Energía Morfogenética

Energía Morfogenética
Fuerza de los Revolucionarios para luchar de manera inquebrantable por consolidar la Revolución Bolivariana

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano
Se iniciia el 31.05 a las 08.30am en la UBV de Caracas, Los Chaguaramos, Piso 10, Sala Cruz Diez

Hacia la Capilla ardiente de 10 días

Hacia la Capilla ardiente de 10 días
Fueron cientos de miles quizás millones...no se sabe cuántos desfilaron frente a Chávez para darle su adiós

El Comunismo en Venezuela en 2017

El Comunismo en Venezuela en 2017
El comunismo hoy en día en el siglo XXI lo interpreto como el modo de vida que se fundamenta en la espiritualidad (razón política de energía morfogenética para luchar por transformar el mundo) del ser para organizar a la sociedad en componentes comunitarios que buscan alcanzar el Bien Común (racionalidad de justicia), la producción socialista y el poder popular expresado por vía del autogobiernC

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre
Quienes creen en el Socialismo Bolivariano (Revolución), como otro modo de vida diferente al capitalismo, buscan la realización de actos dirigidos a transformar el capitalismo y generar una nueva estructura de relaciones humanas que invente el otro mundo posible.

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano
La coyuntura en que se encuentra Venezuela al realizarse la Cumbre de los Países del MNOAL es una oportunidad, para el país que sigue de manera inexpugnable alcanzar la viabilidad de construir el Socialismo Bolivariano

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo
La fuerza interior se crece para transformarse en ímpetu imbatible al dominar las ideas que proyectan el modo de vida sustentado en el socialismo, razón del reto contra las fuerzas de USA, de la derecha mundial y la globalización universal.

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción
El Bien son los principios, la ética, la moral de la justicia, la razón del espíritu. El Bien es el amor al prójimo y la Buena Voluntad. El Mal es el odio, la devastación consciente, la intención de hacer daño, la negación de la idea, del pensamiento y de la Revolución.

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía
No puede uno de sus miembros (OEA) invocar la aplicación de la Carta cuando se carece de moral política por ser violador de su articulado.

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación
Democracia Directa es el nuevo estadio que tiene que asumir la Revolución Bolivariana una vez que el pueblo venza a la GNC, a la desestabilización, a la derecha mundial, al Comado Sur, al Departamento de Estado, a los gobiernos de la derecha mundial y al Presidente de USA.

lunes, 7 de diciembre de 2015

La Trampa por Atilio Boron

ALAI AMLATINA, 07/12/2015.-  Las elecciones parlamentarias en Venezuela arrojan varias enseñanzas que creo necesario subrayar. En primer lugar que, contrariamente a todas las predicciones de los lenguaraces de la derecha, el comicio se realizó, al igual que todos los anteriores, de una manera impecable.

No hubo denuncias de ningún tipo, salvo el exabrupto de tres ex presidentes latinoamericanos, que a las cuatro de la tarde (dos horas antes de la conclusión del acto electoral) ya anunciaban al ganador de la contienda. Fuera de esto, la “dictadura chavista” volvió a demostrar una transparencia y honestidad del acto electoral que más quisieran tener muchos países dentro y fuera de América Latina, comenzando por Estados Unidos.

El reconocimiento hecho por el presidente Nicolás Maduro ni bien se dieron a conocer los resultados oficiales contrasta favorablemente con la actitud de la oposición, que en el pasado se empecinó en desconocer el veredicto de las urnas. Lo mismo cabe decir de Washington, que al día de hoy no reconoce el triunfo de Maduro en las presidenciales del 2013. Unos son demócratas de verdad, los otros grandes simuladores.

Segundo, resaltar lo importante de que luego de casi 17 años de gobiernos chavistas y en medio de las durísimas condiciones prevalecientes en Venezuela, el oficialismo siga contando con la adhesión del cuarenta por ciento del electorado en una elección parlamentaria.

Tercero, el resultado desplaza a la oposición de su postura facilista y de su frenético denuncialismo porque ahora, al contar con una holgada mayoría parlamentaria, tendrá corresponsabilidades en la gestión de la cosa pública. Ya no será sólo el gobierno el responsable de las dificultades que agobian a la ciudadanía. Esa responsabilidad será de ahora en más compartida.

