Se invita a participar en una reunión para el día 30 de octubre en el estado Lara. Con el objetivo de tratar asuntos que han estado pendientes por discutirse desde hace tiempo y en la cual es importante su participación.
Los puntos que hay pendientes por tratar son:
1- Propuesta de Ley de Agroecología. Responsable: Diputado César Gonzalez.
2-Colectivos Agroecológicos al Gran Polo Patriotico. Abierto.
3-Situación de la postulación de venezuela ante SOCLA* ( punto de información al ministro, avales de las instituciones, rol de los movimientos sociales), inscritos en SOCLA-VE, listado de contactos. Responsable: Jose Guerrero y Diego Griffon.
4- Programa de Agricultura Familiar del ministerio de agricultura y tierras. José Guerrero.
5- Programa todas las manos a la siembra. Responsable: Carlos Lanz.
6- COSONA**: Ignacio Birriel.
Del lugar:
El liceo Bolivariano, Benita de Jesus García, de Monte Carmelo. Monte Carmelo está a hora y media de barquisimeto, en la ruta a sanare.
Del día:
El día sábado 29/10 hay compromisos asumidos por algunos responsables de la reunión, y además es necesario resaltar que en MONTE CARMELO se estará celebrando el día sábado la Feria de la Semilla, que se celebra todos los años, al cual están todos invitados. ( contactar a la camarada Gaudy García para esto, 0253 514 31 87).
Por lo que la reunión sería para el domingo 30 de octubre en Monte carmelo.
De la hora: considerando el traslado los domingo para nuestros lugares de origen, y otros compromisos, la reunión será de 10 am a 2pm. Favor puntualidad.
De los invitados en este correo:
Asamblea nacional, Parlamento latinoamericano, Cosona, Colectivo Jirajara, Colectivos agroecologicos, Programa todas las manos a la siembra, SOCLA-VE, MAT, MCT.
*Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA)
**Consejo Socialista Nacional Agroecológico (COSONA)
domingo, 23 de octubre de 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
Transformación del Partido Político
Hay que revisar el concepto y funciones actuales del “Partido” a fin de acoplarlo a la dinámica del Proceso Revolucionario Venezolano. Su rol de intermediación entre el Estado y las comunidades bajo la metodología del clientelismo corresponde a una etapa ya superada.
La concepción teórica del Partido y su ejercicio en la práctica revolucionaria de hoy y el futuro inmediato es una forma de mantener el “statu quo” de dominio hegemónico que ejerce la Contra-revolución mundial por vía de los actos imperialistas de las potencias que controlan al mundo. Partido es un factor político de manutención estructural y no de emancipación del colectivo. Por eso es que su práctica no se fundamenta en la generación de conciencia política a las comunidades sino que consolidan una relación basada en el clientelismo.
El clientelismo, práctica contrarrevolucionaria, es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar objetivos particulares. Vamos a entender por clientelismo el intercambio de beneficios entre un elemento de poder y otro ser menesteroso, privado de ese poder, mediante el cual el poderoso entrega protección y satisfacción de necesidades materiales; y el menesteroso le corresponde con su conciencia.
Los partidos y movimientos políticos vigentes en Venezuela son clientelares. Aunque sostengan su apego a un nuevo orden social basado en la Constitución Bolivariana, apoyen al Proceso Revolucionario, se identifiquen con el chavismo, a pesar de todo lo que declaren sus dirigentes, su práctica no es revolucionaria. No han podido deslastrarse de la cultura que hemos heredado de la IV República. Valga decir: (i) sigue la cúpula siendo el ente que decide todo; (ii) se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino; (iii) organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática (usufructo de poder y clientelismo); (iv) ausencia de humildad en las inter-relaciones personales, auspiciando consciente o inconscientemente la rivalidad entre todos; (v) carencia de voluntad para sumarse a la acción solidaria de abrirle los espacios al poder popular; (vi) ausencia de disposición para estimular al colectivo a asumir el autogobierno como precepto de la emancipación plena del colectivo y del nuevo ser revolucionario.
La coyuntura de la Campaña Admirable y el escenario del 2012 arroja una situación de confrontación con las fuerzas contra-revolucionarias que demanda de todas las organizaciones políticas a asumir las nuevas funciones que postula el Proceso Revolucionario: iniciar la nueva Etapa de la Revolución Bolivariana –a partir del 2013- identificada como la del Cambio de Estructura para que se preparen las condiciones de concretar en los colectivos organizados (Comunas) el Autogobierno; transformando en esta Etapa a las Gobernaciones y Alcaldías en Vocerías Populares.
Por Cambio de Estructura vamos a entender: el acto de transformar, sustituir o reemplazar la base de funcionamiento de un ente, componente o elemento y sus relaciones; por otro cimiento, razón o génesis a fin de crear un nuevo origen y racionalidad entre todos los factores que intervienen en sus conexiones y enlaces. Es arrancar de raíz todo indicio de sostén de los factores contra-revolucionarios y reformistas que dejan abierta la brecha para que se mantenga o perpetúe el capitalismo.
Por su parte, en simbiosis con el cambio de estructura aparece la potencia del autogobierno; valga decir, el acto autogestionario de un colectivo organizado para asumir su dirección a fin de alcanzar las metas de la emancipación plena decididas en asambleas de ciudadanos de manera autónoma y soberana.
Cambio de Estructura y Autogobierno tienen que ser los objetivos de lucha de todas las organizaciones políticas identificadas con la Revolución Bolivariana en la nueva etapa del Proceso.
La intermediación clientelar como elemento característicos de estas organizaciones políticas en el momento actual no puede continuar siendo su fin. Mucho menos ahora cuando esa gestión la va a cumplir la organización de los colectivos como Consejos Comunales; Consejos de Trabajadores; Consejos Estudiantiles. El surgimiento de los Voceros incide de manera determinante en derrumbar la estructura cupular como entidad rectora de las decisiones que le competen al colectivo. La vocería también va a dejar de lado la rivalidad; pues, ya no será el individuo quien tomará las decisiones. Éstas, serán procesadas en colectivo bajo la metodología asamblearia. Por eso es que los rasgos predominantes en esta fase del Proceso, los Partidos y organizaciones afines tienen que comenzar a ajustarse a lo que será su futuro inmediato.
El papel del partido y las organizaciones afines sigue siendo vital. Principalmente el de instrumento electoral. Es significativo señalar que en el nuevo paradigma establecido en 1997 --decisión del MBR200 de ir a las elecciones en 1998-- la revolución se busca, se alcanza y se consolida por la vía electoral. Camino para crear el poder popular. Y ese camino lo construye, lo induce y lo enseña el partido y demás organizaciones políticas afines. Por lo tanto, esa será la ser la razón existencial del partido y organizaciones afines: ir a las elecciones para tomar el poder y transferirlo a la comunidad organizada.
La lucha del partido y organizaciones políticas, bajo la orientación de transferirle el poder al pueblo, tiene que fundamentarse en: (i) darle sustentabilidad a la formación ideológica y a la enseñanza cultural de la concepción revolucionaria como cambio de estructura y autogobierno; (ii) profundizar las diferencias entre reforma y revolución a fin de que se asuman las etapas y fases del Proceso para consolidar el Bien Común del colectivo y Buena Voluntad del nuevo ser revolucionario; (iii) capacitar a las comunidades para el ejercicio del poder popular y, muy particularmente, la ejecución del mandato constitucional por vía de las 5 leyes promulgadas con esta finalidad; (iv) generar la carrera del militante político con base en la formación teórica, su ejercitación práctica y su sometimiento a las decisiones asamblearias de base; (v) contribuir con el poder del Estado en la preparación del pueblo para la defensa integral de la Nación; (vi) estimular el convencimiento en cada individuo que la revolución no es pragmatismo sino espiritualidad, lo que determina una concepción del mundo y de la vida totalmente diferente a la reformista; (vii) colocarse a la orden del gobierno nacional para ampliar la base política en las comunidades con el objeto de desarrollar las líneas estratégicas de los planes del gobierno revolucionario.
Debemos internalizar la humildad y prepararnos para entrar en la nueva Etapa del Proceso Revolucionario como vía para consolidar el poder popular.
Por lo tanto, para avanzar en la Revolución Bolivariana el Partido y las organizaciones políticas afines tienen que asumir su nuevo rol como lo es el de “Instrumento Político” al servicio de la comunidad.
Racionalidad del Instrumento Político
Para interpretar el significado del Instrumento Político en el marco de la nueva etapa de la revolución bolivariana hay que definir el espacio político en el cual se desarrollará. Eso implica precisar tres variables que determinan el proceso revolucionario: (i) elecciones, (ii) cambio de estructura y (iii) sistema político-social basado en el autogobierno.
En primer lugar, hay que ubicarnos en el escenario de la lucha por alcanzar la revolución. Ésta, a partir de 1997, se libra por la vía electoral. El nuevo paradigma del siglo XXI establece que la revolución se inicia, se desarrolla y se consolida a través de los actos electorales de carácter revolucionario. Las elecciones son el instrumento para tomar el poder y transferirlo a las comunidades organizadas. Léase bien, tomarlo para cederlo, entregarlo, darlo al pueblo. Acción política diametralmente opuesta a las elecciones cuando son empleadas para mantener el poder cupular de los cogollos.
El acto electoral de carácter revolucionario incide en la concepción ideológica del poder. En la reforma, o modelo político de la democracia representativa, las elecciones son un instrumento para perpetuar en el poder a las clases dominantes. Mientras que en la revolución las elecciones son la vía para emancipar al colectivo nacional. Al transferir el poder, o toma de decisiones, a la comunidad organizada se está generando un cambio en las relaciones de poder. La dirección de la sociedad deja de ser un privilegio de las cúpulas y empieza entonces un proceso de adecuación de las comunidades organizadas a ejercer el mando sobre sus respectivos colectivos.
Por otro lado, la comunidad organizada al tomar decisiones sobre los asuntos de su competencia, que es lo mismo que definir su propio destino de manera autónoma, entra en la dimensión del ejercicio de la democracia directa. Empleando el método asambleario, la comunidad no va a requerir de la intermediación de ningún otro ente ajeno a sus propias estructuras. La existencia de las 5 Leyes del Poder Popular es lo más aproximado para explicar el cambio en las relaciones de poder dentro de la dimensión del cambio de estructura.
Los Consejos Comunales, integrados por voceros electos en la asamblea comunitaria, es ahora la instancia que decide sobre las políticas públicas y los planes de desarrollo para su prosperidad individual y colectiva. La mancomunidad de éstos, constituye la Comuna, la cual será el espacio político-territorial para la práctica del nuevo modelo de sociedad sustentado e el Socialismo. Por lo tanto, el propio aparato burocrático del Estado no se involucra en el proceso decisorio. La autonomía radica en el Consejo Comunal el cual es concebido, creado y electo por la asamblea de ciudadanos de la comunidad. En todo caso, el Estado debe cooperar y capacitar a la comunidad para que pueda ejercer, de manera satisfactoria, los roles que establece la ley. Pero no se debe involucrar en el proceso de toma de decisiones.
Cuando nos referimos al Estado, estamos hablando de los gobiernos locales y regionales, así como de las instancias descentralizadas del gobierno nacional. Pero también, se incluyen a los partidos políticos y organizaciones políticas afines, los cuales ahora no van a ser intermediarios ante el propio Estado. En la gestión de la reforma, los partidos políticos eran el brazo ejecutor –bajo el método del clientelismo- de las comunidades. Su rol era carnetizar a todo aquel que se beneficiara de su acción y, por lo tanto, pasar a convertirse en un número que sumara votos al momento de la elección. Compraban conciencia a costa de la menesterosidad.
Ahora ese rol no debe existir más. El partido político ya no va a comportarse como activador del clientelismo. El partido político será instrumento político para tomar el poder, transferirlo al pueblo y capacitar a la comunidad para que lo ejerza. Ese será el rol del partido en la nueva etapa del Proceso por el que debe trabajar quienes se agrupan alrededor de la Revolución Bolivariana. El Partido transformado en Instrumento político surgirá ateniéndose a las variables que determinan el Proceso Revolucionario. Esa es su racionalidad.
La interpretación de lo que significa cambio de estructura, objetivo central de la revolución, es la explicación del por qué el Partido y demás organizaciones políticas afines dentro del Proceso Revolucionario venezolano no será igual a las experiencias históricas habidas hasta ahora. La descripción hecha nos permite elaborar un marco teórico nuevo que justifique un concepto inédito de su accionar en el sistema político venezolano. De tal manera, que las alusiones a ejercicios de partidos que han existido anteriormente y que existen en la actualidad, críticas negativas y hasta positivas; así como, sugerencias que induzcan a imitar a otras relaciones similares, no pueden ajustarse a una verdad materializada en hechos concretos, ya que lo que se va a crear no tiene parámetros referenciales iguales.
La concepción teórica del Partido y su ejercicio en la práctica revolucionaria de hoy y el futuro inmediato es una forma de mantener el “statu quo” de dominio hegemónico que ejerce la Contra-revolución mundial por vía de los actos imperialistas de las potencias que controlan al mundo. Partido es un factor político de manutención estructural y no de emancipación del colectivo. Por eso es que su práctica no se fundamenta en la generación de conciencia política a las comunidades sino que consolidan una relación basada en el clientelismo.
El clientelismo, práctica contrarrevolucionaria, es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar objetivos particulares. Vamos a entender por clientelismo el intercambio de beneficios entre un elemento de poder y otro ser menesteroso, privado de ese poder, mediante el cual el poderoso entrega protección y satisfacción de necesidades materiales; y el menesteroso le corresponde con su conciencia.
Los partidos y movimientos políticos vigentes en Venezuela son clientelares. Aunque sostengan su apego a un nuevo orden social basado en la Constitución Bolivariana, apoyen al Proceso Revolucionario, se identifiquen con el chavismo, a pesar de todo lo que declaren sus dirigentes, su práctica no es revolucionaria. No han podido deslastrarse de la cultura que hemos heredado de la IV República. Valga decir: (i) sigue la cúpula siendo el ente que decide todo; (ii) se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino; (iii) organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática (usufructo de poder y clientelismo); (iv) ausencia de humildad en las inter-relaciones personales, auspiciando consciente o inconscientemente la rivalidad entre todos; (v) carencia de voluntad para sumarse a la acción solidaria de abrirle los espacios al poder popular; (vi) ausencia de disposición para estimular al colectivo a asumir el autogobierno como precepto de la emancipación plena del colectivo y del nuevo ser revolucionario.
La coyuntura de la Campaña Admirable y el escenario del 2012 arroja una situación de confrontación con las fuerzas contra-revolucionarias que demanda de todas las organizaciones políticas a asumir las nuevas funciones que postula el Proceso Revolucionario: iniciar la nueva Etapa de la Revolución Bolivariana –a partir del 2013- identificada como la del Cambio de Estructura para que se preparen las condiciones de concretar en los colectivos organizados (Comunas) el Autogobierno; transformando en esta Etapa a las Gobernaciones y Alcaldías en Vocerías Populares.
Por Cambio de Estructura vamos a entender: el acto de transformar, sustituir o reemplazar la base de funcionamiento de un ente, componente o elemento y sus relaciones; por otro cimiento, razón o génesis a fin de crear un nuevo origen y racionalidad entre todos los factores que intervienen en sus conexiones y enlaces. Es arrancar de raíz todo indicio de sostén de los factores contra-revolucionarios y reformistas que dejan abierta la brecha para que se mantenga o perpetúe el capitalismo.
Por su parte, en simbiosis con el cambio de estructura aparece la potencia del autogobierno; valga decir, el acto autogestionario de un colectivo organizado para asumir su dirección a fin de alcanzar las metas de la emancipación plena decididas en asambleas de ciudadanos de manera autónoma y soberana.
Cambio de Estructura y Autogobierno tienen que ser los objetivos de lucha de todas las organizaciones políticas identificadas con la Revolución Bolivariana en la nueva etapa del Proceso.
La intermediación clientelar como elemento característicos de estas organizaciones políticas en el momento actual no puede continuar siendo su fin. Mucho menos ahora cuando esa gestión la va a cumplir la organización de los colectivos como Consejos Comunales; Consejos de Trabajadores; Consejos Estudiantiles. El surgimiento de los Voceros incide de manera determinante en derrumbar la estructura cupular como entidad rectora de las decisiones que le competen al colectivo. La vocería también va a dejar de lado la rivalidad; pues, ya no será el individuo quien tomará las decisiones. Éstas, serán procesadas en colectivo bajo la metodología asamblearia. Por eso es que los rasgos predominantes en esta fase del Proceso, los Partidos y organizaciones afines tienen que comenzar a ajustarse a lo que será su futuro inmediato.
El papel del partido y las organizaciones afines sigue siendo vital. Principalmente el de instrumento electoral. Es significativo señalar que en el nuevo paradigma establecido en 1997 --decisión del MBR200 de ir a las elecciones en 1998-- la revolución se busca, se alcanza y se consolida por la vía electoral. Camino para crear el poder popular. Y ese camino lo construye, lo induce y lo enseña el partido y demás organizaciones políticas afines. Por lo tanto, esa será la ser la razón existencial del partido y organizaciones afines: ir a las elecciones para tomar el poder y transferirlo a la comunidad organizada.
La lucha del partido y organizaciones políticas, bajo la orientación de transferirle el poder al pueblo, tiene que fundamentarse en: (i) darle sustentabilidad a la formación ideológica y a la enseñanza cultural de la concepción revolucionaria como cambio de estructura y autogobierno; (ii) profundizar las diferencias entre reforma y revolución a fin de que se asuman las etapas y fases del Proceso para consolidar el Bien Común del colectivo y Buena Voluntad del nuevo ser revolucionario; (iii) capacitar a las comunidades para el ejercicio del poder popular y, muy particularmente, la ejecución del mandato constitucional por vía de las 5 leyes promulgadas con esta finalidad; (iv) generar la carrera del militante político con base en la formación teórica, su ejercitación práctica y su sometimiento a las decisiones asamblearias de base; (v) contribuir con el poder del Estado en la preparación del pueblo para la defensa integral de la Nación; (vi) estimular el convencimiento en cada individuo que la revolución no es pragmatismo sino espiritualidad, lo que determina una concepción del mundo y de la vida totalmente diferente a la reformista; (vii) colocarse a la orden del gobierno nacional para ampliar la base política en las comunidades con el objeto de desarrollar las líneas estratégicas de los planes del gobierno revolucionario.
Debemos internalizar la humildad y prepararnos para entrar en la nueva Etapa del Proceso Revolucionario como vía para consolidar el poder popular.
Por lo tanto, para avanzar en la Revolución Bolivariana el Partido y las organizaciones políticas afines tienen que asumir su nuevo rol como lo es el de “Instrumento Político” al servicio de la comunidad.
Racionalidad del Instrumento Político
Para interpretar el significado del Instrumento Político en el marco de la nueva etapa de la revolución bolivariana hay que definir el espacio político en el cual se desarrollará. Eso implica precisar tres variables que determinan el proceso revolucionario: (i) elecciones, (ii) cambio de estructura y (iii) sistema político-social basado en el autogobierno.
En primer lugar, hay que ubicarnos en el escenario de la lucha por alcanzar la revolución. Ésta, a partir de 1997, se libra por la vía electoral. El nuevo paradigma del siglo XXI establece que la revolución se inicia, se desarrolla y se consolida a través de los actos electorales de carácter revolucionario. Las elecciones son el instrumento para tomar el poder y transferirlo a las comunidades organizadas. Léase bien, tomarlo para cederlo, entregarlo, darlo al pueblo. Acción política diametralmente opuesta a las elecciones cuando son empleadas para mantener el poder cupular de los cogollos.
El acto electoral de carácter revolucionario incide en la concepción ideológica del poder. En la reforma, o modelo político de la democracia representativa, las elecciones son un instrumento para perpetuar en el poder a las clases dominantes. Mientras que en la revolución las elecciones son la vía para emancipar al colectivo nacional. Al transferir el poder, o toma de decisiones, a la comunidad organizada se está generando un cambio en las relaciones de poder. La dirección de la sociedad deja de ser un privilegio de las cúpulas y empieza entonces un proceso de adecuación de las comunidades organizadas a ejercer el mando sobre sus respectivos colectivos.
