Energía Morfogenética

Energía Morfogenética
Fuerza de los Revolucionarios para luchar de manera inquebrantable por consolidar la Revolución Bolivariana

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano
Se iniciia el 31.05 a las 08.30am en la UBV de Caracas, Los Chaguaramos, Piso 10, Sala Cruz Diez

Hacia la Capilla ardiente de 10 días

Hacia la Capilla ardiente de 10 días
Fueron cientos de miles quizás millones...no se sabe cuántos desfilaron frente a Chávez para darle su adiós

El Comunismo en Venezuela en 2017

El Comunismo en Venezuela en 2017
El comunismo hoy en día en el siglo XXI lo interpreto como el modo de vida que se fundamenta en la espiritualidad (razón política de energía morfogenética para luchar por transformar el mundo) del ser para organizar a la sociedad en componentes comunitarios que buscan alcanzar el Bien Común (racionalidad de justicia), la producción socialista y el poder popular expresado por vía del autogobiernC

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre
Quienes creen en el Socialismo Bolivariano (Revolución), como otro modo de vida diferente al capitalismo, buscan la realización de actos dirigidos a transformar el capitalismo y generar una nueva estructura de relaciones humanas que invente el otro mundo posible.

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano
La coyuntura en que se encuentra Venezuela al realizarse la Cumbre de los Países del MNOAL es una oportunidad, para el país que sigue de manera inexpugnable alcanzar la viabilidad de construir el Socialismo Bolivariano

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo
La fuerza interior se crece para transformarse en ímpetu imbatible al dominar las ideas que proyectan el modo de vida sustentado en el socialismo, razón del reto contra las fuerzas de USA, de la derecha mundial y la globalización universal.

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción
El Bien son los principios, la ética, la moral de la justicia, la razón del espíritu. El Bien es el amor al prójimo y la Buena Voluntad. El Mal es el odio, la devastación consciente, la intención de hacer daño, la negación de la idea, del pensamiento y de la Revolución.

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía
No puede uno de sus miembros (OEA) invocar la aplicación de la Carta cuando se carece de moral política por ser violador de su articulado.

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación
Democracia Directa es el nuevo estadio que tiene que asumir la Revolución Bolivariana una vez que el pueblo venza a la GNC, a la desestabilización, a la derecha mundial, al Comado Sur, al Departamento de Estado, a los gobiernos de la derecha mundial y al Presidente de USA.

martes, 15 de diciembre de 2015

Venezuela requiere solidaridad en lugar de canibalismo. Posición oficial de las FARC-EP sobre la ofensiva imperialista y oligárquica contra la Revolución bolivariana de Venezuela: “Estamos acompañándolos, hasta la victoria final”

Diciembre 14, 2015

El resultado electoral del 6 de diciembre en Venezuela, a todas luces desfavorable al PSUV y a la revolución bolivariana, ha dado para que todo el mundo opine acerca de la situación que se presenta en el país hermano.

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Lo primero que cabría señalar es que a la par del triunfo de la coalición temporal de la derecha, apoyada con todo furor desde Washington, Londres y Madrid, y de manera un tanto disimulada desde Colombia y los países latinoamericanos en que gobierna la reacción continental, también parece haberse producido un triunfo de la ideología neoliberal transnacional. De repente se ha puesto de moda irse lanza en ristre contra la obra de Hugo Chávez Frías, achacar la derrota a los fracasos económicos, sociales y políticos de la revolución, considerar como incapaces, ineptos y corruptos a los dirigentes del proceso renovador venezolano, además de pontificar con suficiencia acerca de la tímida posición adoptada contra el capital por el modelo socialista del país vecino.

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Es como si de un momento a otro el capitalismo, su voracidad depredadora, el imperialismo y su histórica posición antidemocrática y desestabilizadora se hubieran esfumado del panorama mundial y de la vida de los pueblos de América Latina y el Caribe. Es como si en los últimos diecisiete años y en la hora presente la acción revolucionaria, sus avances y desarrollos no hubiesen encontrado más obstáculos que la negligencia y la descomposición de las vanguardias democráticas. Es como si de un momento a otro se comprendiera que se está cerrando el ciclo durante el cual los revolucionarios lo tuvieron todo fácil sin haberlo aprovechado, y por tanto no cabe más sino reprocharles su incapacidad e incompetencia.