Cuarto y último, una reflexión más de fondo. ¿Hasta qué punto se pueden organizar “elecciones libres” en las condiciones existentes en Venezuela? En el Reino Unido debían celebrarse elecciones generales en 1940. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a postergarlas hasta 1945. El argumento utilizado fue que el desquicio ocasionado por la guerra impedía que el electorado pudiera ejercer su libertad de manera consciente y responsable.  Los continuos ataques de los alemanes y las enormes dificultades de la vida cotidiana, entre ellos el de la obtención de los elementos indispensables para la misma, afectaban de tal manera a la ciudadanía que impedían que esta ejerciera sus derechos en pleno goce de la libertad.

 ¿Fueron muy distintas las condiciones bajo las cuales se llevaron a cabo las elecciones en Venezuela? No del todo. Hubo importantes similitudes. La Casa Blanca había declarado en Marzo que Venezuela era “una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos”, lo que equivalía a una declaración de guerra contra esa nación sudamericana.

Por otra parte, desde hacía muchos años Washington había destinado ingentes recursos financieros para “empoderar la sociedad civil” en Venezuela y ayudar a la formación de nuevos liderazgos políticos, eufemismos que pretendían ocultar los planes injerencistas de la potencia hegemónica y sus afanes por derrocar al gobierno del presidente Maduro.

La pertinaz guerra económica lanzada por el imperio así como su incesante campaña diplomática y mediática acabaron por erosionar la lealtad de las bases sociales del chavismo, agotada y también enfurecida por años de desabastecimiento planificado, alza incontenible de los precios y auge de la inseguridad ciudadana.

Bajo estas condiciones, a las cuales sin duda hay que agregar los gruesos errores en la gestión macroeconómica del oficialismo y los estragos producidos por la corrupción, nunca combatida seriamente por el gobierno, era obvio que la elección del domingo pasado tenía que terminar como terminó.

Desgraciadamente, el “orden mundial” heredado de la Segunda Guerra Mundial, que un documento reciente de Washington reconoce que “ha servido muy bien” a los intereses de Estados Unidos, no ha sido igualmente útil para proteger a los países de la periferia de la prepotencia imperial, de su descarado intervencionismo y de sus siniestros proyectos autoritarios.

Venezuela ha sido la última víctima de esa escandalosa inmoralidad del “orden mundial” actual que asiste impertérrito a una agresión no convencional sobre un tercer país con el propósito de derrocar a  un gobierno satanizado como enemigo.

Si esto sigue siendo aceptado por la comunidad internacional y sus órganos de gobernanza global, ¿qué país podrá garantizar para sus ciudadanos “elecciones libres”? Por algo en los años setenta del siglo pasado los países del capitalismo avanzado bloquearon una iniciativa planteada en el seno de la ONU que pretendía definir la “agresión internacional” como algo que fuese más allá de la intervención armada.

Leyendo la reciente experiencia del Chile de Allende algunos países intentaron promover una definición que incluyese también la guerra económica y mediática como la que se descargó sobre la Venezuela bolivariana, y fueron derrotados.

Es hora de revisar ese asunto, si queremos que la maltrecha democracia, arrasada hace unas semanas en Grecia y este domingo pasado en Venezuela, sobreviva a la contraofensiva del imperio. Si esa práctica no puede ser removida del sistema internacional, si se sigue consintiendo que un país poderoso intervenga desvergonzada e impunemente sobre otro, las elecciones serán una trampa que sólo servirán para legitimar los proyectos reaccionarios de Estados Unidos y sus lugartenientes regionales. Y pudiera ocurrir que mucha gente comience a pensar que tal vez otras vías de acceso al -y mantenimiento del- poder puedan ser más efectivas y confiables que las elecciones.