Por otro lado, la comunidad organizada al tomar decisiones sobre los asuntos de su competencia, que es lo mismo que definir su propio destino de manera autónoma, entra en la dimensión del ejercicio de la democracia directa. Empleando el método asambleario, la comunidad no va a requerir de la intermediación de ningún otro ente ajeno a sus propias estructuras. La existencia de las 5 Leyes del Poder Popular es lo más aproximado para explicar el cambio en las relaciones de poder dentro de la dimensión del cambio de estructura.
Los Consejos Comunales, integrados por voceros electos en la asamblea comunitaria, es ahora la instancia que decide sobre las políticas públicas y los planes de desarrollo para su prosperidad individual y colectiva. La mancomunidad de éstos, constituye la Comuna, la cual será el espacio político-territorial para la práctica del nuevo modelo de sociedad sustentado e el Socialismo. Por lo tanto, el propio aparato burocrático del Estado no se involucra en el proceso decisorio. La autonomía radica en el Consejo Comunal el cual es concebido, creado y electo por la asamblea de ciudadanos de la comunidad. En todo caso, el Estado debe cooperar y capacitar a la comunidad para que pueda ejercer, de manera satisfactoria, los roles que establece la ley. Pero no se debe involucrar en el proceso de toma de decisiones.
Cuando nos referimos al Estado, estamos hablando de los gobiernos locales y regionales, así como de las instancias descentralizadas del gobierno nacional. Pero también, se incluyen a los partidos políticos y organizaciones políticas afines, los cuales ahora no van a ser intermediarios ante el propio Estado. En la gestión de la reforma, los partidos políticos eran el brazo ejecutor –bajo el método del clientelismo- de las comunidades. Su rol era carnetizar a todo aquel que se beneficiara de su acción y, por lo tanto, pasar a convertirse en un número que sumara votos al momento de la elección. Compraban conciencia a costa de la menesterosidad.
Ahora ese rol no debe existir más. El partido político ya no va a comportarse como activador del clientelismo. El partido político será instrumento político para tomar el poder, transferirlo al pueblo y capacitar a la comunidad para que lo ejerza. Ese será el rol del partido en la nueva etapa del Proceso por el que debe trabajar quienes se agrupan alrededor de la Revolución Bolivariana. El Partido transformado en Instrumento político surgirá ateniéndose a las variables que determinan el Proceso Revolucionario. Esa es su racionalidad.
La interpretación de lo que significa cambio de estructura, objetivo central de la revolución, es la explicación del por qué el Partido y demás organizaciones políticas afines dentro del Proceso Revolucionario venezolano no será igual a las experiencias históricas habidas hasta ahora. La descripción hecha nos permite elaborar un marco teórico nuevo que justifique un concepto inédito de su accionar en el sistema político venezolano. De tal manera, que las alusiones a ejercicios de partidos que han existido anteriormente y que existen en la actualidad, críticas negativas y hasta positivas; así como, sugerencias que induzcan a imitar a otras relaciones similares, no pueden ajustarse a una verdad materializada en hechos concretos, ya que lo que se va a crear no tiene parámetros referenciales iguales.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Energía Morfogenética y Revolución.
Esencia de la exposición “Proceso Revolucionario, Comuna y Morfogénesis” durante la realización del evento: Una Política Pública de Desarrollo Integral el 22 de Julio de 2011, por parte del Viceministerio de Desarrollo Rural Integral.
Primera parte: La Fuerza A,B
La fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada decida por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que la fase actual del Proceso Revolucionario demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética (centrifugadora de acciones múltiples) para transformar las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución: materializar la plenitud del Bien común del colectivo.
Los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la potencia interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos (de mayor a menor nivel de complejidad) de la siguiente manera: (i) primer rango: los principios y virtudes del individuo; (ii) segundo rango: la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) tercer rango: el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) cuarto rango: el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: conciencia y talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos, cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la contra-revolución.
El pensamiento crítico conduce al reconocimiento del talento individual. Las capacidades dormidas o ignoradas, potencialidades que se han mantenido en estado de latencia, emergen cuando nos posesionamos de nuevos niveles de conocimiento. Descubrir lo que somos capaces de hacer cuando creíamos que eso no era de nuestra competencia, significa que nada es imposible de lograr. Que todo se nos revela cuando dominamos el conocimiento universal.
Considero que la garantía de la profundización del Proceso, las respuestas que hay que dar a las confrontaciones simples o radicales de la oposición desestabilizadora, así como adentrarnos en entender la coyuntura actual y acelerar el establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B.
Segunda parte: La base espiritual revolucionaria
La fuerza A,B nos capacita para entender que la revolución es un acto humano de profunda inspiración espiritual. La meta que busca alcanzar la revolución es lograr a plenitud el bien común del pueblo. Esto pasa por asumir que la espiritualidad es la energía interior que manifiesta el sur humano para lograr la obtención de fines y propósitos. La espiritualidad es el motor que genera la acción revolucionaria. No puede haber revolución si no se siente el amor por el prójimo, si no internalizamos sentimientos humanos de desprendimiento y entrega para satisfacer el bien colectivo. Hay revolución cuando sepamos querer a los demás. Habremos entrado en la dimensión espiritual de la revolución cuando aceptemos la existencia, el espacio y las ideas de nuestros semejantes. Estamos en la justa ruta del avance revolucionario cuando sintamos afecto y solidaridad por los ciudadanos, habitantes, pueblos de nuestro país y del mundo.
Los factores que estimulan el surgimiento de la espiritualidad están basados en la Fuerza A,B. Factores que moldean el marco teórico del revolucionario e inducen al cambio conceptual de los elementos que le dan consistencia al realismo político, es decir: (i) definición de una postura económica frente a los medios de producción (producción socialista cuyo espacio natural para el ejercicio del socialismo es la Comuna); (ii) elaboración de una clara e inequívoca actitud política frente al cambio en las relaciones sociales y de poder (autogestión, democracia directa y autogobierno); y (iii) producción de una sólida posición ideológica frente a la concepción del mundo y la vida (Socialismo el Siglo XXI como modo de vida para interpretar al mundo y las relaciones de sus habitantes). Es entonces una correspondencia simbiótica la que existe entre la espiritualidad del ser revolucionario y la acciones políticas que generan los cambios estructurales de la sociedad.
La espiritualidad, como agente innovador de la conciencia revolucionaria, va a incidir por la vía del militante, cuadro o luchador social, en el Proceso Revolucionario como fenómeno social que marca nuevos hitos en la historia de la República. Su incidencia en tres aspectos estructurales del Proceso: bien común, poder popular y fuerzas propias, nos permite afirmar que el nuevo paradigma que ha establecido la revolución en Venezuela es consecuencia de la racionalidad política en conjunción con los sentimientos del ser humano. La espiritualidad nos conduce a la concepción de un nuevo sistema político cuya raíz es el bien común. Este aspecto, sin que le agreguemos otros componentes, es suficiente para entender que el Proceso Bolivariano nunca es ni será igual, similar o parecido, a los otros modelos políticos que se sostienen con base en el pragmatismo, clientelismo o usufructo del poder. La democracia representativa, por ejemplo, no entiende la vida y al mundo desde una visión de amor hacia al prójimo. Lo hace sobre el marco capitalista cuya esencia lo define el beneficio y la acumulación hasta el valor infinito que produce el mercado. Su razón existencial es el lucro, el egocentrismo, la competencia, la rivalidad, el individualismo, el consumo. Diametralmente opuesto a lo que busca la revolución.
La diferencia entonces radica en que en la revolución, lo espiritual permite que se direccione la acción política hacia la satisfacción de las creencias y prácticas basadas en el humanismo. El poder popular, por ejemplo, significa transferir, canalizar u otorgar la potestad de la toma de decisiones al pueblo organizado. Quien no sienta amor por el prójimo, nunca cederá el poder a los otros. No dará ni un milímetro del control del aparato del Estado a los grupos comunitarios que lo necesitan para satisfacer sus expectativas de vida. Eso solo se logra, se obtiene de manera legítima, cuando por propia voluntad la acción política inmersa en la convicción de la espiritualidad humana, el revolucionario se iguala a su prójimo y resaltando la disposición de desprendimiento y de solidaridad fraterna, decide conscientemente materializar la transferencia de poder al pueblo. Esto es lo que caracteriza a la fase actual del Proceso cuando la identificamos como la transición. Momento de nuestra historia que nos obliga a sembrar conciencia en el colectivo para que se le abra su entendimiento, se refuerce la voluntad y se le arme con los sentimientos que dimana de la espiritualidad revolucionaria para que pueda profundizarse la revolución. La consolidación del Proceso Revolucionario, etapa ulterior del mediano plazo, se alcanzará cuando se irradie, se acepte, se procese y se digiera intelectual y sentimentalmente la espiritualidad revolucionaria.
Primera parte: La Fuerza A,B
La fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada decida por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que la fase actual del Proceso Revolucionario demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética (centrifugadora de acciones múltiples) para transformar las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución: materializar la plenitud del Bien común del colectivo.
Los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la potencia interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos (de mayor a menor nivel de complejidad) de la siguiente manera: (i) primer rango: los principios y virtudes del individuo; (ii) segundo rango: la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) tercer rango: el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) cuarto rango: el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: conciencia y talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos, cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la contra-revolución.
El pensamiento crítico conduce al reconocimiento del talento individual. Las capacidades dormidas o ignoradas, potencialidades que se han mantenido en estado de latencia, emergen cuando nos posesionamos de nuevos niveles de conocimiento. Descubrir lo que somos capaces de hacer cuando creíamos que eso no era de nuestra competencia, significa que nada es imposible de lograr. Que todo se nos revela cuando dominamos el conocimiento universal.
Considero que la garantía de la profundización del Proceso, las respuestas que hay que dar a las confrontaciones simples o radicales de la oposición desestabilizadora, así como adentrarnos en entender la coyuntura actual y acelerar el establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B.
Segunda parte: La base espiritual revolucionaria
La fuerza A,B nos capacita para entender que la revolución es un acto humano de profunda inspiración espiritual. La meta que busca alcanzar la revolución es lograr a plenitud el bien común del pueblo. Esto pasa por asumir que la espiritualidad es la energía interior que manifiesta el sur humano para lograr la obtención de fines y propósitos. La espiritualidad es el motor que genera la acción revolucionaria. No puede haber revolución si no se siente el amor por el prójimo, si no internalizamos sentimientos humanos de desprendimiento y entrega para satisfacer el bien colectivo. Hay revolución cuando sepamos querer a los demás. Habremos entrado en la dimensión espiritual de la revolución cuando aceptemos la existencia, el espacio y las ideas de nuestros semejantes. Estamos en la justa ruta del avance revolucionario cuando sintamos afecto y solidaridad por los ciudadanos, habitantes, pueblos de nuestro país y del mundo.
Los factores que estimulan el surgimiento de la espiritualidad están basados en la Fuerza A,B. Factores que moldean el marco teórico del revolucionario e inducen al cambio conceptual de los elementos que le dan consistencia al realismo político, es decir: (i) definición de una postura económica frente a los medios de producción (producción socialista cuyo espacio natural para el ejercicio del socialismo es la Comuna); (ii) elaboración de una clara e inequívoca actitud política frente al cambio en las relaciones sociales y de poder (autogestión, democracia directa y autogobierno); y (iii) producción de una sólida posición ideológica frente a la concepción del mundo y la vida (Socialismo el Siglo XXI como modo de vida para interpretar al mundo y las relaciones de sus habitantes). Es entonces una correspondencia simbiótica la que existe entre la espiritualidad del ser revolucionario y la acciones políticas que generan los cambios estructurales de la sociedad.
La espiritualidad, como agente innovador de la conciencia revolucionaria, va a incidir por la vía del militante, cuadro o luchador social, en el Proceso Revolucionario como fenómeno social que marca nuevos hitos en la historia de la República. Su incidencia en tres aspectos estructurales del Proceso: bien común, poder popular y fuerzas propias, nos permite afirmar que el nuevo paradigma que ha establecido la revolución en Venezuela es consecuencia de la racionalidad política en conjunción con los sentimientos del ser humano. La espiritualidad nos conduce a la concepción de un nuevo sistema político cuya raíz es el bien común. Este aspecto, sin que le agreguemos otros componentes, es suficiente para entender que el Proceso Bolivariano nunca es ni será igual, similar o parecido, a los otros modelos políticos que se sostienen con base en el pragmatismo, clientelismo o usufructo del poder. La democracia representativa, por ejemplo, no entiende la vida y al mundo desde una visión de amor hacia al prójimo. Lo hace sobre el marco capitalista cuya esencia lo define el beneficio y la acumulación hasta el valor infinito que produce el mercado. Su razón existencial es el lucro, el egocentrismo, la competencia, la rivalidad, el individualismo, el consumo. Diametralmente opuesto a lo que busca la revolución.
La diferencia entonces radica en que en la revolución, lo espiritual permite que se direccione la acción política hacia la satisfacción de las creencias y prácticas basadas en el humanismo. El poder popular, por ejemplo, significa transferir, canalizar u otorgar la potestad de la toma de decisiones al pueblo organizado. Quien no sienta amor por el prójimo, nunca cederá el poder a los otros. No dará ni un milímetro del control del aparato del Estado a los grupos comunitarios que lo necesitan para satisfacer sus expectativas de vida. Eso solo se logra, se obtiene de manera legítima, cuando por propia voluntad la acción política inmersa en la convicción de la espiritualidad humana, el revolucionario se iguala a su prójimo y resaltando la disposición de desprendimiento y de solidaridad fraterna, decide conscientemente materializar la transferencia de poder al pueblo. Esto es lo que caracteriza a la fase actual del Proceso cuando la identificamos como la transición. Momento de nuestra historia que nos obliga a sembrar conciencia en el colectivo para que se le abra su entendimiento, se refuerce la voluntad y se le arme con los sentimientos que dimana de la espiritualidad revolucionaria para que pueda profundizarse la revolución. La consolidación del Proceso Revolucionario, etapa ulterior del mediano plazo, se alcanzará cuando se irradie, se acepte, se procese y se digiera intelectual y sentimentalmente la espiritualidad revolucionaria.
sábado, 18 de junio de 2011
Estados Unidos planea apoderarse del petróleo de Venezuela
Por: Nil Nikandrov
Fecha de publicación: 13/06/11
Aporrea.org
Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona
Strategic Culture Foundation
http://strategic-culture.org
Existe la creciente impresión que Venezuela con su riqueza petrolera sería el próximo país en la lista de blancos de Estados Unidos. Uno tendría que ser un idealista sin remedio para creer que –después de las cruzadas norteamericanas a través de países productores de petróleo de Asia y África—los grandes yacimientos petroleros venezolanos, hasta ahora fuera del control norteamericano, de alguna manera evadirían el apetito de Washington. De acuerdo con algunos cálculos, las reservas venezolanas deberían durar entre 100 y 150 años bajo condiciones de intensa explotación.
La ahora permanente guerra de EU contra Venezuela por el petróleo, comenzó en el mes de diciembre del 2002 cuando la gerencia del gigante petrolero PDVSA se lanzó a la huelga involucrando alrededor de 20 mil personas. Los enemigos de Chávez esperaban que la desestabilización a través del sector energético venezolano, las colas en las estaciones gasolineras y problemas con el suministro de gas doméstico, haría pedazos al régimen díscolo, pero sus seguidores no se rindieron. La huelga terminó en derrota en el mes de febrero del 2003 y PDVSA fue convertida en empresa estadal. La quinta columna enquistada en la empresa fue denunciada y muchos de sus dirigentes huyeron del país. Unos 15 mil empleados del sector petrolero fueron despedidos y las pérdidas producidas por el conflicto pasaron de los diez mil millones de dólares.
La reconstrucción de PDVSA fue una tarea cuesta arriba para el gobierno venezolano y para aquella parte del personal que resistió las amenazas y el chantaje de los conspiradores. Las medidas que tomó Chávez apuntaron a fortalecer la OPEP, sometiendo la producción de crudo a una reglamentación y manteniendo precios razonables, esto contribuyó al aumento de la influencia que el cartel ejerce mundialmente. Rusia, cuya economía es fortalecida por los ingresos petroleros, se encuentra entre los beneficiarios. El apoyo de Chávez también ayudó a Cuba, país que era ampliamente percibido como al borde de una crisis energética.
Los pronósticos pesimistas sobre Chávez y sus designios, tales como la original marca venezolana de socialismo, el suministro de petróleo con descuento a países vecinos y el establecimiento de la alianza Petrocaribe, fueron agitados por analistas estrechamente vinculados a las grandes compañías internacionales petroleras pero no se materializaron. El régimen político venezolano y la posición de Chávez en la política internacional son en gran medida mantenidos por el potencial del país en el campo energético y el caso venezolano representa la simple verdad que el control estadal sobre las fuentes energéticas es en todos los casos, la clave para el mantenimiento de la estabilidad nacional.
Sería ingenuo aceptar la explicación que Washington aplicó sanciones al sector petrolero venezolano solo para castigar a PDVSA por haber enviado un tanquero con 20 mil toneladas de gasolina a Irán. El Sub Secretario de Estado, James B. Steinberg insistió, en un mensaje más amplio de advertencia, que compañías de otros países enfrentaban sanciones similares en contra de compromisos energéticos con Teherán.
En verdad, hasta ahora las sanciones impuestas contra Venezuela se leen más o menos solo como un acto intimidatorio: el sector petrolero venezolano queda excluido de contratar con compañías norteamericanas préstamos para importación y exportación y la adquisición de tecnologías avanzadas para la extracción y refinación de petróleo. PDVSA puede sobrellevar todo esto con facilidad. Durante mucho tiempo la empresa se ha mantenido alejada del gobierno y las finanzas norteamericanas y cuenta con un sólido parque de tecnologías.
Chávez respondió a la medida de presión del Departamento de Estado vía Twitter: “¿Sanciones contra la Patria de Bolívar, impuestas por un gobierno imperialista gringo? Muy bien. ¡Entonces aplíquelas Sr. Obama! ¡No olvide que nosotros somos los hijos de Bolívar!” y declaró que PDVSA no será excluida del mercado norteamericano. Cuando se supo la noticia de las sanciones el 24 de mayo pasado, el ministro venezolano de relaciones exteriores, Nicolás Maduro, declaró a los medios que el gobierno venezolano estaba evaluando las potenciales consecuencias para la estabilidad de PDVSA y el suministro de un millón doscientos mil barriles diarios al mercado norteamericano, Maduro prometió “una respuesta adecuada a la agresión imperialista” y dijo que Venezuela ahora más que nunca se comprometerá en relaciones fraternales con Irán, las cuales de ninguna manera amenazan la paz mundial. El gobierno de Venezuela suscribió varias veces la opinión que los alegatos en relación con las supuestas ambiciones de Teherán en el campo del armamento nuclear, no resisten ninguna crítica.
Washington está difamando a Teherán así como difamó a Bagdad cuando la invasión de Irak se alzaba en el horizonte. Los medios propagandísticos hicieron creer que Saddam Hussein constituía un peligro inmediato pero, eventualmente, no se descubrió ningún armamento de destrucción masiva en Irak.
El gobierno de G. Bush fue el mayor fabricante de estereotipos anti-chavistas. Durante un tiempo se sostenía que Chávez apoyaba a terroristas árabes y mantenía campos secretos de entrenamiento en la Isla de Margarita en Venezuela, donde se sabe que reside una relativamente pequeña colectividad árabe. Tiempo atrás, cuando visité la Isla de Margarita más de una vez, y hablando ocasionalmente con amistosos vendedores árabes, no lograba imaginar que alguna vez la CIA declarara a estos pobladores como guerrilleros de Hezbollah. Actualmente a este mito se le da amplia cobertura y cada jefe del Comando Sur norteamericano reitera que el campo de entrenamiento de guerrilleros en la Isla de Margarita si existe.
Otro mito agitado por la CIA es que se cree que Irán explota yacimientos de uranio en el estado Bolívar de Venezuela y que operara laboratorios en el área.
