Energía Morfogenética

Energía Morfogenética
Fuerza de los Revolucionarios para luchar de manera inquebrantable por consolidar la Revolución Bolivariana

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano

III Curso para Difusores e Investigadores del Socialismo Bolivariano
Se iniciia el 31.05 a las 08.30am en la UBV de Caracas, Los Chaguaramos, Piso 10, Sala Cruz Diez

Hacia la Capilla ardiente de 10 días

Hacia la Capilla ardiente de 10 días
Fueron cientos de miles quizás millones...no se sabe cuántos desfilaron frente a Chávez para darle su adiós

El Comunismo en Venezuela en 2017

El Comunismo en Venezuela en 2017
El comunismo hoy en día en el siglo XXI lo interpreto como el modo de vida que se fundamenta en la espiritualidad (razón política de energía morfogenética para luchar por transformar el mundo) del ser para organizar a la sociedad en componentes comunitarios que buscan alcanzar el Bien Común (racionalidad de justicia), la producción socialista y el poder popular expresado por vía del autogobiernC

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre

Táctica y Estrategia de la Revolución Bolivariana en la coyuntura del 12 de Octubre
Quienes creen en el Socialismo Bolivariano (Revolución), como otro modo de vida diferente al capitalismo, buscan la realización de actos dirigidos a transformar el capitalismo y generar una nueva estructura de relaciones humanas que invente el otro mundo posible.

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano

El MNOAL y el Socialismo Bolivariano
La coyuntura en que se encuentra Venezuela al realizarse la Cumbre de los Países del MNOAL es una oportunidad, para el país que sigue de manera inexpugnable alcanzar la viabilidad de construir el Socialismo Bolivariano

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo

La Revolución Bolivariana es un paradigma que guía a los movimientos emancipadores del mundo
La fuerza interior se crece para transformarse en ímpetu imbatible al dominar las ideas que proyectan el modo de vida sustentado en el socialismo, razón del reto contra las fuerzas de USA, de la derecha mundial y la globalización universal.

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción

Talento, Bien Común y Virtud vs Fascismo, Odio y Destrucción
El Bien son los principios, la ética, la moral de la justicia, la razón del espíritu. El Bien es el amor al prójimo y la Buena Voluntad. El Mal es el odio, la devastación consciente, la intención de hacer daño, la negación de la idea, del pensamiento y de la Revolución.

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía

La Carta Democrática Interamericana, instrumenrto de USA para mantener su hegemonía
No puede uno de sus miembros (OEA) invocar la aplicación de la Carta cuando se carece de moral política por ser violador de su articulado.

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación

El Partido Político tiene que transformarse en estructura para la emancipación
Democracia Directa es el nuevo estadio que tiene que asumir la Revolución Bolivariana una vez que el pueblo venza a la GNC, a la desestabilización, a la derecha mundial, al Comado Sur, al Departamento de Estado, a los gobiernos de la derecha mundial y al Presidente de USA.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La Fuerza A,B

Mas que materia somos espíritu. Energía procesada y transformada en actos. Cuando lo que puede ser se queda sin acto es simplemente potencia. Deseos de materializar algo sin efecto. Pero cuando nuestra voluntad se une a la potencia se concreta el acto, se hace tangible la idea, expectativa o esperanza.

En revolución se necesitan los actos del colectivo para que se realice la meta común de consolidar el nuevo modelo de sociedad y la concepción de una nueva vida distinta al capitalismo. Esa acción concreta de realización en el escenario político que está hoy vigente y que apunta a la coyuntura del 2012 es la que vamos a identificar como la fuerza A,B.

Entonces la fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que el escenario de la campaña admirable demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.

La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética, entendida ésta como la potencia centrifugadora de acciones múltiples que crean de la nada o de un inicio objetos, metas y elaboraciones tangibles verificables y transformadora de las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), para elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución, valga decir, materializar la plenitud del Bien común y el Buen vivir del colectivo.

Considero que los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.

El vector 1,2 lo identificamos como la energía interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.

Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos de la siguiente manera: (i) los principios y virtudes del individuo; (ii) la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) el pleno compromiso con la revolución.

El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: (i) conciencia y (ii) talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la IV República.

El establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca, domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B. Los nuevos diputados, los precandidatos a cargos en el primer trimestre del 2011, los potenciales candidatos a Alcalde y Gobernadores, los aspirantes a dirigir el partido, y, principalmente, el colectivo revolucionario hacedor del poder popular (en fase de construcción) y único elemento indispensable para hacer una revolución tiene que asumir su energía morfogenética identificada en la fuerza A,B para crear el acto revolucionario. De no ser así todo se quedará en potencia y se diluye en las intenciones para dar espacio a la contra-revolución.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El ser de Buena Voluntad

Si bien es cierto que la política deja más amarguras que satisfacciones, también resulta que en medio de esta lucha se forjan virtudes, creencias y valores. Las amarguras emergen del ser por estar consustanciadas con la pasión humana. La hipocresía y la mentira, por ejemplo, son expresiones del torrente pasional derivados del pragmatismo corruptor. Por su parte, la lealtad y la honestidad son virtudes sostenidas por quienes luchan como consecuencia de su búsqueda inspirada en el bien común. El ser humano virtuoso, practicante del amor al prójimo, sostiene su lucha con base en ideales y principios morales. De éstos, la lealtad destaca como la más significativa de las virtudes que blinda la moral de los individuos auténticos. Cuando el ser humano leal mantiene su camino ajustado a la verdad se hace muy difícil que su práctica sea alterada por la intromisión de odios, rencores, envidias y demás factores destructores de la integridad humana. Contrariamente, quienes atentan contra la manifestación de la ética y la moral son los que desvirtúan las grandes brechas que han logrado abrir los audaces con sus retos por alcanzar las metas del bienestar colectivo.

El ser de buena voluntad no puede engañar. Su luz es la verdad. Y aunque ésta a veces duele, se convierte en la fuente que inspira la acción de las obras imperecederas. Hay que creer en los seres que se ejercitan en la ruta de la buena voluntad. El ser virtuoso que sostiene su lucha de manera incorruptible, tiene que saber mirar y perfeccionar el arte de escuchar. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le puede descubrir sus intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad. Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo superfluo y circunstancial, para ubicarse en el sitio privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. La frescura del hombre leal refleja la felicidad interior que le produce estar en paz consigo mismo.

Los criterios, opiniones o conceptos de los hombres leales tienen que ser escuchados y meditados cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. Las virtudes humanas y la fortaleza ideológica se conjugan para hacer destacar a los hombres sinceros prestos a brindar una amistad verdadera. Esos son los leales. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del ser verdadero, solidario y luchador empedernido. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan.

El ser que lucha inspirado en ideales no se deja seducir por la mentira del pragmático, ni por la fascinación del poder y, mucho menos, por la ceguera de la superioridad. Por lo tanto, no corrompe sus principios ni entrega su alma al vicio lujurioso del placer material. Sus metas van más allá del disfrute que produce la fuerza del poder. Integridad y dignidad son las armas que emplea para batir la tentación del oro, la ostentación vanidosa y la droga de la adulación.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Vocero es Campaña Admirable

El vocero es el portador de la semilla de la democracia directa; es decir, la toma de decisiones directamente ejercida por la comunidad organizada para crear su propio destino. El vocero es el elemento que ejecuta el mandato del Consejo Comunal, instrumento a su vez, de la Asamblea de Ciudadanos. El vocero es solo una voz, transmisor de la decisión del grupo. Recoge también el vocero lo que surge de la sesión asamblearia de la cual forma parte. Plantea lo que se analizó en ese ambiente y espera por nuevas situaciones que se deriven de las discusiones colectivas. Es así entonces como el vocero toma, lleva y trae. Siempre bajo el parámetro de manifestar la decisión del grupo. Nunca el vocero actuará individualmente o a su libre albedrío. El vocero no manda ni impone su criterio personal. Es la extensión o la prolongación de la presencia de un colectivo de trabajo o un área comunitaria en el Consejo Comunal. Puede ser también el vocero el ejecutor de una encomienda asignada por el Consejo Comunal ante una entidad del Estado, otra instancia comunitaria u alguna organización social, política, cultural o militar. Pero en todos estas situaciones el vocero solo habla, entrega el mensaje, cumple la encomienda. El vocero no toma decisiones. La decisión o el mando sobre asuntos que le competen a la comunidad no es del vocero. Eso es exclusiva responsabilidad de la asamblea de ciudadanos, que es la primera instancia de poder, y el instrumento popular que determina la existencia de los Consejos Comunales.

La figura emblemática de lo que sería el cambio en las relaciones de poder, como parte de la transformación estructural que busca la revolución en esta fase del Proceso, es el vocero. El vocero tiene una connotación espiritual y por esa razón responde a la concepción revolucionaria del nuevo paradigma que genera el cambio de estructura. Lo espiritual está presente porque el vocero estimula la humildad del servidor público. Un vocero del Consejo Comunal es un aliado a la causa de servirle al pueblo. De servirle con amor. El vocero es una embrión de la naciente corriente política que sustenta su acción en el amor al prójimo. El vocero rompe con la rivalidad entre los iguales. El vocero acaba con el dedo. Como el vocero no manda, sino solo habla, cualquiera que entienda lo que significa la gestión de solidaridad, buena voluntad y afecto sincero para alcanzar el bien común, cualquiera de ellos puede ser el vocero. Esto acaba con el egocentrismo y el individualismo corruptor del ser supremo que bajo el manto del poder del Estado, somete a los demás sin consideración alguna a la condición humana. Gestión de mando engendrada por el modelo reformista que más que servir al pueblo lo que busca es aprovecharse del pueblo. El egocentrismo es el padre de la rivalidad. Pero el vocero, ahora y en la medida que se generalice su acción y su esencia revolucionaria, el vocero demolerá a la rivalidad e impondrá la humildad a los servidores del pueblo.