- Dr. Atilio A. Boron es Investigador Superior del Conicet, investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.  Director del PLED,  Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini"

domingo, 29 de noviembre de 2015

“El imperio pasó a jugar más duro” Entrevista a João Pedro Stedile. (Tomado de la Revista América Latina en Movimiento No. 509 (noviembre 2015)

Asumiendo que tras la derrota del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), el momento político colocaba al centro de las definiciones el tema de la integración popular, un conjunto de organizaciones sociales coincidieron la necesidad de construir un espacio integracionista teniendo como referencia el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), en tanto proyecto esencialmente político que se remite al ideal de Patria Grande, promovido desde las guerras de la independencia.
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Este proceso arrancó en julio 2008, con la elaboración de la Carta de los Movimientos Sociales de las Américas que, después de diversos debates en los diferentes países y en el Foro Social de las Américas realizado en Guatemala (2008), es aprobada en la Asamblea de los Movimientos Sociales del ALBA, durante el Foro Social Mundial de 2009, en Belém do Pará, Brasil.  Como en el impulso de esta iniciativa ha tenido un rol muy activo el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil, establecimos un intercambio con João Pedro Stedile, miembro de la Coordinación Nacional de esta organización, cuyas reflexiones recogemos a continuación.

 - ¿Qué factores y actores fueron gravitantes para la derrota del ALCA?

En esencia, con el ALCA se buscó armar un aparato jurídico para proteger las operaciones de las empresas estadounidenses orientadas a tomar el control del mercado de las Américas.  Y para eso se necesitaba la libertad total del comercio, anulando cualquiera medida soberana de los gobiernos nacionales.  La implantación de la moneda estadounidense, con protección jurídica plena a sus inversiones.

Sin embargo, para que se concrete este proyecto se necesitaba el apoyo de todos los gobiernos de la región.  Mas resulta que, a partir de Hugo Chávez, en diversos países fueron electos gobiernos anti-neoliberales, reconfigurando un escenario que terminó por obstaculizar el avance del ALCA.

Por otro lado, el gobierno de Estados Unidos ya estaba fragilizado en sus propuestas neoliberales, al tiempo que perdía terreno con las derrotas político-militares en el Medio Oriente.

Y este cuadro se completa con la resistencia popular en diversos países del continente.  En algunos, la resistencia se organiza en forma de campaña explícitamente contra el ALCA.  En otros, se presenta como movilizaciones populares, localizadas, contra el neoliberalismo, lo cual significaba estar contra el libre comercio y la subordinación a los Estados Unidos.
Es más, en algunos países es evidente que también gravitó, con peso relativo, la postura de algunos sectores empresariales locales, que no se sentían cómodos con la subordinación total a los intereses de Estados Unidos, ya que implicaba una pérdida de parte de su tasa de ganancia para beneficio de las empresas estadounidenses.

 - ¿Cuáles son las principales lecciones que extraes de esas jornadas?

Son muchas lecciones y aprendizajes de este período. Difícil de nombrar a todos o establecer criterios por importancia.  Sin embargo, cabe destacar la realización de referendos populares, de consultas al pueblo, y también la realización de asambleas populares masivas, pues contribuyeron a que se implemente una significativa pedagogía de masas, que ayudó a que el pueblo entienda lo que estaba en juego, al politizar el debate, y a que participe, aunque de una manera simple: con el voto en contra.

También fue importante la unidad entre la mayoría de los movimientos populares de cada país contra el ALCA, ya que era la principal bandera de lucha contra el neoliberalismo.  Esto ayudó a superar los protagonismos, el sectarismo y otras prácticas comunes entre nuestros movimientos.

 - Específicamente, ¿qué significó en ese momento el nacimiento del ALBA?

 En ese contexto, resulta gravitante la visión estratégica y continental del presidente Hugo Chávez con la propuesta del ALBA, bajo las premisas de que: a) no es suficiente criticar a los Estados Unidos y la integración del capital, asumiendo que es preciso presentar otra propuesta de integración, alternativa, una integración que precisa ir más allá de los gobiernos para adquirir un carácter popular; b) utilizó toda su experiencia y carisma para articular a gobernantes anti-neoliberales y progresistas en torno a la propuesta del ALBA.  Y tan es así que anuncia esta perspectiva en el acto de la derrota del ALCA, en Mar del Plata –Argentina–, durante el famoso mitin popular en un estadio local con miles de militantes argentinos y de las Américas; c) y el siguiente paso, con sentido político, fue que no podía ser sólo una articulación de los Estados o gobiernos, sino que debía involucrar a las fuerzas populares que actúan de manera independiente de los espacios institucionales.