Recientemente, Die Welt de Alemania, salió con un curioso descubrimiento, esta vez, se supone que Irán construirá una base misilística en la Península de Paraguaná en Venezuela apuntando hacia Estados Unidos (a propósito, hace un tiempo se le atribuyó a Rusia el mismo plan). Chávez reaccionó rápidamente mostrando algunas fotografías de molinos de viento durante una reunión televisada de gobierno, diciendo que talvez hubo un problema con el satélite norteamericano de reconocimiento. El Vicepresidente, Elías Jaua hizo un comentario en serio, señalando que Washington estaba buscando un pretexto para atacar a Venezuela.
La hipótesis de manera creciente pareciera creíble. Las elecciones del 2012 se están acercando y las encuestas demuestran que los rivales de Chávez no tienen ninguna chance. Hasta el día de hoy, Chávez no está siendo enfrentado por competidores con prospectos comparables. En respuesta a esta situación Estados Unidos está tratando de alimentar conflictos internos en Venezuela siguiendo un patrón como aquellos que estremecieron Túnez, Egipto y Libia apoyándose en los medios sociales, las ONG pro norteamericanas, grupos juveniles radicales y guerrilleros colombianos de las desmovilizadas Auto Defensas Unidas de Colombia, AUC. Los coordinadores de la conspiración están vislumbrando posibles aliados entre las filas del propio gobierno de Chávez. Numerosos elementos ambiciosos han transitado el divorcio político con Chávez durante un tiempo y todos ellos son permanentemente bienvenidos por el canal televisivo opositor Globovisión TV. La campaña disociadora adelantada por los medios de oposición ha alcanzados proporciones impresionantes.
A los venezolanos se les insiste que su país es escenario de la delincuencia desbocada, que los barones de la droga virtualmente no tienen límites y que Chávez protege a los burócratas corruptos con el objeto de conseguir su apoyo. También se arguye que los ingresos petroleros de Venezuela se gastan alegremente en su mayor parte para mantener a flote al ALBA y a Cuba mientras la infraestructura del país se encuentra descuidada, dejando a la población expuesta a cortes de luz eléctrica y agua potable junto con una recurrente escasez de alimentos.
Los medios critican acremente la cooperación económica y militar de Venezuela con Rusia y China. Por el momento, la capacidad defensiva de Venezuela está resentida a consecuencia de las sanciones norteamericanas contra CAVIM, la principal empresa venezolana de la defensa. La explicación es que Washington se enferma de ver que otros proveedores merman su parte del mercado de los armamentos.
El asesinato de un político de oposición o de un grupo de activistas de oposición podría ser organizado para provocar un estallido de agitación en Venezuela. El resto del plan es bastante predecible –la OTAN tendría el tristemente famoso Plan Balboa para el país.
Fecha de publicación: 13/06/11
Aporrea.org
Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona
Strategic Culture Foundation
http://strategic-culture.org
Existe la creciente impresión que Venezuela con su riqueza petrolera sería el próximo país en la lista de blancos de Estados Unidos. Uno tendría que ser un idealista sin remedio para creer que –después de las cruzadas norteamericanas a través de países productores de petróleo de Asia y África—los grandes yacimientos petroleros venezolanos, hasta ahora fuera del control norteamericano, de alguna manera evadirían el apetito de Washington. De acuerdo con algunos cálculos, las reservas venezolanas deberían durar entre 100 y 150 años bajo condiciones de intensa explotación.
La ahora permanente guerra de EU contra Venezuela por el petróleo, comenzó en el mes de diciembre del 2002 cuando la gerencia del gigante petrolero PDVSA se lanzó a la huelga involucrando alrededor de 20 mil personas. Los enemigos de Chávez esperaban que la desestabilización a través del sector energético venezolano, las colas en las estaciones gasolineras y problemas con el suministro de gas doméstico, haría pedazos al régimen díscolo, pero sus seguidores no se rindieron. La huelga terminó en derrota en el mes de febrero del 2003 y PDVSA fue convertida en empresa estadal. La quinta columna enquistada en la empresa fue denunciada y muchos de sus dirigentes huyeron del país. Unos 15 mil empleados del sector petrolero fueron despedidos y las pérdidas producidas por el conflicto pasaron de los diez mil millones de dólares.
La reconstrucción de PDVSA fue una tarea cuesta arriba para el gobierno venezolano y para aquella parte del personal que resistió las amenazas y el chantaje de los conspiradores. Las medidas que tomó Chávez apuntaron a fortalecer la OPEP, sometiendo la producción de crudo a una reglamentación y manteniendo precios razonables, esto contribuyó al aumento de la influencia que el cartel ejerce mundialmente. Rusia, cuya economía es fortalecida por los ingresos petroleros, se encuentra entre los beneficiarios. El apoyo de Chávez también ayudó a Cuba, país que era ampliamente percibido como al borde de una crisis energética.
Los pronósticos pesimistas sobre Chávez y sus designios, tales como la original marca venezolana de socialismo, el suministro de petróleo con descuento a países vecinos y el establecimiento de la alianza Petrocaribe, fueron agitados por analistas estrechamente vinculados a las grandes compañías internacionales petroleras pero no se materializaron. El régimen político venezolano y la posición de Chávez en la política internacional son en gran medida mantenidos por el potencial del país en el campo energético y el caso venezolano representa la simple verdad que el control estadal sobre las fuentes energéticas es en todos los casos, la clave para el mantenimiento de la estabilidad nacional.
Sería ingenuo aceptar la explicación que Washington aplicó sanciones al sector petrolero venezolano solo para castigar a PDVSA por haber enviado un tanquero con 20 mil toneladas de gasolina a Irán. El Sub Secretario de Estado, James B. Steinberg insistió, en un mensaje más amplio de advertencia, que compañías de otros países enfrentaban sanciones similares en contra de compromisos energéticos con Teherán.
En verdad, hasta ahora las sanciones impuestas contra Venezuela se leen más o menos solo como un acto intimidatorio: el sector petrolero venezolano queda excluido de contratar con compañías norteamericanas préstamos para importación y exportación y la adquisición de tecnologías avanzadas para la extracción y refinación de petróleo. PDVSA puede sobrellevar todo esto con facilidad. Durante mucho tiempo la empresa se ha mantenido alejada del gobierno y las finanzas norteamericanas y cuenta con un sólido parque de tecnologías.
Chávez respondió a la medida de presión del Departamento de Estado vía Twitter: “¿Sanciones contra la Patria de Bolívar, impuestas por un gobierno imperialista gringo? Muy bien. ¡Entonces aplíquelas Sr. Obama! ¡No olvide que nosotros somos los hijos de Bolívar!” y declaró que PDVSA no será excluida del mercado norteamericano. Cuando se supo la noticia de las sanciones el 24 de mayo pasado, el ministro venezolano de relaciones exteriores, Nicolás Maduro, declaró a los medios que el gobierno venezolano estaba evaluando las potenciales consecuencias para la estabilidad de PDVSA y el suministro de un millón doscientos mil barriles diarios al mercado norteamericano, Maduro prometió “una respuesta adecuada a la agresión imperialista” y dijo que Venezuela ahora más que nunca se comprometerá en relaciones fraternales con Irán, las cuales de ninguna manera amenazan la paz mundial. El gobierno de Venezuela suscribió varias veces la opinión que los alegatos en relación con las supuestas ambiciones de Teherán en el campo del armamento nuclear, no resisten ninguna crítica.
Washington está difamando a Teherán así como difamó a Bagdad cuando la invasión de Irak se alzaba en el horizonte. Los medios propagandísticos hicieron creer que Saddam Hussein constituía un peligro inmediato pero, eventualmente, no se descubrió ningún armamento de destrucción masiva en Irak.
El gobierno de G. Bush fue el mayor fabricante de estereotipos anti-chavistas. Durante un tiempo se sostenía que Chávez apoyaba a terroristas árabes y mantenía campos secretos de entrenamiento en la Isla de Margarita en Venezuela, donde se sabe que reside una relativamente pequeña colectividad árabe. Tiempo atrás, cuando visité la Isla de Margarita más de una vez, y hablando ocasionalmente con amistosos vendedores árabes, no lograba imaginar que alguna vez la CIA declarara a estos pobladores como guerrilleros de Hezbollah. Actualmente a este mito se le da amplia cobertura y cada jefe del Comando Sur norteamericano reitera que el campo de entrenamiento de guerrilleros en la Isla de Margarita si existe.
Otro mito agitado por la CIA es que se cree que Irán explota yacimientos de uranio en el estado Bolívar de Venezuela y que operara laboratorios en el área.
Recientemente, Die Welt de Alemania, salió con un curioso descubrimiento, esta vez, se supone que Irán construirá una base misilística en la Península de Paraguaná en Venezuela apuntando hacia Estados Unidos (a propósito, hace un tiempo se le atribuyó a Rusia el mismo plan). Chávez reaccionó rápidamente mostrando algunas fotografías de molinos de viento durante una reunión televisada de gobierno, diciendo que talvez hubo un problema con el satélite norteamericano de reconocimiento. El Vicepresidente, Elías Jaua hizo un comentario en serio, señalando que Washington estaba buscando un pretexto para atacar a Venezuela.
La hipótesis de manera creciente pareciera creíble. Las elecciones del 2012 se están acercando y las encuestas demuestran que los rivales de Chávez no tienen ninguna chance. Hasta el día de hoy, Chávez no está siendo enfrentado por competidores con prospectos comparables. En respuesta a esta situación Estados Unidos está tratando de alimentar conflictos internos en Venezuela siguiendo un patrón como aquellos que estremecieron Túnez, Egipto y Libia apoyándose en los medios sociales, las ONG pro norteamericanas, grupos juveniles radicales y guerrilleros colombianos de las desmovilizadas Auto Defensas Unidas de Colombia, AUC. Los coordinadores de la conspiración están vislumbrando posibles aliados entre las filas del propio gobierno de Chávez. Numerosos elementos ambiciosos han transitado el divorcio político con Chávez durante un tiempo y todos ellos son permanentemente bienvenidos por el canal televisivo opositor Globovisión TV. La campaña disociadora adelantada por los medios de oposición ha alcanzados proporciones impresionantes.
A los venezolanos se les insiste que su país es escenario de la delincuencia desbocada, que los barones de la droga virtualmente no tienen límites y que Chávez protege a los burócratas corruptos con el objeto de conseguir su apoyo. También se arguye que los ingresos petroleros de Venezuela se gastan alegremente en su mayor parte para mantener a flote al ALBA y a Cuba mientras la infraestructura del país se encuentra descuidada, dejando a la población expuesta a cortes de luz eléctrica y agua potable junto con una recurrente escasez de alimentos.
Los medios critican acremente la cooperación económica y militar de Venezuela con Rusia y China. Por el momento, la capacidad defensiva de Venezuela está resentida a consecuencia de las sanciones norteamericanas contra CAVIM, la principal empresa venezolana de la defensa. La explicación es que Washington se enferma de ver que otros proveedores merman su parte del mercado de los armamentos.
El asesinato de un político de oposición o de un grupo de activistas de oposición podría ser organizado para provocar un estallido de agitación en Venezuela. El resto del plan es bastante predecible –la OTAN tendría el tristemente famoso Plan Balboa para el país.
miércoles, 1 de junio de 2011
Jornadas Políticas del CFI en Julio 2011
CENTRO DE FORMACIÓN IDEOLÓGICA (CFI)
En su Aporte a la Consolidación del Gran Polo Patriótico y las
"Juntas Patrioticas Bicentenarias"
Convoca:
A los Movimientos Sociales, Colectivos, Comunidades Organizadas, Consejos Comunales,
Consejo de Trabajadores e Individualidades del
Estado Carabobo
PARA:
Participar en la 1ra. Jornada Política Bicentenaria de "Análisis Coyuntural del Proceso Revolucionario Bolivariano"
Día: Sábado 9 de Julio en Valencia Edo. Carabobo
Hora: 09:00AM a 6:00PM
Lugar: Aldea Hugo Chavez (Diagonal al Puente el Boquete)
Metodología:
Se activarán cinco (5) temas a desarrollar, cinco (5) mesas de trabajo y una plenaria de conclusiones.
El objetivo de estas Jornadas Bicentenarias es la promoción, a nivel de la conciencia y el conocimiento de la realidad del Proceso Bolivariano, de acciones teóricas y prácticas por parte del Revolucionario Militante a fin de:
(i) Agudizar su lucha por establecer un mundo mejor posible.
(ii) Trascender su visión de entender y comprender su realidad.
(iii) Incidir en la recuperación política de los espacios perdidos por la Revolución Bolivariana.
(iv) Estimular su fuerza Integral para Impulsar el Trabajo Ideológico Durante la Campaña Admirable.
Los temas a desarrollar con sus responsables son:
(1) Gral. Francisco Visconti: "Identidad Nacional y Valores Autóctonos".
(2) Prof. Miguel Ángel Núñez: "Ecosocialismo y Nuevo Modelo de Desarrollo Autosustentable"
(3) Dr. Manuel Mariña: "Imperio y Dominio Hegemónico Mundial".
(4) Ing. Yuraní Godoy: "Filosofía del Buen Vivir y la Revolución Bolivariana".
(5) William E. Izarra: "Base Ideológica de la Revolución Bolivariana y los Escenarios Políticos de la Campaña Admirable".
Para confirmar su asistencia llame a los siguientes teléfonos:
Alexis Campos (0416) 734-8371
Reinaldo Arocha (0412) 179-9767
William Izarra (0414) 247-9687
Correos:
clave.pa.carabobo@gmail.com
cficarabobo@gmail.com
Se otorgará certificado de asistencia.
Debes ir preparado y dispuesto a una larga Jornada; la Transformación Política del Estado lo Amerita.
Sugerimos: Ropa cómoda, Papel, lápiz y estar concientizado para dar lo mejor de tus ideas.
Se parte del fortalecimiento de las Fuerzas Propias (Poder Popular)
Movimiento de Colectivos, Apoyo:
MSUR
Alexis Campos (0416) 734-8371
Reinaldo Arocha (0412) 179-9767
William Izarra (0414) 247-9687
Se otorgará certificado de asistencia.
En su Aporte a la Consolidación del Gran Polo Patriótico y las
"Juntas Patrioticas Bicentenarias"
Convoca:
A los Movimientos Sociales, Colectivos, Comunidades Organizadas, Consejos Comunales,
Consejo de Trabajadores e Individualidades del
Estado Carabobo
PARA:
Participar en la 1ra. Jornada Política Bicentenaria de "Análisis Coyuntural del Proceso Revolucionario Bolivariano"
Día: Sábado 9 de Julio en Valencia Edo. Carabobo
Hora: 09:00AM a 6:00PM
Lugar: Aldea Hugo Chavez (Diagonal al Puente el Boquete)
Metodología:
Se activarán cinco (5) temas a desarrollar, cinco (5) mesas de trabajo y una plenaria de conclusiones.
El objetivo de estas Jornadas Bicentenarias es la promoción, a nivel de la conciencia y el conocimiento de la realidad del Proceso Bolivariano, de acciones teóricas y prácticas por parte del Revolucionario Militante a fin de:
(i) Agudizar su lucha por establecer un mundo mejor posible.
(ii) Trascender su visión de entender y comprender su realidad.
(iii) Incidir en la recuperación política de los espacios perdidos por la Revolución Bolivariana.
(iv) Estimular su fuerza Integral para Impulsar el Trabajo Ideológico Durante la Campaña Admirable.
Los temas a desarrollar con sus responsables son:
(1) Gral. Francisco Visconti: "Identidad Nacional y Valores Autóctonos".
(2) Prof. Miguel Ángel Núñez: "Ecosocialismo y Nuevo Modelo de Desarrollo Autosustentable"
(3) Dr. Manuel Mariña: "Imperio y Dominio Hegemónico Mundial".
(4) Ing. Yuraní Godoy: "Filosofía del Buen Vivir y la Revolución Bolivariana".
(5) William E. Izarra: "Base Ideológica de la Revolución Bolivariana y los Escenarios Políticos de la Campaña Admirable".
Para confirmar su asistencia llame a los siguientes teléfonos:
Alexis Campos (0416) 734-8371
Reinaldo Arocha (0412) 179-9767
William Izarra (0414) 247-9687
Correos:
clave.pa.carabobo@gmail.com
cficarabobo@gmail.com
Se otorgará certificado de asistencia.
Debes ir preparado y dispuesto a una larga Jornada; la Transformación Política del Estado lo Amerita.
Sugerimos: Ropa cómoda, Papel, lápiz y estar concientizado para dar lo mejor de tus ideas.
Se parte del fortalecimiento de las Fuerzas Propias (Poder Popular)
Movimiento de Colectivos, Apoyo:
MSUR
Alexis Campos (0416) 734-8371
Reinaldo Arocha (0412) 179-9767
William Izarra (0414) 247-9687
Se otorgará certificado de asistencia.
sábado, 19 de marzo de 2011
Apoyo a Libia
COMUNICADO DEL CENTRO DE FORMACIÓN IDEOLÓGICA (CFI)
Ante los primeros ataques lanzados en el día de hoy a Libia por parte de EEUU, Inglaterra y Francia apoyados por Canadá y España como parte de la 1ra., fase de la invasión militar para derrocar al gobierno popular del coronel Moamar kadafi, el Centro de Formación Ideológica (CFI) de Caracas, Venezuela, núcleo de la Revolución Bolivariana, declara lo siguiente:
1. Reafirmamos nuestros postulados de organización popular, humanista, amantes de la paz, profundamente anti-imperialistas, defensores de la autodeterminación y soberanía de los pueblos libres del mundo.
2. Rechazamos este abominable acto de agresión y de violación a los derechos humanos y a la soberanía del pueblo de Libia.
3. Repudiamos el plan militar del Imperio (Eje EEUU-Canadá-Unión Europea) y sus aliados pro-occidentales de la Liga Árabe (rol de tontos útiles), para posesionarse del territorio Libio y liquidar su originaria revolución sustentada en el libro verde de Moamar Kadafi y controlar para el capital sus riquezas naturales como el petróleo y el agua dulce.
4. Amonestamos la pasividad de Rusia y China en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al no usar su poder de veto para impedir la justificación a los EEUU para invadir Libia.
5. Alertamos sobre los alcances de las diferentes fases del plan militar de invasión cuya potencia de destrucción someterá al pueblo libio y marcará impacto, matriz de opinión internacional y fomento de la Guerra de 4ta., generación en África, Asia y Américalatina; particularmente al pueblo militante sostenedor de la Revolución Bolivariana en Venezuela y su intento por consolidar el Socialismo del Siglo XXI.
6. Denunciamos ante la comunidad progresista y de vanguardia que lucha en sus respectivos territorios y espacios por implantar otro modo de vida diferente al capitalismo, basados en posiciones claramente ideológicas anti-imperialistas que la esencia de la invasión a Libia es el mensaje del imperio que el mundo ha entrado en una nueva fase del capitalismo avanzado (con esta agresión queda demostrado la cientificidad de los postulados marxistas sobre la evolución del capitalismo: máquinas de producción, destrucción, de guerra y aparato ideológico) y que no va a tolerar que gobiernos, pueblos, movimientos y organizaciones político-sociales-culturales sean contrarias a sus principios de concepción del mundo y la vida.
7. Llamamos a todos los revolucionarios de Venezuela, de América Latina y del mundo a pronunciarse ante esta agresión humillante hacia la civilización humana; y a seguir muy de cerca todos los eventos que a partir de ahora desarrollará el imperio para reforzar su posición de opresor del mundo (usando la coacción como lo es el uso de las fuerzas militares) apelando a su tesis del Destino Manifiesto.
8. Invitamos a todos los revolucionarios del mundo a brindar su apoyo moral, ético, solidario y de afecto fraterno al pueblo revolucionario de Libia, a su líder coronel Muamar Kadafi, a su gobierno popular en sus diferentes niveles de asambleas populares y a sus fuerzas militares estimulando su lucha, resistencia y valentía para oponérsele al agresor imperialista que en pocas horas irrumpirá en su soberano territorio.
9. Pedimos a todos los sectores revolucionarios que se sienten indignados por tal acto de degradación humana a estudiar la tesis política de Muamar Kadafi explicadas en el Libro Verde y difundirla en todos sus ámbitos de competencia, como una forma de respaldar al pueblo libio en su autodeterminación y de objetar la criminal acción del imperio capitalista mundial.