Pues bien, si el rol del vocero se define cada día de manera más clara y así es entendido por las comunidades organizadas, podemos entonces decir que va por buen camino el cambio de estructura a nivel de las relaciones de poder que tiene que alcanzar la revolución. La vocería, elemento establecido por nuestra leyes que sustenta la Constitución Bolivariana, va a incidir también en la estructura orgánica de los partidos y movimiento políticos. Induce el vocero al cambio del rol de los partidos. Viendo el ejemplo del vocero, el partido reformista, vigente aún en nuestros días de avance revolucionario en pleno 2010, no puede continuar con la práctica del cogollo. Tiene ahora que internalizar la metódica desde abajo y hacer un esfuerzo por asimilar el nuevo rol que le corresponde. Decisiones copulares versus conciencia colectiva. En esta encrucijada se encuentra el partido actualmente. Una comunidad plena de conciencia que asume la participación directa por la vía de los Consejos Comunales, no puede jamás tolerar que ahora venga cualquier partido cupular y reformista a imponerles criterios obsoletos. Eso no es revolución, por el contrario, la existencia del vocero que está en la onda de la avanzada del Proceso, coloca a los partidos apegados, enchufados y enganchados con la cúpula y el dedo, los coloca en un escalón más abajo en la escalera de la revolución.

Vocero es salto adelante, es acople a los postulados de la Revolución Bolivariana, es Campaña admirable. Partido reformista es salto atrás, estancamiento ideológico y retroceso político.

La Máscara

Oportuno este tiempo de definiciones ideológicas, de campaña admirable y de escenarios desestabilizadores que apuntan hacia el 2012, para quitarle las máscaras a esa partida de contra-revolucionarios que no quieren nada con el pueblo. A todos esos escuálidos vestidos de rojo les tiene que llegar el momento de rendirle cuenta al pueblo, de someterse al juicio popular. Pero, ¿cómo los identificamos? ¿Cómo los diferenciamos? Muy fácil. Antes que nada comprobemos las raíces políticas de ese individuo. Cuál ha sido su pasado más reciente. Si viene de la IV República y se pasó al chavismo, y ahora pregona el amor a la Revolución cuando antes condenaba el 4F, tendremos que someterlo al examen del espíritu revolucionario. Pero también hay que someter al mismo examen a quienes se autoproclaman revolucionarios de siempre. En ambos casos, hay que evaluar su gestión partiendo de los rasgos que caracterizan a la contra-revolución para saber si realmente su sangre es revolucionaria.

La contra-revolución es la gestión archienemiga de la revolución. Son polos opuestos, antagónicos, contrarios. Se repelen. El método de la contra-revolución se basa en la acción cupular, sostenedora de la estructura establecida por la democracia representativa. El agente de la contra-revolución no se detiene a aplicar los mandatos constitucionales para transferirle el poder al pueblo. Por el contrario, y como una justificación a su manipulado apego a las normas que busca implantar la V República, ejecuta arreglos débiles a la legislación reformista para que no cambie nada. Su objetivo es usufructuar el poder y así acaparar beneficios para sí mismo y para los suyos, dejando solo migajas, lo residual, lo insignificante, para el colectivo.

El agente contra-revolucionario es portador de la cultura neoliberal capitalista. Consciente o inconscientemente asume la racionalidad del capital, basado en leyes de la acumulación y el beneficio, como la base de su gestión. Se acopla a la cultura social que engendran esas leyes, las cuales no buscan cambiar la estructura sino mantenerla. Por eso la acción de mando es solo reforma, reparos inocuos, y no cambio estructural. Por lo tanto, la acción reformista que emprende es generadora de alienación. Busca mantener la estructura heredada del puntofijismo, contribuyendo a que el colectivo pierda su conciencia crítica. Que no sepa que el poder es del pueblo, porque se vería obligado a entregarle el mando. Contrariamente a la leyes revolucionarias, el contra-revolucionario engendra el clientelismo para que el pueblo no se ilustre, no cultive su capacidad de análisis creativo, sino que mantenga su nivel de pasividad y tolerancia. Que se conforme con los bienes materiales que se le dan, por la vía del clientelismo, para satisfacer sus necesidades mínimas; pero, nunca capacitarlo para que asuma la dirección de la sociedad.

Para el agente contra-revolucionario, el pueblo no es un fin sino un medio. Su objetivo es satisfacer sus propias expectativas de poder y alcanzar riquezas individuales, haciendo uso del pueblo. No es su meta crear nuevas leyes que eliminen el clientelismo, ni fomenten la transferencia del poder al pueblo, ni que el gobierno sea instrumento de ese pueblo. El contra-revolucionario es reformista. No le da cuentas a la comunidad. No apoya las elecciones de base para elegir a los miembros de las instancias de dirección del partido u organizaciones comunitarias. El contra-revolucionario no entiende que ya es hora de que los partidos políticos cambien su estructura y bajen a las asambleas populares para escoger a sus autoridades. El contra-revolucionario no quiere trabajar por el cambio radical del Estado. No quiere que el pueblo sea quien tenga el poder. El contra-revolucionario es un oportunista. Defiende al Presidente por conveniencia pero cuando las circunstancias determinen otra situación le da una puñalada por la espalda. No sigue su prédica de fomentar el poder popular, ni atender a los excluidos y desposeídos. Muchos de los que están en el mando del aparato burocrático del Estado son contra-revolucionarios.

Por todo esto, después de reflexionar al respecto y sacar sus propias conclusiones, el pueblo tiene que anotar los nombres de esos contra-revolucionarios. Tenerlos en la mira para que en la primera coyuntura donde el pueblo logre obtener una cuota significativa de poder les exija rendición de cuentas.

Muy pronto, en el primer trimestre del 2011, la militancia del PSUV (por ejemplo) va a tener la oportunidad de ejercer el postulado del poder popular al darse el proceso de elecciones para la nueva dirección nacional. Esta es una coyuntura muy precisa donde se demostrará que tanta capacidad de autodeterminación tiene ese colectivo. Si va a imponer la racionalidad revolucionaria o si sigue en la onda del letargo del dedo.

Esto es parte de la lucha y un momento único para quitar máscaras y elevar la condición revolucionaria del PSUV y del Proceso Bolivariano.

La derecha de la revolución

Pra entender las causas por las cuales existe una derecha dentro del Proceso Bolivariano, es necesario ubicarse en el contexto de los antecedentes más recientes. A mi juicio, la visión más cercana, se obtiene a partir de 1996. Específicamente al analizar la composición ideológica del MBR-200 en ese momento. Aclaro, a quienes no conocen el germen revolucionario del Proceso, que el MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario-200) se organizó de manera clandestina dentro de la Fuerza Armada Nacional a partir de 1982. Diez años más tarde irrumpe en la escena política metiéndose en el alma de los venezolanos, con el intento revolucionario del 4F de 1992 que liderizó Hugo Chávez. A partir de entonces el MBR-200 se hizo público e inició su acción política en todo el país.



En 1996, dentro del MBR-200 existió una corriente con una visión revolucionaria cuyo sustento ideológico era la interpretación marxista de la toma del poder. No obstante, confluían también otras formas de entender la lucha política. Se encontraba el sector militar que procedía de los intentos del 92 junto con otros que ya estaban fuera de la vida militar activa. Esa corriente tampoco era única. Las tendencias se inclinaban desde el militarismo a ultranza, hasta las más radicales posiciones revolucionarias. Existía también otro sector que procedía del activismo político de la derecha que no conciliaba con el sector militar, pero que sí buscaba un cambio para el país. Además grupos procedentes de la izquierda que asumían el proyecto del MBR-200, bien porque no encontraron sus realizaciones en esas organizaciones o por que éstas desaparecieron. Formaban parte también del MBR-200, los fanáticos seguidores del fenómeno socio-político Chávez que, impregnados del espíritu del 4F, buscaban la vía de reparar sus frustraciones por estar al margen del sistema social y así ver reivindicadas sus esperanzas. Este era el cuadro ideológico que componía la estructura de sostén del MBR-200 en 1996.



Destaco este hecho, porque el MBR-200 decidió en abril de 1997 cambiar su táctica política, sustentada en buscar la revolución por la vía violenta, asumiendo entonces la toma del poder por el camino electoral. Para ello crea el Movimiento V República (MVR) al cual organiza como una estructura electoral abriendo sus puertas a las masas y sectores que veían en Hugo Chávez al hombre que reivindicaría sus expectativas frustradas.



Tanto el MBR-200 como el MVR no fueron organizaciones políticas con una base ideológica homogénea. El espectro de las tendencias así como el abanico de múltiples opciones de los grupos que los constituyeron se lanzaron a la conquista del poder en las elecciones de 1998. Coyuntura electoral que sirvió de plataforma de lanzamiento a un conjunto de activistas sin identificación ideológica ni experiencia en el campo de la izquierda revolucionaria, cuyos objetivos estaban orientados más hacia el usufructo del poder que a la lucha para lograr el bien común del pueblo.



A este factor humano de significativo peso para viabilizar la revolución posible, hay que agregarle la cultura dominante y conservadora la cual sigue incrustada en la población y, muy notoriamente, en la composición estructural del Estado venezolano que sembró el modelo político de democracia representativa.



Este marco histórico define una política de acción que hereda el PSUV. Pero, ahora, con mayor posibilidad de la incorporación de factores sin conciencia ni claridad ideológica. La búsqueda de lo cuantitativo sin un plan de formación ideológica incide de manera negativa en lo cualitativa de su militancia.