-       En el nuevo escenario tras la derrota del ALCA, en la agenda oficial cobra fuerza la perspectiva de una integración soberana que, además del ALBA, se traduce en la conformación de UNASUR y, posteriormente, de la CELAC, a la vez que repercute en una redefinición de otros proyectos de integración, como en Mercosur, en los cuales se abren espacios para la participación de movimientos sociales.  ¿Cómo entender que esta apertura prácticamente haya quedado en el plano formal?  ¿Cuál la responsabilidad de los propios movimientos para que ello sea así? 

En primer lugar, desde un punto de vista institucional después de la derrota del ALCA y el surgimiento del ALBA, no se logró aglutinar a la mayoría de los gobiernos.  Así, desde el punto de vista gubernamental, éste se limitó a siete u ocho países, y de economías no muy representativas para el continente.  Sabiendo que, en realidad, la economía se mueve con el peso de México, Colombia, Brasil y Argentina.

Ante estas circunstancias, el presidente Chávez acertó al moverse para crear otros espacios que no eran tan populares como alternativas, pero representaban la posibilidad de una unidad del continente contra el gobierno de los Estados Unidos y Canadá.  Y de ahí surgió la propuesta de la UNASUR, en América del Sur y la CELAC a nivel continental.  Las dos iniciativas tuvieron éxito, aglutinaron a todos los países, sin Estados Unidos, y en la práctica enterraron la hegemonía que Estados Unidos tenía a través de la OEA.

El Mercosur, que nunca fue un mecanismo de integración verdadera, fue solamente un acuerdo comercial entre los países del sur.  Y creo que ya tiene sus días contados, ya que necesita con urgencia migrar a un acuerdo de toda la América del Sur, en el marco de la UNASUR.  Así como está, ya no sirve para nada.

El problema es que algunos países gobernados por los partidos neoliberales en América del Sur están poniendo resistencias, y preferirían realinearse con Estados Unidos a través de la Alianza del Pacífico, y ahora el TPP, que abarca también parte de Asia.
Desde el punto de vista institucional, la crisis internacional del capitalismo, las dificultades con el precio del petróleo, producto que, para Venezuela, es su principal fuente de financiamiento para los proyectos económicos estratégicos para el continente, tiene una influencia negativa.

En cuanto a los movimientos populares que nos articulamos bajo los parámetros conceptuales del ALBA, nos estamos moviendo lentamente porque elegimos caminar con nuestras propias piernas, teniendo autonomía frente a los gobiernos y Estados, incluso progresistas o de izquierda.

- En ese nuevo escenario, otro aspecto que destaca es que se diluye la articulación alcanzada continentalmente por los movimientos y, es más, prácticamente se produce un reflujo de éstos.  ¿Cuál es tu explicación al respecto?

No lo veo como reflujo.  Yo lo veo como una lentitud natural, sin embargo pedagógica, que sólo seguiremos adelante si tenemos mayor capacidad de articular fuerzas populares en cada uno de nuestros países.

Y, por desgracia, en la mayoría de los países, aunque todos nos declaramos anti-neoliberales y anti-imperialistas, no logramos construir espacios nacionales
unitarios, que sean la base de un movimiento continental del ALBA.  Entonces, si las fuerzas populares no tienen la madurez para articularse en sus países, no pueden y no deben salir en las articulaciones internacionales, como portavoces  de la unidad.  ¿Hablando en nombre de quién?

Por otro lado, se imaginaba que la reciente coyuntura ayudaría a los movimientos populares de todo el continente a que avancen más rápido en un re-ascenso del movimiento de masas.  Pero, lamentablemente, eso no ha sucedido.  Por ahora, solamente en Bolivia se mantiene en ascenso el movimiento de masas, que aunque se siente participe en el gobierno, también lo presiona, y está en constante movilización.

En Venezuela, hay una vinculación muy grande de los movimientos populares a los procesos electorales, que se realizan cada dos años, y terminan monopolizando los intereses de las fuerzas populares en lucha permanente contra los golpes de la derecha.