10. Finalmente, a los venezolanos revolucionarios les convocamos a realizar actos de respaldo a Libia y de repudio al eje EEUU-Canadá-Unión Europea-Aliados de la Liga Árabe en todo espacio de alcance para proceder a analizar los últimos acontecimientos de la agresión imperialista y su fuerte repercusión en nuestro territorio y proceso revolucionario. No descartemos que a partir de ahora la desestabilización se afianzará y la contra-revolución se verá insuflada de emoción porque creerá que crecen sus posibilidades de aniquilar al Proceso Revolucionario entre el 2011 y el 2012. Posturas que obligan al revolucionario a afinar sus instrumentos de lucha, a posesionarse de mayor nivel de conocimientos y a difundir la ideología revolucionaria en todos los centros poblados del país y en todas las organizaciones políticas, sociales, culturales y militares, a fin de vigorizar la conciencia revolucionaria, el espíritu de cuerpo para vivificar la unidad de grupos y su disposición permanente a instaurar plenamente el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela.
Por El Centro de Formación Ideológica (CFI)
William E. Izarra
Ante los primeros ataques lanzados en el día de hoy a Libia por parte de EEUU, Inglaterra y Francia apoyados por Canadá y España como parte de la 1ra., fase de la invasión militar para derrocar al gobierno popular del coronel Moamar kadafi, el Centro de Formación Ideológica (CFI) de Caracas, Venezuela, núcleo de la Revolución Bolivariana, declara lo siguiente:
1. Reafirmamos nuestros postulados de organización popular, humanista, amantes de la paz, profundamente anti-imperialistas, defensores de la autodeterminación y soberanía de los pueblos libres del mundo.
2. Rechazamos este abominable acto de agresión y de violación a los derechos humanos y a la soberanía del pueblo de Libia.
3. Repudiamos el plan militar del Imperio (Eje EEUU-Canadá-Unión Europea) y sus aliados pro-occidentales de la Liga Árabe (rol de tontos útiles), para posesionarse del territorio Libio y liquidar su originaria revolución sustentada en el libro verde de Moamar Kadafi y controlar para el capital sus riquezas naturales como el petróleo y el agua dulce.
4. Amonestamos la pasividad de Rusia y China en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al no usar su poder de veto para impedir la justificación a los EEUU para invadir Libia.
5. Alertamos sobre los alcances de las diferentes fases del plan militar de invasión cuya potencia de destrucción someterá al pueblo libio y marcará impacto, matriz de opinión internacional y fomento de la Guerra de 4ta., generación en África, Asia y Américalatina; particularmente al pueblo militante sostenedor de la Revolución Bolivariana en Venezuela y su intento por consolidar el Socialismo del Siglo XXI.
6. Denunciamos ante la comunidad progresista y de vanguardia que lucha en sus respectivos territorios y espacios por implantar otro modo de vida diferente al capitalismo, basados en posiciones claramente ideológicas anti-imperialistas que la esencia de la invasión a Libia es el mensaje del imperio que el mundo ha entrado en una nueva fase del capitalismo avanzado (con esta agresión queda demostrado la cientificidad de los postulados marxistas sobre la evolución del capitalismo: máquinas de producción, destrucción, de guerra y aparato ideológico) y que no va a tolerar que gobiernos, pueblos, movimientos y organizaciones político-sociales-culturales sean contrarias a sus principios de concepción del mundo y la vida.
7. Llamamos a todos los revolucionarios de Venezuela, de América Latina y del mundo a pronunciarse ante esta agresión humillante hacia la civilización humana; y a seguir muy de cerca todos los eventos que a partir de ahora desarrollará el imperio para reforzar su posición de opresor del mundo (usando la coacción como lo es el uso de las fuerzas militares) apelando a su tesis del Destino Manifiesto.
8. Invitamos a todos los revolucionarios del mundo a brindar su apoyo moral, ético, solidario y de afecto fraterno al pueblo revolucionario de Libia, a su líder coronel Muamar Kadafi, a su gobierno popular en sus diferentes niveles de asambleas populares y a sus fuerzas militares estimulando su lucha, resistencia y valentía para oponérsele al agresor imperialista que en pocas horas irrumpirá en su soberano territorio.
9. Pedimos a todos los sectores revolucionarios que se sienten indignados por tal acto de degradación humana a estudiar la tesis política de Muamar Kadafi explicadas en el Libro Verde y difundirla en todos sus ámbitos de competencia, como una forma de respaldar al pueblo libio en su autodeterminación y de objetar la criminal acción del imperio capitalista mundial.
10. Finalmente, a los venezolanos revolucionarios les convocamos a realizar actos de respaldo a Libia y de repudio al eje EEUU-Canadá-Unión Europea-Aliados de la Liga Árabe en todo espacio de alcance para proceder a analizar los últimos acontecimientos de la agresión imperialista y su fuerte repercusión en nuestro territorio y proceso revolucionario. No descartemos que a partir de ahora la desestabilización se afianzará y la contra-revolución se verá insuflada de emoción porque creerá que crecen sus posibilidades de aniquilar al Proceso Revolucionario entre el 2011 y el 2012. Posturas que obligan al revolucionario a afinar sus instrumentos de lucha, a posesionarse de mayor nivel de conocimientos y a difundir la ideología revolucionaria en todos los centros poblados del país y en todas las organizaciones políticas, sociales, culturales y militares, a fin de vigorizar la conciencia revolucionaria, el espíritu de cuerpo para vivificar la unidad de grupos y su disposición permanente a instaurar plenamente el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela.
Por El Centro de Formación Ideológica (CFI)
William E. Izarra
martes, 25 de enero de 2011
Curso de Formación para Difusores Ideológicos del Proceso Revolucionario
Curso de Formación para Difusores Ideológicos del
Proceso Revolucionario
Propósito:
Este curso busca suministrar los conocimientos mínimos necesarios para formar con base en la teoría y práctica del SSXXI a un grupo de voluntarios revolucionarios, dispuestos a crear una Brigada de Difusores Ideológicos a fin de:
(i) generar conciencia revolucionaria basada en los valores el nuevo ser;
(ii) asumir el rol de difusores ideológicos de la revolución bolivariana en su ámbito de competencia;
(iii) analizar el nuevo escenario político a partir del 26S;
(iv) identificar la estrategia geopolítica de EE.UU., hacia América Latina y particularmente hacia Venezuela; y
(v) estructurar los equipos de estudio y discusión permanente acerca de la tesis ideológica que da sustento al Proceso Revolucionario.
Objetivos:
1. Establecer el marco teórico conceptual como punta de partida para la producción intelectual del difusor.
2. Analizar los antecedentes del Proceso Revolucionario; así como, sus raíces ideológicas y la metodología para construir el Socialismo del Siglo XXI.
3. Estudiar las fases y etapas del Proceso Revolucionario como categoría histórica de la sociedad venezolana, a partir de 1999.
4. Analizar la etapa de la Traslación Revolucionaria como efecto de profundización del Proceso Bolivariano y la generación de la energía morfogenética del revolucionario para actuar en el nuevo escenario Político que se crea a partir de las elecciones del 26S.
5. Revisar la coyuntura geopolítica mundial y la nueva etapa que establece el “Poder Inteligente” de Barak Obama fundamentado en la estrategia de la Contención Política por parte del Comando Sur de las fuerzas militares de EE.UU; así como la importancia trascendental del petróleo como elemento de poder mundial y la condición de Venezuela en su búsqueda de establecer la tesis de la Pluripolaridad mundial
Metodología:
El curso se impartirá en seis (6) sesiones didácticas de tres (3) horas académicas c/u (la hora académica es de 45 minutos); una (1) gira de instrucción (fin de semana); y un ejercicio de campo para materializar en la práctica la teoría aprendida.
Evaluación:
El curso será evaluado de manera sistemática a lo largo de las sesiones, las tareas, el taller y la gira. La puntuación calificatoria será sobre la base de 100 puntos y para aprobar, cualquiera de los instrumentos escogidos, se necesitarán 80 puntos. Esta será la calificación mínima para optar a la certificación aprobatorio del curso.
Se establece el siguiente cuadro de evaluaciones con sus respectivos pesos porcentuales:
1. Tareas de investigación 55%
2. Pruebas cortas 20%
3. Trabajo Final 25%
Síntesis del contenido programático:
1. Tema 1: Marco Teórico. Relacionar datos. Emisión de conceptos. Establecimientos de juicios. La Estructura Relacional Empírica (ERE) y la Estructura Relacional Simbólica (ERS). El Realismo político (RP) como las tres (3) posturas conceptuales ideológicas que tiene que elaborar cada revolucionario.
2. Tema 2: Antecedentes del Proceso. Períodos de la Democracia Representativa y el puntofijismo. La Lucha armada dentro del marco de la Guerra Fría. Doctrina de Seguridad de EE.UU. CIA, OEA, TIAR, Escuela de las Américas. Los tres puntos críticos durante la lucha armada: (i) guerra de guerrillas, (ii) 27-F, y (iii) 4-F y 27-N. Insurrecciones militares y el sector civil revolucionario. El Movimiento ARMA. El MBR-200. Surgimiento del MVR. Creación el PSUV.
3. Tema 3: Características de su composición ideológica: el Socialismo del Siglo XXI (SSXXI). El árbol de las 3 raíces. Factores culturales de la nación. Conocimiento universal. Factores espirituales. Conceptualización del SSXXI. Ilustración teórica. Confrontación ideológica: Reforma vs. Revolución/Capitalismo vs. Socialismo.
4. Tema 4: El Proceso Revolucionario. Espacios temporales (momentos, fases y etapas). Cultura reformista heredada. Alienación y mercado. Dominio sobre las relaciones de producción. Análisis de la categoría “estructura social”. Búsqueda de la revolución como cambio estructural en las relaciones de producción, de poder y sociales. La conversión del revolucionario en centrifugadora. El nuevo escenario del Proceso Revolucionario a partir del 26S. Puntos críticos o clarinadas como factores influyentes en el nuevo escenario. La confrontación de las fuerzas revolucionarias contras los elementos openentes. Qué hacer pafra superar las adversidades y acumular fiuerzas para la coyuntura del 2012.
5. Tema 5: La Fuerza A,B y sus vectores: vector 1,2 energía morfo-genética y vector 3,4 conciencia revolucionaria. Acción del revolucionario en los campos de la escena política actual. El CFI como instrumento del pueblo. La difusión ideológica como factor de profundización del Proceso. La Traslación Revolucionaria. Definiciones. Proceso de la Traslación. Cómo se materializa la Traslación: (i) sustitución del estado reformista; (ii) cambio en las relaciones de producción; (iii) praxis del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como instrumento del pueblo; (iv) realidad de la Fuerza Armada Bolivariana y la defensa integral; (v) el vocero como expresión del pueblo en el aparato burocrático del estado.
6. Tema 6: Geopolítica. Nuestras fronteras nacionales. Castilletes y su importancia estratégica para el Plan Colombia. El gobierno de Obama y la diplomacia inteligente. La doctrina de Guerra de Supremacía Activa. Las fuerzas militares de EE.UU., en el mundo. Los Comandos Militares y su composición estratégica. El Comando Sur, la Cuarta Flota y el nuevo “statu quo” para América Latina. Elementos básicos para interpretar el nuevo “statu quo”: Honduras, Bariloche y las bases militares de EE.UU., en Colombia; Ecuador. El nuevo pensamiento militar. Hipótesis de guerra. La guerra asimétrica. La guerra del pueblo o guerra estratégica, de larga duración y de resistencia.
7. Para la gira de instrucción tenemos dos posibilidades: la primera es la Comunidad de Montecarmelo, Sanare, Edo., Lara, para evaluar la situación de los aspectos agroecológicos del modelo de producción ecosocialista; o, la segunda posibilidad es ir a Castillete, Edo., Zulia a fin de conocer la más importante zona fronteriza de nuestra República y evaluar su situación estratégica para la soberanía de Venezuela.
8. Bibliografía:
Principalmente y como material de lectura obligatoria se empleará los folletos de la Serie “Folletos del Proceso” de William E. Izarra. La bibliografía complementaria se suministrará en cada sesión.
Los títulos de la Serie Folletos del Proceso son los siguientes:
Folleto 1 El Proceso Revolucionario
Folleto 2 La Plataforma Unitaria
Folleto 3 Reforma o Revolución
Folleto 4 Del MBR-200 al MVR
Folleto 5 EE.UU, CIA y Paramilitarismo
Folleto 6 La Nueva Fase del Proceso
Folleto 7 Hacia el Socialismo del Siglo XXI
Folleto 8 El Partido Único
Folleto 9 La Traslación Revolucionaria
Folleto 10 Tecnocracia Militar y Crisis Política
Proceso Revolucionario
Propósito:
Este curso busca suministrar los conocimientos mínimos necesarios para formar con base en la teoría y práctica del SSXXI a un grupo de voluntarios revolucionarios, dispuestos a crear una Brigada de Difusores Ideológicos a fin de:
(i) generar conciencia revolucionaria basada en los valores el nuevo ser;
(ii) asumir el rol de difusores ideológicos de la revolución bolivariana en su ámbito de competencia;
(iii) analizar el nuevo escenario político a partir del 26S;
(iv) identificar la estrategia geopolítica de EE.UU., hacia América Latina y particularmente hacia Venezuela; y
(v) estructurar los equipos de estudio y discusión permanente acerca de la tesis ideológica que da sustento al Proceso Revolucionario.
Objetivos:
1. Establecer el marco teórico conceptual como punta de partida para la producción intelectual del difusor.
2. Analizar los antecedentes del Proceso Revolucionario; así como, sus raíces ideológicas y la metodología para construir el Socialismo del Siglo XXI.
3. Estudiar las fases y etapas del Proceso Revolucionario como categoría histórica de la sociedad venezolana, a partir de 1999.
4. Analizar la etapa de la Traslación Revolucionaria como efecto de profundización del Proceso Bolivariano y la generación de la energía morfogenética del revolucionario para actuar en el nuevo escenario Político que se crea a partir de las elecciones del 26S.
5. Revisar la coyuntura geopolítica mundial y la nueva etapa que establece el “Poder Inteligente” de Barak Obama fundamentado en la estrategia de la Contención Política por parte del Comando Sur de las fuerzas militares de EE.UU; así como la importancia trascendental del petróleo como elemento de poder mundial y la condición de Venezuela en su búsqueda de establecer la tesis de la Pluripolaridad mundial
Metodología:
El curso se impartirá en seis (6) sesiones didácticas de tres (3) horas académicas c/u (la hora académica es de 45 minutos); una (1) gira de instrucción (fin de semana); y un ejercicio de campo para materializar en la práctica la teoría aprendida.
Evaluación:
El curso será evaluado de manera sistemática a lo largo de las sesiones, las tareas, el taller y la gira. La puntuación calificatoria será sobre la base de 100 puntos y para aprobar, cualquiera de los instrumentos escogidos, se necesitarán 80 puntos. Esta será la calificación mínima para optar a la certificación aprobatorio del curso.
Se establece el siguiente cuadro de evaluaciones con sus respectivos pesos porcentuales:
1. Tareas de investigación 55%
2. Pruebas cortas 20%
3. Trabajo Final 25%
Síntesis del contenido programático:
1. Tema 1: Marco Teórico. Relacionar datos. Emisión de conceptos. Establecimientos de juicios. La Estructura Relacional Empírica (ERE) y la Estructura Relacional Simbólica (ERS). El Realismo político (RP) como las tres (3) posturas conceptuales ideológicas que tiene que elaborar cada revolucionario.
2. Tema 2: Antecedentes del Proceso. Períodos de la Democracia Representativa y el puntofijismo. La Lucha armada dentro del marco de la Guerra Fría. Doctrina de Seguridad de EE.UU. CIA, OEA, TIAR, Escuela de las Américas. Los tres puntos críticos durante la lucha armada: (i) guerra de guerrillas, (ii) 27-F, y (iii) 4-F y 27-N. Insurrecciones militares y el sector civil revolucionario. El Movimiento ARMA. El MBR-200. Surgimiento del MVR. Creación el PSUV.
3. Tema 3: Características de su composición ideológica: el Socialismo del Siglo XXI (SSXXI). El árbol de las 3 raíces. Factores culturales de la nación. Conocimiento universal. Factores espirituales. Conceptualización del SSXXI. Ilustración teórica. Confrontación ideológica: Reforma vs. Revolución/Capitalismo vs. Socialismo.
4. Tema 4: El Proceso Revolucionario. Espacios temporales (momentos, fases y etapas). Cultura reformista heredada. Alienación y mercado. Dominio sobre las relaciones de producción. Análisis de la categoría “estructura social”. Búsqueda de la revolución como cambio estructural en las relaciones de producción, de poder y sociales. La conversión del revolucionario en centrifugadora. El nuevo escenario del Proceso Revolucionario a partir del 26S. Puntos críticos o clarinadas como factores influyentes en el nuevo escenario. La confrontación de las fuerzas revolucionarias contras los elementos openentes. Qué hacer pafra superar las adversidades y acumular fiuerzas para la coyuntura del 2012.
5. Tema 5: La Fuerza A,B y sus vectores: vector 1,2 energía morfo-genética y vector 3,4 conciencia revolucionaria. Acción del revolucionario en los campos de la escena política actual. El CFI como instrumento del pueblo. La difusión ideológica como factor de profundización del Proceso. La Traslación Revolucionaria. Definiciones. Proceso de la Traslación. Cómo se materializa la Traslación: (i) sustitución del estado reformista; (ii) cambio en las relaciones de producción; (iii) praxis del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como instrumento del pueblo; (iv) realidad de la Fuerza Armada Bolivariana y la defensa integral; (v) el vocero como expresión del pueblo en el aparato burocrático del estado.
6. Tema 6: Geopolítica. Nuestras fronteras nacionales. Castilletes y su importancia estratégica para el Plan Colombia. El gobierno de Obama y la diplomacia inteligente. La doctrina de Guerra de Supremacía Activa. Las fuerzas militares de EE.UU., en el mundo. Los Comandos Militares y su composición estratégica. El Comando Sur, la Cuarta Flota y el nuevo “statu quo” para América Latina. Elementos básicos para interpretar el nuevo “statu quo”: Honduras, Bariloche y las bases militares de EE.UU., en Colombia; Ecuador. El nuevo pensamiento militar. Hipótesis de guerra. La guerra asimétrica. La guerra del pueblo o guerra estratégica, de larga duración y de resistencia.
7. Para la gira de instrucción tenemos dos posibilidades: la primera es la Comunidad de Montecarmelo, Sanare, Edo., Lara, para evaluar la situación de los aspectos agroecológicos del modelo de producción ecosocialista; o, la segunda posibilidad es ir a Castillete, Edo., Zulia a fin de conocer la más importante zona fronteriza de nuestra República y evaluar su situación estratégica para la soberanía de Venezuela.
8. Bibliografía:
Principalmente y como material de lectura obligatoria se empleará los folletos de la Serie “Folletos del Proceso” de William E. Izarra. La bibliografía complementaria se suministrará en cada sesión.
Los títulos de la Serie Folletos del Proceso son los siguientes:
Folleto 1 El Proceso Revolucionario
Folleto 2 La Plataforma Unitaria
Folleto 3 Reforma o Revolución
Folleto 4 Del MBR-200 al MVR
Folleto 5 EE.UU, CIA y Paramilitarismo
Folleto 6 La Nueva Fase del Proceso
Folleto 7 Hacia el Socialismo del Siglo XXI
Folleto 8 El Partido Único
Folleto 9 La Traslación Revolucionaria
Folleto 10 Tecnocracia Militar y Crisis Política
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La vanidad de María Corina
Por casualidades de la cotidianidad vi en la estantería de una sala de espera de un centro odontológico a la diputada electa María Corina Machado en la portada de una revista “fashion” de los sectores burgueses de la sociedad caraqueña. Hojee sus páginas interiores y allí estaba ella, toda una dama modelando los signos exteriores de su estilo de vida. Inmediatamente la relacioné con las transmisiones del canal Fashion TV, canal por satélite dedicado a la lujuria del exclusivo mundo de la moda.
