La búsqueda del Poder se orienta en dos significativas direcciones. La primera, el poder para decidir democráticamente en beneficio del colectivo, aceptando y respetando el juicio de los miembros de la sociedad. Aquí estamos ante una práctica del poder como instrumento de los cambios que demanda la mayoría. En este sentido el ejercicio del poder es positivo; es para alcanzar el Bien Común del pueblo. La otra interpretación es el poder que se asume, consciente o inconscientemente, como vicio ambicionado y deseado para elevarnos ante el prójimo, subordinar a la sociedad e imponer nuestra voz de mando. Ese poder que nos genera un halo de superioridad para someter al colectivo nacional, nos aleja de lo que realmente buscamos con las transformaciones políticas. Desde esta perspectiva, el ejercicio del poder resultará negativo para la mayoría y en contra de los postulados fundamentales del socialismo.
A estas alturas del primer tercio del período de campaña regional, los candidatos del PSUV deben reflexionar muy profundamente hacia cuál de estas formas de ejercer el poder es la que cada uno, en lo más secreto de su ser, está pensando desarrollar.
El poder, en esta coyuntura que engendra la situación política que nace del 2D y a los fines de proseguir la aceleración del proceso revolucionario, sólo se justifica si va en la dirección de fortalecer a la comunidad organizada en sus estructuras colectivas y estimular de manera exponencial la conciencia revolucionaria. Organización para crear el nuevo estado comunitario, socialista y de solidaridad humana; y, conciencia para la emancipación del ser rompiendo el paradigma cultural de la alienación capitalista.
Por otro lado, invito a los candidatos del PSUV a reflexionar también acerca de las consecuencias del ejercicio del poder. Primero, por supuesto, su entrega plena a satisfacer las necesidades reales del colectivo en el ámbito de su jursdicción terrotorial; pero también sobre ese otro asunto derivado de su manto pragmático, pues ese poder, como todo ejercicio que implica someter a un grupo determinado a específicas tareas o condiciones, va acompañado de una inmensa soledad. Si bien es cierto que el poder atrae a los sumisos, adulantes e interesados, y eso forma un grueso contingente de seres alrededor de quien detenta ese poder, no es menos cierto que esa masa humana es circunstancial y que mientras más crece más soledad tendrá el poderoso.
La soledad solo se puede minimizar con la buena voluntad y solidaridad humanas. Entrar en la dimensión del Bien Común y actuar para que se genere el espíritu de cuerpo que hace indivisible a los grupos que luchan por las causas más justas del ser. Asumir el rol no del poderoso sino del camarada. Olvidarse de las prácticas clientelares que ha caracterizado al usufructo del poder durante la IV República (propuestas similares hace la oposición del 2008, en pleno siglo XXI a la comunidad nacional. Propuestas sin modelo de sociedad ni desarrollo del pensamiento humano ni de valores solidarios. Solo el pragmatismo y la maximización del beneficio es su meta a alcanzar). El ejercicio del poder de un candidato del PSUV que alcance el triunfo el 23/11 tiene que ser para convertirse en vocero de su comunidad. Aceptar que la dirección de la sociedad no es del individuo sino de la asamblea de ciudadanos. Esa es la meta del candidato revolucionario del PSUV. Poder y soledad son un solo cuerpo. Vocería y solidaridad es realización plena.
miércoles, 16 de julio de 2008
viernes, 11 de julio de 2008
Decisiones del CFI el 10/07/08
En la reunión del jueves 10/07/08 donde se reunieron miembros de los equipos del CFI de los Estados Anzoátegui, Aragua, Carabobo, Lara, Yaracuy y Caracas, se programaron los siguientes eventos a ser cumplidos en el 2do. Semestre del 2008:
1. Firma del Convenio con el Instituto de Tecnología
de Cabimas (IUTC) el 30/07/08
2. Reunión de evaluación del CFI el 20/08/08 en la Base Aérea El Libertador, Palo Negro, Maracay
3. Tercera conferencia Agroecológica en Montecarmelo, Lara, los días 13 y 14 de septiembre.
4. Encuentro Latinoamericano de los Centros de Estudios del Pensamiento Popular y Socialista del Siglo XXI, a ser realizado en la ciudad de Maracaibo entre el 4 y 5 de Octubre.
Además se decidió cumplir con otros eventos de carácter didáctico en las siguientes ciudades: (i) Caracas, el sábado 2 de agosto; (ii) Valencia, el jueves 7 de agosto; (iii) San Felipe, el viernes 15 de agosto; y (iv) Barquisimeto, el sábado 16 de agosto.
1. Firma del Convenio con el Instituto de Tecnología
de Cabimas (IUTC) el 30/07/08
2. Reunión de evaluación del CFI el 20/08/08 en la Base Aérea El Libertador, Palo Negro, Maracay
3. Tercera conferencia Agroecológica en Montecarmelo, Lara, los días 13 y 14 de septiembre.
4. Encuentro Latinoamericano de los Centros de Estudios del Pensamiento Popular y Socialista del Siglo XXI, a ser realizado en la ciudad de Maracaibo entre el 4 y 5 de Octubre.
Además se decidió cumplir con otros eventos de carácter didáctico en las siguientes ciudades: (i) Caracas, el sábado 2 de agosto; (ii) Valencia, el jueves 7 de agosto; (iii) San Felipe, el viernes 15 de agosto; y (iv) Barquisimeto, el sábado 16 de agosto.
jueves, 10 de julio de 2008
El ser de buena voluntad
Si bien es cierto que la política deja más amarguras que satisfacciones, también resulta que en medio de esta lucha se forjan virtudes, creencias y valores. Las amarguras emergen del ser, por estar consustanciadas con la pasión humana. La hipocresía y la mentira, por ejemplo, son expresiones del torrente pasional derivados del pragmatismo corruptor. Por su parte, la lealtad y la honestidad son virtudes sostenidas por quienes luchan como consecuencia de su búsqueda inspirada en el bien común. El ser humano virtuoso, practicante del amor al prójimo, sostiene su lucha con base en ideales y principios morales. De éstos, la lealtad destaca como la más significativa de las virtudes que blinda la moral de los individuos auténticos Cuando el ser humano leal mantiene su camino ajustado a la verdad se hace muy difícil que su práctica sea alterada por la intromisión de odios, rencores, envidias y demás factores destructores de la integridad humana. Contrariamente, quienes atentan contra la manifestación de la ética y la moral son los que desvirtúan las grandes brechas que han logrado abrir los audaces con sus retos por alcanzar las metas del bienestar colectivo.
El ser de buena voluntad no puede engañar. Su luz es la verdad. Y aunque ésta a veces duele, se convierte en la fuente que inspira la acción de las obras imperecederas. Hay que creer en los seres que se ejercitan en la ruta de la buena voluntad. El ser virtuoso que sostiene su lucha de manera incorruptible, tiene que saber mirar y perfeccionar el arte de escuchar. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le puede descubrir sus intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad. Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo superfluo y circunstancial, para ubicarse en el sitio privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. La frescura del hombre leal refleja la felicidad interior que le produce estar en paz consigo mismo.
Los criterios, opiniones o conceptos de los hombres leales tienen que ser escuchados y meditados cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. Las virtudes humanas y la fortaleza ideológica se conjugan para hacer destacar a los hombres sinceros prestos a brindar una amistad verdadera. Esos son los leales. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del ser verdadero, solidario y luchador empedernido. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan.
El ser que lucha inspirado en ideales no se deja seducir por la mentira del pragmático, ni por la fascinación del poder y, mucho menos, por la ceguera de la superioridad. Por lo tanto, no corrompe sus principios ni entrega su alma al vicio lujurioso del placer material. Sus metas van más allá del disfrute que produce la fuerza del poder. Integridad y dignidad son las armas que emplea para batir la tentación del oro, la ostentación vanidosa y la droga de la adulación.