Y, por último, el imperio pasó a jugar más duro, desplegando una contraofensiva ante las luchas sociales y las articulaciones en el campo ideológico, avanzando con sus armas que son los medios de comunicación, especialmente la televisión y la Internet.  Y en este campo, el capital y los Estados Unidos son absolutamente hegemónicos, y tienen una gran fuerza.

Es decir, los pocos avances no sólo fueron debilidades nuestras, que son muchas, sino que también hubo un repunte de las iniciativas ideológicas impulsadas por Estados Unidos con las fuerzas conservadoras en nuestros países.  Y en todos los países estamos asistiendo a una confrontación cada vez mayor de estas fuerzas, con las fuerzas populares.

Y las fuerzas populares con poca posibilidad de actuar en la televisión, en los medios de comunicación masivos y en Internet.  Incluso en Internet, que se consideraba que era un espacio más libre y democrático, las revelaciones de Assange y Snowden dejaron en claro, por ejemplo, que Google no pasa de ser una herramienta al servicio y bajo control de los servicios de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos.

- Hoy estamos ante un nuevo escenario, tanto por la dinámica global del capitalismo como por las limitaciones registradas por los gobiernos de cambio, lo cual ha dado pie para que incluso, entre los opositores de izquierda, se hable del fin del ciclo progresista.  Desde la perspectiva de los movimientos, ¿cómo encarar esta situación, siendo de que por medio hay intentos desestabilizadores?

No considero que sea el mejor camino permanecer pronosticando el fin del ciclo progresista, o la reanudación de los sectores conservadores.  Eso no es dialéctico.  La lucha de clases es permanente en cada uno de nuestros países, y muy dinámica.  No podemos generalizar como una situación en cada país.  E incluso en los países en los que hay una completa hegemonía de la derecha en los gobiernos, como México y Colombia, hay una mayor intensidad de la lucha social, y la disposición de lucha del pueblo.

Creo que nos encontramos en condiciones difíciles, debido a la dependencia económica de nuestro continente en relación al capitalismo internacional.  Más que nunca debemos recuperar las teorías de la dependencia (sistematizadas en la década del 70) para explicar la situación de nuestras economías, para no caer en el simplismo de que tan solo porque los gobiernos van mal, o la economía está en crisis, que eso significa el fin de ciclos de gobiernos.

Estamos en medio de la lucha de clases, en cada uno de nuestros países y en el continente.  Y ésta, cada día, puede y tiene desdoblamientos diferenciados con diferentes consecuencias.

En este sentido, los movimientos populares y las fuerzas de izquierda precisan estudiar más, conocer mejor sus realidades y tener más claro, en las disputas electorales, ideológicas y políticas, quiénes son nuestros enemigos principales, quiénes son nuestros aliados temporales, y quiénes son las fuerzas realmente populares, que pueden acumular para alcanzar transformaciones estructurales de nuestras sociedades.  Y por lo poco que he leído y escuchado de compañeros/as en nuestros encuentros, hay una confusión generalizada en la mayoría de los países sobre esta identificación necesaria, para posicionarse mejor en las tácticas, en la lucha de clases.

- En la actual disputa geopolítica, el imperialismo trata de impedir que se avance hacia el multilateralismo en el ordenamiento internacional.  Para el efecto, además de su poderío militar, ha puesto el pie en el acelerador para llegar a acuerdos de libre comercio en diversos frentes.  En la región con la Alianza del Pacífico, globalmente con el TPP, el TTIP, TISA, entre otros.  Ante esta realidad, ¿qué hacer desde los movimientos sociales?

Tenemos que debatir estos temas con profundidad en cada uno de nuestros países, pues los desafíos pueden presentarse de forma diferenciada.  El primer paso es comprender que de hecho el imperialismo del capital de Estados Unidos es nuestro principal enemigo, que se presenta no solo a través de las acciones del gobierno de ese país, sino también y, sobre todo, con las iniciativas de las empresas, corporaciones transnacionales, medios de comunicación y acuerdos internacionales.

Segundo, precisamos seguir con el trabajo de base, para concientizar a nuestras bases, respecto a esa realidad y al contexto de la lucha de clases en nuestros países, que está cada vez más internacionalizado.  O sea, la correlación de fuerzas en el plano local no sólo está determinada por el comportamiento de las burguesías locales, cuanto que por el comportamiento de fuerzas del capital internacional.