Fashion TV sirve para mostrar la cara hermosa de una de las industrias más lucrativas del mundo de hoy. Quien busque un momento de recreación y se tope con este canal se detiene de manera inmediata. Lo hace mas por las protagonistas y su entorno que por la frivolidad que generan las relaciones del ambiente. Allí se pueden ver a las modelos más cotizadas de América y Europa. Unas hembras que paralizan la vida. Son la expresión más elevada de la belleza perfecta. Además, sus sensuales cuerpos casi al desnudo, transmiten un erotismo extremo que derrite de pasión al ser más insensible del género masculino. Hermosos rostros que se unen a la cadencia rítmica de sus cuerpos, dejando ver los atributos que le ha dado la vida. Qué deleite. Se eleva la emoción del televidente, al adornarse la pantalla con los escenarios naturales o milimétricamente calculados para ofrecer un show inagotable.
Ciudades como New York, Londres, París, Buenos Aires, México, Punta del Este, sirven de sede para desarrollar los eventos que produce la industria: desfiles, entrevistas a las exquisitas modelos, vestidos, bikinis, adornos para hacer más linda y deseada a la mujer de hoy, ropa interior fina y sedosa, hoteles de primera con escenarios de mar, playa, cascadas, ambientes todos inmersos en una gama de colores indescriptibles. Fantasía y realidad. Todo se mezcla para crear un mundo particular. Percibido y asimilado por un segmento de la humanidad que no padece de miseria. Es un mundo circunscrito a una forma de ver la vida diametralmente opuesta, al de quienes coexisten en la extrema pobreza. Ellos los creadores, productores, consumidores de la trivialidad de la moda, como los que viven de las realidades del mundo norte, no tienen que luchar para subsistir. Ellos están en otra dimensión humana. Sus problemas cotidianos no se parecen en nada al de millones de millones de personas que sobreviven con menos de US$ 1,00 diario. Ese mundo, quizá el perfecto, por los niveles de felicidad que produce, tales como la diversión, la belleza, el disfrute del goce espiritual, la recreación en ambientes esplendorosos, todo eso podría representar un estadio a alcanzar. Ese podría ser una meta: existir en el mundo que derroche felicidad.
No obstante, para los otros seres, los del mundo sur, la imagen de Fashion TV seguirá siendo una ilusión lejana a muchos años luz. El 85% de sus pobladores tiene que bregar muy duro para que alguna vez se pueda anclar en el derroche de esa felicidad. Muchos todavía viven en condiciones infrahumana de inicios del siglo XX. En Venezuela, los cerros de Caracas, las zonas pobres de la regiones del interior, como por ejemplo, Onoto en Anzoátegui, Araya en Sucre, Jusepín en Monagas, Mariara en Carabobo, Tucupita en Delta Amacuro, Guama en Yaracuy, pueblos que no tienen nada que ver con ese mundo ideal de las “top models”. Realidades desiguales, que generan modos de vidas diferentes. Conceptos existenciales radicalmente opuestos. Necesidades vitales totalmente diferentes. Por lo tanto, aunque todos somos humanos y nos merecemos el disfrute de la igualdad de oportunidades, no tenemos la posibilidad de vivir como ellos. Por eso, el mundo norte no alcanza a comprendernos. Sus pensadores se equivocan al evaluar al mundo sur desde su propia marco de referencia. No terminan de entender que los asuntos vitales de la pobreza, no se parecen en nada al de la vanidad y el derroche. Mientras se perpetúe la desigualdad habrá injusticia social. Y ésta, continuará su ruta de procrear guerras y confrontaciones ideológicas, territoriales y religiosas.
El mundo fashion, el que representa María Corina y que defenderá desde su curul en la Asamblea Nacional, éste que describo y tomo como ejemplo de la desigualdad en el mundo de hoy, es parte de los símbolos de la injusticia social y de lo que genera la búsqueda revolucionaria por la emancipación continental y la multitudinaria manifestación contra la globalización mundial.
Fashion TV sirve para mostrar la cara hermosa de una de las industrias más lucrativas del mundo de hoy. Quien busque un momento de recreación y se tope con este canal se detiene de manera inmediata. Lo hace mas por las protagonistas y su entorno que por la frivolidad que generan las relaciones del ambiente. Allí se pueden ver a las modelos más cotizadas de América y Europa. Unas hembras que paralizan la vida. Son la expresión más elevada de la belleza perfecta. Además, sus sensuales cuerpos casi al desnudo, transmiten un erotismo extremo que derrite de pasión al ser más insensible del género masculino. Hermosos rostros que se unen a la cadencia rítmica de sus cuerpos, dejando ver los atributos que le ha dado la vida. Qué deleite. Se eleva la emoción del televidente, al adornarse la pantalla con los escenarios naturales o milimétricamente calculados para ofrecer un show inagotable.
Ciudades como New York, Londres, París, Buenos Aires, México, Punta del Este, sirven de sede para desarrollar los eventos que produce la industria: desfiles, entrevistas a las exquisitas modelos, vestidos, bikinis, adornos para hacer más linda y deseada a la mujer de hoy, ropa interior fina y sedosa, hoteles de primera con escenarios de mar, playa, cascadas, ambientes todos inmersos en una gama de colores indescriptibles. Fantasía y realidad. Todo se mezcla para crear un mundo particular. Percibido y asimilado por un segmento de la humanidad que no padece de miseria. Es un mundo circunscrito a una forma de ver la vida diametralmente opuesta, al de quienes coexisten en la extrema pobreza. Ellos los creadores, productores, consumidores de la trivialidad de la moda, como los que viven de las realidades del mundo norte, no tienen que luchar para subsistir. Ellos están en otra dimensión humana. Sus problemas cotidianos no se parecen en nada al de millones de millones de personas que sobreviven con menos de US$ 1,00 diario. Ese mundo, quizá el perfecto, por los niveles de felicidad que produce, tales como la diversión, la belleza, el disfrute del goce espiritual, la recreación en ambientes esplendorosos, todo eso podría representar un estadio a alcanzar. Ese podría ser una meta: existir en el mundo que derroche felicidad.
No obstante, para los otros seres, los del mundo sur, la imagen de Fashion TV seguirá siendo una ilusión lejana a muchos años luz. El 85% de sus pobladores tiene que bregar muy duro para que alguna vez se pueda anclar en el derroche de esa felicidad. Muchos todavía viven en condiciones infrahumana de inicios del siglo XX. En Venezuela, los cerros de Caracas, las zonas pobres de la regiones del interior, como por ejemplo, Onoto en Anzoátegui, Araya en Sucre, Jusepín en Monagas, Mariara en Carabobo, Tucupita en Delta Amacuro, Guama en Yaracuy, pueblos que no tienen nada que ver con ese mundo ideal de las “top models”. Realidades desiguales, que generan modos de vidas diferentes. Conceptos existenciales radicalmente opuestos. Necesidades vitales totalmente diferentes. Por lo tanto, aunque todos somos humanos y nos merecemos el disfrute de la igualdad de oportunidades, no tenemos la posibilidad de vivir como ellos. Por eso, el mundo norte no alcanza a comprendernos. Sus pensadores se equivocan al evaluar al mundo sur desde su propia marco de referencia. No terminan de entender que los asuntos vitales de la pobreza, no se parecen en nada al de la vanidad y el derroche. Mientras se perpetúe la desigualdad habrá injusticia social. Y ésta, continuará su ruta de procrear guerras y confrontaciones ideológicas, territoriales y religiosas.
El mundo fashion, el que representa María Corina y que defenderá desde su curul en la Asamblea Nacional, éste que describo y tomo como ejemplo de la desigualdad en el mundo de hoy, es parte de los símbolos de la injusticia social y de lo que genera la búsqueda revolucionaria por la emancipación continental y la multitudinaria manifestación contra la globalización mundial.
¿Eres tú revolucionario?
A propósito de la Campaña Admirable, se hace necesario reiterar conceptos teóricos para precisar la consistencia ideológica de la militancia revolucionaria y, principalmente, de la nueva cohorte de diputados a la Asamblea Nacional.
Repasemos la lección fundamental. La revolución es cambio de estructura. El modelo político del proceso bolivariano es revolucionario. El cambio de estructura significa la creación de un nuevo sistema político (transformación radical del Estado, aparato productivo y relaciones de poder). La estructura es la dimensión del funcionamiento de la sociedad, donde se dan las relaciones de los factores genéticos que producen los actos visibles (hechos observables). La estructura es la génesis de los fenómenos. Una revolución actúa sobre la estructura. Mientras que su opuesto, la reforma –-o reacción-- opera solamente a nivel de los fenómenos (lo visible y verificable). La reforma no transforma la estructura. Reforma es contrario a revolución. El modelo político de la democracia representativa es reforma. No busca el cambio del sistema político. La revolución se dirige a crear un nuevo sistema de relaciones que establezca una nueva institucionalidad, una nueva sociedad y un nuevo hombre. La democracia representativa se fundamenta en la representación del pueblo. Por el contrario, una revolución no tiene representantes solo voceros. En la revolución las decisiones la toma directamente el pueblo, no los representantes. En Venezuela, la representación devino es cúpulas que se apropiaron del poder y se aislaron del pueblo.
El Estado de la democracia representativa no es revolucionario. Ha sido concebido para satisfacer objetivos de las cúpulas reformistas. Todo el aparato burocrático del Estado de la democracia representativa –-gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y demás unidades políticas-- es reformista. Su acción está destinada a los reparos inocuos, pero sin tocar la base de sustento (estructura). El Estado reformista impuso una cultura política basada en el funcionamiento clientelar. El Estado reformista, aunque existe la Constitución Bolivariana de 1999, está vigente todavía. En pleno surgimiento del modelo bolivariano, el Estado reformista es el órgano que regula al colectivo nacional. Contradicción que produce la etapa actual de la transición hacia, valga decir, la consolidación de la revolución.
La revolución para que pueda alcanzar su propio camino tiene que operar a nivel de la estructura de la democracia representativa. Tiene que cambiar y erradicar el Estado vigente. Tiene que sustituir todas estas unidades políticas burocráticas –-gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y demás unidades que dominan al pueblo--. En la revolución, las organizaciones del pueblo tienen que reemplazar al aparato burocrático. Los gestores del Estado (burócratas) no serán quienes decidan. Serán solamente instrumentos del pueblo. El poder de las decisiones recaerá sobre el pueblo. El pueblo concebirá la nueva organización del Estado. El pueblo, además de las expresiones de participación instituidas en la Constitución del 99, tiene que inventar otras formas de organización y de decisión para la conducción de su propio destino y avance de la revolución. La esencia de la revolución se sustenta en el poder creativo del pueblo.
La democracia representativa tiene todavía un espacio muy significativo en la realidad venezolana. A la cultura reformista se han asimilado muchos “revolucionarios” (al respecto, un significativo contingente de organizaciones de base, comunitarias y colectivos populares tiene mucho que decir sobre ese batallón de contra-revolucionarios asimilados al Proceso). La debilidad ideológica altera la intención de profundizar un proceso. La ausencia de valores, creencias y principios sustentados en la espiritualidad del ser humano, limita el avance de la revolución venezolana. La debilidad ideológica obliga a tomar caminos sinuosos. Retarda el cumplimiento de las fases y etapas del proceso. La garantía de esta revolución autóctona es la ideología. Esto es el estímulo a las fuerzas interiores del ser para no dejarse seducir por la fascinación del poder reformista; es decir, el poder empleado para sacar fruto, provecho o utilidad a favor individual en perjuicio del colectivo. Postura vigente que sirve para comprobar el apego al orden material de las cosas, por parte de los contra-revolucionarios.
Por eso es que la ideología se convierte en la palanca para contener a la contra-revolución (propia, adversa nacional y opositora internacional) y catapultar el avance de la revolución. Es el canal para crear el poder popular. He ahí el reto de los revolucionarios: construir las vías de la revolución (conciencia) o claudicar ante la ambición del poder. Este es el reto y desafío que nos ha tendido la historia. Esta es la tarea de destino generacional de todos los que se consideran revolucionarios radicales; porque, no solo es el gobierno el que construye el camino y le da viabilidad a la revolución, sino cada uno de nosotros que creemos y luchamos por este Proceso desde cualquier espacio y ámbito de competencia.
Repasemos la lección fundamental. La revolución es cambio de estructura. El modelo político del proceso bolivariano es revolucionario. El cambio de estructura significa la creación de un nuevo sistema político (transformación radical del Estado, aparato productivo y relaciones de poder). La estructura es la dimensión del funcionamiento de la sociedad, donde se dan las relaciones de los factores genéticos que producen los actos visibles (hechos observables). La estructura es la génesis de los fenómenos. Una revolución actúa sobre la estructura. Mientras que su opuesto, la reforma –-o reacción-- opera solamente a nivel de los fenómenos (lo visible y verificable). La reforma no transforma la estructura. Reforma es contrario a revolución. El modelo político de la democracia representativa es reforma. No busca el cambio del sistema político. La revolución se dirige a crear un nuevo sistema de relaciones que establezca una nueva institucionalidad, una nueva sociedad y un nuevo hombre. La democracia representativa se fundamenta en la representación del pueblo. Por el contrario, una revolución no tiene representantes solo voceros. En la revolución las decisiones la toma directamente el pueblo, no los representantes. En Venezuela, la representación devino es cúpulas que se apropiaron del poder y se aislaron del pueblo.
El Estado de la democracia representativa no es revolucionario. Ha sido concebido para satisfacer objetivos de las cúpulas reformistas. Todo el aparato burocrático del Estado de la democracia representativa –-gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y demás unidades políticas-- es reformista. Su acción está destinada a los reparos inocuos, pero sin tocar la base de sustento (estructura). El Estado reformista impuso una cultura política basada en el funcionamiento clientelar. El Estado reformista, aunque existe la Constitución Bolivariana de 1999, está vigente todavía. En pleno surgimiento del modelo bolivariano, el Estado reformista es el órgano que regula al colectivo nacional. Contradicción que produce la etapa actual de la transición hacia, valga decir, la consolidación de la revolución.
La revolución para que pueda alcanzar su propio camino tiene que operar a nivel de la estructura de la democracia representativa. Tiene que cambiar y erradicar el Estado vigente. Tiene que sustituir todas estas unidades políticas burocráticas –-gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y demás unidades que dominan al pueblo--. En la revolución, las organizaciones del pueblo tienen que reemplazar al aparato burocrático. Los gestores del Estado (burócratas) no serán quienes decidan. Serán solamente instrumentos del pueblo. El poder de las decisiones recaerá sobre el pueblo. El pueblo concebirá la nueva organización del Estado. El pueblo, además de las expresiones de participación instituidas en la Constitución del 99, tiene que inventar otras formas de organización y de decisión para la conducción de su propio destino y avance de la revolución. La esencia de la revolución se sustenta en el poder creativo del pueblo.
La democracia representativa tiene todavía un espacio muy significativo en la realidad venezolana. A la cultura reformista se han asimilado muchos “revolucionarios” (al respecto, un significativo contingente de organizaciones de base, comunitarias y colectivos populares tiene mucho que decir sobre ese batallón de contra-revolucionarios asimilados al Proceso). La debilidad ideológica altera la intención de profundizar un proceso. La ausencia de valores, creencias y principios sustentados en la espiritualidad del ser humano, limita el avance de la revolución venezolana. La debilidad ideológica obliga a tomar caminos sinuosos. Retarda el cumplimiento de las fases y etapas del proceso. La garantía de esta revolución autóctona es la ideología. Esto es el estímulo a las fuerzas interiores del ser para no dejarse seducir por la fascinación del poder reformista; es decir, el poder empleado para sacar fruto, provecho o utilidad a favor individual en perjuicio del colectivo. Postura vigente que sirve para comprobar el apego al orden material de las cosas, por parte de los contra-revolucionarios.
Por eso es que la ideología se convierte en la palanca para contener a la contra-revolución (propia, adversa nacional y opositora internacional) y catapultar el avance de la revolución. Es el canal para crear el poder popular. He ahí el reto de los revolucionarios: construir las vías de la revolución (conciencia) o claudicar ante la ambición del poder. Este es el reto y desafío que nos ha tendido la historia. Esta es la tarea de destino generacional de todos los que se consideran revolucionarios radicales; porque, no solo es el gobierno el que construye el camino y le da viabilidad a la revolución, sino cada uno de nosotros que creemos y luchamos por este Proceso desde cualquier espacio y ámbito de competencia.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Mirada al Frente
La lucha por la consolidación del Proceso no se detiene. Ni ha finalizado. Ahora más que antes, incluso con mayor vigor y energía que el período iniciado a partir del 11-A, la moral y el espíritu de cuerpo del revolucionario tiene que estar presente en la cotidianidad del quehacer político. Nadie puede asomar amagos de desmoralización. Ningún ser de buena voluntad identificado con la Revolución Bolivariana puede en ningún momento sentirse debilitado. Esta lucha lleva muchos años gestándose y ahora, cuando hemos comenzado a establecer su concepción estratégica y sus nuevos paradigmas existenciales no podemos tirar “la toalla”.
En la lucha permanente por la emancipación del pueblo, los escenarios adversos que se presentan pasan a comportarse como otro obstáculo más que hay que vencer. Son como barreras duras, hechas de plomo e insalvables como la profundidad del mar, pero siempre se le busca la vuelta para superarlos. Y, sin que nos genere ansiedad, asumámoslo de una vez, así será hasta que esa adversidad eterna sea reducida a su mínima expresión. A cada acción revolucionaria le acontecerá de manera contraria una fuerza reaccionaria. Nada de lo que ejecute la Revolución se desplazará en línea recta hacia la consecución de su meta. El oponente le lanzará otra línea que le chocará de frente, haciendo entonces que la ejecutoria revolucionaria se convierta en curva sinuosa, o zigzag tangencial, para poder llegar en el doble o triple del tiempo pre-establecido. Pero llegará a la meta. Sin anclarse en el tiempo, transitando en el camino perpetuo de la lucha la Revolución obtendrá el objetivo. Los perseverantes que han pasado años en su brega, se han habituado a que nada le es fácil en la búsqueda revolucionaria. Y ya curtido su espíritu, lo que es ahora y lo que viene después no le será desconocido. Nada le hará temer ni mucho menos vacilar, ante la deslealtades cotidianas ni exclusiones de lo constituido. En todo caso, la revolución lo que demanda es la existencia plena y consciente del poder popular para realizarse.
En consecuencia, toda la militancia revolucionaria, aguerridos y novatos, veteranos o iniciados, todos en su conjunto tienen que sudar muchos años más, para poder sentarse en la sublime calma a ver los frutos de la lucha. Para llegar a ese nivel de placidez espiritual, faltan amplios trechos de abismos todavía y largos tiempos de falsedades, saboteo, conspiración e intentos por impedir consolidar la meta.
Los escenarios que surgen a raíz del 26S y que avanzan hacia su desenlace en el 2012 no pueden afectarnos. Sea lo que sea, se cumplan los pronósticos, se active de nuevo la desestabilización y la acción diplomática aniquiladora del imperio, cualquiera sea el nuevo atentado para cerrarle el paso al Proceso --incluyendo la alerta que vivimos en 2010 por el estancamiento ideológico y el retroceso político--, el revolucionario auténtico se le enfrentará con vigor de alma y fuerza espiritual; hará renacer la energía (morfogenética) dormida, latente o ignorada para desbaratar la fuerza contraria que intenta demolernos. El revolucionario que lucha, lo seguirá haciendo y enfrentará otra vez los múltiplos escenarios de los oponentes y adversarios desalmados que se le paren enfrente para frenar y destruir su labor de Bien Común.
Que nadie llore por creer que se ha perdido algo del Proceso. No hay espacio para detener el tiempo y drenar lamentos y ansiedades. El temple del luchador no tolera retrasos por migajas pragmáticas --poder con base en el clientelismo; inmodestia del mando; signos exteriores de la lujuria cupular--. La ruta a seguir marca la pauta de la cadencia de la superación de reveses. Mirada al frente hasta allá, más lejos del horizonte; y el pecho erguido, que exteriorice la moral más alta que cualquier ser vivo en la tierra.