El ser de buena voluntad no puede engañar. Su luz es la verdad. Y aunque ésta a veces duele, se convierte en la fuente que inspira la acción de las obras imperecederas. Hay que creer en los seres que se ejercitan en la ruta de la buena voluntad. El ser virtuoso que sostiene su lucha de manera incorruptible, tiene que saber mirar y perfeccionar el arte de escuchar. El hombre íntegro no lleva temores ocultos en su alma, por lo que fácilmente se le puede descubrir sus intenciones a través de la mirada y de la transparencia de sus ojos. He allí un buen indicativo para comprobar la lealtad. Además, el hombre leal tiene una característica particular que le permite diferenciarse de los otros: el hombre leal no se marchita. Su frescura le hace trascender lo superfluo y circunstancial, para ubicarse en el sitio privilegiado de la verdad. Frescura que se manifiesta por la claridad de sus ideas, su disposición al trabajo, su voluntad para seguir en la lucha por muy poderoso que sea el adversario y, principalmente, porque mantiene el amor en su más profunda intensidad. La frescura del hombre leal refleja la felicidad interior que le produce estar en paz consigo mismo.
Los criterios, opiniones o conceptos de los hombres leales tienen que ser escuchados y meditados cuando el entorno está viciado, lleno de hojas de otoño. Las virtudes humanas y la fortaleza ideológica se conjugan para hacer destacar a los hombres sinceros prestos a brindar una amistad verdadera. Esos son los leales. El apoyo que nos potencia e imprime energía a la fuerza espiritual radica en la palabra de aliento del ser verdadero, solidario y luchador empedernido. Sin esto la soledad invadirá nuestra vida, haciéndonos desdichados y sumamente infeliz. La soledad nos lleva a perder la vitalidad necesaria para responder a los actores que nos adversan.
El ser que lucha inspirado en ideales no se deja seducir por la mentira del pragmático, ni por la fascinación del poder y, mucho menos, por la ceguera de la superioridad. Por lo tanto, no corrompe sus principios ni entrega su alma al vicio lujurioso del placer material. Sus metas van más allá del disfrute que produce la fuerza del poder. Integridad y dignidad son las armas que emplea para batir la tentación del oro, la ostentación vanidosa y la droga de la adulación.
jueves, 3 de julio de 2008
Gobernadores y Alcaldes: Voceros Populares
Para el SSXXI la verdadera dimensión del poder se ubica en las Asambleas de Ciudadanos. La sustancia del poder está en: (i) la contraloría social, (ii) los consejos comunales, (iii) la asamblea de ciudadanos, (iv) los cabildos abiertos, (v) los gobiernos comunitarios. Por lo tanto, las próximas elecciones pasan a ser el canal que materialice la construcción de un nuevo Estado: el Estado revolucionario del poder popular.
No obstante, hay que precisar el modo de asumir esas elecciones. Para el revolucionario auténtico, las elecciones son para tomar el poder y cederlo al pueblo. Por el contrario, para el contra-revolucionario o reformista las elecciones son para mantener la estructura de dominio sobre pueblo. La primera concepción se inscribe dentro del espíritu del acto revolucionario. Es colocar el gobierno al servicio del colectivo. Es darle viabilidad a la democracia directa. Es consolidar el poder constituyente. Por su parte, el reformista desea ganar las elecciones para usufructuar del poder: beneficio para sí mismo y su grupo excluyendo a la comunidad organizada. Esto en sí es un acto burocrático. Es darle continuidad al reformismo. Es tolerar la vigencia del sistema político de democracia representativa. Es mantener la estructura clientelar.
En la coyuntura electoral del 23/11 se hace indispensable el acto revolucionario, tanto en su concepción ideológica como en su práctica. Tomar el poder a través de las elecciones es para convertir las gobernaciones y alcaldías en vocerías populares. Es además no instalarse en las edificaciones que hoy son símbolo del ejercicio del mando. No hay que volver a entrar a esas casas o edificios. Demostrar que se va a profundizar la Revolución pasa por ubicar las sedes del gobierno (convertidas en vocería del pueblo) en las comunidades organizadas.
Las elecciones del 23/11 significa la lucha por el bien común y reemplazar el mando reformista por la acción revolucionaria, valga decir: (i) asumir el gobernador y los alcaldes su nuevo rol de vocero del pueblo; (ii) transferir la toma de decisiones a la asamblea de ciudadanos en su nivel respectivo; (iii) establecer el método de rendición de cuentas ante las organizaciones comunitarias; (iii) darle consistencia a los mandatos constitucionales de cogobierno (estado-pueblo), a través de las asambleas populares; consejos comunales; contraloría social; cabildos abiertos; y demás organizaciones que invente la comunidad consciente y organizada; (iv) propiciar la vía constituyente para mutar las estructuras rígidas que aún no se ajustan a la revolución bolivariana.
Pero, transformar gobernación y alcaldías en vocerías y luchar por instaurar el poder popular demanda: (i) identificación plena con el pueblo (amor al prójimo); (ii) convencimiento ideológico (socialismo); (iii) compromiso con
la revolución (desprendimiento del orden material de las cosas); (iv) conciencia de servicio a la causa emancipadora. Si no se siente esto en el alma, si no se ha incubado en el corazón, ni se ha practicado el bien común fundamentado en la buena voluntad, será muy difícil alcanzar las metas revolucionarias. Sin espíritu revolucionario el pragmatismo corruptor continuará vivo. Por lo tanto, solo la conciencia del colectivo logrará la determinación de los líderes que se identifican con sus luchas. Luchar por el pueblo significa la desintegración de las cúpulas y la eliminación de las decisiones cupulares.
No obstante, hay que precisar el modo de asumir esas elecciones. Para el revolucionario auténtico, las elecciones son para tomar el poder y cederlo al pueblo. Por el contrario, para el contra-revolucionario o reformista las elecciones son para mantener la estructura de dominio sobre pueblo. La primera concepción se inscribe dentro del espíritu del acto revolucionario. Es colocar el gobierno al servicio del colectivo. Es darle viabilidad a la democracia directa. Es consolidar el poder constituyente. Por su parte, el reformista desea ganar las elecciones para usufructuar del poder: beneficio para sí mismo y su grupo excluyendo a la comunidad organizada. Esto en sí es un acto burocrático. Es darle continuidad al reformismo. Es tolerar la vigencia del sistema político de democracia representativa. Es mantener la estructura clientelar.
En la coyuntura electoral del 23/11 se hace indispensable el acto revolucionario, tanto en su concepción ideológica como en su práctica. Tomar el poder a través de las elecciones es para convertir las gobernaciones y alcaldías en vocerías populares. Es además no instalarse en las edificaciones que hoy son símbolo del ejercicio del mando. No hay que volver a entrar a esas casas o edificios. Demostrar que se va a profundizar la Revolución pasa por ubicar las sedes del gobierno (convertidas en vocería del pueblo) en las comunidades organizadas.
Las elecciones del 23/11 significa la lucha por el bien común y reemplazar el mando reformista por la acción revolucionaria, valga decir: (i) asumir el gobernador y los alcaldes su nuevo rol de vocero del pueblo; (ii) transferir la toma de decisiones a la asamblea de ciudadanos en su nivel respectivo; (iii) establecer el método de rendición de cuentas ante las organizaciones comunitarias; (iii) darle consistencia a los mandatos constitucionales de cogobierno (estado-pueblo), a través de las asambleas populares; consejos comunales; contraloría social; cabildos abiertos; y demás organizaciones que invente la comunidad consciente y organizada; (iv) propiciar la vía constituyente para mutar las estructuras rígidas que aún no se ajustan a la revolución bolivariana.
Pero, transformar gobernación y alcaldías en vocerías y luchar por instaurar el poder popular demanda: (i) identificación plena con el pueblo (amor al prójimo); (ii) convencimiento ideológico (socialismo); (iii) compromiso con
la revolución (desprendimiento del orden material de las cosas); (iv) conciencia de servicio a la causa emancipadora. Si no se siente esto en el alma, si no se ha incubado en el corazón, ni se ha practicado el bien común fundamentado en la buena voluntad, será muy difícil alcanzar las metas revolucionarias. Sin espíritu revolucionario el pragmatismo corruptor continuará vivo. Por lo tanto, solo la conciencia del colectivo logrará la determinación de los líderes que se identifican con sus luchas. Luchar por el pueblo significa la desintegración de las cúpulas y la eliminación de las decisiones cupulares.
viernes, 27 de junio de 2008
Base del triunfo el 23/11
El modelo del ejercicio político implícito en la construcción del SSXXI es la democracia revolucionaria. Esto es el modo de ejercer los derechos ciudadanos, consagrados en la Constitución Bolivariana, para dirigir la sociedad con base en el cambio de estructura que lo sustentan sus tres postulados fundamentales: (i) el bien común (cambio en las relaciones sociales), (ii) la participación directa (cambio en las relaciones de poder) y (iii) la producción social (cambio en las relaciones de producción). La democracia revolucionaria es diametralmente opuesta a la democracia representativa, pero es sinónimo de democracia directa. Busca la democracia revolucionaria establecer el poder popular que es en última instancia la razón de ser del proceso revolucionario. El poder popular se basa en la transferencia de la toma de decisiones al pueblo organizado.