Ante esta realidad solo queda la formación política y la creación de unidades re-educadoras que estimulen el estudio del socialismo para asimilarlo, practicarlo y enseñarlo a todo el colectivo nacional. He ahí el principal reto del PSUV y de sus líderes. El 2012 se hace aliado de las fuerzas revolucionarias si logramos esta meta.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El Partido Revolucionario

os partidos políticos y sus semejantes tienen que transformarse. Acoplarse a la dinámica que impone la evolución del Proceso. Su rol de intermediación entre el Estado y las comunidades bajo la metodología del clientelismo corresponde a una etapa ya superada. El clientelismo es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar fines particulares o grupales. Clientelismo es la práctica de la reforma. Pues bien, los partidos y movimientos políticos vigentes en la escena política actual son clientelares, incluyendo al PSUV. Aunque sostengan su apego a un nuevo orden social basado en la Constitución Bolivariana, apoyen al Proceso, se identifiquen con el chavismo, a pesar de todo lo que manifiesten sus cúpulas dirigentes, su práctica no es revolucionaria. No han podido deslastrarse de la cultura que hemos heredado de la IV República. Valga decir:
(i) sigue la cúpula siendo el ente que decide todo (mejor conocido como el dedo);
(ii) se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino;
(iii) se organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática sinónimo de usufructo del poder;
(iv) ausencia de humildad en las inter-relaciones personales, auspiciando consciente o inconscientemente la rivalidad entre todos y la arrogancia individual;
(v) actitud sectaria en lo que respecta a la creación de una plataforma que unifique a todos los factores “revolucionarios” para alcanzar las metas estratégicas de la revolución.

Ahora bien, estamos en una coyuntura que hace propicio el momento para empatarse en la transformación revolucionaria. La coyuntura más significativa que genera el 2012: la reelección presidencial, tiene que estimular a todos las organizaciones políticas, principalmente al PSUV, a asumir un nuevo rol. La intermediación clientelar no puede ser el fin del partido. Mucho menos ahora cuando esa gestión la van a cumplir los Consejos Comunales. El surgimiento de los Voceros, como instrumento que lleva la voz de la instancia real del poder como lo es la Asamblea de Ciudadanos, incide de manera determinante en derrumbar la estructura cupular como entidad rectora de las decisiones que le competen al colectivo. La vocería también va a dejar de lado la rivalidad; pues, ya no será el individuo, alcalde, concejal, diputado, gobernador, candidato o cualquier elemento que administre una cuota del poder del Estado, quien tomará las decisiones. Éstas, serán procesadas en colectivo bajo la metodología asamblearia. Por eso es que los rasgos predominantes para alcanzar la meta de la reelección en el 2012 con 10 millones de votos está basada en la conciencia de la militancia de base del PSUV para acoplarse a la nueva dinámica morfogenética que exige el surgimiento de la fuerza de abajo hacia arriba.

Es significativo señalar que el paradigma establecido en 1997, la revolución se busca, se alcanza, se consolida por la vía electoral. Y esa vía la construye el partido político. Pero, ojo con esto, no es la vía electoral para usufructuar el poder. Eso es repetir el esquema reformista de la IV República. El acto electoral a asumir el Partido en su nuevo rol es el revolucionario: ir a las elecciones para tomar el poder y transferirlo a la comunidad organizada. Complementa la razón de ser del partido político metiéndose de lleno en darle consistencia a los postulados del poder popular. Su lucha está orientada a:
(i) darle sustentabilidad a la formación ideológica y a la enseñanza cultural de la concepción revolucionaria como cambio de estructura;
(ii) profundizar las diferencias entre reforma y revolución a fin de que se asuman las fases del Proceso para consolidar el bien común del colectivo y el buen vivir;
(iii) capacitar a las comunidades para el ejercicio del poder popular;
(iv) generar la carrera del militante político con base en la formación teórica, su ejercitación práctica y su sometimiento a las decisiones asamblearias;
(v) contribuir con el poder del Estado en la preparación del pueblo para la defensa integral de la Nación;
(vi) estimular la convicción que la revolución no es pragmatismo sino espiritualidad, lo que determina una concepción del mundo y de la vida totalmente diferente a la reformista; y
(vii) luchar internamente para establecer en su militancia, incluyendo a sus dirigentes, que en la revolución la rivalidad no es la esencia, lo es la humildad.


O el PSUV se acopla a su nuevo rol o el pueblo organizado le pasará por encima.



izarraw@cantv.net

domingo, 12 de diciembre de 2010

La Batalla Ideológica

Dos niveles definen el campo actual en el escenario de la batalla ideológica. Un primer nivel se ubica en el plano teórico-conceptual. Plano permanente y estratégico. El otro, es el operativo, lo táctico y pragmático. Ambos niveles configuran la situación vigente que determina la profundización o no del Proceso. El avance y consolidación del Proceso se alcanzará si damos la batalla y obtenemos la victoria en la lucha ideológica.

El plano teórico conceptual se refiere a la estructuración de las ideas fundamentales de la búsqueda revolucionaria. Es, principalmente, la confrontación entre reforma o revolución. La Reforma busca mantener la estructura capitalista; mientras que la Revolución tiene que hacer posible, viable y concreto el cambio de estructura. Estas posiciones exigen definiciones inequívocas.

Todavía el aparato del Estado y gran parte de las organizaciones de la sociedad guardan un porcentaje muy elevado de individuos que no se han podido desprender de la cultura reformista de la cuarta república; y, por lo tanto, sucumben ante la fascinación del poder. Se incrustan en la lujuria cupular del mando y se olvidan del prójimo. Se arman de interpretaciones subjetivas o lo que es igual a las denominadas disonancias cognitivas de la revolución para montarse en la cacería de las comisiones. Caen en las redes de la corrupción y traicionan las metas revolucionarias. Otros, que no son revolucionarios, siguen viviendo del Estado. Cargos, contratos y negociados se imponen por encima del Bien Común del colectivo. Se amparan ante un mal uso de la llamada “institucionalidad” para obstaculizar el avance del Proceso y dejar mal parado al Presidente Chávez. Estos reformistas (de la V y de la IV) son en el fondo una cuerda de usufructuarios que haciendo uso de la bondad y del nombre del presidente siguen alimentado la inmensa burocracia parasitaria y los hábitos del puntofijismo. Sólo la conciencia revolucionaria inspirada en el árbol de la tres raíces (Bolívar, Rodríguez, Zamora), en la huella que orienta la concepción originaria (Cristo, Ché) y sustentada en la democracia directa (socialismo del nuevo siglo), pueden deslastrarse de quienes no saben qué es la revolución, pero que viven de ella.

El otro plano de la batalla, lo que se propone es materializar los Centros de Formación Ideológica (CFI). La constitución de los CFI lleva implícito alcanzar la conciencia revolucionaria. Acto que obliga al estudio, la lectura, la discusión y la investigación. Los CFI estimulan el pensamiento crítico y la internalización de parámetros del nuevo marco teórico-conceptual definido por el Presidente Chávez: (i) democracia directa, (ii) socialismo bolivariano, (iii) desarrollo endógeno, (iv) multipolaridad. Además del CFI, en este plano operativo, se necesita crear el Centro de Estudio e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB) para coordinar a la red ideológica tejida por los CFI, establecer la sede de los núcleos de investigación y generar la producción intelectual del Proceso.


La creación de los CFI y del CEI-RB, demanda voluntad y convencimiento políticos. Por ello, le pedimos a los revolucionarios que posean capacidad de lucha a sumarse a esta tarea. Se necesita tan sólo un local, equipado con pupitres y pizarra, que sea atendido a tiempo completo por tres compatriotas. Nosotros y todos los que vienen cumpliendo esta labor que estén dispuestos a integrarse en una sola sede ideológica, nos encargaremos de proceder con la capacitación a la gran masa de militantes revolucionarios. Formaremos promotores del poder popular para que difundan por todo el territorio nacional las ideas revolucionarias y el método para instrumentar la teoría del nuevo sistema político venezolano.


Quienes estén ganados para seguir en la marcha hacia la profundización revolucionaria, tal como lo indica el Presidente Chávez, les invitamos a comunicarse por los teléfonos (0414) 247-9687 y (0412) 235-4297. Nuestros correos son izarraw@cantv.net / williamizarra@gmail.com.

Asumamos los dos planos (teórico y práctico) de la lucha. Demos la batalla para que la Revolución triunfe sobre la Reforma y en el 2012 podamos continuar haciendo viable y direccionando la Revolución Bolivariana.

martes, 5 de octubre de 2010

Eventos políticos ideológicos de la semana del 4 al 10/10

A continuación le informo a la red CFI y Reflexiones los eventos político-ideológicos que tendré esta semana, en los que presentaré el análisis del "Nuevo Escenario Político a partir del 26S" y el qué hacer para oponérsele a los planes contra-revolucionarios 2010-2012 y fortalecer la capacidad de lucha de los colectivos revolucionarios:

1. Hoy martes 5/10 de 4 a 5PM, mi programa de radio en YVKE Mundial, 550 AM "Interpretando la Revolución"

2. Miércoles 6/10 a las 10.00AM conferencia en la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA) a la nueva cohorte de estudiantes que se incorpora a la institución.

3. Jueves 7/10 a las 6.00PM a los colectivos de base de La Vega, Montalbán y zonas adyacentes en "La Carpa" sede de la Asamblea Popular Socialista y del Bloque Popular La Vega; sector La Veguita, detrás de Mercal a 200 metros antes de la salida a La Vega.

4. Sábado 9/10 a las 2PM a los Consejos Comunales y sectores populares que creen en el socialismo de Santa Ana, Anzoátegui, en el Liceo "Pedro Granado Pérez" frente a la estación de servicio de gasolina Santa Ana (Distribuidor Buena Vista se la autopista Barcelona-Cantaura).

lunes, 26 de julio de 2010

Firma de Convenio CFI-Libro Verde

El 27 de julio de 2010 el Centro de Formación Ideológica (CFI) firmó un Convenio de Cooperación
Científica con el Centro Mundial de Estudios e Investigaciones del Libro
Verde de Libia por un período de cinco años.