Ya es tiempo de saberlo. Es el momento de convencernos que en la Revolución, la práctica de la política es la lucha. La lucha es la brega diaria, es labrar un destino, es conseguir lo que se busca con esfuerzo y perseverancia. Nada en la Revolución es regalado ni heredado ni copiado. Por eso la tenacidad por abrir brechas inexistentes, inventar el modelo de sociedad, construir de la nada los parámetros referenciales de la nueva moral y ética del nuevo hombre es lo que tiene que vincularnos emocionalmente con las rutas emancipadores de nuestro pueblo. Lucha que no es volátil, como el gas que se diluye con la brisa o desaparece en la esfera cúbica de la dimensión tangible de la tierra. La Revolución ganada no se abandona, no se deja a medio andar. El Proceso nos exige ahora más solidez y hermandad e incluso mayor percepción hacia los verdaderos revolucionarios (para igualarnos) y hacia los mimetizados contra-revolucionarios (para tenerlos en la mira). Los escenarios aparecidos o por aparecer, generados por las coyunturas que a lo largo de esta larga fase de transición se han gestado, esos escenarios nos obligan hoy a ser más revolucionarios como nunca antes lo fuimos.
En la lucha permanente por la emancipación del pueblo, los escenarios adversos que se presentan pasan a comportarse como otro obstáculo más que hay que vencer. Son como barreras duras, hechas de plomo e insalvables como la profundidad del mar, pero siempre se le busca la vuelta para superarlos. Y, sin que nos genere ansiedad, asumámoslo de una vez, así será hasta que esa adversidad eterna sea reducida a su mínima expresión. A cada acción revolucionaria le acontecerá de manera contraria una fuerza reaccionaria. Nada de lo que ejecute la Revolución se desplazará en línea recta hacia la consecución de su meta. El oponente le lanzará otra línea que le chocará de frente, haciendo entonces que la ejecutoria revolucionaria se convierta en curva sinuosa, o zigzag tangencial, para poder llegar en el doble o triple del tiempo pre-establecido. Pero llegará a la meta. Sin anclarse en el tiempo, transitando en el camino perpetuo de la lucha la Revolución obtendrá el objetivo. Los perseverantes que han pasado años en su brega, se han habituado a que nada le es fácil en la búsqueda revolucionaria. Y ya curtido su espíritu, lo que es ahora y lo que viene después no le será desconocido. Nada le hará temer ni mucho menos vacilar, ante la deslealtades cotidianas ni exclusiones de lo constituido. En todo caso, la revolución lo que demanda es la existencia plena y consciente del poder popular para realizarse.
En consecuencia, toda la militancia revolucionaria, aguerridos y novatos, veteranos o iniciados, todos en su conjunto tienen que sudar muchos años más, para poder sentarse en la sublime calma a ver los frutos de la lucha. Para llegar a ese nivel de placidez espiritual, faltan amplios trechos de abismos todavía y largos tiempos de falsedades, saboteo, conspiración e intentos por impedir consolidar la meta.
Los escenarios que surgen a raíz del 26S y que avanzan hacia su desenlace en el 2012 no pueden afectarnos. Sea lo que sea, se cumplan los pronósticos, se active de nuevo la desestabilización y la acción diplomática aniquiladora del imperio, cualquiera sea el nuevo atentado para cerrarle el paso al Proceso --incluyendo la alerta que vivimos en 2010 por el estancamiento ideológico y el retroceso político--, el revolucionario auténtico se le enfrentará con vigor de alma y fuerza espiritual; hará renacer la energía (morfogenética) dormida, latente o ignorada para desbaratar la fuerza contraria que intenta demolernos. El revolucionario que lucha, lo seguirá haciendo y enfrentará otra vez los múltiplos escenarios de los oponentes y adversarios desalmados que se le paren enfrente para frenar y destruir su labor de Bien Común.
Que nadie llore por creer que se ha perdido algo del Proceso. No hay espacio para detener el tiempo y drenar lamentos y ansiedades. El temple del luchador no tolera retrasos por migajas pragmáticas --poder con base en el clientelismo; inmodestia del mando; signos exteriores de la lujuria cupular--. La ruta a seguir marca la pauta de la cadencia de la superación de reveses. Mirada al frente hasta allá, más lejos del horizonte; y el pecho erguido, que exteriorice la moral más alta que cualquier ser vivo en la tierra.
Ya es tiempo de saberlo. Es el momento de convencernos que en la Revolución, la práctica de la política es la lucha. La lucha es la brega diaria, es labrar un destino, es conseguir lo que se busca con esfuerzo y perseverancia. Nada en la Revolución es regalado ni heredado ni copiado. Por eso la tenacidad por abrir brechas inexistentes, inventar el modelo de sociedad, construir de la nada los parámetros referenciales de la nueva moral y ética del nuevo hombre es lo que tiene que vincularnos emocionalmente con las rutas emancipadores de nuestro pueblo. Lucha que no es volátil, como el gas que se diluye con la brisa o desaparece en la esfera cúbica de la dimensión tangible de la tierra. La Revolución ganada no se abandona, no se deja a medio andar. El Proceso nos exige ahora más solidez y hermandad e incluso mayor percepción hacia los verdaderos revolucionarios (para igualarnos) y hacia los mimetizados contra-revolucionarios (para tenerlos en la mira). Los escenarios aparecidos o por aparecer, generados por las coyunturas que a lo largo de esta larga fase de transición se han gestado, esos escenarios nos obligan hoy a ser más revolucionarios como nunca antes lo fuimos.
Esas escasas 24 horas
El destino traza sus rumbos. No sabemos como lo hace. Tampoco si será como lo queremos. Hay que dejarlo que vaya andando y que encuentre lo que nos pertenece. Hoy, como nunca antes, las trochas que aparecen en los caminos que se abren, lucen espléndidas. No es una sola, son varias. Trochas de caminos que marcan el paso del sendero de la revolución.
Ese camino es continuar construyendo la organización popular. Antes también se hacía. Pero, es como el flujo del viento. Sopla otra vez y cada soplo es nuevo. Así es el trabajo de crear estructuras orgánicas. Lo que se hizo, tomó sus rumbos. Unas fueron a parar a un saco vacío porque en el fondo estaba roto. Otras, claudicaron, se sentaron a ver pasar el trabajo de los demás. Pero las que se organizaron con base en la perseverancia ven ahora su semilla creciendo. Esos luchadores imprescindibles trazaron por meta de vida la lucha infinita.
Así es el ondular de la historia. Como la ola que baña la orilla de la arena. Va y viene. Irrumpe con fuerza, se aleja en soledad. Nuevos tiempos apuntan otra dimensión de la política. Ayer se buscaba la ruptura del sistema. Ahora, consolidar las metas del modelo revolucionario. No hay alternativa distinta. O se asume con propiedad ideológica el Proceso, o se desvanece la revolución. La encrucijada de las vías que se presentan en el cruce de caminos: reforma o revolución, nos obliga a despejar los obstáculos que alteran la dirección correcta. No hay elección diferente a la que exige la conciencia. En esta coyuntura que produce el nuevo escenario del 2012 la dedicación para estimular la enseñanza es a tiempo completo. Las escasas 24 horas del día nos llevan a la prédica del qué, cómo y por qué la ideología. Como Cristo con su fe. Como Bolívar con su guerra emancipadora. Como Borges dedicado a las letras. Como el autentico revolucionario enamorado del proyecto de la Patria Bolivariana.
La alfabetización ideológica es fundamental, pero demanda disciplina y sacrificio personal para asumir con formalidad el estudio, la lectura y la investigación. En la coyuntura de hoy, debido a la vigencia todavía del sistema reformista, hay que detenerse a pensar. A procesar las ideas. A concebir la base teórica de cada quien. Enriquecer nuestro marco de referencia para que relacionemos lo que observamos, procesemos el significado de los hechos sociales y emitamos nuestros juicios. Es una obligación militante abrir un paréntesis en nuestra cotidianidad, para volver al pupitre, a la biblioteca y a la palestra de la discusión. Analizar los acontecimientos, indagar los fenómenos, interpretar las noticias, pedir opiniones y confrontar posiciones. Hay que aprender a relacionar lo abstracto para producir lo simbólico; y, como resultado de ello, elaborar conclusiones racionales. Así, van tomando forma las tendencias del pensamiento autóctono, propio de la nueva era que vive el país y el mundo. Necesidad inmediata para construir la base conceptual del socialismo del siglo XXI, con pensadores venezolanos.
Complementa la ilustración ideológica, el desarrollo de las virtudes humanas necesarias para que "...el río tome su cauce". La cultura reformista, sustentada en las bajas pasiones, sigue siendo concebida como "usufructuaria" del poder. El aparato burocrático del Estado funciona con un alto porcentaje de elementos contrarios al modelo socialista. La reforma, opuesta a la revolución, no sólo está viva en la práctica clientelar del burócrata, sino también en revolucionarios plásticos que son puntofijistas mimetizados y usurpadores de la dignidad. Ideológicamente esos “coleados”, apegados al modo de vida del imperio, le han hecho un daño inmenso al Proceso; aunque es reversible. Se alcanza su reversión con talento y claridad en el pensamiento. A los adversarios “revolucionarios”, enemigos del Proceso, para apartarlos de las vías que indica el cambio estructural, hay que aplicarles el conocimiento procesado, la síntesis conceptual y la ideología revolucionaria. Limpiar el Proceso, hacer justicia, resarcir daños intelectuales, son logros que produce la convicción ideológica. Obtener los niveles de crecimiento intelectual que exige la racionalidad del modelo bolivariano, nos va a permitir acoplar a las nuevas estructuras de la dirección de la sociedad, a esos, a los que no les alcanza las 24 horas del día.
Ese camino es continuar construyendo la organización popular. Antes también se hacía. Pero, es como el flujo del viento. Sopla otra vez y cada soplo es nuevo. Así es el trabajo de crear estructuras orgánicas. Lo que se hizo, tomó sus rumbos. Unas fueron a parar a un saco vacío porque en el fondo estaba roto. Otras, claudicaron, se sentaron a ver pasar el trabajo de los demás. Pero las que se organizaron con base en la perseverancia ven ahora su semilla creciendo. Esos luchadores imprescindibles trazaron por meta de vida la lucha infinita.
Así es el ondular de la historia. Como la ola que baña la orilla de la arena. Va y viene. Irrumpe con fuerza, se aleja en soledad. Nuevos tiempos apuntan otra dimensión de la política. Ayer se buscaba la ruptura del sistema. Ahora, consolidar las metas del modelo revolucionario. No hay alternativa distinta. O se asume con propiedad ideológica el Proceso, o se desvanece la revolución. La encrucijada de las vías que se presentan en el cruce de caminos: reforma o revolución, nos obliga a despejar los obstáculos que alteran la dirección correcta. No hay elección diferente a la que exige la conciencia. En esta coyuntura que produce el nuevo escenario del 2012 la dedicación para estimular la enseñanza es a tiempo completo. Las escasas 24 horas del día nos llevan a la prédica del qué, cómo y por qué la ideología. Como Cristo con su fe. Como Bolívar con su guerra emancipadora. Como Borges dedicado a las letras. Como el autentico revolucionario enamorado del proyecto de la Patria Bolivariana.
La alfabetización ideológica es fundamental, pero demanda disciplina y sacrificio personal para asumir con formalidad el estudio, la lectura y la investigación. En la coyuntura de hoy, debido a la vigencia todavía del sistema reformista, hay que detenerse a pensar. A procesar las ideas. A concebir la base teórica de cada quien. Enriquecer nuestro marco de referencia para que relacionemos lo que observamos, procesemos el significado de los hechos sociales y emitamos nuestros juicios. Es una obligación militante abrir un paréntesis en nuestra cotidianidad, para volver al pupitre, a la biblioteca y a la palestra de la discusión. Analizar los acontecimientos, indagar los fenómenos, interpretar las noticias, pedir opiniones y confrontar posiciones. Hay que aprender a relacionar lo abstracto para producir lo simbólico; y, como resultado de ello, elaborar conclusiones racionales. Así, van tomando forma las tendencias del pensamiento autóctono, propio de la nueva era que vive el país y el mundo. Necesidad inmediata para construir la base conceptual del socialismo del siglo XXI, con pensadores venezolanos.
Complementa la ilustración ideológica, el desarrollo de las virtudes humanas necesarias para que "...el río tome su cauce". La cultura reformista, sustentada en las bajas pasiones, sigue siendo concebida como "usufructuaria" del poder. El aparato burocrático del Estado funciona con un alto porcentaje de elementos contrarios al modelo socialista. La reforma, opuesta a la revolución, no sólo está viva en la práctica clientelar del burócrata, sino también en revolucionarios plásticos que son puntofijistas mimetizados y usurpadores de la dignidad. Ideológicamente esos “coleados”, apegados al modo de vida del imperio, le han hecho un daño inmenso al Proceso; aunque es reversible. Se alcanza su reversión con talento y claridad en el pensamiento. A los adversarios “revolucionarios”, enemigos del Proceso, para apartarlos de las vías que indica el cambio estructural, hay que aplicarles el conocimiento procesado, la síntesis conceptual y la ideología revolucionaria. Limpiar el Proceso, hacer justicia, resarcir daños intelectuales, son logros que produce la convicción ideológica. Obtener los niveles de crecimiento intelectual que exige la racionalidad del modelo bolivariano, nos va a permitir acoplar a las nuevas estructuras de la dirección de la sociedad, a esos, a los que no les alcanza las 24 horas del día.
sábado, 18 de diciembre de 2010
La Fuerza A,B
Mas que materia somos espíritu. Energía procesada y transformada en actos. Cuando lo que puede ser se queda sin acto es simplemente potencia. Deseos de materializar algo sin efecto. Pero cuando nuestra voluntad se une a la potencia se concreta el acto, se hace tangible la idea, expectativa o esperanza.
En revolución se necesitan los actos del colectivo para que se realice la meta común de consolidar el nuevo modelo de sociedad y la concepción de una nueva vida distinta al capitalismo. Esa acción concreta de realización en el escenario político que está hoy vigente y que apunta a la coyuntura del 2012 es la que vamos a identificar como la fuerza A,B.
Entonces la fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que el escenario de la campaña admirable demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética, entendida ésta como la potencia centrifugadora de acciones múltiples que crean de la nada o de un inicio objetos, metas y elaboraciones tangibles verificables y transformadora de las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), para elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución, valga decir, materializar la plenitud del Bien común y el Buen vivir del colectivo.
Considero que los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la energía interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos de la siguiente manera: (i) los principios y virtudes del individuo; (ii) la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: (i) conciencia y (ii) talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la IV República.
El establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca, domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B. Los nuevos diputados, los precandidatos a cargos en el primer trimestre del 2011, los potenciales candidatos a Alcalde y Gobernadores, los aspirantes a dirigir el partido, y, principalmente, el colectivo revolucionario hacedor del poder popular (en fase de construcción) y único elemento indispensable para hacer una revolución tiene que asumir su energía morfogenética identificada en la fuerza A,B para crear el acto revolucionario. De no ser así todo se quedará en potencia y se diluye en las intenciones para dar espacio a la contra-revolución.
En revolución se necesitan los actos del colectivo para que se realice la meta común de consolidar el nuevo modelo de sociedad y la concepción de una nueva vida distinta al capitalismo. Esa acción concreta de realización en el escenario político que está hoy vigente y que apunta a la coyuntura del 2012 es la que vamos a identificar como la fuerza A,B.
Entonces la fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que el escenario de la campaña admirable demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética, entendida ésta como la potencia centrifugadora de acciones múltiples que crean de la nada o de un inicio objetos, metas y elaboraciones tangibles verificables y transformadora de las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), para elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución, valga decir, materializar la plenitud del Bien común y el Buen vivir del colectivo.
Considero que los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la energía interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos de la siguiente manera: (i) los principios y virtudes del individuo; (ii) la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: (i) conciencia y (ii) talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la IV República.
El establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca, domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B. Los nuevos diputados, los precandidatos a cargos en el primer trimestre del 2011, los potenciales candidatos a Alcalde y Gobernadores, los aspirantes a dirigir el partido, y, principalmente, el colectivo revolucionario hacedor del poder popular (en fase de construcción) y único elemento indispensable para hacer una revolución tiene que asumir su energía morfogenética identificada en la fuerza A,B para crear el acto revolucionario. De no ser así todo se quedará en potencia y se diluye en las intenciones para dar espacio a la contra-revolución.
viernes, 17 de diciembre de 2010
El ser de Buena Voluntad
Si bien es cierto que la política deja más amarguras que satisfacciones, también resulta que en medio de esta lucha se forjan virtudes, creencias y valores. Las amarguras emergen del ser por estar consustanciadas con la pasión humana. La hipocresía y la mentira, por ejemplo, son expresiones del torrente pasional derivados del pragmatismo corruptor. Por su parte, la lealtad y la honestidad son virtudes sostenidas por quienes luchan como consecuencia de su búsqueda inspirada en el bien común. El ser humano virtuoso, practicante del amor al prójimo, sostiene su lucha con base en ideales y principios morales. De éstos, la lealtad destaca como la más significativa de las virtudes que blinda la moral de los individuos auténticos. Cuando el ser humano leal mantiene su camino ajustado a la verdad se hace muy difícil que su práctica sea alterada por la intromisión de odios, rencores, envidias y demás factores destructores de la integridad humana. Contrariamente, quienes atentan contra la manifestación de la ética y la moral son los que desvirtúan las grandes brechas que han logrado abrir los audaces con sus retos por alcanzar las metas del bienestar colectivo.
El ser de buena voluntad no puede engañar. Su luz es la verdad. Y aunque ésta a veces duele, se convierte en la fuente que inspira la acción de las obras imperecederas. Hay que creer en los seres que se ejercitan en la ruta de la buena voluntad. El ser virtuoso que sostiene su lucha de manera incorruptible, tiene que saber mirar y perfeccionar el arte de escuchar. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le puede descubrir sus intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad. Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo superfluo y circunstancial, para ubicarse en el sitio privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. La frescura del hombre leal refleja la felicidad interior que le produce estar en paz consigo mismo.
Los criterios, opiniones o conceptos de los hombres leales tienen que ser escuchados y meditados cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. Las virtudes humanas y la fortaleza ideológica se conjugan para hacer destacar a los hombres sinceros prestos a brindar una amistad verdadera. Esos son los leales. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del ser verdadero, solidario y luchador empedernido. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan.
El ser que lucha inspirado en ideales no se deja seducir por la mentira del pragmático, ni por la fascinación del poder y, mucho menos, por la ceguera de la superioridad. Por lo tanto, no corrompe sus principios ni entrega su alma al vicio lujurioso del placer material. Sus metas van más allá del disfrute que produce la fuerza del poder. Integridad y dignidad son las armas que emplea para batir la tentación del oro, la ostentación vanidosa y la droga de la adulación.
El ser de buena voluntad no puede engañar. Su luz es la verdad. Y aunque ésta a veces duele, se convierte en la fuente que inspira la acción de las obras imperecederas. Hay que creer en los seres que se ejercitan en la ruta de la buena voluntad. El ser virtuoso que sostiene su lucha de manera incorruptible, tiene que saber mirar y perfeccionar el arte de escuchar. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le puede descubrir sus intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad. Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo superfluo y circunstancial, para ubicarse en el sitio privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. La frescura del hombre leal refleja la felicidad interior que le produce estar en paz consigo mismo.
Los criterios, opiniones o conceptos de los hombres leales tienen que ser escuchados y meditados cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. Las virtudes humanas y la fortaleza ideológica se conjugan para hacer destacar a los hombres sinceros prestos a brindar una amistad verdadera. Esos son los leales. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del ser verdadero, solidario y luchador empedernido. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan.
El ser que lucha inspirado en ideales no se deja seducir por la mentira del pragmático, ni por la fascinación del poder y, mucho menos, por la ceguera de la superioridad. Por lo tanto, no corrompe sus principios ni entrega su alma al vicio lujurioso del placer material. Sus metas van más allá del disfrute que produce la fuerza del poder. Integridad y dignidad son las armas que emplea para batir la tentación del oro, la ostentación vanidosa y la droga de la adulación.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Vocero es Campaña Admirable
El vocero es el portador de la semilla de la democracia directa; es decir, la toma de decisiones directamente ejercida por la comunidad organizada para crear su propio destino. El vocero es el elemento que ejecuta el mandato del Consejo Comunal, instrumento a su vez, de la Asamblea de Ciudadanos. El vocero es solo una voz, transmisor de la decisión del grupo. Recoge también el vocero lo que surge de la sesión asamblearia de la cual forma parte. Plantea lo que se analizó en ese ambiente y espera por nuevas situaciones que se deriven de las discusiones colectivas. Es así entonces como el vocero toma, lleva y trae. Siempre bajo el parámetro de manifestar la decisión del grupo. Nunca el vocero actuará individualmente o a su libre albedrío. El vocero no manda ni impone su criterio personal. Es la extensión o la prolongación de la presencia de un colectivo de trabajo o un área comunitaria en el Consejo Comunal. Puede ser también el vocero el ejecutor de una encomienda asignada por el Consejo Comunal ante una entidad del Estado, otra instancia comunitaria u alguna organización social, política, cultural o militar. Pero en todos estas situaciones el vocero solo habla, entrega el mensaje, cumple la encomienda. El vocero no toma decisiones. La decisión o el mando sobre asuntos que le competen a la comunidad no es del vocero. Eso es exclusiva responsabilidad de la asamblea de ciudadanos, que es la primera instancia de poder, y el instrumento popular que determina la existencia de los Consejos Comunales.