Cuando el pueblo de manera consciente, estructurado en unidades socialistas planificadas y siguiendo las metas que trazan los proyectos para la emancipación soberana del colectivo, se asciende a un nuevo estadio en la evolución de la sociedad. Esta acción se traduce en participación directa lo que significa que la dirección del gobierno, las líneas maestras (tácticas y estratégicas) que definen el rumbo de la República y la concepción filosófica del ser para el ejercicio político, lo determina el mismo pueblo sin la intermediación de entes colaterales o de intermediación. Esencia, pues, de la democracia directa. Nada fácil de alcanzar, pero es la lucha que libra hoy el Proceso Revolucionario. La democracia directa o democracia revolucionaria, que para mi es lo mismo, requiere de consciencia, capacidad de asimilación, voluntad y constancia del colectivo revolucionario para poder sustituir la cultura representativa arraigada en nuestro pueblo. Lo representativo se traduce en clientelismo, pragmatismo y consumismo atado al ejercicio del poder de las cúpulas. Es por lo tanto exclusión, sectarismo, cogollismo y pragmatismo corruptor. Por ser usufructuaria, la representación niega la participación de la gran mayoría, generando su alienación, lo que se traduce en la pérdida de la consciencia crítica. Es, en última instancia, la contrarrevolución, ya que no busca el cambio de estructura de la sociedad, sino por el contrario aferrarse a la manutención estructural. Su práctica es la sustitución de los hombre o mujeres que administran o dirigen el aparato del Estado y de las instancias de mando de la sociedad, pero sin cambiar la estructura social.
El Proceso Revolucionario, cuya meta es la consolidación de la revolución, sí tiene que buscar el cambio de estructura. Si no lo busca y, por lo tanto, no lo alcanza entonces no es revolución. Es sencillamente continuar con la representación y el sostenimiento de la cúpula como ente de dirección. De allí que la democracia revolucionaria como sinónimo de democracia directa y medio para la práctica del Socialismo, tiene por fin el establecimiento del poder popular. Debemos saber que el poder popular, concepto usado como muletilla propagandística y el cual no es lema ni debemos abusar de su empleo emulando a quienes lo minimizan; decía, el poder popular es el ejercicio directo del pueblo organizado que se deriva de la acción colectiva, consciente y planificada, para dirigir la República sin operadores políticos.
Entonces, dada la importancia de digerir estos conceptos y actuar, tenemos como responsabilidad primaria estudiarlos y asimilarlos para hacerlos parte de nuestra cotidianidad cognitiva.
Cuando el pueblo de manera consciente, estructurado en unidades socialistas planificadas y siguiendo las metas que trazan los proyectos para la emancipación soberana del colectivo, se asciende a un nuevo estadio en la evolución de la sociedad. Esta acción se traduce en participación directa lo que significa que la dirección del gobierno, las líneas maestras (tácticas y estratégicas) que definen el rumbo de la República y la concepción filosófica del ser para el ejercicio político, lo determina el mismo pueblo sin la intermediación de entes colaterales o de intermediación. Esencia, pues, de la democracia directa. Nada fácil de alcanzar, pero es la lucha que libra hoy el Proceso Revolucionario. La democracia directa o democracia revolucionaria, que para mi es lo mismo, requiere de consciencia, capacidad de asimilación, voluntad y constancia del colectivo revolucionario para poder sustituir la cultura representativa arraigada en nuestro pueblo. Lo representativo se traduce en clientelismo, pragmatismo y consumismo atado al ejercicio del poder de las cúpulas. Es por lo tanto exclusión, sectarismo, cogollismo y pragmatismo corruptor. Por ser usufructuaria, la representación niega la participación de la gran mayoría, generando su alienación, lo que se traduce en la pérdida de la consciencia crítica. Es, en última instancia, la contrarrevolución, ya que no busca el cambio de estructura de la sociedad, sino por el contrario aferrarse a la manutención estructural. Su práctica es la sustitución de los hombre o mujeres que administran o dirigen el aparato del Estado y de las instancias de mando de la sociedad, pero sin cambiar la estructura social.
El Proceso Revolucionario, cuya meta es la consolidación de la revolución, sí tiene que buscar el cambio de estructura. Si no lo busca y, por lo tanto, no lo alcanza entonces no es revolución. Es sencillamente continuar con la representación y el sostenimiento de la cúpula como ente de dirección. De allí que la democracia revolucionaria como sinónimo de democracia directa y medio para la práctica del Socialismo, tiene por fin el establecimiento del poder popular. Debemos saber que el poder popular, concepto usado como muletilla propagandística y el cual no es lema ni debemos abusar de su empleo emulando a quienes lo minimizan; decía, el poder popular es el ejercicio directo del pueblo organizado que se deriva de la acción colectiva, consciente y planificada, para dirigir la República sin operadores políticos.
Entonces, dada la importancia de digerir estos conceptos y actuar, tenemos como responsabilidad primaria estudiarlos y asimilarlos para hacerlos parte de nuestra cotidianidad cognitiva.
jueves, 19 de junio de 2008
La Fuerza Ideológica
La fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para materializar la traslación revolucionaria (transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). La fuerza A,B es una acción autogestionada decida por convicción y espontaneidad para actuar en los distintos campos operacionales que la coyuntura actual del Proceso Revolucionario demanda: (i) formación Ideológica, (ii) conceptualización teórica y (iii) cambio de estructura.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los
elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética (centrifugadora de acciones múltiples) para transformar las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución: materializar la plenitud del Bien común del colectivo.
Considero que los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la potencia interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos de la siguiente manera: (i) los principios y virtudes del individuo; (ii) la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: conciencia y talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la IV República.
El establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca, domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B.
La fuerza A,B se compone de vectores, es decir, los
elementos energéticos del individuo, del grupo comunitario o de la masa revolucionaria que generan la energía morfogenética (centrifugadora de acciones múltiples) para transformar las realidades (cultura, pensamiento y naturaleza humana), elevar la conciencia, transferir el poder a las comunidades y alcanzar el máximo nivel de consolidación de la revolución: materializar la plenitud del Bien común del colectivo.
Considero que los vectores que constituyen esta fuerza A,B son dos: el 1,2 que comprende la espiritualidad del ser humano; y el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del individuo.
El vector 1,2 lo identificamos como la potencia interior del ser que lo mueve, lo incentiva, lo empuja a alcanzar, decididamente sin dejarse vencer por las adversidades, los objetivos revolucionarios. Es lograr un nivel de absoluta disposición para luchar por sus creencias, sus ideas y sus razones. Esa vitalidad interior pujante es consecuencia de los factores espirituales que intervienen en el yo interior del individuo. Factores que deben ser madurados, trabajados internamente por cada revolucionario. Los factores espirituales tienen que entenderse para asimilarlos o, si no se ha alcanzado ese nivel de claridad todavía, descubrirlos y procesarlos a fin de hacerlos parte de su vida cotidiana.
Considero cuatro factores como los básicos generadores del dinamismo que el individuo necesita para ser un aliado incondicional de por vida al Proceso Revolucionario. A esos factores los clasifico por su atributos valorativos en rangos jerárquicos de la siguiente manera: (i) los principios y virtudes del individuo; (ii) la unidad colectiva, creadora del espíritu de cuerpo; (iii) el sentido de pertenencia al Proceso; y (iv) el pleno compromiso con la revolución.
