciencia revolucionaria y clasista sostenida entre los diversos sectores populares, lo cual les hace presas fáciles de la demagogia populista de algunos personeros del chavismo cupular o gobernante, además de la manipulación mediática orquestada por la oposición. Dicha ausencia es estimulada, de una u otra forma, por quienes ocupan cargos de gobierno y de dirección partidista, sometiendo a las bases del chavismo a un clientelismo político que explota sus necesidades materiales y les impide ejercer conscientemente la democracia directa, obstaculizando, a su vez, los espacios de gobernabilidad popular que pudieran gestarse, al aplicar el conjunto de leyes que les abren puertas al poder popular como primera y principal instancia organizativa del socialismo.
Con estas consideraciones de tipo general, precisamos que debe establecerse un plan de trabajo que ayude a fomentar la conciencia, la organización y la movilización populares, llevándose a cabo con criterios de amplitud y de sistematización, de acuerdo a las diversas experiencias que se deriven de su cumplimiento. En atención a estas consideraciones, es importante elaborar foros, talleres, charlas, debates, artículos de opinión, programas radiales y televisivos, así como también periódicos, mediante los cuales sea divulgado dicho plan, tanto en las diferentes instituciones públicas como en las comunidades, de manera que  se avance en este importante aspecto.
ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PSUV
El Partido Socialista Unido de Venezuela vive una situación atípica al plantearse ser un partido de masas y, al mismo tiempo, un partido de cuadros revolucionarios, sin profundizar mucho en el aspecto teórico-ideológico, sólo unido por el liderazgo indiscutible de Hugo Chávez y contentándose con mantener e incrementar su número de militantes, además de una hegemonía política-gubernamental mediante los votos obtenidos tras cada elección celebrada en el país. Esto ha permitido la reproducción de los viejos vicios clientelares de los gobiernos adeco-copeyanos, lo cual tiene su repercusión negativa en la conducción y ampliación del proceso revolucionario bolivariano en todos los ámbitos de la vida social en que se actúe, haciendo de las bases militantes objeto de la demagogia y, muchas veces, de descalificaciones extremas por parte de la dirigencia actual al no compartir su forma de actuar, contradiciendo abiertamente los lineamientos de su máximo líder.
Esta situación ha provocado algunas deserciones de militantes y dirigentes chavistas que han migrado hacia otras organizaciones partidistas al exigírseles una incondicionalidad absoluta, sin debates internos de ningún tipo que hagan realidad el pleno ejercicio de la democracia participativa y el contenido del Libro Rojo; facilitándose la penetración de elementos de comprobada trayectoria antichavista y contrarrevolucionaria, incluso en estructuras del Estado. Con ello, la apatía y el desencanto que podría estarse esparciendo entre muchos leales al Presidente Chávez y al proceso revolucionario bolivariano nos sitúa ante una perspectiva un tanto pesimista de persistir dichas condiciones inalterables en el tiempo.
A ello se agrega las acusaciones de corrupción administrativa que habría en algunas instituciones gubernamentales sin que exista una investigación convincente de las mismas de parte de los organismos encargados de hacerlo que minimice su impacto en la opinión pública. En tal sentido, la militancia del Psuv no ha asumido una posición de combate frontal contra estos presuntos hechos de corrupción, dejándose llevar por la creencia generalizada e inducida que esto perjudicaría al proceso revolucionario, olvidando que ésta fue una de las causas por las cuales hubo las dos insurrecciones cívico-militares de 1992.