El Convenio comprende la apertura por parte del CFI de una Cátedra para los
Estudios del Pensamiento Popular que contemple, entre sus objetivos,
estudiar el pensamiento del Libro Verde y sus principales tesis; así como
todo lo relacionado con la literatura, investigación y estudios de la
democracia directa y la libertad del hombre en decidir su destino y su
derecho a satisfacer sus necesidades materiales, morales y espirituales. Se
empleará la metodología de las conferencias, seminarios, mesas de discusión,
talleres y otros modos de expresión intelectual o cultural en todo lo
concerniente al ámbito del pensamiento popular.

Asimismo, el Convenio establece en intercambiar profesores y otorgar becas
para los estudiantes destacados en este campo del conocimiento.

La vigencia es de 5 años y entrará en vigencia al CFI iniciar la Cátedra
para los Estudios del Poder Popular.

Por el Libro Verde firma el Dr. Suliaman Saleh Elquel y por el CFI William Izarra.

viernes, 23 de julio de 2010

A quienes se la batieron conmigo

Camaradas, compañeros, amigos y militantes fraternos de lucha, desde hace un mes circunstancias estrictamente personales me han impedido regresar a Anzoátegui. No me ha quedado otra opción sino atender mis responsabilidades paternas y por lo tanto asumirlas de lleno hasta, por lo menos, 90 días más.

Se que un día que se deje de atender la situación política es un día que genera nuevos factores intervinientes en la coyuntura que la modifican. Es un día que permite la cesión de espacios a otros que se asoman. Pero es que las responsabilidades de vida, aquellas de ulterior trascendencia, tampoco pueden dejarse de lado no solo por el compromiso consanguíneo sino porque la propia razón de la existencia humana lo impide.

Ustedes saben que les hablo de mi hija. Esa justificación de hechos y solo esa es la causa del congelamiento de mis eventos políticos y de mi inamovilidad de mi hogar. Cargo, en consecuencia, con todas las derivaciones que se desprendan de esta realidad, incluso la del aislamiento y olvido de la escena política; pero esa razón supera todas las que nos planteamos ya que es, en esencia, la misma meta que buscamos y por la que luchamos día a día: crear vida y alcanzar su felicidad.

Si al cabo de este período de ausencia existen condiciones objetivas y subjetivas en ustedes, así como disposición anímica para desarrollar eventos dentro del trabajo de difusión y formación, yo les acompañaré. Caso contrario ya sabré que a todos nos llega un fin de camino y un nuevo comenzar por otros senderos de igual o distinta acción.

Como no tengo la dirección de correo de todo el equipo más cercano les agradezco le trasmitan este mensaje, el cual va dirigido exclusivamente a quienes se la batieron conmigo.

Mi agradecimiento eterno.



William E. Izarra

domingo, 4 de abril de 2010

A la militancia del PSUV

Compatriotas
Dirección Regional
Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)
Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui

Por medio de la presente manifiesto ante ustedes y el colectivo del PSUV mi aspiración a participar en las elecciones primarias del partido para elegir a los candidatos a Diputados a la Asamblea Nacional (AN).

Esta aspiración la justifico basado en la interpretación que hago de la necesidad de escoger y formar una nueva cohorte de Diputados en la AN para el período más crítico de la Revolución Bolivariana en su nueva etapa (2010-2015) de profundización del Socialismo.

Esa nueva cohorte debe poseer entre sus atributos y cualidades a un conjunto de revolucionarios de comprobada vocación de entrega a la consecución del Bien Común del Pueblo. Lo que exige a cada uno de ellos:

1. Plena identificación con la Revolución Bolivariana sustentada en su elevado nivel de conciencia crítica.

2. Demostración de profundos conocimientos teóricos-prácticos acerca de la tesis ideológica que sirve de base y pivote a la Revolución.

3. Capacidad inventiva y espíritu creativo para desarrollar el cuerpo de leyes que permita viabilizar la concreción del socialismo y abrir los caminos para la transferencia de la toma de decisiones al colectivo organizado.

4. Disposición al estudio e investigación a fin de poseer un alto rendimiento intelectual en las discusiones parlamentarias e incidir en la riqueza de ideas para la elaboración de las leyes más apropiadas en esta fase de avance permanente de la Revolución.

5. Demostración de aguda sensibilidad humana para hacer de ese diputado un luchador perpetuo por el desarrollo pleno de la comunidad que le confió su vida y destino. Hecho que le obliga a mantener la rendición de cuentas en forma constante.

6. Ser un militante con un amplísimo sentido de pertenencia a la Revolución y total identificación con los valores que solidifican el espíritu de cuerpo de los revolucionarios organizados en colectivos.

7. Estar dispuesto a desprenderse de satisfacciones individuales y cambiar lo que fuera necesario en su coducta aprehendida para crear la nueva ética revolucionaria que induzcan a la consolidación de la nueva moral socialista del pueblo venezolano.

Esta justificación que les expreso me lleva a plantear que el programa político a desarrollar en el caso de alcanzar la meta de la AN será aquel que surja:
(i) de los conceptos que deriven del PSUV;
(ii) unido a las expectativas de la comunidad a la cual se le debe uno como su vocero; y
(iii) a las ideas racionales en el marco de la ética formada por los principios socialistas y revolucionarios que poseemos como ser pensante que luchamos por consolidar la Revolución Bolivariana en nuestra Patria.


Fraternalmente,


William E. Izarra
C.I. 3.174.769

jueves, 18 de febrero de 2010

Para Reflexionar en el marco de la Campaña Admirable 2010-2012

El tiempo real y el tiempo político

El tiempo es implacable. No sólo es que nunca se detiene, sino su veloz transcurrir. Hace escasamente unos instantes atrás estábamos dándonos el abrazo de año nuevo y, ahora, apenas abrimos los ojos vemos que ya transcurrió carnaval de febrero y se hacen los preparativos para la semana santa de marzo-abril.

Cuántas cosas han sucedido en este lapso de 2 meses. Expectativas incumplidas. Cursos de vida inesperados. Innovaciones fuera de los planes trazados. Ilusiones y motivos que aparecen para continuar la lucha diaria. En fin, etapa de reconsideraciones que nos pueden obligar a girar, en más de una oportunidad 180 grados y hasta los mismos 360 para retornar a un punto que ya lo habíamos dado por agotado. Sin embargo, nada puede impedir que el tiempo avance inexorablemente. A veces, hasta en forma cruel y despiadada. Por eso es que tenemos que ser realistas y ubicarnos en la justa dimensión de su significado. Y si no podemos doblegar su ímpetu para que nos permita reflexionar deteniendo su curso, asumamos el reto de ir a su misma velocidad generada por las leyes del misterioso universo y la vida. No obstante, el tiempo real (por ejemplo los dos meses que nos separan de diciembre) se diferencia del tiempo político. Si ha sido un tiempo de avance muy veloz, tanto que nos ha impedido cumplir con las primeras metas que nos propusimos alcanzar en este lapso del nuevo año, en el quehacer político dos meses pueden definir el nacimiento y consolidación de una nueva situación nunca antes imaginada (valga decir, en menos de 12 horas se asumió la elección de los candidatos a la Asamblea Nacional en cada circunscripción por la militacia de base). Las decisiones políticas nos llevan de la nada al todo en un efímero segundo y viceversa. Ayer se pudo haber estado en la cúspide del mando (ministro, asesor, jefe de unidad) y de la euforia del umbral del poder (dentro del entorno del primer anillo del líder) pero hoy, como causa de una decisión materializada en una palabra o una comunicación escrita, se estará en el fondo del abismo sin mando y sin contar con la fidelidad expresada por ese conjunto de adulantes e hipócritas que deambulan por los lados de quienes están próximos a ese poder.

Desde esta perspectiva y atendiendo a esta reflexión, la medida del tiempo real nos indica que para las elecciones de septiembre apenas nos separan siete meses. Algo asi como la distancia que nuestros recuerdos puedan materializar desde lo que hicimos en el lapso de las vacaciones escolares de julio-agosto hasta hoy. Por ejemplo, la alegría manifestada por quienes terminaron su año lectivo y se graduaron o fueron promovidos a un curso superior; o los alfereces de las Academias Militares al verse ya como oficial de las FAB cumplido el tránsisto de la vida de cadete a la de profesional; o el golpe sentimental que arranca la raíz de las emociones al saber la pérdida de un ser amado. Si nos detenemos un instante y repasamos en nuestra memoria los eventos que cumplimos en este período y seguimos hacia las actividades que realizamos durante enero y febrero, lograremos tener una síntesis de hechos que todavía están muy frescos en nuestro ser y espíritu. Tan es así que pareciera imposible que esos hechos hubiesen transcurrido hace siete meses. Pues bien, ese mismo lapso es el que nos separa de la elecciones de septiembre.

Por lo tanto, hay que acelerar el trabajo político en el marco de la campaña admirable. El tiempo real nos obliga a realizar una faena de 48 horas en una de 24. Cada revolucionario tiene que tomar conciencia de la especificidad de sus tiempos (reales y políticos) y, en consecuencia, definir su propia campaña admirable. Cada quien en su propio ámbito de competencia. Por ejemplo, el CFI en su ámbito de competencia tiene que desarrollar su estrategia en tres direcciones: (i) en el plano del individuo, estimular la conciencia crítica; (ii) en el plano de la comunidad difundir la ideología revolucionaria y formar cuadros; y (iii) en el plano de la investigación, hacerle seguimiento permanente al desarrollo de las actividades del Comando Sur y, muy particularmente, lo que hace su jefe el general Douglas Fraser. Un militante de base miembro de un consejo comunal su ámbito de competencia es el propio consejo comunal o un sector de la comunidad (una manzana, o un grupo de residencias familiares) y es en esta extensión donde se ubica su alcance y donde tiene que cumplir las faenas políticas de su propia campaña admirable: restar espacio a la contrarrevolución y ganar terreno a las fuerzas propias para avanzar hacia la consolidación del socialismo.