El vector 3,4 entendido como la racionalidad del individuo (razón basada en un marco conceptual teórico), se bifurca en dos direcciones: conciencia y talento. La conciencia es el resultado de la producción intelectual generada por el estudio disciplinado y permanente, la investigación creadora y la elaboración de conocimientos procesados. Se identifica este nivel cognitivo del ser, cuando se construyen los juicios por la vía de la asociación de conceptos cuya relación y sumatoria final conduce a la organización del pensamiento crítico. Condición necesaria para objetar el efecto de la alienación cultural. Punto de partida para producir cambios en el sistema cultural heredado de la IV República.
El establecimiento de la Revolución, se elevará a dimensiones de franco desarrollo cuando se produzca, domine e internalice íntegramente la Fuerza A,B.
Curso ideológico
Reorganizo el curso de capacitación ideológica en siete partes: (i) Proceso Revolucionario, (ii) SSXXI, (iii) Bien Común, (iv) Capitalismo vs., Socialismo, (v) Clientelismo, (vi) Cambio de Estructura, y (vii) Energía Morfogenética. Siete partes cuyos contenidos pasan a convertirse en un instrumento de análisis, captación y lucha política en la nueva fase coyuntural en que se encuentra el escenario político del 2008. Instrumento que denominaremos “Curso intensivo para la capacitación de difusores ideológicos en la coyuntura electoral del 23/11”.
Este curso de seis horas está dirigido al luchador revolucionario, convencido del Proceso, preocupado por la profundización de la Revolución e inquieto por la situación política de confrontación con la oposición. Su finalidad es preparar al militante para enseñar la ideología revolucionaria. El curso servirá de estímulo permanente para reforzar el marco teórico individual y generar acciones centrifugadoras a fin de potenciar la suma de lealtades a la Revolución Bolivariana. Acciones de producción intelectual para que en la primera fase de la coyuntura recién iniciada este mes, se proceda voluntariamente a la difusión ideológica en todos los espacios de la geografía nacional.
Una vez culminado el curso, cada participante deberá organizar su propio equipo político con el objeto de verificar el manejo de los conceptos básicos y la didáctica a emplear para la difusión. El equipo tiene que constituirse con cuadros ganados por la revolución y elaborar su propio plan de acción dirigido a la difusión ideológica en el ámbito de su competencia. Además tiene que organizar otros equipos (uno por cada miembro) que multipliquen la actividad concientizadora.
En la primera etapa de la formación de los grupos políticos, una vez puesto en escena el plan de concientización, se reforzará al equipo con un segundo curso de capacitación que estudie las partes estructurales de la transformación revolucionaria, valga decir: (i) precisar el método del socialismo del Siglo XXI para cambiar las relaciones de producción, (ii) evaluar las nuevas categorías políticas opuestas a las capitalistas, (iii) analizar la producción basada en el Bien Común, (iv) determinar la metodología para la integración latinoamericana, (v) estudiar la “Contención” como estrategia geopolítica de las fuerzas internacionales contrarias al Proceso venezolano, y (vi) procesar los elementos doctrinarios y operativos de la defensa integral.
Este segundo curso desarrollará intrínsicamente el talento revolucionario para la formulación de estrategias de pequeños grupos a los fines de ampliar la captación de los miembros de la comunidad para el Proceso Revolucionario.
El primer curso podrá impartirse tantas veces y en tantos lugares como la demanda de conocimiento ideológico lo determine. Por lo pronto, un primer curso abierto a toda la comunidad y principalmente a la militancia del PSUV lo tendremos en Anzoátegui el sábado 28 de junio entre 09.00 y 15.00.
Cuando se organice el equipo, elabore su plan de acción y ejecute sus primeros eventos didácticos, a partir de ese momento se podrá convertir en Centro de Formación Ideológica (CFI) y por lo tanto determinar sus actividades con base en los tres objetivos que lo definen y que son fundamentales para avanzar hacia el socialismo: difusión ideológica, formación política e investigación teórica.
Este curso de seis horas está dirigido al luchador revolucionario, convencido del Proceso, preocupado por la profundización de la Revolución e inquieto por la situación política de confrontación con la oposición. Su finalidad es preparar al militante para enseñar la ideología revolucionaria. El curso servirá de estímulo permanente para reforzar el marco teórico individual y generar acciones centrifugadoras a fin de potenciar la suma de lealtades a la Revolución Bolivariana. Acciones de producción intelectual para que en la primera fase de la coyuntura recién iniciada este mes, se proceda voluntariamente a la difusión ideológica en todos los espacios de la geografía nacional.
Una vez culminado el curso, cada participante deberá organizar su propio equipo político con el objeto de verificar el manejo de los conceptos básicos y la didáctica a emplear para la difusión. El equipo tiene que constituirse con cuadros ganados por la revolución y elaborar su propio plan de acción dirigido a la difusión ideológica en el ámbito de su competencia. Además tiene que organizar otros equipos (uno por cada miembro) que multipliquen la actividad concientizadora.
En la primera etapa de la formación de los grupos políticos, una vez puesto en escena el plan de concientización, se reforzará al equipo con un segundo curso de capacitación que estudie las partes estructurales de la transformación revolucionaria, valga decir: (i) precisar el método del socialismo del Siglo XXI para cambiar las relaciones de producción, (ii) evaluar las nuevas categorías políticas opuestas a las capitalistas, (iii) analizar la producción basada en el Bien Común, (iv) determinar la metodología para la integración latinoamericana, (v) estudiar la “Contención” como estrategia geopolítica de las fuerzas internacionales contrarias al Proceso venezolano, y (vi) procesar los elementos doctrinarios y operativos de la defensa integral.
Este segundo curso desarrollará intrínsicamente el talento revolucionario para la formulación de estrategias de pequeños grupos a los fines de ampliar la captación de los miembros de la comunidad para el Proceso Revolucionario.
El primer curso podrá impartirse tantas veces y en tantos lugares como la demanda de conocimiento ideológico lo determine. Por lo pronto, un primer curso abierto a toda la comunidad y principalmente a la militancia del PSUV lo tendremos en Anzoátegui el sábado 28 de junio entre 09.00 y 15.00.
Cuando se organice el equipo, elabore su plan de acción y ejecute sus primeros eventos didácticos, a partir de ese momento se podrá convertir en Centro de Formación Ideológica (CFI) y por lo tanto determinar sus actividades con base en los tres objetivos que lo definen y que son fundamentales para avanzar hacia el socialismo: difusión ideológica, formación política e investigación teórica.
jueves, 5 de junio de 2008
Lo dijo Chávez
La búsqueda por alcanzar la revolución siempre estuvo concebida bajo el método de la vía violenta. Los antecedentes del proceso actual hay que ubicarlos en la lucha armada de los años 60. Allí está el origen de lo que hoy se construye en Venezuela. Esos pioneros que a lo largo de más de tres décadas lucharon y hasta entregaron su vida por la revolución tienen que ser reivindicados. Su acción y su pensamiento influyeron en la vía revolucionaria. No obstante, el año 1997 marca un hito en la historia política de Venezuela. Me refiero a la Asamblea Extraordinaria del MBR-200 en Valencia. Las decisiones que en ese evento se adoptaron crearon un nuevo paradigma para hacer la revolución. Ya no sería la acción violenta el método revolucionario sino el electoral.
Aunque el cambio de paradigma se inclinó por las elecciones, eso no significa que el modelo político revolucionario tiene que ser igual al representativo. Es más, hay que diferenciar muy bien entre lo que es ganar las elecciones como acto burocrático o tomar el poder como acto revolucionario. En ambos casos se emplea el método electoral. Pero, el burocrático es darle continuidad a la democracia representativa. Es mantener el Estado para el usufructo del poder. Es sostener a los representantes como cúpulas y materializar la “teoría del manguito”. Ésta se refiere a darle un solo manguito al pueblo, mientras que las cúpulas se quedan con la mata entera, cargada de jugosos y dulces mangos. Esa mata le pertenece al pueblo, pero por falta de conciencia o menesterosidad el pueblo no la reclama. La oposición actual simboliza a la democracia representativa. Su acción está inmersa dentro del concepto de las cúpulas reformistas, que se apropian de la “mata de mango” del pueblo. Algunos “revolucionarios” que no se han dado cuenta todavía de las diferencias ideológicas entre lo representativo y lo revolucionario, asumen las elecciones como acto burocrático. Aspiran el poder no para el pueblo sino para usufructuarlo.