La figura emblemática de lo que sería el cambio en las relaciones de poder, como parte de la transformación estructural que busca la revolución en esta fase del Proceso, es el vocero. El vocero tiene una connotación espiritual y por esa razón responde a la concepción revolucionaria del nuevo paradigma que genera el cambio de estructura. Lo espiritual está presente porque el vocero estimula la humildad del servidor público. Un vocero del Consejo Comunal es un aliado a la causa de servirle al pueblo. De servirle con amor. El vocero es una embrión de la naciente corriente política que sustenta su acción en el amor al prójimo. El vocero rompe con la rivalidad entre los iguales. El vocero acaba con el dedo. Como el vocero no manda, sino solo habla, cualquiera que entienda lo que significa la gestión de solidaridad, buena voluntad y afecto sincero para alcanzar el bien común, cualquiera de ellos puede ser el vocero. Esto acaba con el egocentrismo y el individualismo corruptor del ser supremo que bajo el manto del poder del Estado, somete a los demás sin consideración alguna a la condición humana. Gestión de mando engendrada por el modelo reformista que más que servir al pueblo lo que busca es aprovecharse del pueblo. El egocentrismo es el padre de la rivalidad. Pero el vocero, ahora y en la medida que se generalice su acción y su esencia revolucionaria, el vocero demolerá a la rivalidad e impondrá la humildad a los servidores del pueblo.
Pues bien, si el rol del vocero se define cada día de manera más clara y así es entendido por las comunidades organizadas, podemos entonces decir que va por buen camino el cambio de estructura a nivel de las relaciones de poder que tiene que alcanzar la revolución. La vocería, elemento establecido por nuestra leyes que sustenta la Constitución Bolivariana, va a incidir también en la estructura orgánica de los partidos y movimiento políticos. Induce el vocero al cambio del rol de los partidos. Viendo el ejemplo del vocero, el partido reformista, vigente aún en nuestros días de avance revolucionario en pleno 2010, no puede continuar con la práctica del cogollo. Tiene ahora que internalizar la metódica desde abajo y hacer un esfuerzo por asimilar el nuevo rol que le corresponde. Decisiones copulares versus conciencia colectiva. En esta encrucijada se encuentra el partido actualmente. Una comunidad plena de conciencia que asume la participación directa por la vía de los Consejos Comunales, no puede jamás tolerar que ahora venga cualquier partido cupular y reformista a imponerles criterios obsoletos. Eso no es revolución, por el contrario, la existencia del vocero que está en la onda de la avanzada del Proceso, coloca a los partidos apegados, enchufados y enganchados con la cúpula y el dedo, los coloca en un escalón más abajo en la escalera de la revolución.
Vocero es salto adelante, es acople a los postulados de la Revolución Bolivariana, es Campaña admirable. Partido reformista es salto atrás, estancamiento ideológico y retroceso político.
La figura emblemática de lo que sería el cambio en las relaciones de poder, como parte de la transformación estructural que busca la revolución en esta fase del Proceso, es el vocero. El vocero tiene una connotación espiritual y por esa razón responde a la concepción revolucionaria del nuevo paradigma que genera el cambio de estructura. Lo espiritual está presente porque el vocero estimula la humildad del servidor público. Un vocero del Consejo Comunal es un aliado a la causa de servirle al pueblo. De servirle con amor. El vocero es una embrión de la naciente corriente política que sustenta su acción en el amor al prójimo. El vocero rompe con la rivalidad entre los iguales. El vocero acaba con el dedo. Como el vocero no manda, sino solo habla, cualquiera que entienda lo que significa la gestión de solidaridad, buena voluntad y afecto sincero para alcanzar el bien común, cualquiera de ellos puede ser el vocero. Esto acaba con el egocentrismo y el individualismo corruptor del ser supremo que bajo el manto del poder del Estado, somete a los demás sin consideración alguna a la condición humana. Gestión de mando engendrada por el modelo reformista que más que servir al pueblo lo que busca es aprovecharse del pueblo. El egocentrismo es el padre de la rivalidad. Pero el vocero, ahora y en la medida que se generalice su acción y su esencia revolucionaria, el vocero demolerá a la rivalidad e impondrá la humildad a los servidores del pueblo.
Pues bien, si el rol del vocero se define cada día de manera más clara y así es entendido por las comunidades organizadas, podemos entonces decir que va por buen camino el cambio de estructura a nivel de las relaciones de poder que tiene que alcanzar la revolución. La vocería, elemento establecido por nuestra leyes que sustenta la Constitución Bolivariana, va a incidir también en la estructura orgánica de los partidos y movimiento políticos. Induce el vocero al cambio del rol de los partidos. Viendo el ejemplo del vocero, el partido reformista, vigente aún en nuestros días de avance revolucionario en pleno 2010, no puede continuar con la práctica del cogollo. Tiene ahora que internalizar la metódica desde abajo y hacer un esfuerzo por asimilar el nuevo rol que le corresponde. Decisiones copulares versus conciencia colectiva. En esta encrucijada se encuentra el partido actualmente. Una comunidad plena de conciencia que asume la participación directa por la vía de los Consejos Comunales, no puede jamás tolerar que ahora venga cualquier partido cupular y reformista a imponerles criterios obsoletos. Eso no es revolución, por el contrario, la existencia del vocero que está en la onda de la avanzada del Proceso, coloca a los partidos apegados, enchufados y enganchados con la cúpula y el dedo, los coloca en un escalón más abajo en la escalera de la revolución.
Vocero es salto adelante, es acople a los postulados de la Revolución Bolivariana, es Campaña admirable. Partido reformista es salto atrás, estancamiento ideológico y retroceso político.
La Máscara
Oportuno este tiempo de definiciones ideológicas, de campaña admirable y de escenarios desestabilizadores que apuntan hacia el 2012, para quitarle las máscaras a esa partida de contra-revolucionarios que no quieren nada con el pueblo. A todos esos escuálidos vestidos de rojo les tiene que llegar el momento de rendirle cuenta al pueblo, de someterse al juicio popular. Pero, ¿cómo los identificamos? ¿Cómo los diferenciamos? Muy fácil. Antes que nada comprobemos las raíces políticas de ese individuo. Cuál ha sido su pasado más reciente. Si viene de la IV República y se pasó al chavismo, y ahora pregona el amor a la Revolución cuando antes condenaba el 4F, tendremos que someterlo al examen del espíritu revolucionario. Pero también hay que someter al mismo examen a quienes se autoproclaman revolucionarios de siempre. En ambos casos, hay que evaluar su gestión partiendo de los rasgos que caracterizan a la contra-revolución para saber si realmente su sangre es revolucionaria.
La contra-revolución es la gestión archienemiga de la revolución. Son polos opuestos, antagónicos, contrarios. Se repelen. El método de la contra-revolución se basa en la acción cupular, sostenedora de la estructura establecida por la democracia representativa. El agente de la contra-revolución no se detiene a aplicar los mandatos constitucionales para transferirle el poder al pueblo. Por el contrario, y como una justificación a su manipulado apego a las normas que busca implantar la V República, ejecuta arreglos débiles a la legislación reformista para que no cambie nada. Su objetivo es usufructuar el poder y así acaparar beneficios para sí mismo y para los suyos, dejando solo migajas, lo residual, lo insignificante, para el colectivo.
El agente contra-revolucionario es portador de la cultura neoliberal capitalista. Consciente o inconscientemente asume la racionalidad del capital, basado en leyes de la acumulación y el beneficio, como la base de su gestión. Se acopla a la cultura social que engendran esas leyes, las cuales no buscan cambiar la estructura sino mantenerla. Por eso la acción de mando es solo reforma, reparos inocuos, y no cambio estructural. Por lo tanto, la acción reformista que emprende es generadora de alienación. Busca mantener la estructura heredada del puntofijismo, contribuyendo a que el colectivo pierda su conciencia crítica. Que no sepa que el poder es del pueblo, porque se vería obligado a entregarle el mando. Contrariamente a la leyes revolucionarias, el contra-revolucionario engendra el clientelismo para que el pueblo no se ilustre, no cultive su capacidad de análisis creativo, sino que mantenga su nivel de pasividad y tolerancia. Que se conforme con los bienes materiales que se le dan, por la vía del clientelismo, para satisfacer sus necesidades mínimas; pero, nunca capacitarlo para que asuma la dirección de la sociedad.
Para el agente contra-revolucionario, el pueblo no es un fin sino un medio. Su objetivo es satisfacer sus propias expectativas de poder y alcanzar riquezas individuales, haciendo uso del pueblo. No es su meta crear nuevas leyes que eliminen el clientelismo, ni fomenten la transferencia del poder al pueblo, ni que el gobierno sea instrumento de ese pueblo. El contra-revolucionario es reformista. No le da cuentas a la comunidad. No apoya las elecciones de base para elegir a los miembros de las instancias de dirección del partido u organizaciones comunitarias. El contra-revolucionario no entiende que ya es hora de que los partidos políticos cambien su estructura y bajen a las asambleas populares para escoger a sus autoridades. El contra-revolucionario no quiere trabajar por el cambio radical del Estado. No quiere que el pueblo sea quien tenga el poder. El contra-revolucionario es un oportunista. Defiende al Presidente por conveniencia pero cuando las circunstancias determinen otra situación le da una puñalada por la espalda. No sigue su prédica de fomentar el poder popular, ni atender a los excluidos y desposeídos. Muchos de los que están en el mando del aparato burocrático del Estado son contra-revolucionarios.
Por todo esto, después de reflexionar al respecto y sacar sus propias conclusiones, el pueblo tiene que anotar los nombres de esos contra-revolucionarios. Tenerlos en la mira para que en la primera coyuntura donde el pueblo logre obtener una cuota significativa de poder les exija rendición de cuentas.
Muy pronto, en el primer trimestre del 2011, la militancia del PSUV (por ejemplo) va a tener la oportunidad de ejercer el postulado del poder popular al darse el proceso de elecciones para la nueva dirección nacional. Esta es una coyuntura muy precisa donde se demostrará que tanta capacidad de autodeterminación tiene ese colectivo. Si va a imponer la racionalidad revolucionaria o si sigue en la onda del letargo del dedo.
Esto es parte de la lucha y un momento único para quitar máscaras y elevar la condición revolucionaria del PSUV y del Proceso Bolivariano.
La contra-revolución es la gestión archienemiga de la revolución. Son polos opuestos, antagónicos, contrarios. Se repelen. El método de la contra-revolución se basa en la acción cupular, sostenedora de la estructura establecida por la democracia representativa. El agente de la contra-revolución no se detiene a aplicar los mandatos constitucionales para transferirle el poder al pueblo. Por el contrario, y como una justificación a su manipulado apego a las normas que busca implantar la V República, ejecuta arreglos débiles a la legislación reformista para que no cambie nada. Su objetivo es usufructuar el poder y así acaparar beneficios para sí mismo y para los suyos, dejando solo migajas, lo residual, lo insignificante, para el colectivo.
El agente contra-revolucionario es portador de la cultura neoliberal capitalista. Consciente o inconscientemente asume la racionalidad del capital, basado en leyes de la acumulación y el beneficio, como la base de su gestión. Se acopla a la cultura social que engendran esas leyes, las cuales no buscan cambiar la estructura sino mantenerla. Por eso la acción de mando es solo reforma, reparos inocuos, y no cambio estructural. Por lo tanto, la acción reformista que emprende es generadora de alienación. Busca mantener la estructura heredada del puntofijismo, contribuyendo a que el colectivo pierda su conciencia crítica. Que no sepa que el poder es del pueblo, porque se vería obligado a entregarle el mando. Contrariamente a la leyes revolucionarias, el contra-revolucionario engendra el clientelismo para que el pueblo no se ilustre, no cultive su capacidad de análisis creativo, sino que mantenga su nivel de pasividad y tolerancia. Que se conforme con los bienes materiales que se le dan, por la vía del clientelismo, para satisfacer sus necesidades mínimas; pero, nunca capacitarlo para que asuma la dirección de la sociedad.
Para el agente contra-revolucionario, el pueblo no es un fin sino un medio. Su objetivo es satisfacer sus propias expectativas de poder y alcanzar riquezas individuales, haciendo uso del pueblo. No es su meta crear nuevas leyes que eliminen el clientelismo, ni fomenten la transferencia del poder al pueblo, ni que el gobierno sea instrumento de ese pueblo. El contra-revolucionario es reformista. No le da cuentas a la comunidad. No apoya las elecciones de base para elegir a los miembros de las instancias de dirección del partido u organizaciones comunitarias. El contra-revolucionario no entiende que ya es hora de que los partidos políticos cambien su estructura y bajen a las asambleas populares para escoger a sus autoridades. El contra-revolucionario no quiere trabajar por el cambio radical del Estado. No quiere que el pueblo sea quien tenga el poder. El contra-revolucionario es un oportunista. Defiende al Presidente por conveniencia pero cuando las circunstancias determinen otra situación le da una puñalada por la espalda. No sigue su prédica de fomentar el poder popular, ni atender a los excluidos y desposeídos. Muchos de los que están en el mando del aparato burocrático del Estado son contra-revolucionarios.
Por todo esto, después de reflexionar al respecto y sacar sus propias conclusiones, el pueblo tiene que anotar los nombres de esos contra-revolucionarios. Tenerlos en la mira para que en la primera coyuntura donde el pueblo logre obtener una cuota significativa de poder les exija rendición de cuentas.
Muy pronto, en el primer trimestre del 2011, la militancia del PSUV (por ejemplo) va a tener la oportunidad de ejercer el postulado del poder popular al darse el proceso de elecciones para la nueva dirección nacional. Esta es una coyuntura muy precisa donde se demostrará que tanta capacidad de autodeterminación tiene ese colectivo. Si va a imponer la racionalidad revolucionaria o si sigue en la onda del letargo del dedo.
Esto es parte de la lucha y un momento único para quitar máscaras y elevar la condición revolucionaria del PSUV y del Proceso Bolivariano.
La derecha de la revolución
Pra entender las causas por las cuales existe una derecha dentro del Proceso Bolivariano, es necesario ubicarse en el contexto de los antecedentes más recientes. A mi juicio, la visión más cercana, se obtiene a partir de 1996. Específicamente al analizar la composición ideológica del MBR-200 en ese momento. Aclaro, a quienes no conocen el germen revolucionario del Proceso, que el MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario-200) se organizó de manera clandestina dentro de la Fuerza Armada Nacional a partir de 1982. Diez años más tarde irrumpe en la escena política metiéndose en el alma de los venezolanos, con el intento revolucionario del 4F de 1992 que liderizó Hugo Chávez. A partir de entonces el MBR-200 se hizo público e inició su acción política en todo el país.
En 1996, dentro del MBR-200 existió una corriente con una visión revolucionaria cuyo sustento ideológico era la interpretación marxista de la toma del poder. No obstante, confluían también otras formas de entender la lucha política. Se encontraba el sector militar que procedía de los intentos del 92 junto con otros que ya estaban fuera de la vida militar activa. Esa corriente tampoco era única. Las tendencias se inclinaban desde el militarismo a ultranza, hasta las más radicales posiciones revolucionarias. Existía también otro sector que procedía del activismo político de la derecha que no conciliaba con el sector militar, pero que sí buscaba un cambio para el país. Además grupos procedentes de la izquierda que asumían el proyecto del MBR-200, bien porque no encontraron sus realizaciones en esas organizaciones o por que éstas desaparecieron. Formaban parte también del MBR-200, los fanáticos seguidores del fenómeno socio-político Chávez que, impregnados del espíritu del 4F, buscaban la vía de reparar sus frustraciones por estar al margen del sistema social y así ver reivindicadas sus esperanzas. Este era el cuadro ideológico que componía la estructura de sostén del MBR-200 en 1996.
Destaco este hecho, porque el MBR-200 decidió en abril de 1997 cambiar su táctica política, sustentada en buscar la revolución por la vía violenta, asumiendo entonces la toma del poder por el camino electoral. Para ello crea el Movimiento V República (MVR) al cual organiza como una estructura electoral abriendo sus puertas a las masas y sectores que veían en Hugo Chávez al hombre que reivindicaría sus expectativas frustradas.
Tanto el MBR-200 como el MVR no fueron organizaciones políticas con una base ideológica homogénea. El espectro de las tendencias así como el abanico de múltiples opciones de los grupos que los constituyeron se lanzaron a la conquista del poder en las elecciones de 1998. Coyuntura electoral que sirvió de plataforma de lanzamiento a un conjunto de activistas sin identificación ideológica ni experiencia en el campo de la izquierda revolucionaria, cuyos objetivos estaban orientados más hacia el usufructo del poder que a la lucha para lograr el bien común del pueblo.
A este factor humano de significativo peso para viabilizar la revolución posible, hay que agregarle la cultura dominante y conservadora la cual sigue incrustada en la población y, muy notoriamente, en la composición estructural del Estado venezolano que sembró el modelo político de democracia representativa.
Este marco histórico define una política de acción que hereda el PSUV. Pero, ahora, con mayor posibilidad de la incorporación de factores sin conciencia ni claridad ideológica. La búsqueda de lo cuantitativo sin un plan de formación ideológica incide de manera negativa en lo cualitativa de su militancia.
Ante esta realidad solo queda la formación política y la creación de unidades re-educadoras que estimulen el estudio del socialismo para asimilarlo, practicarlo y enseñarlo a todo el colectivo nacional. He ahí el principal reto del PSUV y de sus líderes. El 2012 se hace aliado de las fuerzas revolucionarias si logramos esta meta.
En 1996, dentro del MBR-200 existió una corriente con una visión revolucionaria cuyo sustento ideológico era la interpretación marxista de la toma del poder. No obstante, confluían también otras formas de entender la lucha política. Se encontraba el sector militar que procedía de los intentos del 92 junto con otros que ya estaban fuera de la vida militar activa. Esa corriente tampoco era única. Las tendencias se inclinaban desde el militarismo a ultranza, hasta las más radicales posiciones revolucionarias. Existía también otro sector que procedía del activismo político de la derecha que no conciliaba con el sector militar, pero que sí buscaba un cambio para el país. Además grupos procedentes de la izquierda que asumían el proyecto del MBR-200, bien porque no encontraron sus realizaciones en esas organizaciones o por que éstas desaparecieron. Formaban parte también del MBR-200, los fanáticos seguidores del fenómeno socio-político Chávez que, impregnados del espíritu del 4F, buscaban la vía de reparar sus frustraciones por estar al margen del sistema social y así ver reivindicadas sus esperanzas. Este era el cuadro ideológico que componía la estructura de sostén del MBR-200 en 1996.
Destaco este hecho, porque el MBR-200 decidió en abril de 1997 cambiar su táctica política, sustentada en buscar la revolución por la vía violenta, asumiendo entonces la toma del poder por el camino electoral. Para ello crea el Movimiento V República (MVR) al cual organiza como una estructura electoral abriendo sus puertas a las masas y sectores que veían en Hugo Chávez al hombre que reivindicaría sus expectativas frustradas.
Tanto el MBR-200 como el MVR no fueron organizaciones políticas con una base ideológica homogénea. El espectro de las tendencias así como el abanico de múltiples opciones de los grupos que los constituyeron se lanzaron a la conquista del poder en las elecciones de 1998. Coyuntura electoral que sirvió de plataforma de lanzamiento a un conjunto de activistas sin identificación ideológica ni experiencia en el campo de la izquierda revolucionaria, cuyos objetivos estaban orientados más hacia el usufructo del poder que a la lucha para lograr el bien común del pueblo.