El tiempo real nos debe incentivar a tomar conciencia que lo inexorable del tiempo coarta la productividad de nuestro esfuerzo. De tal manera, y a fin de obtener beneficios concretos y observables del esfuerzo que demanda la lucha política, tenemos que proyectar todas las tareas (producto de la inventiva y de nuestro particular talento) que en nuestro ámbito de competencia se requieren cumplir para asistir a las elecciones de la Asamblea Nacional con la certeza de alcanzar la victoria e impedir que las fuerzas contra-revolucionarias logren posesionarse de esa institución vital para la revolución (generador de la estructura jurídica para transformar la vida nacional). Cada uno de los que cree en este proceso y lucha por su profundización tiene que actuar políticamente (racionalmente audaz y con plena seguridad de sus actos) para impedir el avance de esas fuerza adversas que se fortalecen con cada evento que nosotros dejemos de cumplir. Si no lo hace, lo harán ellos y en consecuencia restarán energía a las fuerzas propias para obtener la victoria de manera contundente.

La proyección de tareas (a escasos siete meses) nos permitirá seleccionar el camino principal por el cual hay que transitar. Esa proyección nos indicará lo que no debe dejar de hacerse. Con esta visión de objetivos mantendremos la factibilidad de concretar la meta propuesta. No obstante, la práctica de la dialéctica de un proceso revolucionario puede conducir a la frustración. Este tiempo de siete meses es bastante largo para los hechos políticos que van a darse, tanto en lo interno del PSUV como en lo externo de la escena nacional e internacional. En este tiempo puede variar el curso de la vida de la República y así afectar a la de los revolucionarios. En este tiempo pueden tomarse decisiones que alterarán las expectativas personales, como por ejemplo, no ser postulado como candidato. Y eso puede cambiar la actitud política si no se tienen bien elaborados los objetivos trascendentes que justifican la lucha día a día. De manera que, tiempo real y tiempo político son dos ciclos de un mismo intervalo que pueden entrar en contradicción y que no dependen de nuestra voluntad. Pero, lo que si depende de nosotros mismos es la definición de nuestros objetivos políticos. Objetivos que no tienen por qué verse alterados por la inclemencia del tiempo, sea este real o político. Si tenemos claro y así lo sentimos de alma y corazón que nuestra lucha no es por un cargo de poder, sea la Asamblea, la Gobernación o la Alcaldía, sino por la implantación de un nuevo sistema de vida en nuestro país y en el Continente (político, económico, social y cultural) entonces estaremos bien identificados con el proceso revolucionario. Lo electoral (específicamente en el plano personal) es meramente una acción táctica y, por lo tanto, capaz de ser prescindible. El proceso revolucionario, que es lo estratégico, sí tiene que significar para nosotros la vía que debe generar los cambios de estructura que desde hace diez años estamos luchando por establecer en Venezuela. Si nos identificamos con el proceso que apunta hacia las verdaderas transformaciones, entonces nuestro esfuerzo y sacrificio nunca deberá considerarse que ha sido en vano.

El tiempo no espera y nos puede sorprender si nos dormimos en la enigmática dilación de que llegue algo no trabajado con sudor y talento. El tiempo aunque logra curar heridas (real) y frustraciones (político) sigue siendo implacable. El tiempo de hoy es un impedimento al sosiego y serenidad; pero, seamos duro ante su paso despiadado, aceptemos el reto de enfrentarlo y doblegar su tránsito devastador. Hagamos del tiempo un instrumento para permitirnos crecer y crear nuevos caminos que nos incentiven a seguir luchando por las metas que buscamos por muy imposibles que se nos presenten. El tiempo pasa y aunque nos vayamos poniendo viejos, tenemos que dominarlo y hacerlo un incentivador de nuestro espíritu, de nuestra vida, de nuestro amor por el prójimo y por lograr el bien común del colectivo.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Hacia la Campaña Admirable

En pocos días el Presidente Chávez definirá la estrategia de acción de la Campaña Admirable. Concepto político que establecerá las líneas para confrontar a las fuerzas contrarrevolucionarias en los escenarios coyunturales del 2010 y del 2012. Los factores adversos a la Revolución (nacionales e internacionales) cuentan con obtener el 50% de los Diputados a la Asamblea Nacional para el período 2011-2015, espacio temporal que les permitiría (según sus cálculos) agrupar a un contingente contrarrevolucionario tan contundente que batiría a las fuerzas bolivarianas en el 2012 para liquidarlas y exterminarlas para siempre. Algo similar a lo que hizo Bolívar en la Batalla de Carabobo contra los españoles. Eso es su meta. Convertir el escenario del 2012 en lo que equivaldría al aniquilamiento de la Revolución Bolivariana. Pero eso demanda tener fuerza en la Asamblea Nacional (a lograrla en el 2010) lo que sumado a los espacios territoriales bajo su control político (gobernaciones y alcaldías) y el apoyo geopolítico de los entes internacionales adversos al gobierno nacional impulsarían el poder contrarrevolucionario regional para crear una suprafuerza multinacional a fin de contener definitivamente el avance de Chávez, de la Revolución, el antiimperialismo y el socialismo.

Estos supuestos deben servir de referencia a las fuerzas propias (revolucionarias) para medir justamente el alcance de la intencionalidad política de la contrarrevolución mundial. No solo se juega el destino del socialismo en Venezuela sino el resurgimiento del antiimperialismo universal que pueda hacer posible un nuevo modelo político de las sociedades del Siglo XXI y una nueva forma de entender a la vida y al mundo. Más que justificado está entonces en que los afectos al socialismo asuman con convicción, disposición plena, sentido de pertenencia y vocación de lucha imperecedera restearse con Chávez y agregarse a las instrucciones precisas de la Campaña Admirable. Cual sea la ubicación en que nos encontremos o el rol que cumplimos actualmente, todo elemento que se integre será importante para la Campaña. Ninguno se puede sentir menos que otro o superior a otro. Todos estamos en la misma línea de partida hacia la confrontación para derrotar a la contrarrevolución, al antiimperialismo y de paso al fascismo internacional que subyace en el espíritu de quienes se oponen al socialismo en el mundo.

La fuerzas propias (revolucionarias) reúnen un conjunto de elementos que no son pocos ni débiles y que además cuentan en su conciencia con la energía morfogenéticas (alma y materia, espíritu y potencia, conjunto de sensaciones que se transforma en fuerza) para luchar hasta vencer. Energía potenciadora de actos superiores a nuestra vitalidad física que nos empuja a confrontar adversidades, derrotar inmensos obstáculos y someter las objeciones encontradas que se oponen a nuestras metas. Por muy ilimitadas que sean las dificultades que se presenten la energía morfogenética multiplica la acción del revolucionario para liquidar a la contrarrevolución.

Identifico como fuerzas propias para batir a la contrarrevolución siete grandes divisiones de lucha: (i) gobierno nacional; (ii) PSUV; (iii) misiones; (iv) consejos comunales y organizaciones comunitarias; (v) organizaciones populares de reivindicación socialista; (vi) estructuras culturales y educativas para la formación de conciencia revolucionaria; (vii) FANB. Le adiciono a estas divisiones la ética y moral internacional de las corrientes socialistas y antiimperialistas del mundo entero que inducen a elevar la morfogénesis de cada revolucionario.

Este sería, más o menos, el croquis o boceto del escenario que se constituye a partir de enero 2010 y que la Campaña Admirable va a terminar de delinear.

Mientras eso llega en pocos días, me mantengo en mi espacio de lucha investigando al general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur de los EE.UU., componente de las fuerzas militares norteamericanas que tiene la responsabilidad de materializar el Plan de Contención Política contra el gobierno de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana. No obstante, no es suficiente. Por lo que, llamo a voluntarios del CFI o de cualquier corriente revolucionaria y antiimperialista para organizar la “Unidad de Observación y Seguimiento al Comando Sur” a fin de profundizar en la interpretación de su acción y de las consecuencias que trae para el continente latinoamericano y para las fuerzas socialistas de la región. Este es un campo de acción poco conocido que quedará a la orden de la Campaña Admirable a partir de enero del 2010.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Unasur con EE.UU

La reciente reunión de UNASUR en Bariloche (28/08/09) demuestra la debilidad
de posiciones anti EE.UU., por parte de la mayoría de los gobiernos de la
naciones de Sur América. La correlación de fuerzas a favor o en contra de
EE.UU., representada por la aceptación o no de la bases militares en
Colombia, es de 7 a 3. Concretamente de las 10 naciones latinoamericanas
solamente 3 (Venezuela, Bolivia y Ecuador) fijan un posición inequívocamente
antimperialista y por lo tanto de rechazo a la instalación de esas unidades
de control regional. De los 7 que hacen mayoría, 2 cuadrados y pegados
cerradamente al Imperio están identificados con EE.UU: Colombia y Perú; y 5
(Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile) aunque hacen una advertencia
del significado de esas Bases las admiten y hasta las miran de manera
inofensivas.



Este resultado de las fuerzas que se miden en el escenario geopolítico
regional significa que EE.UU., mantiene aún influencia determinante en las
decisiones políticas de la mayoría de los gobiernos suramericanos. Es
notorio que a diferencia de Chávez, Correa y Morales quienes asumen UNASUR
como una nueva instancia de unidad continental autónoma (sin la tutela de
EE.UU), soberana y de estímulo a la emancipación de los pueblos
latinoamericanos, los demás no le ubican en ese nivel ni le dan esa
importancia de unidad regional. La asumen apegada a la OEA y percibo que la
consideran como otro escenario más donde prevalece la retórica y la
diplomacia impregnada de la cultura de las cumbres inocuas que solo sirven
para la práctica del turismo. Muestra de esta afirmación la confirman las
actitudes de los Presidentes de Uruguay (Tabaré Vázquez) y Perú (Alan
García) quienes se marcharon mucho antes de que concluyeran los debates, las
decisiones finales y la aprobación de la Declaración. La molestia
manifestada sin disimulo por parte del Presidente de Brasil (Lula da Silva)
quien en tono disgustado hizo la observación de la duración de los debates
y, prácticamente, obligó a finalizarla cuando todavía quedaban asuntos que
decir. Si no hubiese sido por el Presidente Chávez quien lo mantenía
“vigilado” y se refería a él como para mantenerlo en su sitio, Lula se
habría ido cuando partió Tabaré o Alan García. Pero lo más destacado que
desmotiva a quienes mantenemos las expectativas del triunfo de las
corrientes antiimperialistas fue el énfasis con que Álvaro Uribe impuso que
cualquier iniciativa de UNASUR estuviese enmarcado dentro del contexto
político de la OEA. Propuesta respaldada por Cristina Fernández y aceptada
por todos.