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Hay que advertirlo a tiempo e imprimir una rectificación clasista al pensamiento. Lo que se está haciendo y diciendo contra la revolución bolivariana desde variados matices de la izquierda, confundidos o enajenados repentinamente por la avalancha propagandista, mediática e ideológica del gran capital transnacional, constituye ni más ni menos que el más irresponsable acto de canibalismo político. Ni este ni ningún otro es momento para emprender en gavilla un ataque demoledor contra la revolución, amenazada ya seriamente por el imperialismo y la oligarquía venezolana. Eso de caerle al caído para acabar de despedazarlo no tiene nada de revolucionario y por el contrario sirve a los intereses de la derecha internacional.

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Que los voceros del orden capitalista mundial estén de fiesta y preparando desde ya su embestida final es comprensible. Se trata de la misma clase que no tuvo piedad con los comuneros de París en 1871, ni contra ninguno de los movimientos democráticos y de avanzada organizados por los trabajadores desde entonces en los más diversos países. Pero que los voceros del movimiento democrático y popular, revolucionario, progresista o de avanzada estén dando la espalda al pueblo de Venezuela, alegando los mismos contenidos de la propaganda imperialista, eso sí que resulta equivocado, incomprensible y vergonzoso.

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Los hijos de Simón Bolívar, los hijos de Chávez, el pueblo que a pie llevó libertad a gran parte de la América del Sur, requiere del apoyo cerrado de todos sus hermanos latinoamericanos y caribeños. No fue sino que Chávez ganara las elecciones en 1998 para que de inmediato se pusiera en movimiento el engranaje para impedirle gobernar, para evitar a toda costa la implementación de las transformaciones que anunciaba. Y son casi dos décadas continuas de sabotaje en todas las formas. Corrupción, cooptación, traición, golpe de Estado, golpe petrolero, ataques a la infraestructura, protestas internas financiadas desde fuera, acciones desestabilizadoras, guerra económica, guerra mediática, guerra ideológica, maniobras electorales. Negar la realidad de esos ataques o desconocer sus efectos corrosivos constituye un acto de imperdonable ceguera.

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Y lo que es peor, borrar de un plumazo la obra liberadora, las conquistas democráticas alcanzadas, las igualdades étnicas y de género, las innumerables conquistas sociales, la elevación general del nivel de vida de la población más necesitada, el millón de viviendas construidas y entregadas, los visibles desarrollos en salud y educación, la invalorable labor cultural, ideológica y política, la soberanía alcanzada, la integración continental, la solidaridad y el respeto internacional obtenidos por todos nuestros pueblos, entre otras tantas acciones reales de la revolución bolivariana, para reemplazarlas por palabras fáciles como ineficiencia, corrupción y caos, echadas a rodar de manera masiva por las cadenas y redes internacionales al servicio de la explotación y opresión mundial, constituye la demostración más palpable de cuánto terreno se ha perdido en el campo de la batalla ideológica contra el capital y sus políticas totalitarias.

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Ninguna obra humana es perfecta ni está completamente terminada. La revolución también es un proceso en construcción, en el que se cometen errores, se producen desviaciones y fallan en consecuencia los resultados esperados. Cuando la intención de la crítica es sana y constructiva, cuando el interés es el de perfeccionar y no destruir, con seguridad que pueden corregirse a tiempo y de manera positiva las deficiencias. Pero otra cosa muy distinta ocurre cuando deliberada o neciamente se engrandecen estas últimas, cuando se las convierte en el todo, cuando se sacan a relucir en los peores momentos sólo para debilitar y echar abajo el sueño de un pueblo. Esta última actitud merece la más abierta condena. Y debe rectificarse con urgencia.

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Lo que resulta verdaderamente innegable es que hay en curso una arremetida brutal del imperialismo depredador en todo el planeta, acompañada de una campaña de dominación ideológica sin antecedentes, y del más espantoso despliegue militar y terrorista. Es esa avalancha que amenaza la humanidad entera y que asesina y somete pueblos inermes del modo más salvaje, la que debe ser blanco de todos los ataques, críticas y denuncias permanentes por parte de los movimientos políticos y sociales de avanzada. Es contra ella que deben movilizarse los pueblos, como lo han hecho valiente y heroicamente los revolucionarios venezolanos durante las dos últimas décadas. Ellos, en su sabiduría democrática, encontrarán el modo de superar sus dificultades actuales, para lo cual requieren de nuestra solidaridad y comprensión. Estamos acompañándolos, hasta la victoria final.