Tercero, necesitamos reimpulsar el trabajo de formación política de nuestra militancia… y tener, de hecho, una estrategia de unidad política y de disputa del poder político en la sociedad, en el sentido elaborado por Gramsci, de que todos los espacios colectivos de la sociedad, son espacios de lucha política.  Creo que la mayoría de los partidos de izquierda se perdió en esquemas puramente electorales y abandonaron la formación política de su militancia.  Y luego cayeron en el pragmatismo total, que siempre repercute en el oportunismo personal o de grupos.

Cuarto, poner energías en la construcción de medios de comunicación de masas.
Quinto, estimular las luchas de masas, solamente ellas pueden, de hecho, alterar la correlación de fuerzas, y ser un contrapunto a la fuerza del capital imperialista, a la que me referí anteriormente.

 - Entre otros temas gravitantes resaltan los relativos a la crisis ambiental y alimentaria.  ¿Qué alternativas se están formulando?

El capital internacional ante la crisis de acumulación cíclica que estamos viviendo, migró con mayor intensidad hacia América Latina, para apoderarse y tornarse propietario privado de nuestras riquezas naturales, particularmente de los minerales (petróleo, hierro, bauxita, etc) y de la energía eléctrica, eólica, y de las commodities agrícolas.

Esta avalancha de capital, explotando/extrayendo los bienes naturales, está causando esa destrucción del medio ambiente en todo el continente, que trae como consecuencias graves el cambio climático, la desaparición de agua, etc.

Este tema no estaba presente en la lucha de clases antes de 1990, tan sólo aparece ahora.  Y hay que enfrentarlo con la misma intensidad que ante la contradicción entre capital y trabajo.  La destrucción del medio ambiente puede colocar en riesgo a la vida humana en el Planeta.

En este sentido tenemos dos aliados importantes: las contradicciones de la naturaleza, que coloca a cada sociedad ante las consecuencias de su destrucción, y por tanto puede conducir a una concientización de la sociedad respecto a la gravedad, por el cambio climático, de la temperatura, la falta de agua, de las sequías, etc.

Y el segundo aliado es la postura política del Papa Francisco, que más allá de sus pronunciamientos, preparó la Encíclica “Laudato Si“ que es un hermoso análisis de las causas, consecuencias, de las agresiones al medio ambiente y de la necesidad de reaccionar.

Así, espero que las fuerzas populares, al menos las que se articulan en el ALBA, abracen con prioridad este tema.

- Siendo que la disputa política y social se ha desplazado al espacio comunicacional mediático, ¿cómo abordar este reto?

De muchas maneras, comenzando con el impulso de una lucha sistemática contra el oligopolio que el capital nos impone, con sus redes mediáticas, en especial la televisión e Internet, la denuncia permanente de su nuevo papel como organizador ideológico de la sociedad en favor de los intereses del capital y de la explotación.

Por otra parte, crear de todas las formas y en todos los espacios que podamos, nuestros propios medios de comunicación de masas, bajo control de las fuerzas populares.  Y articularnos a nivel continental, también y sobre todo en este campo de la información, de la lucha ideológica.

Pero además, luchar en nuestros países para que haya leyes que democraticen y regulen los medios de comunicación, en función del interés público.

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 * Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 509 (noviembre 2015), con el título "A 10 años de la derrota del ALCA" - http://www.alainet.org/es/revistas/509

lunes, 12 de octubre de 2015

Revolucionarios al escenarios del 6D por William E. Izarra

De aquí al 6D faltan 56 días. Eso es equivalente a lo que hicimos entre el 18 de agosto y hoy. En agosto estábamos en vacaciones escolares. Entre el 18 de agosto y hoy se han dado hechos que los recordamos como si hubiesen sucedido ayer. Es muy efímero el transcurrir del tiempo. Ese lapso fugaz del tiempo que en este ciclo de centrifugadora tecnológica se avanza de manera acelerada es lo que falta para el 6D.