Sin querer contradecir el espíritu del Presidente Chávez manifestado en sus
Líneas del domingo 30/08/09 en las cuales se intuye su postura de optimismo
y alegría por los resultados de la Cumbre --a los cuales me sumo por que
así sea en el futuro inmediato— no podemos dejar de considerar el factor de
poder militar que está presente en todo esta situación de las bases de
EE.UU., en Colombia. Factor no pasivo, sino por el contrario protagónico y
decisivo en la direccionalidad y uso que se le dará a partir de su
instalación, indistintamente de lo que diagnostique el Consejo Suramericano
de Defensa de Unasur. Por lo tanto, debemos hacer mención a la reunión que
sostuvo el Gral. Douglas Fraser, Comandante del Comando Sur (estructura
militar pivote de los planes de EE.UU., en todo el Continente americano y
unidad militar para hacer la guerra) con los Comandantes de las Fuerzas
Militares de 6 países suramericanos: Perú, Paraguay, Brasil, Uruguay, Chile
y Argentina; así como los ministros de Defensa de Panamá, Uruguay y México,
y el general brasilero José Roberto Machado E Silva, presidente de la Junta
Interamericana de Defensa. Reunión realizada en Cartagena en la primera
semana de Agosto y en donde se analizó la instalación de las Bases y se
obtuvo el acuerdo unánime de los asistentes. Por otro lado, a escasas horas
del inicio de la Cumbre, el 25 de agosto, los Ministros de Defensa de Brasil
y Colombia, Nelson Jobim y Gabriel Silva respectivamente se reunieron en la
sede del Ministerio de Defensa de Colombia para hablar sobre el acuerdo
militar entre Colombia y EE.UU., y la reunión extraordinaria de Unasur en
Bariloche. Ambos ministros ratificaron “…el excelente momento en el que se
encuentran las relaciones bilaterales y acordaron profundizar, aún más, el
intercambio industrial y tecnológico en materia naval, aérea y terrestre…”
Además, destaca la gira que realizó Álvaro Uribe, durante la primera semana
de agosto, para explicar a los Presidentes de Perú, Chile, Brasil, Argentina
y Paraguay el acuerdo militar con EE.UU.

Este lobby de Uribe en combinación con el Comando Sur y acatando las líneas
de la diplomacia inteligente de la Secretaria de Estado preparó el terreno
para los resultados de la Cumbre: la declaración final no hizo mención a la
instalación de las Bases Militares. Estimo por lo tanto, que los pueblos del
Continente tienen que asumir la existencia de la brecha entre las
expectativas del pueblo y las realizaciones de los gobiernos. La corriente
latinoamericana que ha asumido el socialismo y su pleno rechazo a la
instalación de esas bases no vacila en denunciarlas y oponerse
contundentemente a ellas (Venezuela, Bolivia, Ecuador). Pero, los gobiernos
que no quiebran su relación histórica con EE.UU., (los 7 países que arriba
se mencionan) aunque las organizaciones sociales de sus pueblos indiquen lo
contrario, esos gobiernos --al menos en lo que respecta al ejercicio del
poder militar-- se colocan del lado de EE.UU., y aceptan las bases dándole
un voto de confianza a Uribe. Brecha que nos lleva a reconocer que en esta
ocasión debido a la relación de 7 a 3, el Imperio gana espacio y refuerza
por vía de Colombia su plan militar de “Contención Política”” para frenar al
socialismo y principalmente a Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana.

Todavía hay que caminar mucho trecho para consolidar el socialismo en
Latinoamérica. Razón que induce a acelerar y perseverar en la difusión
ideológica para estimular la conciencia crítica y entender el alcance justo
del Socialismo del Siglo XXI.

miércoles, 29 de julio de 2009

Comandos Populares

Golpe en Honduras y nuevo “statu quo” para el Continente, reforzamiento de las fuerzas militares del Comando Sur al incorporar a la IV Flota Naval, incremento de las unidades en las islas ABC, reubicación de Manta en 8 bases colombianas, movimientos en Mariscal Estigarribia de Paraguay, visitas de los jefes militares a Colombia respaldando la alianza con Álvaro Uribe, desestabilización encubierta en los países que han mantenido posturas antiimperialistas, vigencia de la protesta pacífica basada en la doctrina de Gene Sharp en la América Latina. Elementos que configuran el nuevo escenario continental en donde cada día se agudiza su intención por contener el gobierno de Hugo Chávez. La política de seguridad de EE.UU., raya la inviabilidad estratégica de proseguir sus amenazas a los que han considerado como países del eje del mal.

Realidad que nos conduce a retomar el espíritu que lleva implícito la orden de operaciones emitida por el Presidente en mayo del 2004. Uno de sus tres objetivos estratégicos es la creación de las estructuras populares para la defensa integral. Por lo tanto, planteo de nuevo la necesidad de organizar los comandos populares, como razón existencial vigente.

El Comando Popular (CP) es defensa activa y resguardo de la comunidad. Surge espontáneamente por iniciativa de los líderes o cuadros revolucionarios en los espacios comunitarios. Dos elementos lo constituyen: el Centro de Operaciones (COP) y las Unidades Básicas de Acción (UBA).

El COP es el elemento que planifica las actividades del Comando. Cuatro secciones lo componen: (i) dirección, cuya responsabilidad es la de coordinar las actividades; (ii) Organización, se encarga de formar las UBA; (iii) Operaciones, elabora y pone en marcha el Plan de Operaciones; (iv) Sala Situacional, acumula toda la información que procesa la organización.

Las UBA son los componentes orgánicos que ejecutan las tareas operativas para alcanzar la misión de defensa integral de la comunidad. Se organizan con base en un coordinador y siete áreas funcionales. El coordinar tiene por responsabilidad dirigir las tareas asignadas a cada miembro.

Las áreas funcionales, las cuales se asignan a los siete miembros de la UBA, son: (i) registro; (ii) abastecimientos; (iii) comunicaciones; (iv) inteligencia; (v) defensa; (vi) retaguardia; (vii) ofensiva. La especificidad de sus tareas y responsabilidades las podemos obtener por vía de correo (izarraw@cantv.net) a quienes así lo requieran.

El CP tiene que enlazarse con todas las estructuras orgánicas del Proceso, principalmente con el PSUV, la Milicia y los CFI. Por ser unidades del poder popular, los CP demandan conciencia revolucionaria y disposición a profundizar la Revolución Bolivariana. Es una obligación moral del revolucionario consciente difundirlo en el colectivo y estimular su activación entre todos para capacitarnos dentro de los nuevos conceptos de defensa integral, prestos a responder a las amenazas y sorpresas de la escalada imperialista.

domingo, 19 de julio de 2009

Sin Ideología no hay Revolución

A partir del golpe en Honduras la situación geopolítica continental cambia. Afecta a Latinoamérica y muy particularmente al proceso Revolucionario. Una nueva etapa se acaba de iniciar. La coyuntura de Honduras abre espacios para redefinir el escenario establecido en términos reales de la “Diplomacia Inteligente” de Obama, llevada a la práctica por Hillary Clinton.

Las coyunturas, sabemos, se engendran de manera espontánea por la conjunción de las variables sociopolíticas que produce una determinada sociedad en su accionar cotidiano. Por lo tanto, no son predecibles ni planificadas. La ciencia y la racionalidad humana pueden establecer aproximaciones de los tiempos y sus proyecciones, pero jamás determinar la exactitud de la realización puntual de los fenómenos sociales. De allí la necesidad de hacer del estudio y la investigación una práctica constante para aproximarnos a la interpretación de los fenómenos que la engendran lo más cercano posible a su realidad.

Estimo, como siempre lo he hecho, que la capacitación política basada en la fundamentación ideológica es una condición orgánica a la misma esencia de la Revolución Bolivariana. Me planteo, por ejemplo, como entender el discurso del Ministro Ramírez dado en Cabimas el 14/07/09 ante miles de asistentes en el 1er, Encuentro de Comités Socialistas de Trabajadores de la Industria Petrolera si no se tiene ninguna idea del significado de la vanguardia en un proceso de cambio estructural. Como puede asimilarse el concepto de PDVSA socialista si se carece de los conceptos fundamentales que explican los cambios de las relaciones de producción. O si extendemos nuestra preocupación al caso Honduras, nos preguntamos también si es que el revolucionario activista, militante, cuadro o espectador del Proceso conoce las relaciones de poder que establece el imperio para mantener su hegemonía sobre América Latina la cual se expresa en su doctrina de Seguridad Nacional. Se sabrá acaso que la Guerra Preventiva, fundamento militar de Bush para imponer los intereses vitales de EE.UU., sigue vigente en la administración de Obama.

Aunque se continué echando palabras escritas en medios impresos o cibernéticos sin respuestas a las inquietudes que se manifiestan, teniendo o no la razón, considero que la labor de proseguir con la difusión ideológica que estimule la conciencia revolucionaria debe ser una acción voluntaria y por convicción para luchar por el socialismo de manera inquebrantable, contínua, permanente e imperecedera.