A este factor humano de significativo peso para viabilizar la revolución posible, hay que agregarle la cultura dominante y conservadora la cual sigue incrustada en la población y, muy notoriamente, en la composición estructural del Estado venezolano que sembró el modelo político de democracia representativa.
Este marco histórico define una política de acción que hereda el PSUV. Pero, ahora, con mayor posibilidad de la incorporación de factores sin conciencia ni claridad ideológica. La búsqueda de lo cuantitativo sin un plan de formación ideológica incide de manera negativa en lo cualitativa de su militancia.
Ante esta realidad solo queda la formación política y la creación de unidades re-educadoras que estimulen el estudio del socialismo para asimilarlo, practicarlo y enseñarlo a todo el colectivo nacional. He ahí el principal reto del PSUV y de sus líderes. El 2012 se hace aliado de las fuerzas revolucionarias si logramos esta meta.
lunes, 13 de diciembre de 2010
El Partido Revolucionario
os partidos políticos y sus semejantes tienen que transformarse. Acoplarse a la dinámica que impone la evolución del Proceso. Su rol de intermediación entre el Estado y las comunidades bajo la metodología del clientelismo corresponde a una etapa ya superada. El clientelismo es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar fines particulares o grupales. Clientelismo es la práctica de la reforma. Pues bien, los partidos y movimientos políticos vigentes en la escena política actual son clientelares, incluyendo al PSUV. Aunque sostengan su apego a un nuevo orden social basado en la Constitución Bolivariana, apoyen al Proceso, se identifiquen con el chavismo, a pesar de todo lo que manifiesten sus cúpulas dirigentes, su práctica no es revolucionaria. No han podido deslastrarse de la cultura que hemos heredado de la IV República. Valga decir:
(i) sigue la cúpula siendo el ente que decide todo (mejor conocido como el dedo);
(ii) se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino;
(iii) se organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática sinónimo de usufructo del poder;
(iv) ausencia de humildad en las inter-relaciones personales, auspiciando consciente o inconscientemente la rivalidad entre todos y la arrogancia individual;
(v) actitud sectaria en lo que respecta a la creación de una plataforma que unifique a todos los factores “revolucionarios” para alcanzar las metas estratégicas de la revolución.
Ahora bien, estamos en una coyuntura que hace propicio el momento para empatarse en la transformación revolucionaria. La coyuntura más significativa que genera el 2012: la reelección presidencial, tiene que estimular a todos las organizaciones políticas, principalmente al PSUV, a asumir un nuevo rol. La intermediación clientelar no puede ser el fin del partido. Mucho menos ahora cuando esa gestión la van a cumplir los Consejos Comunales. El surgimiento de los Voceros, como instrumento que lleva la voz de la instancia real del poder como lo es la Asamblea de Ciudadanos, incide de manera determinante en derrumbar la estructura cupular como entidad rectora de las decisiones que le competen al colectivo. La vocería también va a dejar de lado la rivalidad; pues, ya no será el individuo, alcalde, concejal, diputado, gobernador, candidato o cualquier elemento que administre una cuota del poder del Estado, quien tomará las decisiones. Éstas, serán procesadas en colectivo bajo la metodología asamblearia. Por eso es que los rasgos predominantes para alcanzar la meta de la reelección en el 2012 con 10 millones de votos está basada en la conciencia de la militancia de base del PSUV para acoplarse a la nueva dinámica morfogenética que exige el surgimiento de la fuerza de abajo hacia arriba.
Es significativo señalar que el paradigma establecido en 1997, la revolución se busca, se alcanza, se consolida por la vía electoral. Y esa vía la construye el partido político. Pero, ojo con esto, no es la vía electoral para usufructuar el poder. Eso es repetir el esquema reformista de la IV República. El acto electoral a asumir el Partido en su nuevo rol es el revolucionario: ir a las elecciones para tomar el poder y transferirlo a la comunidad organizada. Complementa la razón de ser del partido político metiéndose de lleno en darle consistencia a los postulados del poder popular. Su lucha está orientada a:
(i) darle sustentabilidad a la formación ideológica y a la enseñanza cultural de la concepción revolucionaria como cambio de estructura;
(ii) profundizar las diferencias entre reforma y revolución a fin de que se asuman las fases del Proceso para consolidar el bien común del colectivo y el buen vivir;
(iii) capacitar a las comunidades para el ejercicio del poder popular;
(iv) generar la carrera del militante político con base en la formación teórica, su ejercitación práctica y su sometimiento a las decisiones asamblearias;
(v) contribuir con el poder del Estado en la preparación del pueblo para la defensa integral de la Nación;
(vi) estimular la convicción que la revolución no es pragmatismo sino espiritualidad, lo que determina una concepción del mundo y de la vida totalmente diferente a la reformista; y
(vii) luchar internamente para establecer en su militancia, incluyendo a sus dirigentes, que en la revolución la rivalidad no es la esencia, lo es la humildad.
O el PSUV se acopla a su nuevo rol o el pueblo organizado le pasará por encima.
izarraw@cantv.net
(i) sigue la cúpula siendo el ente que decide todo (mejor conocido como el dedo);
(ii) se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino;
(iii) se organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática sinónimo de usufructo del poder;
(iv) ausencia de humildad en las inter-relaciones personales, auspiciando consciente o inconscientemente la rivalidad entre todos y la arrogancia individual;
(v) actitud sectaria en lo que respecta a la creación de una plataforma que unifique a todos los factores “revolucionarios” para alcanzar las metas estratégicas de la revolución.
Ahora bien, estamos en una coyuntura que hace propicio el momento para empatarse en la transformación revolucionaria. La coyuntura más significativa que genera el 2012: la reelección presidencial, tiene que estimular a todos las organizaciones políticas, principalmente al PSUV, a asumir un nuevo rol. La intermediación clientelar no puede ser el fin del partido. Mucho menos ahora cuando esa gestión la van a cumplir los Consejos Comunales. El surgimiento de los Voceros, como instrumento que lleva la voz de la instancia real del poder como lo es la Asamblea de Ciudadanos, incide de manera determinante en derrumbar la estructura cupular como entidad rectora de las decisiones que le competen al colectivo. La vocería también va a dejar de lado la rivalidad; pues, ya no será el individuo, alcalde, concejal, diputado, gobernador, candidato o cualquier elemento que administre una cuota del poder del Estado, quien tomará las decisiones. Éstas, serán procesadas en colectivo bajo la metodología asamblearia. Por eso es que los rasgos predominantes para alcanzar la meta de la reelección en el 2012 con 10 millones de votos está basada en la conciencia de la militancia de base del PSUV para acoplarse a la nueva dinámica morfogenética que exige el surgimiento de la fuerza de abajo hacia arriba.
Es significativo señalar que el paradigma establecido en 1997, la revolución se busca, se alcanza, se consolida por la vía electoral. Y esa vía la construye el partido político. Pero, ojo con esto, no es la vía electoral para usufructuar el poder. Eso es repetir el esquema reformista de la IV República. El acto electoral a asumir el Partido en su nuevo rol es el revolucionario: ir a las elecciones para tomar el poder y transferirlo a la comunidad organizada. Complementa la razón de ser del partido político metiéndose de lleno en darle consistencia a los postulados del poder popular. Su lucha está orientada a:
(i) darle sustentabilidad a la formación ideológica y a la enseñanza cultural de la concepción revolucionaria como cambio de estructura;
(ii) profundizar las diferencias entre reforma y revolución a fin de que se asuman las fases del Proceso para consolidar el bien común del colectivo y el buen vivir;
(iii) capacitar a las comunidades para el ejercicio del poder popular;
(iv) generar la carrera del militante político con base en la formación teórica, su ejercitación práctica y su sometimiento a las decisiones asamblearias;
(v) contribuir con el poder del Estado en la preparación del pueblo para la defensa integral de la Nación;
(vi) estimular la convicción que la revolución no es pragmatismo sino espiritualidad, lo que determina una concepción del mundo y de la vida totalmente diferente a la reformista; y
(vii) luchar internamente para establecer en su militancia, incluyendo a sus dirigentes, que en la revolución la rivalidad no es la esencia, lo es la humildad.
O el PSUV se acopla a su nuevo rol o el pueblo organizado le pasará por encima.
izarraw@cantv.net
domingo, 12 de diciembre de 2010
La Batalla Ideológica
Dos niveles definen el campo actual en el escenario de la batalla ideológica. Un primer nivel se ubica en el plano teórico-conceptual. Plano permanente y estratégico. El otro, es el operativo, lo táctico y pragmático. Ambos niveles configuran la situación vigente que determina la profundización o no del Proceso. El avance y consolidación del Proceso se alcanzará si damos la batalla y obtenemos la victoria en la lucha ideológica.
El plano teórico conceptual se refiere a la estructuración de las ideas fundamentales de la búsqueda revolucionaria. Es, principalmente, la confrontación entre reforma o revolución. La Reforma busca mantener la estructura capitalista; mientras que la Revolución tiene que hacer posible, viable y concreto el cambio de estructura. Estas posiciones exigen definiciones inequívocas.
Todavía el aparato del Estado y gran parte de las organizaciones de la sociedad guardan un porcentaje muy elevado de individuos que no se han podido desprender de la cultura reformista de la cuarta república; y, por lo tanto, sucumben ante la fascinación del poder. Se incrustan en la lujuria cupular del mando y se olvidan del prójimo. Se arman de interpretaciones subjetivas o lo que es igual a las denominadas disonancias cognitivas de la revolución para montarse en la cacería de las comisiones. Caen en las redes de la corrupción y traicionan las metas revolucionarias. Otros, que no son revolucionarios, siguen viviendo del Estado. Cargos, contratos y negociados se imponen por encima del Bien Común del colectivo. Se amparan ante un mal uso de la llamada “institucionalidad” para obstaculizar el avance del Proceso y dejar mal parado al Presidente Chávez. Estos reformistas (de la V y de la IV) son en el fondo una cuerda de usufructuarios que haciendo uso de la bondad y del nombre del presidente siguen alimentado la inmensa burocracia parasitaria y los hábitos del puntofijismo. Sólo la conciencia revolucionaria inspirada en el árbol de la tres raíces (Bolívar, Rodríguez, Zamora), en la huella que orienta la concepción originaria (Cristo, Ché) y sustentada en la democracia directa (socialismo del nuevo siglo), pueden deslastrarse de quienes no saben qué es la revolución, pero que viven de ella.
El otro plano de la batalla, lo que se propone es materializar los Centros de Formación Ideológica (CFI). La constitución de los CFI lleva implícito alcanzar la conciencia revolucionaria. Acto que obliga al estudio, la lectura, la discusión y la investigación. Los CFI estimulan el pensamiento crítico y la internalización de parámetros del nuevo marco teórico-conceptual definido por el Presidente Chávez: (i) democracia directa, (ii) socialismo bolivariano, (iii) desarrollo endógeno, (iv) multipolaridad. Además del CFI, en este plano operativo, se necesita crear el Centro de Estudio e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB) para coordinar a la red ideológica tejida por los CFI, establecer la sede de los núcleos de investigación y generar la producción intelectual del Proceso.
La creación de los CFI y del CEI-RB, demanda voluntad y convencimiento políticos. Por ello, le pedimos a los revolucionarios que posean capacidad de lucha a sumarse a esta tarea. Se necesita tan sólo un local, equipado con pupitres y pizarra, que sea atendido a tiempo completo por tres compatriotas. Nosotros y todos los que vienen cumpliendo esta labor que estén dispuestos a integrarse en una sola sede ideológica, nos encargaremos de proceder con la capacitación a la gran masa de militantes revolucionarios. Formaremos promotores del poder popular para que difundan por todo el territorio nacional las ideas revolucionarias y el método para instrumentar la teoría del nuevo sistema político venezolano.
Quienes estén ganados para seguir en la marcha hacia la profundización revolucionaria, tal como lo indica el Presidente Chávez, les invitamos a comunicarse por los teléfonos (0414) 247-9687 y (0412) 235-4297. Nuestros correos son izarraw@cantv.net / williamizarra@gmail.com.
Asumamos los dos planos (teórico y práctico) de la lucha. Demos la batalla para que la Revolución triunfe sobre la Reforma y en el 2012 podamos continuar haciendo viable y direccionando la Revolución Bolivariana.
El plano teórico conceptual se refiere a la estructuración de las ideas fundamentales de la búsqueda revolucionaria. Es, principalmente, la confrontación entre reforma o revolución. La Reforma busca mantener la estructura capitalista; mientras que la Revolución tiene que hacer posible, viable y concreto el cambio de estructura. Estas posiciones exigen definiciones inequívocas.
Todavía el aparato del Estado y gran parte de las organizaciones de la sociedad guardan un porcentaje muy elevado de individuos que no se han podido desprender de la cultura reformista de la cuarta república; y, por lo tanto, sucumben ante la fascinación del poder. Se incrustan en la lujuria cupular del mando y se olvidan del prójimo. Se arman de interpretaciones subjetivas o lo que es igual a las denominadas disonancias cognitivas de la revolución para montarse en la cacería de las comisiones. Caen en las redes de la corrupción y traicionan las metas revolucionarias. Otros, que no son revolucionarios, siguen viviendo del Estado. Cargos, contratos y negociados se imponen por encima del Bien Común del colectivo. Se amparan ante un mal uso de la llamada “institucionalidad” para obstaculizar el avance del Proceso y dejar mal parado al Presidente Chávez. Estos reformistas (de la V y de la IV) son en el fondo una cuerda de usufructuarios que haciendo uso de la bondad y del nombre del presidente siguen alimentado la inmensa burocracia parasitaria y los hábitos del puntofijismo. Sólo la conciencia revolucionaria inspirada en el árbol de la tres raíces (Bolívar, Rodríguez, Zamora), en la huella que orienta la concepción originaria (Cristo, Ché) y sustentada en la democracia directa (socialismo del nuevo siglo), pueden deslastrarse de quienes no saben qué es la revolución, pero que viven de ella.
El otro plano de la batalla, lo que se propone es materializar los Centros de Formación Ideológica (CFI). La constitución de los CFI lleva implícito alcanzar la conciencia revolucionaria. Acto que obliga al estudio, la lectura, la discusión y la investigación. Los CFI estimulan el pensamiento crítico y la internalización de parámetros del nuevo marco teórico-conceptual definido por el Presidente Chávez: (i) democracia directa, (ii) socialismo bolivariano, (iii) desarrollo endógeno, (iv) multipolaridad. Además del CFI, en este plano operativo, se necesita crear el Centro de Estudio e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB) para coordinar a la red ideológica tejida por los CFI, establecer la sede de los núcleos de investigación y generar la producción intelectual del Proceso.
La creación de los CFI y del CEI-RB, demanda voluntad y convencimiento políticos. Por ello, le pedimos a los revolucionarios que posean capacidad de lucha a sumarse a esta tarea. Se necesita tan sólo un local, equipado con pupitres y pizarra, que sea atendido a tiempo completo por tres compatriotas. Nosotros y todos los que vienen cumpliendo esta labor que estén dispuestos a integrarse en una sola sede ideológica, nos encargaremos de proceder con la capacitación a la gran masa de militantes revolucionarios. Formaremos promotores del poder popular para que difundan por todo el territorio nacional las ideas revolucionarias y el método para instrumentar la teoría del nuevo sistema político venezolano.
Quienes estén ganados para seguir en la marcha hacia la profundización revolucionaria, tal como lo indica el Presidente Chávez, les invitamos a comunicarse por los teléfonos (0414) 247-9687 y (0412) 235-4297. Nuestros correos son izarraw@cantv.net / williamizarra@gmail.com.
Asumamos los dos planos (teórico y práctico) de la lucha. Demos la batalla para que la Revolución triunfe sobre la Reforma y en el 2012 podamos continuar haciendo viable y direccionando la Revolución Bolivariana.
martes, 5 de octubre de 2010
Eventos políticos ideológicos de la semana del 4 al 10/10
A continuación le informo a la red CFI y Reflexiones los eventos político-ideológicos que tendré esta semana, en los que presentaré el análisis del "Nuevo Escenario Político a partir del 26S" y el qué hacer para oponérsele a los planes contra-revolucionarios 2010-2012 y fortalecer la capacidad de lucha de los colectivos revolucionarios:
1. Hoy martes 5/10 de 4 a 5PM, mi programa de radio en YVKE Mundial, 550 AM "Interpretando la Revolución"
2. Miércoles 6/10 a las 10.00AM conferencia en la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA) a la nueva cohorte de estudiantes que se incorpora a la institución.
3. Jueves 7/10 a las 6.00PM a los colectivos de base de La Vega, Montalbán y zonas adyacentes en "La Carpa" sede de la Asamblea Popular Socialista y del Bloque Popular La Vega; sector La Veguita, detrás de Mercal a 200 metros antes de la salida a La Vega.
4. Sábado 9/10 a las 2PM a los Consejos Comunales y sectores populares que creen en el socialismo de Santa Ana, Anzoátegui, en el Liceo "Pedro Granado Pérez" frente a la estación de servicio de gasolina Santa Ana (Distribuidor Buena Vista se la autopista Barcelona-Cantaura).
1. Hoy martes 5/10 de 4 a 5PM, mi programa de radio en YVKE Mundial, 550 AM "Interpretando la Revolución"
2. Miércoles 6/10 a las 10.00AM conferencia en la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA) a la nueva cohorte de estudiantes que se incorpora a la institución.
3. Jueves 7/10 a las 6.00PM a los colectivos de base de La Vega, Montalbán y zonas adyacentes en "La Carpa" sede de la Asamblea Popular Socialista y del Bloque Popular La Vega; sector La Veguita, detrás de Mercal a 200 metros antes de la salida a La Vega.
4. Sábado 9/10 a las 2PM a los Consejos Comunales y sectores populares que creen en el socialismo de Santa Ana, Anzoátegui, en el Liceo "Pedro Granado Pérez" frente a la estación de servicio de gasolina Santa Ana (Distribuidor Buena Vista se la autopista Barcelona-Cantaura).
lunes, 26 de julio de 2010
Firma de Convenio CFI-Libro Verde
El 27 de julio de 2010 el Centro de Formación Ideológica (CFI) firmó un Convenio de Cooperación
Científica con el Centro Mundial de Estudios e Investigaciones del Libro
Verde de Libia por un período de cinco años.
El Convenio comprende la apertura por parte del CFI de una Cátedra para los
Estudios del Pensamiento Popular que contemple, entre sus objetivos,
estudiar el pensamiento del Libro Verde y sus principales tesis; así como
todo lo relacionado con la literatura, investigación y estudios de la
democracia directa y la libertad del hombre en decidir su destino y su
derecho a satisfacer sus necesidades materiales, morales y espirituales. Se
empleará la metodología de las conferencias, seminarios, mesas de discusión,
talleres y otros modos de expresión intelectual o cultural en todo lo
concerniente al ámbito del pensamiento popular.
Asimismo, el Convenio establece en intercambiar profesores y otorgar becas
para los estudiantes destacados en este campo del conocimiento.
La vigencia es de 5 años y entrará en vigencia al CFI iniciar la Cátedra
para los Estudios del Poder Popular.
Por el Libro Verde firma el Dr. Suliaman Saleh Elquel y por el CFI William Izarra.
Científica con el Centro Mundial de Estudios e Investigaciones del Libro
Verde de Libia por un período de cinco años.
El Convenio comprende la apertura por parte del CFI de una Cátedra para los
Estudios del Pensamiento Popular que contemple, entre sus objetivos,
estudiar el pensamiento del Libro Verde y sus principales tesis; así como
todo lo relacionado con la literatura, investigación y estudios de la
democracia directa y la libertad del hombre en decidir su destino y su
derecho a satisfacer sus necesidades materiales, morales y espirituales. Se
empleará la metodología de las conferencias, seminarios, mesas de discusión,
talleres y otros modos de expresión intelectual o cultural en todo lo
concerniente al ámbito del pensamiento popular.
Asimismo, el Convenio establece en intercambiar profesores y otorgar becas
para los estudiantes destacados en este campo del conocimiento.
La vigencia es de 5 años y entrará en vigencia al CFI iniciar la Cátedra
para los Estudios del Poder Popular.
Por el Libro Verde firma el Dr. Suliaman Saleh Elquel y por el CFI William Izarra.
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