Igualmente, la ausencia de un debate político-teórico serio, objetivo y consecuente a lo interno del Psuv limita enormemente la práctica revolucionaria de la crítica y la autocrítica, especialmente cuando aquellos que ejercen la dirección política y el gobierno se mantienen al margen, obviando los constantes llamados hechos por Hugo Chávez para que promuevan, asistan y tomen en cuenta las conclusiones de tal debate. Tal cosa incrementa la poca atención restada a la formación teórica, desacreditándola como algo desfasado, innecesario y demasiado complicado, optándose por un pragmatismo que -eventualmente- se manifestaría en el logro de una buena gestión pública. En algunos casos, no pocos funcionarios públicos llegan a afirmar que desconocen qué es el socialismo y, en consecuencia, lo que es la lucha de clases.
Otro elemento a considerar es la dualidad de cargos gubernamentales y político-partidistas en manos de una misma persona, cosa que legitima en ella la creencia de ser la encarnación de la revolución por lo que cualquier crítica a su gestión es inmediatamente invalidada, tildada de contrarrevolucionaria y de indisciplina. Asimismo, la existencia de grupos tribales con intereses comunes, pero sin ningún trasfondo político-teórico que pudiera atribuirles la condición de tendencias o corrientes internas del Psuv. Esto se ha manifestado con mayor ímpetu cuando tuvieron lugar las elecciones internas de candidatos al recurrirse a la compra de votos, violando el respeto a la dignidad de las personas, la igualdad de oportunidades y la ética socialista que debe prevalecer en este tipo de eventos. En ello ha influido el papel adoptado por Chávez como presidente del Psuv al elegir a dedo a unos cuantos candidatos, no obstante el enorme rechazo de las bases hacia los mismos, consiguiendo que algunos espacios políticos los esté ocupando la oposición actualmente.
Todo esto ocasiona que las diversas luchas sociales emprendidas por campesinos, estudiantes, jóvenes, comunidades y trabajadores en general sean mal vistas, atribuyéndoselas a planes desestabilizadores de la oposición, a pesar de la legitimidad de sus acciones y su indiscutible militancia en el proceso revolucionario bolivariano. Así, las luchas sociales han perdido la combatividad que las identificó en el pasado, minimizándose en función de una falsa disciplina revolucionaria que se debe acatar sin discusión alguna, no obstante la persistencia de Chávez para que el Psuv le haga acompañamiento a las mismas, teniendo en su dirigencia un eco prácticamente nulo.
A pesar de este conjunto de fallas, vicios, desviaciones y contradicciones, una buena porción de la militancia de base del Psuv confía en la viabilidad del proceso revolucionario bolivariano y en la oportunidad que exista una mejor vanguardia, capaz ésta de trabajar desinteresadamente en función del socialismo. Haría falta crear, entonces, grupos activos, interconectados a nivel nacional, estadal y municipal, con una dirección (si cabe el término) colectiva, horizontal, que apliquen los resultados del Congreso Fundacional del Psuv, lo mismo que los lineamientos programáticos del Libro Rojo; organizando, movilizando y formando, independientemente del cargo partidista o gubernamental que puedan ocupar sus integrantes, ahora o más adelante. Los mismos podrían llevar a cabo actividades de discusión de la situación internacional y/o nacional, sin obviar lo local, ligada a la marcha del proceso de cambios revolucionarios, que contribuya a elevar la conciencia política y teórica de todos sus participantes, convirtiéndose en puntos de referencia a lo interno, sin que se antepongan otros objetivos ajenos a dicho propósito, como el de aspirar a ser candidatos o candidatas en una próxima elección.
Es importante que se entienda que el Psuv no puede ni debe continuar al margen de las luchas populares, convirtiéndose en un cenáculo similar a los de Ad y Copei, siendo sólo una maquinaria electoral efectiva, pero sin promover espacios de protagonismo y de participación de sus bases que sirvan de antesala a la construcción del socialismo revolucionario que se pregona. A lo interno, habría que desempolvar todas aquellas líneas de acción estratégicas formuladas en su momento por el Presidente Chávez, de manera que el Psuv actúe de acuerdo al papel revolucionario que le correspondería.-
 
