martes, 15 de abril de 2014

Una referencia a las medidas y los problemas económicos por Julio Escalona


He hablado con cierta extensión sobre este tema en mi trabajo titulado “Poder Mundial y Estrategias Económicas desestabilizadoras”. Ahora quiero hacer ciertas precisiones:
1) Los intereses económicos fundamentales de los grandes empresarios como Lorenzo Mendoza y Gustavo Cisneros, que son empresarios transnacionales, no están en Venezuela. En Venezuela obtienen ganancias relativamente marginales con respecto a las que obtienen en relación al conjunto de sus empresas. Sin embargo, las defienden y las van a defender. Pero me parece que su principal interés en las negociaciones es de carácter político en la medida que utilizan y utilizarán todo su poder presión y desestabilización para tratar de separar al proceso bolivariano de su base popular impulsando medidas beneficiosas para el capital y perjudiciales para la población. Esta es la desestabilización que se hace sin violencia callejera (pero apoyándose en ella) tratando deliberadamente de torcer el rumbo de nuestro proceso de cambios.
Conviviremos con ellos, pero resultan imprescindibles los compromisos de fiel cumplimiento para  otorgar créditos o divisas, que implican el compromiso formal con metas económicas específicas en áreas productivas concretas.
2) Como he reiterado una y otra vez son prioridades los acuerdos para resolver el problema cambiario, impulsar la producción y sobre esta base tratar de desactivar simultáneamente la inflación y la recesión, pues estos procesos pueden debilitar seriamente la base de apoyo popular del proceso bolivariano.
3) Los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad probablemente ofrezcan mayores posibilidades para establecer acuerdos en función de incrementar la producción en términos inmediatos como parte de una estrategia de corto, mediano y largo plazo para estabilizar el valor del bolívar, el abastecimiento del mercado interno, la estabilización de los precios eliminando algunas de las bases económicas de la escasez y la especulación, que mientras se mantengan es muy difícil que nos podamos defender de la desestabilización económica y de la Estrategia Imperial de Ingobernabilidad Permanente, en sus más variadas manifestaciones.
4) El impulso a las empresas de producción y propiedad social es clave para, a largo plazo, ganar la batalla por la producción en la medida que se va construyendo una nueva sociedad. Hay importantes experiencias en el país con participación del movimiento cooperativo, de empresas del Estado como CVG-Proforca, PDVSA, consejos comunales, diversas organizaciones y movimientos sociales, etc. Como he propuesto en otros escritos, debemos avanzar hacia la urgente organización de un encuentro de las empresas de producción y propiedad social. Puede ser nacional y por regiones.
5) El otro camino es la alianza con el capital transnacional para establecer grandes unidades productivas en áreas claves para el abastecimiento del mercado interno. Pero este camino nos conduce a la dependencia del mercado mundial y a reforzar el dominio de la producción y del mercado interno por parte de las grandes corporaciones ¿Cómo se hace compatible este camino con la soberanía nacional, la cooperación solidaria, la integración latinocaribeña, los principios de la cooperación Sur-Sur? ¿La Alba, la Celac, Unasur, Petrocaribe? ¿Cómo se hace tomando un camino distinto al de la Alianza del Pacífico y el relanzamiento del ALCA?
Este camino lo han tomado, entre otros países, China e India, pero ha quedado asociado al crecimiento de la pobreza o a fenómenos de pobreza crónica.
6) Creo que las diferentes organizaciones y redes populares, deben asociarse estrechamente con localidades específicas y simultáneamente extenderse como redes nacional-mundiales. Hay que ir construyendo una base productiva para estas organizaciones y redes populares, asociada a redes de consumo popular solidario (puede ser mediante la forma de cooperativas de consumo apoyándose en la experiencia del movimiento cooperativo), redes de ahorro y crédito popular (lo que se viene llamando las finanzas solidarias, sobre lo que también hay una sustancial experiencia en el movimiento cooperativo), en fin, una base económica para que las organizaciones populares tengan sostenibilidad a largo plazo y puedan defenderse de la guerra económica que mantiene el capital de manera permanente.
Uno de los movimientos campesinos internacionales más importantes, Vía Campesina, tiene una experiencia muy relevante en estos campos. Sobre las finanzas solidarias y el establecimiento de monedas locales hay también aprendizajes muy significativos en Argentina, Brasil y otros países.
Estas experiencias productivas y de consumo solidario, deben contribuir también a ir revolucionando los patrones de consumo y producción, los “modos de vida imperiales”, que el modelo petrolero vigente ha contribuido a implantar.

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