Considero que los escenarios que se proyectan para el 2010 y el 2012 (ganar espacio la contra-revolución) exige como una condición estructural del Proceso crear el Centro de Estudios e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB), más allá del PSUV, para darle coherencia, seguimiento y unidad a los múltiples esfuerzos que se están haciendo en la dirección de la construcción del pensamiento revolucionario y la lucha por instaurar el SSXXI.

jueves, 9 de julio de 2009

Génesis del Golpe

La raíz de las manifestaciones violentas, canalizadas a través de la coacción, represión y guerra, es producto de las relaciones que establece el Imperio por dominar al mundo. El rechazo al golpe en Honduras por parte del gobierno de EE.UU., es el fenómeno de un acto político pero no la verdadera intención de la fuerza que sostiene el poder y que busca mantener sus espacios de influencia.

Veámoslo así. En la dimensión social de la vida existen dos elementos que estructuran la cotidianidad: lo fenomenológico (visible) y lo genoestructural (oculto). Por ejemplo en el campo de las percepciones que alcanza a los fenómenos paranormales la existencia de la cuarta dimensión es imperceptible al cerebro humano. La cuarta dimensión no se puede ver. Es intangible. Lo extrasensorial es aún inexplicable. El alma, los espíritus, los milagros, todo este mundo que lo creemos mágico y que sigue siendo un misterio, no lo capta el cerebro del hombre terrenal. Se mantiene en el plano de lo incomprensible.

Asimismo, en las relaciones políticas hay también componentes invisibles. La vacilación de Obama y la firmeza de Hillary Clinton (apoyo pleno a Globovisión) en sostener con arrogancia la denominada “diplomacia inteligente” constituyen actos fenomenológicos sin dejar ver lo que los origina. Considero que el establecer un nuevo “statu-quo” continental basado en el “poder inteligente” que legitima el golpe militar inédito y “democrático” (así lo considera la oposición reaccionaria en Venezuela y las fuerzas contra-revolucionaras del Continente) tipo Honduras es la génesis (genoestructura) de los hechos que ocurren ahora mismo en Honduras.

Este golpe represivo, violento e incitador de una guerra tiene su raíz en la hegemonía del imperio y su estrategia de Contención Política. La estrategia del Imperio para América Latina (dentro del marco del llamado Poder Inteligente) tiene entre sus principales componentes los siguientes elementos de juicio : (i) contener el avance y la ocupación de nuevos espacios por parte de las fuerzas progresistas antimperialistas; (ii) minimizar la influencia de Hugo Chávez en los gobiernos y pueblos del continente que sienten la espiritualidad bolivariana, la ruptura con la brecha social como lo es la tesis del SSXXI y el rechazo a la hegemonía de EE.UU; (iii) demostrar la fuerza del “garrote” y avisar la repotenciación de sus planes militares para la Región, especialmente los reactivados a partir del reforzamiento del Comando Sur: Puebla-Panamá (México y Centroamérica), Colombia (Venezuela, Ecuador y Farc) y Nuevos Horizontes (Bolivia y el Cono Sur).

El rechazo al golpe de Honduras de manera ambigua por parte de Obama no lo libera de su implicación estructural. La diplomacia inteligente encontró el instrumento ideal que usará el imperio para iniciar una nueva etapa en las relaciones con América Latina. Ese instrumento es Oscar Arias quien va a darle causa institucional al golpe “democrático” de los militares y, por lo tanto, obteniendo los resultados de ganar-ganar (para EE.UU y la contrarrevolución), quedará establecido como un acto legítimo de los pueblos que claman por la democracia occidental y la paz del mercado. Que se prepare en lo inmediato Nicaragua. Estimo que hacia el Presidente Ortega y su gobierno se avecinan conflictos similares que van a estimular la inconsistencia ideológicas de algunos de sus miembros y que el Imperio aprovechará para su causa. Me llama mucho la atención el hecho de que el Comandante de las Fuerzas Militares de Nicaragua haya estado en Miami en el cambio de mando de la jefatura del Comando Sur el pasado 26 de junio. Además, su vista a Taiwán a principio de mes deja en mi una duda si realmente está claro ideológicamente para confrontarse contra el Imperio.

Así como Nicaragua, el Gral. Douglas Fraser como nuevo jefe de Comando Sur actuará paralelamente en Bolivia, Ecuador y, muy especialmente en Venezuela. Nuestro espacio político, la Revolución Bolivariana, es objetivo mayor, prioritario y muy codiciado por la jefatura de los halcones (poder oculto en Washington). Ahora con mayor nivel de compromiso y conciencia no podemos quedarnos a nivel de lo fenomenológico. Hay que ir a la raíz de los hechos, para entender al Imperio (binomio Obama-Clinton) y actuar con base en la verdad. Indagar sobre la génesis de los fenómenos que es lo que nos permitirá profundizar en lo estructural. La revolución está en el Plan de Contención; y lo que está por venir no es para actuar en el campo fenomenológico sino en el estructural. El 2010 y 2012 son para las coyunturas que engendra el Imperio motivaciones y momentos cruciales para acabar con la revolución.

miércoles, 1 de julio de 2009

¿Sabía Obama del Golpe?

Sin lugar a dudas, el Presidente Obama es responsable de lo que haga su gobierno. Con conocimiento de causa o sin saber lo que arman sus subordinados, todo será de su incumbencia. Sin embrgo, creo que Obama no se entera de los asuntos que tejen los factores del poder real. Él es quien responde por todo; pero creo que más que un maquinador de situaciones oscuras Obama es un instrumento del poder oculto.

Lo percibo de esta manera. En lo que respecta a EE.UU., estimo que el ejercicio del poder tiene dos dimensiones: (i) el formal y (ii) el oculto; y dos planos: (a) el fenomenológico y (b) el genoestuctural. El Poder formal es el visible, tangible y verificable. Es en esencia la retórica y la palabra que respalda una imagen. Es la expresión concreta de la diplomacia cuya racionalidad es el decir con elocuencia y de manera muy sonora lo que se desea hacer pero que no se va a cumplir. El poder formal se ubica en el plano fenomenológico. Es como el tronco visible de un árbol.

Por su parte, el poder oculto es lo que pesa de verdad. Es el más significativo y el que genera las relaciones que determinan la dirección de la sociedad y del colectivo global. Es el poder real. Se ubica el poder oculto en la dimensión genoestructural y es equivalente a las raíces del árbol.

Visto así, ubico a Obama en la dimensión formal del poder. Por lo que su condición de Presidente, jefe del imperio, no va más alla de ser instrumento que le sirve a quienes manipulan las raíces de las relaciones que determinan las políticas de dominio. Obama hace la cotidianidad sustentado en lo formal; por ejemplo, preocuparse por decidir a que iglesia asitirá los días domingos; que discurso debe dar ante determinada situación; propiciar el lobby para la aprobación de leyes o normas reguladoras de la economía; enterarse de las maniobras militares visibles (no las usurpadoras de soberanía) que realizan las fuerzas militares de su país en el mundo. Asuntos importantes pero que no afectan la discrecionalidad de los halcones del Pentágono; ni limita las operaciones encubiertas y desestabilizadoras de sus organismos de intelgencia; ni impide que los jefes de los comandos estratégicos desplegados en el mundo intervengan en la política de otros países (como por ejemplo, la injerencia del nuevo jefe del comado sur, Gral. Douglas Fraser al hacer referencias políticas sobre Venezuela). Por supuesto que al fin de cuentas él tendrá que dar el visto bueno. No obstante las especificidades ni las determina él mismo ni sabe de sus consecuencias. Aunque por eso no será inocente de nada. Él como Presidente del país más poderoso todavía del mundo es la cabeza visible del imperio en sus hazañas hegemónicas.

Lo que trasciende de esta mirada, (partiendo de lo de Honduras) es que si Obama es solo el instrumento de los factores reales de poder el escenario de las próximas coyuntares en Venezuela (valga decir 2010 y 2012) la desestabilización se verá acentuada de manera exponencial.

martes, 23 de junio de 2009

A José Alfredo, mi padre

A veces nos detenemos en los recuerdos porque fluye una fuerza intangible que nos ata a momentos vividos. A pesar de los múltiples factores en la escena política de junio del 2009 que inspira al análisis para el debate, la motivación por escribir desahogos es obligante en el instante que aparece el deseo de manifestar la sensibilidad del espíritu.

En agosto de 1980, siendo oficial del Curso de Estado Mayor Aéreo en la Escuela Superior de la FAV, inicié mis estudios doctorales en la Facultad de Ciencia Jurídicas de la UCV. Ese año también se intensificaron las tareas del plan político dentro de las FAN como parte del proceso de captación de militares patriotas. Mis actividades en el curso aéreo durante el día y el doctorado por la noche copaban todo mi tiempo disponible. Pero aún así, tenía la meta de organizar una estructura para la de toma del poder y el cambio revolucionario. La fuerza de voluntad para desarrollar este proyecto superaba todas las adversidades. Mientras más actividades se cumplían, mientras mayor era la exigencia intelectual y mientras más compleja se hacía la distribución equitativa del tiempo más capacidad productiva se generaba. Esa es una de las facultades innatas del ser humano: mayor rendimiento efectivo a mayor exigencia creadora.

En ese mes conocí a Tirso Meléndez, de quien guardo buenos recuerdos de solidaridad. Particularmente por el viaje que hicimos juntos al exterior en busca de respaldo político internacional. Pero, aquí es donde surge la fuerza interior de energía espiritual que se desvía de lo político. Tirso tuvo un encuentro con mi papá en su casa de Caracas. Me cuenta Tirso que platicaron largo rato. Cosa no muy frecuente en él. Hablaron de muchos asuntos. Posiblemente las características de la personalidad de Tirso lo indujeron a soltarle cuentos y realidades que nunca llegó a hacer conmigo. Sin embargo. lo que destaca de este episodio es la deducción de Tirso: mi papá se encerró en su casa a esperar la muerte. Su vida carecía de sentido después de su retiro de la fuerza aérea. La espera del final de una vida que no tuvo una conclusión. Una vida que despertó ilusiones que se diluyeron dentro de un mundo al que él no pertenecía.