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La Habana, 13 de diciembre de 2015.

Por el Secretariado Nacional de Las FARC-EP


Timoleón  Jiménez

lunes, 7 de diciembre de 2015

La Trampa por Atilio Boron

ALAI AMLATINA, 07/12/2015.-  Las elecciones parlamentarias en Venezuela arrojan varias enseñanzas que creo necesario subrayar. En primer lugar que, contrariamente a todas las predicciones de los lenguaraces de la derecha, el comicio se realizó, al igual que todos los anteriores, de una manera impecable.

No hubo denuncias de ningún tipo, salvo el exabrupto de tres ex presidentes latinoamericanos, que a las cuatro de la tarde (dos horas antes de la conclusión del acto electoral) ya anunciaban al ganador de la contienda. Fuera de esto, la “dictadura chavista” volvió a demostrar una transparencia y honestidad del acto electoral que más quisieran tener muchos países dentro y fuera de América Latina, comenzando por Estados Unidos.

El reconocimiento hecho por el presidente Nicolás Maduro ni bien se dieron a conocer los resultados oficiales contrasta favorablemente con la actitud de la oposición, que en el pasado se empecinó en desconocer el veredicto de las urnas. Lo mismo cabe decir de Washington, que al día de hoy no reconoce el triunfo de Maduro en las presidenciales del 2013. Unos son demócratas de verdad, los otros grandes simuladores.

Segundo, resaltar lo importante de que luego de casi 17 años de gobiernos chavistas y en medio de las durísimas condiciones prevalecientes en Venezuela, el oficialismo siga contando con la adhesión del cuarenta por ciento del electorado en una elección parlamentaria.

Tercero, el resultado desplaza a la oposición de su postura facilista y de su frenético denuncialismo porque ahora, al contar con una holgada mayoría parlamentaria, tendrá corresponsabilidades en la gestión de la cosa pública. Ya no será sólo el gobierno el responsable de las dificultades que agobian a la ciudadanía. Esa responsabilidad será de ahora en más compartida.

Cuarto y último, una reflexión más de fondo. ¿Hasta qué punto se pueden organizar “elecciones libres” en las condiciones existentes en Venezuela? En el Reino Unido debían celebrarse elecciones generales en 1940. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a postergarlas hasta 1945. El argumento utilizado fue que el desquicio ocasionado por la guerra impedía que el electorado pudiera ejercer su libertad de manera consciente y responsable.  Los continuos ataques de los alemanes y las enormes dificultades de la vida cotidiana, entre ellos el de la obtención de los elementos indispensables para la misma, afectaban de tal manera a la ciudadanía que impedían que esta ejerciera sus derechos en pleno goce de la libertad.

 ¿Fueron muy distintas las condiciones bajo las cuales se llevaron a cabo las elecciones en Venezuela? No del todo. Hubo importantes similitudes. La Casa Blanca había declarado en Marzo que Venezuela era “una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos”, lo que equivalía a una declaración de guerra contra esa nación sudamericana.

Por otra parte, desde hacía muchos años Washington había destinado ingentes recursos financieros para “empoderar la sociedad civil” en Venezuela y ayudar a la formación de nuevos liderazgos políticos, eufemismos que pretendían ocultar los planes injerencistas de la potencia hegemónica y sus afanes por derrocar al gobierno del presidente Maduro.

La pertinaz guerra económica lanzada por el imperio así como su incesante campaña diplomática y mediática acabaron por erosionar la lealtad de las bases sociales del chavismo, agotada y también enfurecida por años de desabastecimiento planificado, alza incontenible de los precios y auge de la inseguridad ciudadana.

Bajo estas condiciones, a las cuales sin duda hay que agregar los gruesos errores en la gestión macroeconómica del oficialismo y los estragos producidos por la corrupción, nunca combatida seriamente por el gobierno, era obvio que la elección del domingo pasado tenía que terminar como terminó.

Desgraciadamente, el “orden mundial” heredado de la Segunda Guerra Mundial, que un documento reciente de Washington reconoce que “ha servido muy bien” a los intereses de Estados Unidos, no ha sido igualmente útil para proteger a los países de la periferia de la prepotencia imperial, de su descarado intervencionismo y de sus siniestros proyectos autoritarios.

Venezuela ha sido la última víctima de esa escandalosa inmoralidad del “orden mundial” actual que asiste impertérrito a una agresión no convencional sobre un tercer país con el propósito de derrocar a  un gobierno satanizado como enemigo.