Hay una sublime diferencia entre tiempo real y tiempo político. Sublime por ser casi imperceptible. Lo real es lapso que mide la permanencia Lo político en tiempo no es medición sino ocurrencia de hechos que alteran o marcan la vida. Tiempo real y tiempo político no son sincronía. El tiempo real entre el 18 de agosto y hoy lo indican 56 días. En ese lapso, el tiempo político indica la sucesión de hechos que trascienden la unidad días y por lo tanto se sobrepone al tiempo real.

Desde el 18 de agosto a hoy ha habido cambio de ministros; nueva relación con Colombia; definición de la Operación Tenazas; identificación de la posición de Granger; nuevos intentos de acciones terroristas; en fin, una nueva coyuntura que altera la realidad del escenario. Entre el 18 de agosto y hoy, el tiempo real ha sido el disfrute de las vacaciones de nuestros hijos y el inicio el nuevo año escolar. Su manifestación es relación directa de sol y luna; mientras que el tiempo político trasciende momento y espacio para concretar hechos.

Esta comparación entre tiempo real y tiempo político es para ver que hacer de aquí al 6D. Tiempo real es un suspiro, tiempo político es conversión.

Cada revolucionario que cree en el socialismo y sabe de la coyuntura actual tiene que actuar. Aunque tenga observaciones hay que dar la cara. En tiempo real el 6D está a la vuelta de la esquina. Apenas nos levantamos hoy desayunamos, abrimos la computadora y ya es mediodía. El tiempo real es la celeridad del momento que se convierte en un ínfimo espacio de energía que sucede sin darnos cuenta; pero el tiempo político no es prontitud; es impulso a la transformación del pensamiento y cambio de actitud hacia la realidad concreta. El revolucionario que cree en el socialismo como método para crear un nuevo modo de vida y que su acción descansa en la utopía revolucionaria,tiene que asimilar estas categorías de medición. El revolucionario de pensamiento y convicción que trabaja por el cambio de estructura, tiene 56 días de tiempo político para actuar hacia el 6D y someter las adversidades que se presentan en el escenario coyuntural. Me refiero al revolucionario como el ser que lucha por el socialismo ; no al falso rojo; éste, no es revolucionario sino un mercader que usufructúa el poder. Un falso rojo carece de conciencia social y por lo tanto de ímpetu para actuar con base al cambio de estructura. Por lo tanto, el revolucionario aunque se colme de contrariedad, tiene una obligación ética de actuar en 56 días como tiempo político.

¿Qué tiene que hacer el revolucionario en estos 56 días? Ir al escenario y actuar con base en su conciencia para convertir a los desalentados. El revolucionario tiene que acentuar su idea sobre el socialismo bolivariano y hacer la síntesis cognitiva para crear su modelo conceptual. Cuando el revolucionario alcanza la elaboración de su modelo conceptual queda en condiciones de transmitir las metas de lucha.

El revolucionario que aún estando fuera de toda acción de dirección de la sociedad sigue su lucha por la utopía. El revolucionario, a sabiendas de las contradicciones que se dan en el escenario concreto, no se desvanece. Sigue de pie dando la cara. Por esto es que el revolucionario comiéndose la verdes, paleado, apabullado y aturdido no puede claudicar ni detenerse a mitad de camino. El falso rojo claudica si ve que no va a ganar y por lo tanto salta la talanquera y se transmuta entre los sectores opositores. El revolucionario sigue de pie aunque lo ignoren. Su lucha no es por el pragmatismo sino por ideales, sentimientos y Patria Soberana.

Entonces, en este intervalo de 56 días de tiempo político hacia el 6D, la conversión de los desencantados descansará en los revolucionarios. Los revolucionarios tienen que actuar en el escenario para contrarrestar la acción demoledora de una realidad opuesta. El revolucionario con su marco conceptual claramente definido tiene que actuar en su ámbito de competencia y alcance de espacio. El revolucionario sabe que su acción puede ser aislada y sin contar con apoyo de nadie. Lo hace por su conciencia y compromiso ético. Su alcance de espacio lo puede delimitar hacia las comunidades o miembros de ellas que sufren la hostilidad de una vida que no era así. Hay frustración por una vida inclemente ahora por costo, colas, guerra y amenazas, unida a la propaganda contraria al Proceso Revolucionario.