La diferencia del acto burocrático con respecto al acto revolucionario es que lo electoral va a sustituir el método de tomar el poder. El acto revolucionario materializa la revolución, tal como se buscaba por la vía violenta antes de 1997. Es colocar el gobierno al servicio del pueblo y darle viabilidad a la democracia directa (gobiernos comunitarios, asambleas populares, cabildos abiertos, contraloría social, consejos locales de planificación, consejos comunales, asociaciones de ciudadanos,). Es despertar al pueblo para consolidar el poder constituyente. El militante que va a las elecciones para tomar el poder y hacer del acto electoral un acto revolucionario, estará en sintonía con la base ideológica de la revolución. Será un camarada que se convertirá en instrumento del pueblo y, por lo tanto, no decidirá nada de los asuntos públicos que le competen a la comunidad sin la consulta popular. Como instrumento del pueblo tendrá que estimular los canales de su participación directa y propendrá a crear las condiciones para sustituir el Estado de la democracia representativa, por el Estado de la revolución bolivariana.
Aunque el cambio de paradigma se inclinó por las elecciones, eso no significa que el modelo político revolucionario tiene que ser igual al representativo. Es más, hay que diferenciar muy bien entre lo que es ganar las elecciones como acto burocrático o tomar el poder como acto revolucionario. En ambos casos se emplea el método electoral. Pero, el burocrático es darle continuidad a la democracia representativa. Es mantener el Estado para el usufructo del poder. Es sostener a los representantes como cúpulas y materializar la “teoría del manguito”. Ésta se refiere a darle un solo manguito al pueblo, mientras que las cúpulas se quedan con la mata entera, cargada de jugosos y dulces mangos. Esa mata le pertenece al pueblo, pero por falta de conciencia o menesterosidad el pueblo no la reclama. La oposición actual simboliza a la democracia representativa. Su acción está inmersa dentro del concepto de las cúpulas reformistas, que se apropian de la “mata de mango” del pueblo. Algunos “revolucionarios” que no se han dado cuenta todavía de las diferencias ideológicas entre lo representativo y lo revolucionario, asumen las elecciones como acto burocrático. Aspiran el poder no para el pueblo sino para usufructuarlo.
La diferencia del acto burocrático con respecto al acto revolucionario es que lo electoral va a sustituir el método de tomar el poder. El acto revolucionario materializa la revolución, tal como se buscaba por la vía violenta antes de 1997. Es colocar el gobierno al servicio del pueblo y darle viabilidad a la democracia directa (gobiernos comunitarios, asambleas populares, cabildos abiertos, contraloría social, consejos locales de planificación, consejos comunales, asociaciones de ciudadanos,). Es despertar al pueblo para consolidar el poder constituyente. El militante que va a las elecciones para tomar el poder y hacer del acto electoral un acto revolucionario, estará en sintonía con la base ideológica de la revolución. Será un camarada que se convertirá en instrumento del pueblo y, por lo tanto, no decidirá nada de los asuntos públicos que le competen a la comunidad sin la consulta popular. Como instrumento del pueblo tendrá que estimular los canales de su participación directa y propendrá a crear las condiciones para sustituir el Estado de la democracia representativa, por el Estado de la revolución bolivariana.
jueves, 29 de mayo de 2008
Las Flechas
Es imperativo destacar la esencia de la racionalidad revolucionaria. Insistir en la formación política. No abandonar jamás la lucha por hacer realidad la revolución. Esforzarse por aceptar la lógica de los pensadores. Ilustrarse de la sabiduría universal donde existe el pensamiento emancipador de los pueblos. Entender, al fin de cuentas, que el proceso revolucionario se construye, se arma minuciosamente con la buena voluntad de los hombres llenos de ideales.
Entramos en la fase de la producción intelectual y la práctica concreta de profundizar el Proceso. Momento que exige a los constructores del nuevo sistema político temperancia, conciencia y, sobre todo, humildad. Punto decisivo para diferenciar lo que es reforma y lo que es revolución. Coyuntura para sincerar posiciones políticas e ideológicas. Línea divisoria que marca la realidad de los dos sistemas políticos encontrados: democracia representativa y Revolución Bolivariana. Estamos, entonces, de frente a la historia y con la obligación de rendir cuentas al pueblo y a nosotros mismos.
Se hace necesario también observar que la masa popular, el pueblo como estructura política, ha ascendido en sus niveles de conciencia. Ya no es el mismo. Aquella masa sumisa y conforme con un saco de cemento, láminas de zinc, ladrillos y una bolsa de comida, sabe ahora lo que es el poder popular. Intuye y palpa el significado de la emancipación. Por lo tanto, para no errar de nuevo ante el pueblo, hay que tomar la dirección correcta. Los nuevos escenarios señalan dos rumbos a seguir. Las flechas del destino así lo marcan. La flecha hacia la derecha es para no romper con la cultura política que impuso la IV República. Por lo tanto, es mantenerse apegados al sistema de la democracia representativa, aceptar la reforma y olvidarse del sueño revolucionario. Es hacerle ofertas al pueblo para ganar indulgencias y no cumplirlas. Es también, hablar en nombre de la revolución pero actuar como reformista. Es, además, emplear el poder para usufructuarlo (práctica de la democracia representativa) y no para alcanzar el bien común (meta de la Revolución Bolivariana).
La otra flecha, que orienta hacia la izquierda, es la senda para asumir la lucha por consolidar el Proceso. Es la flecha que nos señala el Presidente. Lo que implica: (i) claridad ideológica para actuar como un ser de buena voluntad; (ii) aprehender para sí la conciencia revolucionaria y convertirse en un auténtico promotor del bien común; (iii) estimular la formación política propia y de la militancia para contrarrestar los efectos demoledores de la fascinación del poder; (iv) canalizar los actos revolucionarios como la vía constitucional para la toma del poder regional y local; (v) fundamentar los actos constituyentes para sustituir el Estado de la IV República; (vi) inducir el fomento de los principios éticos y morales a fin de interactuar con base en la humildad y el amor por el prójimo. Esa es la flecha que sigue el revolucionario que asume el cambio estructural de la sociedad basado en el Proyecto Socialista de ruptura de paradigmas.
Entramos en la fase de la producción intelectual y la práctica concreta de profundizar el Proceso. Momento que exige a los constructores del nuevo sistema político temperancia, conciencia y, sobre todo, humildad. Punto decisivo para diferenciar lo que es reforma y lo que es revolución. Coyuntura para sincerar posiciones políticas e ideológicas. Línea divisoria que marca la realidad de los dos sistemas políticos encontrados: democracia representativa y Revolución Bolivariana. Estamos, entonces, de frente a la historia y con la obligación de rendir cuentas al pueblo y a nosotros mismos.
Se hace necesario también observar que la masa popular, el pueblo como estructura política, ha ascendido en sus niveles de conciencia. Ya no es el mismo. Aquella masa sumisa y conforme con un saco de cemento, láminas de zinc, ladrillos y una bolsa de comida, sabe ahora lo que es el poder popular. Intuye y palpa el significado de la emancipación. Por lo tanto, para no errar de nuevo ante el pueblo, hay que tomar la dirección correcta. Los nuevos escenarios señalan dos rumbos a seguir. Las flechas del destino así lo marcan. La flecha hacia la derecha es para no romper con la cultura política que impuso la IV República. Por lo tanto, es mantenerse apegados al sistema de la democracia representativa, aceptar la reforma y olvidarse del sueño revolucionario. Es hacerle ofertas al pueblo para ganar indulgencias y no cumplirlas. Es también, hablar en nombre de la revolución pero actuar como reformista. Es, además, emplear el poder para usufructuarlo (práctica de la democracia representativa) y no para alcanzar el bien común (meta de la Revolución Bolivariana).