Si esto sigue siendo aceptado por la comunidad internacional y sus órganos de gobernanza global, ¿qué país podrá garantizar para sus ciudadanos “elecciones libres”? Por algo en los años setenta del siglo pasado los países del capitalismo avanzado bloquearon una iniciativa planteada en el seno de la ONU que pretendía definir la “agresión internacional” como algo que fuese más allá de la intervención armada.

Leyendo la reciente experiencia del Chile de Allende algunos países intentaron promover una definición que incluyese también la guerra económica y mediática como la que se descargó sobre la Venezuela bolivariana, y fueron derrotados.

Es hora de revisar ese asunto, si queremos que la maltrecha democracia, arrasada hace unas semanas en Grecia y este domingo pasado en Venezuela, sobreviva a la contraofensiva del imperio. Si esa práctica no puede ser removida del sistema internacional, si se sigue consintiendo que un país poderoso intervenga desvergonzada e impunemente sobre otro, las elecciones serán una trampa que sólo servirán para legitimar los proyectos reaccionarios de Estados Unidos y sus lugartenientes regionales. Y pudiera ocurrir que mucha gente comience a pensar que tal vez otras vías de acceso al -y mantenimiento del- poder puedan ser más efectivas y confiables que las elecciones.

- Dr. Atilio A. Boron es Investigador Superior del Conicet, investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.  Director del PLED,  Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini"

domingo, 29 de noviembre de 2015

“El imperio pasó a jugar más duro” Entrevista a João Pedro Stedile. (Tomado de la Revista América Latina en Movimiento No. 509 (noviembre 2015)

Asumiendo que tras la derrota del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), el momento político colocaba al centro de las definiciones el tema de la integración popular, un conjunto de organizaciones sociales coincidieron la necesidad de construir un espacio integracionista teniendo como referencia el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), en tanto proyecto esencialmente político que se remite al ideal de Patria Grande, promovido desde las guerras de la independencia.
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Este proceso arrancó en julio 2008, con la elaboración de la Carta de los Movimientos Sociales de las Américas que, después de diversos debates en los diferentes países y en el Foro Social de las Américas realizado en Guatemala (2008), es aprobada en la Asamblea de los Movimientos Sociales del ALBA, durante el Foro Social Mundial de 2009, en Belém do Pará, Brasil.  Como en el impulso de esta iniciativa ha tenido un rol muy activo el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil, establecimos un intercambio con João Pedro Stedile, miembro de la Coordinación Nacional de esta organización, cuyas reflexiones recogemos a continuación.

 - ¿Qué factores y actores fueron gravitantes para la derrota del ALCA?

En esencia, con el ALCA se buscó armar un aparato jurídico para proteger las operaciones de las empresas estadounidenses orientadas a tomar el control del mercado de las Américas.  Y para eso se necesitaba la libertad total del comercio, anulando cualquiera medida soberana de los gobiernos nacionales.  La implantación de la moneda estadounidense, con protección jurídica plena a sus inversiones.

Sin embargo, para que se concrete este proyecto se necesitaba el apoyo de todos los gobiernos de la región.  Mas resulta que, a partir de Hugo Chávez, en diversos países fueron electos gobiernos anti-neoliberales, reconfigurando un escenario que terminó por obstaculizar el avance del ALCA.

Por otro lado, el gobierno de Estados Unidos ya estaba fragilizado en sus propuestas neoliberales, al tiempo que perdía terreno con las derrotas político-militares en el Medio Oriente.

Y este cuadro se completa con la resistencia popular en diversos países del continente.  En algunos, la resistencia se organiza en forma de campaña explícitamente contra el ALCA.  En otros, se presenta como movilizaciones populares, localizadas, contra el neoliberalismo, lo cual significaba estar contra el libre comercio y la subordinación a los Estados Unidos.
Es más, en algunos países es evidente que también gravitó, con peso relativo, la postura de algunos sectores empresariales locales, que no se sentían cómodos con la subordinación total a los intereses de Estados Unidos, ya que implicaba una pérdida de parte de su tasa de ganancia para beneficio de las empresas estadounidenses.

 - ¿Cuáles son las principales lecciones que extraes de esas jornadas?