Homar Garcés
Araure, 20 de octubre de 2012.
 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Predicciones de un astrólogo: J. Bernardo Gómez

Esta primera semana de octubre es muy inusual, pues hasta cinco astros modificarán su ubicación en el cielo. Venus, Júpiter, Saturno, Mercurio y Marte cambiarán su estatus e iniciarán nuevos ciclos en su habitual recorrido zodiacal. El exceso de modificaciones planetarias en esta semana crucial es una clara señal del cambio de temperatura y ambiente político. Ahora todo comienza a verse diferente. Las cartas están echadas y a los dos candidatos principales ya se les puede ver sin artificios, sin disfraces, tal como son.
En estos comicios se le presenta al electorado un interesante dilema en el manejo inconsciente de la figura presidencial. Cada candidato representa una imagen arquetipal diferente y le tocará al pueblo elegir la figura que mejor represente aquello que el momento demanda. Hugo Chávez, con el paso de los años, ejecutorias y experiencia adquirida, ya no representa a aquel “guerrero vengador” que requería la población venezolana a fines del siglo pasado, sino que ahora representa la imagen de un “padre protector y proveedor” que brinda mayor estabilidad y seguridad a los suyos.
El contrincante antichavista, curtido en turismo rural por el país y por las barriadas populares, con su absurdo disfraz chavista, desarrollando la figura de joven, flaquito y exitoso, de soltero y sin compromiso, representa la imagen de un improvisado aventurero “conquistador y cónsul europeo” que ofrece espejitos de progreso a cambio de votos, con el objetivo de apropiarse de la riqueza colectiva para remitirla a la metrópoli que representa.
El próximo domingo la población tendrá la posibilidad de elegir entre un padre bien conocido, bondadoso y protector, visto como uno de los suyos, nacido de las entrañas de lo más hondo de la patria, y la de un mercader recién llegado, con valores ajenos a la venezolanidad, lleno de ambiciones y comprometido con intereses foráneos. Ese es el dilema de esta hora de la patria. El pueblo soberano sabrá diferenciar muy bien entre lo malo conocido y lo bueno por conocer. Su instinto lo lleva a reconocer dónde hay autenticidad y dónde engaño, quién ofrece patria e independencia y quién promete un camino al pasado ya vivido.
Nos encontramos en la transición hacia un mundo nuevo, hacia una nueva época, hacia una nueva consciencia universal. El movimiento de los astros de estos días y la disposición planetaria en el cielo del 7-O, avalan lo que también señalan los más reconocidos estudios de opinión y lo que el olfato popular refrenda: no hay vuelta atrás. El próximo domingo se ratificará la voluntad transformadora del pueblo venezolano, se consolidará el proceso revolucionario y se abrirán nuevas sendas a los movimientos populares del mundo.