Es muy probable que lo percibido por Tirso haya sido verdad. Jamás se lo pregunté y no lo hice porque entre nosotros no había la comunicación que tiene que existir entre padre e hijo. Conservaré perpetuamente esa deuda con él. Nunca la terminé de resolver y ya no es posible hacerlo. Permanecerá en mí ese sentimiento de culpa por no hablarle cuando más lo requería. Reconozco que lo necesité pero no lo busqué. A él le debe haber sucedido algo parecido. Ya hoy no se puede reparar nada. Sólo el dolor queda por haber esperado algo que siempre se posponía. Me lo planteaba, pero lo dejaba para después. Ahora, ese después jamás llegará. Murió de un infarto hace 12 años y aún no desaparece la necesidad de haberle hablado.

lunes, 8 de junio de 2009

La crisis incita al socialismo

El beneficio es la savia del capitalismo. Si un capitalista no obtiene beneficio no sigue su trabajo, quiebra y se retira. La razón existencial es entonces obtener el beneficio de su producto y maximizarlo hasta el infinito. Es quizá esta afirmación la que nos permite entender por qué el gobierno del Presidente Obama le inyecta por la vía de la ayuda financiera a las corporaciones transnacionales millones de millones de dólares en lugar de estar dirigido a los miles y miles de habitantes norteamericanos que se ven estrangulados por no poder pagar las hipotecas de sus viviendas. He ahí la esencia del capitalismo. Si el Presidente Obama no hace eso (proteger al capital, es decir, garantizar el beneficio) cruje el sistema y ocurre una revolución. Desaparece el imperio. Si ayuda a los pobres entonces estaría estimulando el socialismo y eso de verdad que no le cuadra a un Presidente de EE.UU. Eso no es lo que dicta el verdadero poder que maneja las decisiones de la dirección del mundo. Obama es un instrumento al servicio del capitalismo mundial. Él ya no es él. Es una pieza de las estructuras supramundiales que deciden el rumbo de la economía. Antes intuía que así era el manejo del mando de la Casa Blanca, pero ahora lo ha comprobado y se tiene que acoplar a la dinámica que le imponen.

Barak Obama es en todo caso la figura material, palpable, tangible del capitalismo; y por lo tanto, el símbolo de la crisis que se proyecta en estos instantes por el mundo. Crisis que potencia el surgimiento de otras formas de vida en el mundo. Si por un lado se estremece la base del sistema capitalista, por el otro, se vigoriza la semilla creciente del socialismo y, específicamente, del socialismo venezolano ya generalizado como del Siglo XXI.

Al capitalismo podemos abreviarlo en tres rasgos globales que lo caracterizan, como son: (i) relaciones de producción basadas en el mercado con sus leyes que lo determinan, producto de la confrontación de los intereses específicos de las clases que lo generan cuyo fin ulterior y razón de ser es la maximización del beneficio; (ii) sistema político establecido para mantener las relaciones de dominio de las clases que se apropian del mercado, las cuales se expresan en una forma de gobierno conservadora, reformista y cupular, cuya manifestación concreta es la democracia representativa, modelo exigido por los EE.UU., para la América Latina; y (iii) la cultura, consecuencia del mercado y del control político del pueblo, como la vía para perpetuar el flujo racional del mercado activando los mecanismos más sutiles y talentosos de alienación al colectivo; si estos son los rasgos generales que definen al capitalismo, (los cuales han sido quebrados por las fuerzas revolucionarias emergentes en todo el continente, abriendo nuevos espacios al establecimiento del sistema socialista y confrontándose con la hegemonía del Imperio de los EE.UU) podemos sintetizar por oposición también en tres rasgos fundamentales, los signos que identifican al socialismo: modo de producción, modelo político y sistema cultural.

Desarrollemos la idea: (i) primer rasgo del socialismo. El modo de producción se basa en el Bien Común del colectivo nacional para alcanzar altos niveles en la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del ser y así lograr una calidad de vida superior; (ii) el modelo político es la democracia directa (sinónimo de protagónica, participativa, auténtica, solidaria), cuya racionalidad es la transferencia de la toma de decisiones a la comunidad organizada sin intermediación de ningún ente complementario a fin de materializar el poder popular por la vía de la traslación revolucionaria; y, (iii) como consecuencia de las dos características anteriores, surge el sistema cultural sustentado en la emancipación del pueblo (ruptura de los paradigmas que inducen dependencia, sometimiento y alienación), cuya meta es la de construir una sociedad donde se practique de manera consciente y solidaria la libertad, la autonomía, la independencia y la autosuficiencia. La alienación induce a la pérdida de la conciencia crítica y hace del individuo un autómata. Provoca respuestas masivas sin racionalidad ni lógica. Es la alienación cultural una fortaleza del capitalismo para mantener su estructura intacta. No obstante, en la medida que el individuo forma su conciencia y más si lo hace basado en el pensamiento emancipador de carácter universal la crítica se convierte en el primer factor que adversa y rompe esos mecanismos alienantes que produce el mercado capitalista.

Tomando como marco referencial del sistema socialista emergente en el Siglo XXI y le hacemos seguimiento a las ideas que promulga el Presidente Hugo Chávez y si nos adentramos en su intención filosófica de crear no solo la nueva tesis política sino que además escrutemos su motivación innata de inventar categorías que signen la historia con modos frescos y no marchitos (crisis del capitalismo) para interpretar el mundo y vivir la vida, me atrevo a delinear algunas ideas que motiven y generen reflexiones y estudios de los seres de buena voluntad para alcanzar definiciones apropiadas en la coyuntura actual.

Esto me lleva a buscarle sustento a la diferencia expresada arriba en lo que respecta a los modos de producción, dadas las condiciones económicas, políticas y culturales muy particulares de la realidad venezolana con respecto al concierto de naciones. Considero entonces que la producción socialista basada en el Bien Común demanda a su vez desarrollar tres líneas maestras: (i) determinar las necesidades reales del colectivo nacional a fin de redireccionar la producción. Esto se concreta al eliminar los productos inventados por el mercado y se neutralicen los efectos alienantes de la creación de necesidades ficticias que obligan a la sociedad a consumir de manera compulsiva, inducida y etérea;

(ii) reemplazar la categoría beneficio por la nueva condición de la producción socialista como lo sería la de remuneración compensable. Lo explico así, el beneficio como la más significativa de las leyes del mercado capitalista que justifica su verdadera racionalidad, estimula la destrucción de quienes traten de compartir espacios afines (competencia) puesto que su racionalidad la encontramos especificada en maximizarlo (el beneficio) de manera constante y exponencial. Por el contrario y en contraposición a la esencia del socialismo y atendiendo la etapa de traslación revolucionaria para transferir la toma de decisiones al colectivo, la remuneración compensable sería entendida como la retribución por los servicios prestados o productos elaborados, correspondiente al estipendio que resulta de la suma de los costos y la gratificación (estímulo material siempre y cuando se refleje lo más exactamente posible el pago por la calidad y cantidad de trabajo aportado) no especulativa ni usurera (contrario a la acumulación del capital sin límites) para satisfacer esfuerzos (energía y talento) y expectativas de objetivos individuales o grupales justos y razonables. La gratificación se fracciona en dos partes porcentuales. Una, la mayor, va al individuo o grupo correspondiente a sus esfuerzos (energía física, espiritual y necesidades biológicas propias de la condición humana) y la otra, menor, a la comunidad o entidad a la cual pertenece y que le ha facilitado incorporase al circuito productivo. La remuneración compensable debe incidir en la eliminación de la competencia despiadada del sistema capitalista vigente. El trabajo no esta en relación directamente proporcional al lucro, sino al crecimiento acelerado de la productividad hasta lograr que sea superior a la del capitalismo y, como objeto fusionado a éste, el desarrollo del hombre en todos sus aspectos materiales y muy especialmente el espiritual.

Creo que en las profundidades del estudio del capital cuyo máximo exponente es Carlos Marx podemos encontrar elementos suficientes que al relacionarlos con la realidad concreta del siglo XXI (transición del sistema capitalista por su crisis hacia el sistema socialista emancipador), se invente la fórmula para teorizar, verificar y materializar esta categoría de remuneración compensable.

Finalmente, la tercera línea maestra de la producción para el bien común es la nueva forma de la distribución del producto que se haría con base en la creación de las redes alternativas socialistas. Como sabemos la distribución en el mercado capitalista se organiza en componentes unitarios, individuos o asociaciones, cuyo parcela de acción constituye en sí una propiedad y en consecuencia permite la discrecionalidad de su juicio para determinar los precios. El beneficio es prácticamente una decisión individual basada en la dimensión de su ambición. Esto, por supuesto, que genera una espiral ascendente y constante en la medida que el producto pasa de parcela en parcela. Al llegar al comprador su precio se ha multiplicado tantas veces como parcelas beneficiadas existan. En contraposición, el mercado socialista debe estimular las redes alternativas de manera que el producto llegue lo más directamente posible al genuino comprador. De allí la necesidad de entender que el socialismo es un sistema de fundamentación humanista y no pragmático materialista como el capitalismo y, por lo tanto, prevalece el Bien Común que es la solidaridad, confraternidad y amor hacia el prójimo.


Es la hora de poner las cosas en su justo lugar. La transición de sistemas (muerte de uno y nacimiento del otro) por efectos de la crisis mundial del capital es un hecho. Condiciones objetivas irreversibles abren los caminos para construir el sistema basado en el predominio de la propiedad social, en el trabajo para el bien común de todos, en el colectivismo, en el bienestar, la justicia social, en la cooperación y en la solidaridad. Los valores del capitalismo están en crisis y ni uno ni miles de Obama lo regresarán a sus etapas de predominio mundial, esplendor y auge.