Son muchas lecciones y aprendizajes de este período. Difícil de nombrar a todos o establecer criterios por importancia.  Sin embargo, cabe destacar la realización de referendos populares, de consultas al pueblo, y también la realización de asambleas populares masivas, pues contribuyeron a que se implemente una significativa pedagogía de masas, que ayudó a que el pueblo entienda lo que estaba en juego, al politizar el debate, y a que participe, aunque de una manera simple: con el voto en contra.

También fue importante la unidad entre la mayoría de los movimientos populares de cada país contra el ALCA, ya que era la principal bandera de lucha contra el neoliberalismo.  Esto ayudó a superar los protagonismos, el sectarismo y otras prácticas comunes entre nuestros movimientos.

 - Específicamente, ¿qué significó en ese momento el nacimiento del ALBA?

 En ese contexto, resulta gravitante la visión estratégica y continental del presidente Hugo Chávez con la propuesta del ALBA, bajo las premisas de que: a) no es suficiente criticar a los Estados Unidos y la integración del capital, asumiendo que es preciso presentar otra propuesta de integración, alternativa, una integración que precisa ir más allá de los gobiernos para adquirir un carácter popular; b) utilizó toda su experiencia y carisma para articular a gobernantes anti-neoliberales y progresistas en torno a la propuesta del ALBA.  Y tan es así que anuncia esta perspectiva en el acto de la derrota del ALCA, en Mar del Plata –Argentina–, durante el famoso mitin popular en un estadio local con miles de militantes argentinos y de las Américas; c) y el siguiente paso, con sentido político, fue que no podía ser sólo una articulación de los Estados o gobiernos, sino que debía involucrar a las fuerzas populares que actúan de manera independiente de los espacios institucionales.

-       En el nuevo escenario tras la derrota del ALCA, en la agenda oficial cobra fuerza la perspectiva de una integración soberana que, además del ALBA, se traduce en la conformación de UNASUR y, posteriormente, de la CELAC, a la vez que repercute en una redefinición de otros proyectos de integración, como en Mercosur, en los cuales se abren espacios para la participación de movimientos sociales.  ¿Cómo entender que esta apertura prácticamente haya quedado en el plano formal?  ¿Cuál la responsabilidad de los propios movimientos para que ello sea así? 

En primer lugar, desde un punto de vista institucional después de la derrota del ALCA y el surgimiento del ALBA, no se logró aglutinar a la mayoría de los gobiernos.  Así, desde el punto de vista gubernamental, éste se limitó a siete u ocho países, y de economías no muy representativas para el continente.  Sabiendo que, en realidad, la economía se mueve con el peso de México, Colombia, Brasil y Argentina.

Ante estas circunstancias, el presidente Chávez acertó al moverse para crear otros espacios que no eran tan populares como alternativas, pero representaban la posibilidad de una unidad del continente contra el gobierno de los Estados Unidos y Canadá.  Y de ahí surgió la propuesta de la UNASUR, en América del Sur y la CELAC a nivel continental.  Las dos iniciativas tuvieron éxito, aglutinaron a todos los países, sin Estados Unidos, y en la práctica enterraron la hegemonía que Estados Unidos tenía a través de la OEA.

El Mercosur, que nunca fue un mecanismo de integración verdadera, fue solamente un acuerdo comercial entre los países del sur.  Y creo que ya tiene sus días contados, ya que necesita con urgencia migrar a un acuerdo de toda la América del Sur, en el marco de la UNASUR.  Así como está, ya no sirve para nada.

El problema es que algunos países gobernados por los partidos neoliberales en América del Sur están poniendo resistencias, y preferirían realinearse con Estados Unidos a través de la Alianza del Pacífico, y ahora el TPP, que abarca también parte de Asia.
Desde el punto de vista institucional, la crisis internacional del capitalismo, las dificultades con el precio del petróleo, producto que, para Venezuela, es su principal fuente de financiamiento para los proyectos económicos estratégicos para el continente, tiene una influencia negativa.

En cuanto a los movimientos populares que nos articulamos bajo los parámetros conceptuales del ALBA, nos estamos moviendo lentamente porque elegimos caminar con nuestras propias piernas, teniendo autonomía frente a los gobiernos y Estados, incluso progresistas o de izquierda.

- En ese nuevo escenario, otro aspecto que destaca es que se diluye la articulación alcanzada continentalmente por los movimientos y, es más, prácticamente se produce un reflujo de éstos.  ¿Cuál es tu explicación al respecto?

No lo veo como reflujo.  Yo lo veo como una lentitud natural, sin embargo pedagógica, que sólo seguiremos adelante si tenemos mayor capacidad de articular fuerzas populares en cada uno de nuestros países.