La otra flecha, que orienta hacia la izquierda, es la senda para asumir la lucha por consolidar el Proceso. Es la flecha que nos señala el Presidente. Lo que implica: (i) claridad ideológica para actuar como un ser de buena voluntad; (ii) aprehender para sí la conciencia revolucionaria y convertirse en un auténtico promotor del bien común; (iii) estimular la formación política propia y de la militancia para contrarrestar los efectos demoledores de la fascinación del poder; (iv) canalizar los actos revolucionarios como la vía constitucional para la toma del poder regional y local; (v) fundamentar los actos constituyentes para sustituir el Estado de la IV República; (vi) inducir el fomento de los principios éticos y morales a fin de interactuar con base en la humildad y el amor por el prójimo. Esa es la flecha que sigue el revolucionario que asume el cambio estructural de la sociedad basado en el Proyecto Socialista de ruptura de paradigmas.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Para no perder la Revolución
Dos niveles definen el campo actual de la difusión ideológica. Un primer nivel se ubica en el plano teórico-conceptual; plano permanente y estratégico. El otro, es el operativo: lo táctico y pragmático. Ambos niveles configuran la situación vigente que determina la profundización o no del Proceso. El avance y consolidación del Proceso Revolucionario se alcanzará si damos la batalla y obtenemos la victoria en la lucha ideológica.
El plano teórico-conceptual se refiere a la estructuración de las ideas fundamentales de la búsqueda revolucionaria. Es, principalmente, la confrontación entre reforma (manutención de la estructura) o revolución (cambio de estructura). Lo que exige definiciones inequívocas. Todavía el aparato del Estado y gran parte de las organizaciones de la sociedad guardan un porcentaje muy elevado de individuos que no se han podido desprender de la cultura reformista de la cuarta república; y, por lo tanto, sucumben ante la fascinación del poder. Se incrustan en la lujuria cupular del mando y se olvidan del prójimo. Se arman de interpretaciones subjetivas (disonancia cognitiva) de lo que es la revolución para montarse en la cacería de las comisiones. Caen en las redes de la corrupción y traicionan las metas revolucionarias. Otros, que no son revolucionarios, siguen viviendo del Estado. Cargos, contratos y negociados se imponen por encima del Bien Común. Se amparan ante un mal uso de la llamada “institucionalidad” para obstaculizar el avance del Proceso. Estos reformistas (de la V y de la IV) son en el fondo una cuerda de usufructuarios que haciendo uso del nombre de la revolución siguen alimentado la inmensa burocracia parasitaria y los hábitos del puntofijismo. Sólo con la conciencia revolucionaria inspirada en el árbol de la tres raíces (Bolívar, Rodríguez, Zamora), inspirada también en la huella que orienta la concepción originaria (Cristo, Ché) y sustentada en la democracia directa del SSXXI, se deslastrará la revolución de quienes no saben qué es eso, pero que viven de ella.
El otro plano de la batalla, lo que se propone es materializar los Centros de Formación Ideológica (CFI). La constitución de los CFI lleva implícito alcanzar la conciencia revolucionaria. Acto que obliga al estudio, la discusión y la investigación. En los CFI se aprende a pensar bajo los parámetros del marco conceptual de la tesis ideológica del Proceso Revolucionario. Además del CFI, en este plano operativo, se necesita crear el Centro de Estudio e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB) para coordinar a la red ideológica tejida por los CFI, establecer la sede de los núcleos de investigación y generar la producción intelectual del Proceso.
La creación de los CFI y del CEI-RB, demanda voluntad y convencimiento políticos. Por lo que se requiere de una militancia revolucionaria despojada de los valores heredados de la democracia representativa para que pueda asumir la difusión ideológica como una tarea propia de la lucha cotidiana. Sin ese nivel de conciencia no solo se deja de operacionalizar la ideología, sino que veremos perecer la revolución.
El plano teórico-conceptual se refiere a la estructuración de las ideas fundamentales de la búsqueda revolucionaria. Es, principalmente, la confrontación entre reforma (manutención de la estructura) o revolución (cambio de estructura). Lo que exige definiciones inequívocas. Todavía el aparato del Estado y gran parte de las organizaciones de la sociedad guardan un porcentaje muy elevado de individuos que no se han podido desprender de la cultura reformista de la cuarta república; y, por lo tanto, sucumben ante la fascinación del poder. Se incrustan en la lujuria cupular del mando y se olvidan del prójimo. Se arman de interpretaciones subjetivas (disonancia cognitiva) de lo que es la revolución para montarse en la cacería de las comisiones. Caen en las redes de la corrupción y traicionan las metas revolucionarias. Otros, que no son revolucionarios, siguen viviendo del Estado. Cargos, contratos y negociados se imponen por encima del Bien Común. Se amparan ante un mal uso de la llamada “institucionalidad” para obstaculizar el avance del Proceso. Estos reformistas (de la V y de la IV) son en el fondo una cuerda de usufructuarios que haciendo uso del nombre de la revolución siguen alimentado la inmensa burocracia parasitaria y los hábitos del puntofijismo. Sólo con la conciencia revolucionaria inspirada en el árbol de la tres raíces (Bolívar, Rodríguez, Zamora), inspirada también en la huella que orienta la concepción originaria (Cristo, Ché) y sustentada en la democracia directa del SSXXI, se deslastrará la revolución de quienes no saben qué es eso, pero que viven de ella.
El otro plano de la batalla, lo que se propone es materializar los Centros de Formación Ideológica (CFI). La constitución de los CFI lleva implícito alcanzar la conciencia revolucionaria. Acto que obliga al estudio, la discusión y la investigación. En los CFI se aprende a pensar bajo los parámetros del marco conceptual de la tesis ideológica del Proceso Revolucionario. Además del CFI, en este plano operativo, se necesita crear el Centro de Estudio e Investigación de la Revolución Bolivariana (CEI-RB) para coordinar a la red ideológica tejida por los CFI, establecer la sede de los núcleos de investigación y generar la producción intelectual del Proceso.
La creación de los CFI y del CEI-RB, demanda voluntad y convencimiento políticos. Por lo que se requiere de una militancia revolucionaria despojada de los valores heredados de la democracia representativa para que pueda asumir la difusión ideológica como una tarea propia de la lucha cotidiana. Sin ese nivel de conciencia no solo se deja de operacionalizar la ideología, sino que veremos perecer la revolución.
jueves, 8 de mayo de 2008
Stravidis y el Comando Sur
El Almirante James Stravidis es el comandante del Comando Sur, agrupación de las fuerzas militares norteamericanas para el control de Latinoamérica.
Stravidis es un vocero de la guerra preventiva y fiel exponente de la doctrina de seguridad de EE.UU., hoy dirigida por Georges Bush. Con casi 2 años al frente del Comando, Stravidis ha sabido aplicar los conceptos estratégicos que le permiten mantener alianzas estrechas con los países del eje norteamericano. Basado en los intereses vitales de EE.UU., Stravidis ha sido un factor decisivo en la reactivación de la Cuarta Flota. Unidad naval que se une al ya poderoso componente militar que agrupa al ejército, marina de guerra, aviación y cuerpo de infantería de marina. El fortalecimiento del Comando Sur obedece a la nueva corriente política que se está consolidando en América Latina. Grave para los voceros de Bush significa el triunfo de Fernando Soto en Paraguay, pues altera el diseño del mapa geopolítico de gobiernos latinoamericanos que asumen la soberanía nacional como expresión antiimperialista. Lo ocurrido en Paraguay pone en alerta amarilla a las fuerzas del Comando Sur. No es casualidad el incremento de actividades de la Base Militar Mariscal Estigarribia, ubicada al noreste de la Asunción, la cual posee la mayor pista de aterrizaje del Cono Sur que facilita el aterrizaje de los equipos aéreos más sofisticados de esta generación de armas. Estigarribia puede albergar a 16.000 tropas y está equipada con radares de suficiente alcance para el control de la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina), Bolivia, Argentina y parte de la Amazonía en Brasil.