Propongo a los revolucionarios que refresquen la teoría que sostiene un socialismo inédito que quiere aparecer hoy. Propongo a los revolucionarios del socialismo bolivariano, una vez que recapitulen sus conceptos, divulgar las ideas a los desencantados. Hay que propagar las ideas que sostengan conceptos elaborados, no quedarse con frases aisladas o consignas que operan como gritos sin respaldo. El escenario de hoy, contrario a un modo de vida que traía una cotidianidad soportable, se ha hecho insoportable. Eso hay que teorizarlo.

El revolucionarios tiene que actuar en 56 días de tiempo político como un teórico para modificar la desilusión, frustración y desesperanza. Si el revolucionario logra impedir que el 6D se imponga por relativa mayoría la oposición, tendrá ahora moral para exigir que le escuchen. Si el revolucionario logra que le escuchen hará que los falsos rojos sean señalados y neutralizados. Esto significa el inicio del socialismo

La teoría explica la práctica e induce a que se recomponga. Un desilusionado, presto a atender la teoría, modifica su práctica. Sin pertenecer al Comando de Campaña, se activa un equipo de revolucionarios que cree en el socialismo y lucha por darle viabilidad. El equipo de revolucionarios asume la lucha por las ideas de la transformación revolucionaria la cual se ha ido estancando. Este equipo de revolucionarios considera necesario que el 6D logre la mayoría en la AN a favor del Proceso Revolucionario. Por lo tanto, el equipo de revolucionarios se activa, dentro de su ámbito de competencia y en el alcance de su espacio, para sumar votos.

Va entonces el equipo de revolucionarios a llevar la teoría revolucionaria a los colectivos y comunidades para reforzar su acción debilitada. Se debilita la acción de los colectivos y comunidades por una realidad alterada por los antagonismos de la lucha política perversa. La perversión de la lucha política se concreta por una derecha cuya acción se centra en la perturbación de la sociedad en lugar de su compromiso a partir de las ideas. La derecha busca la “salida“ del gobierno y aniquilamiento de un posible modo de vida socialista por la vía violenta; no acude al concepto.

Considero que esta perversión y adulteramiento de la vida estable del colectivo nacional es consecuencia de una lucha legalmente subversiva. Eso se llama lucha de clases. Si la derecha planteara a la sociedad una confrontación de ideas de justificación de su interpretación del mundo, la realidad fuera armónica

Entonces, ante esta realidad falsificada por la derecha, el equipo de revolucionarios va a la acción en el escenario político para influir. El equipo de revolucionarios, sin estar en el aparato organizado del partido, estará presente en la lucha difundiendo teoría revolucionaria. Los pragmáticos y falsos rojos rechazan la teoría diciendo que la ideología es “pura paja“. Demuestran ausencia de conciencia. La ideología revolucionaria es la que puede sacudir la estructura para generar cambios que arranquen de raíz el modelo capitalista.

El equipo de revolucionarios se activa para difundir ideología revolucionaria que sostenga un socialismo bolivariano, inédito, ausente aún. El próximo sábado 17.10 estaremos en Maracaibo para organizar a otro equipo revolucionario que está claro cuál es su rol en el escenario del 6D. Los equipos revolucionarios no cuentan con maquinaria, ni son candidatos; solo poseen la convicción de su lucha y su apego al socialismo. Se Lucha a favor del Proceso Revolucionario por convicción y obligación ética y moral. El 6D tiene que ser una victoria no pragmática.


Por lo tanto, convocamos a los revolucionarios que vivan en Maracaibo y sus cercanías a unirse al equipo para la acción ideológica este sábado 17/10. Quienes no están en el PSUV ni son “talanqueros“ y quieren auxiliar a los débiles ideológicamente su espacio es el equipo de revolucionarios. Tenemos 56 días para contribuir a revertir el desaliento y el pesimismo. La convicción de una nueva racionalidad procede en la militancia. El equipo revolucionario tiene que alcanzar en los desanimados que la angustia y el abatimiento se convierta en energía para la lucha por el socialismo bolivariano y marcar su viabilidad a partir del triunfo del 6D.