Y, por desgracia, en la mayoría de los países, aunque todos nos declaramos anti-neoliberales y anti-imperialistas, no logramos construir espacios nacionales
unitarios, que sean la base de un movimiento continental del ALBA.  Entonces, si las fuerzas populares no tienen la madurez para articularse en sus países, no pueden y no deben salir en las articulaciones internacionales, como portavoces  de la unidad.  ¿Hablando en nombre de quién?

Por otro lado, se imaginaba que la reciente coyuntura ayudaría a los movimientos populares de todo el continente a que avancen más rápido en un re-ascenso del movimiento de masas.  Pero, lamentablemente, eso no ha sucedido.  Por ahora, solamente en Bolivia se mantiene en ascenso el movimiento de masas, que aunque se siente participe en el gobierno, también lo presiona, y está en constante movilización.

En Venezuela, hay una vinculación muy grande de los movimientos populares a los procesos electorales, que se realizan cada dos años, y terminan monopolizando los intereses de las fuerzas populares en lucha permanente contra los golpes de la derecha.

Y, por último, el imperio pasó a jugar más duro, desplegando una contraofensiva ante las luchas sociales y las articulaciones en el campo ideológico, avanzando con sus armas que son los medios de comunicación, especialmente la televisión y la Internet.  Y en este campo, el capital y los Estados Unidos son absolutamente hegemónicos, y tienen una gran fuerza.

Es decir, los pocos avances no sólo fueron debilidades nuestras, que son muchas, sino que también hubo un repunte de las iniciativas ideológicas impulsadas por Estados Unidos con las fuerzas conservadoras en nuestros países.  Y en todos los países estamos asistiendo a una confrontación cada vez mayor de estas fuerzas, con las fuerzas populares.

Y las fuerzas populares con poca posibilidad de actuar en la televisión, en los medios de comunicación masivos y en Internet.  Incluso en Internet, que se consideraba que era un espacio más libre y democrático, las revelaciones de Assange y Snowden dejaron en claro, por ejemplo, que Google no pasa de ser una herramienta al servicio y bajo control de los servicios de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos.

- Hoy estamos ante un nuevo escenario, tanto por la dinámica global del capitalismo como por las limitaciones registradas por los gobiernos de cambio, lo cual ha dado pie para que incluso, entre los opositores de izquierda, se hable del fin del ciclo progresista.  Desde la perspectiva de los movimientos, ¿cómo encarar esta situación, siendo de que por medio hay intentos desestabilizadores?

No considero que sea el mejor camino permanecer pronosticando el fin del ciclo progresista, o la reanudación de los sectores conservadores.  Eso no es dialéctico.  La lucha de clases es permanente en cada uno de nuestros países, y muy dinámica.  No podemos generalizar como una situación en cada país.  E incluso en los países en los que hay una completa hegemonía de la derecha en los gobiernos, como México y Colombia, hay una mayor intensidad de la lucha social, y la disposición de lucha del pueblo.

Creo que nos encontramos en condiciones difíciles, debido a la dependencia económica de nuestro continente en relación al capitalismo internacional.  Más que nunca debemos recuperar las teorías de la dependencia (sistematizadas en la década del 70) para explicar la situación de nuestras economías, para no caer en el simplismo de que tan solo porque los gobiernos van mal, o la economía está en crisis, que eso significa el fin de ciclos de gobiernos.

Estamos en medio de la lucha de clases, en cada uno de nuestros países y en el continente.  Y ésta, cada día, puede y tiene desdoblamientos diferenciados con diferentes consecuencias.

En este sentido, los movimientos populares y las fuerzas de izquierda precisan estudiar más, conocer mejor sus realidades y tener más claro, en las disputas electorales, ideológicas y políticas, quiénes son nuestros enemigos principales, quiénes son nuestros aliados temporales, y quiénes son las fuerzas realmente populares, que pueden acumular para alcanzar transformaciones estructurales de nuestras sociedades.  Y por lo poco que he leído y escuchado de compañeros/as en nuestros encuentros, hay una confusión generalizada en la mayoría de los países sobre esta identificación necesaria, para posicionarse mejor en las tácticas, en la lucha de clases.