El incremento de operaciones en Estigarribia obedece a tres factores estratégicos: (i) preparar las acciones de coacción al nuevo gobierno de Paraguay, una vez asuma la presidencia Fernando Soto. Además de asegurar el flujo de materia prima que suministra a EE.UU., principalmente la soya cuyos fines están sustentados en la producción de agrocombustible; (ii) mantener presencia activa de un poderoso contingente militar a 250 Kms de Bolivia, media hora de vuelo, para brindar apoyo a las tendencias separatistas de Santa Cruz y respaldar los intentos desestabilizadores de quienes pretenden derrocar al Presidente Evo Morales. Esto representa un objetivo vital para el Comando Sur. Stravidis ha enviado señales muy claras en cuanto a la disposición de su Comando de aplicar la fuerza para impedir la consolidación del gobierno popular, auónomo, soberano y antiimperialista de Morales; y (iii) como tercer objetivo, consideramos que las tareas concretas de acción de comando va en la dirección de mostrar sus músculos por medio del poderío militar (ahora se suma la Cuarta Flota) para contener el avance continental del Socialismo del Siglo XXI. No es justificable que seamos sorprendidos por la nueva fase militar del Comando Sur. Inclusive podemos afirmar que los planes del 2008 van más allá del gobierno de Bush. Se trata de una herencia hegemónica que se traduce en el poder mundial. Stravidis se refirió a ello cuando anunciaba con entera satisfacción la meta alcanzada de su gestión al explicar los ejercicios conjuntos con Argentina a partir de la primera semana de mayo. No sin dejar entrever la significancia de su estrecha relación con Perú, su alianza hermanada con Colombia, su influencia en el Caribe y su acomodaticia entrada en toda Centroamérica.
No obstante, el Comado Sur con su nueva fuerza de tarea como lo es la Cuarta Flota siempre obtendrá una resistencia feroz del pueblo emancipado de la América latina. Pues la conciencia que adquiere la comunidad latinoamericana es para ellos una amenaza asimétrica.
Stravidis es un vocero de la guerra preventiva y fiel exponente de la doctrina de seguridad de EE.UU., hoy dirigida por Georges Bush. Con casi 2 años al frente del Comando, Stravidis ha sabido aplicar los conceptos estratégicos que le permiten mantener alianzas estrechas con los países del eje norteamericano. Basado en los intereses vitales de EE.UU., Stravidis ha sido un factor decisivo en la reactivación de la Cuarta Flota. Unidad naval que se une al ya poderoso componente militar que agrupa al ejército, marina de guerra, aviación y cuerpo de infantería de marina. El fortalecimiento del Comando Sur obedece a la nueva corriente política que se está consolidando en América Latina. Grave para los voceros de Bush significa el triunfo de Fernando Soto en Paraguay, pues altera el diseño del mapa geopolítico de gobiernos latinoamericanos que asumen la soberanía nacional como expresión antiimperialista. Lo ocurrido en Paraguay pone en alerta amarilla a las fuerzas del Comando Sur. No es casualidad el incremento de actividades de la Base Militar Mariscal Estigarribia, ubicada al noreste de la Asunción, la cual posee la mayor pista de aterrizaje del Cono Sur que facilita el aterrizaje de los equipos aéreos más sofisticados de esta generación de armas. Estigarribia puede albergar a 16.000 tropas y está equipada con radares de suficiente alcance para el control de la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina), Bolivia, Argentina y parte de la Amazonía en Brasil.
El incremento de operaciones en Estigarribia obedece a tres factores estratégicos: (i) preparar las acciones de coacción al nuevo gobierno de Paraguay, una vez asuma la presidencia Fernando Soto. Además de asegurar el flujo de materia prima que suministra a EE.UU., principalmente la soya cuyos fines están sustentados en la producción de agrocombustible; (ii) mantener presencia activa de un poderoso contingente militar a 250 Kms de Bolivia, media hora de vuelo, para brindar apoyo a las tendencias separatistas de Santa Cruz y respaldar los intentos desestabilizadores de quienes pretenden derrocar al Presidente Evo Morales. Esto representa un objetivo vital para el Comando Sur. Stravidis ha enviado señales muy claras en cuanto a la disposición de su Comando de aplicar la fuerza para impedir la consolidación del gobierno popular, auónomo, soberano y antiimperialista de Morales; y (iii) como tercer objetivo, consideramos que las tareas concretas de acción de comando va en la dirección de mostrar sus músculos por medio del poderío militar (ahora se suma la Cuarta Flota) para contener el avance continental del Socialismo del Siglo XXI. No es justificable que seamos sorprendidos por la nueva fase militar del Comando Sur. Inclusive podemos afirmar que los planes del 2008 van más allá del gobierno de Bush. Se trata de una herencia hegemónica que se traduce en el poder mundial. Stravidis se refirió a ello cuando anunciaba con entera satisfacción la meta alcanzada de su gestión al explicar los ejercicios conjuntos con Argentina a partir de la primera semana de mayo. No sin dejar entrever la significancia de su estrecha relación con Perú, su alianza hermanada con Colombia, su influencia en el Caribe y su acomodaticia entrada en toda Centroamérica.
No obstante, el Comado Sur con su nueva fuerza de tarea como lo es la Cuarta Flota siempre obtendrá una resistencia feroz del pueblo emancipado de la América latina. Pues la conciencia que adquiere la comunidad latinoamericana es para ellos una amenaza asimétrica.
miércoles, 30 de abril de 2008
Venezuela: Amenaza Asimétrica
Los gobiernos imperiales de los EE.UU., no tienen amigos, sino socios. No tienen principios, sino intereses. Meta que logran con la palanca más poderosa del mundo: las fuerzas militares. El aparato militar mundial norteamericano, organizado con base en comandos estratégicos, actúa en cualquier parte del planeta a su entera discrecionalidad.
El plan maestro VC 2020, los documentos Santa Fé, los planes del Comando Estratégico del Sur, el Plan Colombia repotenciado y sus derivados hacia Venezuela, las maniobras tácticas conjuntas con militares de países latinoamericanos, como por ejemplo los ejercicios conjuntos Gaucho-Gringo 2008 que se efectuaran en Argentina la próxima semana, todos responden a la concepción estratégica del dominio del espectro global.
En esta línea hegemónica y vista la rebeldía del conjunto de países latinoamericanos (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y posiblemente Paraguay) que apuntan a la emancipación de sus pueblos, al Comando Sur le asignan la tarea de reactivar la Cuarta Flota (desaparecida hace 50 años), como una fuerza naval en Latinoamérica para explotar el factor Psicológico y la coacción hacia los gobiernos que asumen posiciones soberanas y antiimperialistas. El propósito de la Cuarta Flota será preservar la seguridad continental, de acuerdo a lo señalado por el Almirante James Stravidis, quien muy claro lo dijo: “…servirá para enviarle un mensaje a toda la región, no sólo a Venezuela.”
Posturas que obedecen al paquete de intereses vitales, definidos unilateralmente desde la cúpula de la Casa Blanca. Tres de ellos son suficiente para relacionar la estrategia de dominio y sus planes militares: (i) prevenir la aparición de coaliciones regionales que sean hostiles a EE.UU. (Alba, Unasur, proyecto del Consejo Suramericano de Defensa, Socialismo del Siglo XXI Continental); (ii) asegurar el acceso incondicional a los mercados, los suministros de energía y los recursos estratégicos (Anzoátegui es blanco por sus reservas energéticas y capacidad de producción); y (iii) garantizar la libertad de los mares, vías de tráfico aéreo, espacio sideral, control de la información y de las comunicaciones. Intereses que demandan la libre acción de sus organismos de inteligencia, la CIA y la agencia de inteligencia del Comando Sur principalmente, en todos los espectros y dimensiones de las naciones latinoamericanas.
Preservar sus intereses vitales es cuestión doctrinaria de su principios hegemónicos. Dentro de ellos se inscriben los conceptos estratégicos de guerra preventiva, proyección de poder, presencia de ultramar, sorpresa estratégica y dominio territorial. Todos enfocados a determinar que el peligro más serio que atenta en su contra es a lo que denominan las “amenazas asimétricas”. En el contexto de su seguridad nacional, la asimetría se refiere a la acción que el oponente presenta para maximizar su ventaja, lograr la iniciativa, ganar la mayor libertad de movimiento y explotar las debilidades del imperio. Amenaza asimétrica es para ellos, la ofensiva de los palestinos; la guerra de guerrillas que libra el pueblo de Irak; la guerra santa del jihad, las operaciones de resistencia como Hezbollah y la conciencia ideológica. También es amenaza asimétrica, la emancipación de los pueblos, el desarrollo avanzado de los países que forman parte de su mercado y la instauración de sistemas políticos diferentes a los sugeridos para la región, como es el caso de Venezuela con su revolución bolivariana.