02/10/12
J. BERNARDO GÓMEZ
@JOTAGOM

martes, 2 de octubre de 2012

La Revolución Bolivariana en tres puntos




1.   Tres (3) puntos críticos delimitan el marco político que explican el surgimiento de la Revolución Bolivariana; entendiendo por punto crítico aquel momento histórico que estimula el surgimiento de las condiciones objetivas y subjetivas para la realización del acto revolucionario. Esos tres puntos críticos son: (i) Lucha armada (1961-1973); (ii) el Caracazo “27 de Febrero”; y (iii) Las insurrecciones militares 1992 del “4 de Febrero”  y el “27 de Noviembre”. Los puntos críticos surgen dentro del marco mundial de la Guerra Fría, y el tiempo de surgimiento de la Doctrina de Seguridad Nacional y sus componentes coactivos la OEA y la CIA. Los puntos críticos se nutren del pensamiento socialista que proviene de los comandantes de la lucha armada que influyen en los jóvenes militares que irrumpen contra el “statu quo” planteado por los partidos AD, COPEI y URD sometidos como periferia al Centro de Domino (EEUU). Cuatro grandes grupos de militares activos, dentro de la corriente socialista, se organizaron en las Fuerzas Armadas en ese período:  (1) el grupo de 1962 que se alzó en Carúpano y continuó en Puerto Cabello; (2) el grupo que se alzó en 1967 en Ramo Verde; (3) el Grupo Arma 1979-1985 que no pudo materializar el acto insurreccional pero logró introducir la semilla del marxismo en el seno de la Fuerza Armada; y, finalmente, el Grupo MRR-200, cuya materialización generó el “4F” y su extensión el “27N”. Este momento histórico de los tres puntos críticos permitió que los militares asimilaran de los comandantes guerrilleros sus postulados ideológicos resumidos en el denominado “Árbol de las 3 Raíces” que reúne a los gestores de la independencia en diferentes tiempos políticos: Simón Bolívar; Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez. Base para estimular la apertura hacia la construcción de una nueva tesis ideológica que el Proceso Revolucionario ha denominado “Socialismo Bolivariano del Siglo XXI”.
2.   El Socialismo Bolivariano del Siglo XXI es una tesis ideológica que plantea un nuevo modo de vida sustentado en la espiritualidad del ser humano que busca alcanzar tres grandes metas comunitarias: (i) Bien Común; (ii) Producción Socialista; (iii) Democracia Directa a fin de autogestionar la dirección de la sociedad para consolidar la independencia de la República y la emancipación plena del individuo. En 2012, después de 13 años de Proceso Revolucionario en tránsito hacia el Socialismo, se genera un escenario coyuntural determinado por las elecciones presidenciales del 7 de Octubre (7/O). Escenario que confronta dos fuerzas antagónicas muy bien definidas y que conduce a un cruce de caminos: el de la izquierda, es decir, continuar con la construcción del nuevo orden definido por el marco teórico del Socialismo Bolivariano; y el otro camino, el de la derecha representado por un proyecto neoliberal como fase superior del capitalismo actual y que incorporaría a la República como periferia al mundo global y al centro de dominio ejercido por los EEUU.
3.   El Socialismo Bolivariano en el Siglo XXI requiere reelegir a Hugo Chávez como Presidente para el período 2013-2019 (elecciones a efectuar el 7 de octubre) a fin de avanzar en la construcción del Socialismo y en la Traslación del Poder a las comunidades organizadas. Se proyecta que en ese período se aplique el nuevo plan socialista de la Nación cuya significancia política se concreta en el Cambio de Estructura, entendida ésta como el acto de transformar, sustituir o reemplazar la base de funcionamiento de un ente, componente o elemento y sus relaciones; por otro cimiento, razón o génesis a fin de crear un nuevo origen y racionalidad entre todos los factores que intervienen en sus conexiones y enlaces. Este cambio de estructura se materializa en arrancar de raíz todos los elementos políticos, sociales y culturales que el Proceso Revolucionario ha heredado de la denominada Democracia Representativa (1959-1999). Se arranca de raíz y se reemplaza por el autogobierno y vocerías populares. Ese cambio de estructura requiere que se activen las siguientes fases de esta nueva etapa de la Revolución: (i) crear grupos de acción táctica en el últimos trimestre del 2012 para comenzar a fortalecer su base ideológica y sus conocimientos para el ejercicio del poder; (ii) preparar las condiciones para la ejecución plena del Cambio de Estructura. Esto debe durar un tiempo estimado de 3 años (2013-2015); (iii) para el 2016 se estima que estén dadas las condiciones para poner en práctica todo lo preparado en la fase anterior.

viernes, 17 de agosto de 2012

Foros Ideológicos 3ra., semana Agosto 2012

Sábado 18, 5PM: "Escenarios, Coyuntura y Modelos Antagónicos", en Barquisimeto, CEPAS, Barrio San Jacinto, Ave., Intercomunal Bqmto-El Cují.

Jueves 23, 5PM: "Morfogénesis y Revolución", Teatro Corpoelec (Cadafe), El Marqués, Caracas.

Viernes 24, 10AM: "Escenarios, Coyuntura y Modelos Antagónicos", en Barinas, PDVSA.

Viernes 24, 2PM: "Escenarios, Coyuntura y Modelos Antagónicos", en Guasdualito. Frente de Mujeres Petroleras.