- En la actual disputa geopolítica, el imperialismo trata de impedir que se avance hacia el multilateralismo en el ordenamiento internacional.  Para el efecto, además de su poderío militar, ha puesto el pie en el acelerador para llegar a acuerdos de libre comercio en diversos frentes.  En la región con la Alianza del Pacífico, globalmente con el TPP, el TTIP, TISA, entre otros.  Ante esta realidad, ¿qué hacer desde los movimientos sociales?

Tenemos que debatir estos temas con profundidad en cada uno de nuestros países, pues los desafíos pueden presentarse de forma diferenciada.  El primer paso es comprender que de hecho el imperialismo del capital de Estados Unidos es nuestro principal enemigo, que se presenta no solo a través de las acciones del gobierno de ese país, sino también y, sobre todo, con las iniciativas de las empresas, corporaciones transnacionales, medios de comunicación y acuerdos internacionales.

Segundo, precisamos seguir con el trabajo de base, para concientizar a nuestras bases, respecto a esa realidad y al contexto de la lucha de clases en nuestros países, que está cada vez más internacionalizado.  O sea, la correlación de fuerzas en el plano local no sólo está determinada por el comportamiento de las burguesías locales, cuanto que por el comportamiento de fuerzas del capital internacional.

Tercero, necesitamos reimpulsar el trabajo de formación política de nuestra militancia… y tener, de hecho, una estrategia de unidad política y de disputa del poder político en la sociedad, en el sentido elaborado por Gramsci, de que todos los espacios colectivos de la sociedad, son espacios de lucha política.  Creo que la mayoría de los partidos de izquierda se perdió en esquemas puramente electorales y abandonaron la formación política de su militancia.  Y luego cayeron en el pragmatismo total, que siempre repercute en el oportunismo personal o de grupos.

Cuarto, poner energías en la construcción de medios de comunicación de masas.
Quinto, estimular las luchas de masas, solamente ellas pueden, de hecho, alterar la correlación de fuerzas, y ser un contrapunto a la fuerza del capital imperialista, a la que me referí anteriormente.

 - Entre otros temas gravitantes resaltan los relativos a la crisis ambiental y alimentaria.  ¿Qué alternativas se están formulando?

El capital internacional ante la crisis de acumulación cíclica que estamos viviendo, migró con mayor intensidad hacia América Latina, para apoderarse y tornarse propietario privado de nuestras riquezas naturales, particularmente de los minerales (petróleo, hierro, bauxita, etc) y de la energía eléctrica, eólica, y de las commodities agrícolas.

Esta avalancha de capital, explotando/extrayendo los bienes naturales, está causando esa destrucción del medio ambiente en todo el continente, que trae como consecuencias graves el cambio climático, la desaparición de agua, etc.

Este tema no estaba presente en la lucha de clases antes de 1990, tan sólo aparece ahora.  Y hay que enfrentarlo con la misma intensidad que ante la contradicción entre capital y trabajo.  La destrucción del medio ambiente puede colocar en riesgo a la vida humana en el Planeta.

En este sentido tenemos dos aliados importantes: las contradicciones de la naturaleza, que coloca a cada sociedad ante las consecuencias de su destrucción, y por tanto puede conducir a una concientización de la sociedad respecto a la gravedad, por el cambio climático, de la temperatura, la falta de agua, de las sequías, etc.

Y el segundo aliado es la postura política del Papa Francisco, que más allá de sus pronunciamientos, preparó la Encíclica “Laudato Si“ que es un hermoso análisis de las causas, consecuencias, de las agresiones al medio ambiente y de la necesidad de reaccionar.

Así, espero que las fuerzas populares, al menos las que se articulan en el ALBA, abracen con prioridad este tema.

- Siendo que la disputa política y social se ha desplazado al espacio comunicacional mediático, ¿cómo abordar este reto?

De muchas maneras, comenzando con el impulso de una lucha sistemática contra el oligopolio que el capital nos impone, con sus redes mediáticas, en especial la televisión e Internet, la denuncia permanente de su nuevo papel como organizador ideológico de la sociedad en favor de los intereses del capital y de la explotación.

Por otra parte, crear de todas las formas y en todos los espacios que podamos, nuestros propios medios de comunicación de masas, bajo control de las fuerzas populares.  Y articularnos a nivel continental, también y sobre todo en este campo de la información, de la lucha ideológica.

Pero además, luchar en nuestros países para que haya leyes que democraticen y regulen los medios de comunicación, en función del interés público.

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 * Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 509 (noviembre 2015), con el título "A 10 años de la derrota del ALCA" - http://www.alainet.org/es/revistas/509