El plan maestro VC 2020, los documentos Santa Fé, los planes del Comando Estratégico del Sur, el Plan Colombia repotenciado y sus derivados hacia Venezuela, las maniobras tácticas conjuntas con militares de países latinoamericanos, como por ejemplo los ejercicios conjuntos Gaucho-Gringo 2008 que se efectuaran en Argentina la próxima semana, todos responden a la concepción estratégica del dominio del espectro global.
En esta línea hegemónica y vista la rebeldía del conjunto de países latinoamericanos (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y posiblemente Paraguay) que apuntan a la emancipación de sus pueblos, al Comando Sur le asignan la tarea de reactivar la Cuarta Flota (desaparecida hace 50 años), como una fuerza naval en Latinoamérica para explotar el factor Psicológico y la coacción hacia los gobiernos que asumen posiciones soberanas y antiimperialistas. El propósito de la Cuarta Flota será preservar la seguridad continental, de acuerdo a lo señalado por el Almirante James Stravidis, quien muy claro lo dijo: “…servirá para enviarle un mensaje a toda la región, no sólo a Venezuela.”
Posturas que obedecen al paquete de intereses vitales, definidos unilateralmente desde la cúpula de la Casa Blanca. Tres de ellos son suficiente para relacionar la estrategia de dominio y sus planes militares: (i) prevenir la aparición de coaliciones regionales que sean hostiles a EE.UU. (Alba, Unasur, proyecto del Consejo Suramericano de Defensa, Socialismo del Siglo XXI Continental); (ii) asegurar el acceso incondicional a los mercados, los suministros de energía y los recursos estratégicos (Anzoátegui es blanco por sus reservas energéticas y capacidad de producción); y (iii) garantizar la libertad de los mares, vías de tráfico aéreo, espacio sideral, control de la información y de las comunicaciones. Intereses que demandan la libre acción de sus organismos de inteligencia, la CIA y la agencia de inteligencia del Comando Sur principalmente, en todos los espectros y dimensiones de las naciones latinoamericanas.
Preservar sus intereses vitales es cuestión doctrinaria de su principios hegemónicos. Dentro de ellos se inscriben los conceptos estratégicos de guerra preventiva, proyección de poder, presencia de ultramar, sorpresa estratégica y dominio territorial. Todos enfocados a determinar que el peligro más serio que atenta en su contra es a lo que denominan las “amenazas asimétricas”. En el contexto de su seguridad nacional, la asimetría se refiere a la acción que el oponente presenta para maximizar su ventaja, lograr la iniciativa, ganar la mayor libertad de movimiento y explotar las debilidades del imperio. Amenaza asimétrica es para ellos, la ofensiva de los palestinos; la guerra de guerrillas que libra el pueblo de Irak; la guerra santa del jihad, las operaciones de resistencia como Hezbollah y la conciencia ideológica. También es amenaza asimétrica, la emancipación de los pueblos, el desarrollo avanzado de los países que forman parte de su mercado y la instauración de sistemas políticos diferentes a los sugeridos para la región, como es el caso de Venezuela con su revolución bolivariana.
domingo, 20 de abril de 2008
II Caravana a Castillete
La II Caravana a Castillete la realizaremos entre el 02 y el 04 de Mayo. Para ello se va a cumplir la siguiente agenda:
1. Jueves 01 de Mayo: concentración en Maracaibo. Llegada, firmar el libro de asistencia, recibir las instrucciones de la Caravana, alojarse y preparase para cumplir el programa.
2. Viernes 02 de Mayo: Acto de recibimiento por parte de las Alcaldías del Estado Zulia que están involucradas en la actividad: Maracaibo, Páez, Mara y Almirante Padilla. A partir de allí se realizarán lo siguientes eventos: (i) análisis geopolítico de la zona de la Guajira por parte de la Primera División del Ejército; (ii) exposición sobre la vida socialista de las etnias indígenas; (iii) visita al Centro de Educación Popular (CEP) en la parroquia Santa Rosa de Agua; (iv) instrucciones finales acerca de la organización y normas de la caravana; y, (v) acto de solidaridad entre todos los asistentes.
3. Sábado 03 de Mayo: a partir de las 06:00 AM concentración en el sitio fijado para arrancar la Caravana hacia Castillete tomando la siguiente ruta: Maracaibo-Paraguaipoa (visita al Fuerte militar)-Cojoro (hasta aquí llegan los vehículos que no tienen doble tracción)-Laguna de Cocinetas (traslado en embarcación para atravesar la laguna)-Castillete (puesto de la GNB, caminata de 1.5 Kms hasta llegar a la cima de la colina). El tiempo de permanencia en la cima (Castillete) será de 3 horas aproximadamente. En ese lapso realizaremos: (i) la contemplación del paisaje (Golfo de Venezuela); (ii) leeremos la declaración de reafirmación de nuestra soberanía y denuncia sobre la desestabilización que promueve el Imperio para aniquilar al Proceso Revolucionario; (iii) efectuaremos alrededor del Hito No. 1 una rueda humana generadora de energía positiva dirigida al pueblo de Venezuela y en especial al Presidente de la República para estimular la agudeza del intelecto, fortalecer el coraje para los cambios estructurales de la sociedad venezolana y multiplicar la acción de buena voluntad de todo el colectivo nacional; (iv) fijaremos en la roca germinada de la ideología revolucionaria (en el lado venezolano del Hito No. 1) la placa grabada que testimonia la II Caravana del CFI a Castillete, seguida de la libre manifestación de quienes se sientan inspirados para expresar sus sentimientos. El regreso se hará alrededor de las 4 PM. Llegaremos a Maracaibo cerca de las 10 PM.
4. Domingo 04 de Mayo: concentración en Santa Rosa de Agua para finalizar el evento y realizar el acto de despedida. A partir de la 1 PM aproximadamente comenzará el retorno a nuestros sitios de origen.
Invitamos a todos los CFI, a quienes participaron en los cursos de capacitación para difusores, a los luchadores sociales, a los pensadores y a todos los revolucionarios de Venezuela a acompañarnos en esta Caravana. Para más información llamar por los teléfonos (0414) 247-9687 / (0412) 247-9687.
1. Jueves 01 de Mayo: concentración en Maracaibo. Llegada, firmar el libro de asistencia, recibir las instrucciones de la Caravana, alojarse y preparase para cumplir el programa.
2. Viernes 02 de Mayo: Acto de recibimiento por parte de las Alcaldías del Estado Zulia que están involucradas en la actividad: Maracaibo, Páez, Mara y Almirante Padilla. A partir de allí se realizarán lo siguientes eventos: (i) análisis geopolítico de la zona de la Guajira por parte de la Primera División del Ejército; (ii) exposición sobre la vida socialista de las etnias indígenas; (iii) visita al Centro de Educación Popular (CEP) en la parroquia Santa Rosa de Agua; (iv) instrucciones finales acerca de la organización y normas de la caravana; y, (v) acto de solidaridad entre todos los asistentes.
3. Sábado 03 de Mayo: a partir de las 06:00 AM concentración en el sitio fijado para arrancar la Caravana hacia Castillete tomando la siguiente ruta: Maracaibo-Paraguaipoa (visita al Fuerte militar)-Cojoro (hasta aquí llegan los vehículos que no tienen doble tracción)-Laguna de Cocinetas (traslado en embarcación para atravesar la laguna)-Castillete (puesto de la GNB, caminata de 1.5 Kms hasta llegar a la cima de la colina). El tiempo de permanencia en la cima (Castillete) será de 3 horas aproximadamente. En ese lapso realizaremos: (i) la contemplación del paisaje (Golfo de Venezuela); (ii) leeremos la declaración de reafirmación de nuestra soberanía y denuncia sobre la desestabilización que promueve el Imperio para aniquilar al Proceso Revolucionario; (iii) efectuaremos alrededor del Hito No. 1 una rueda humana generadora de energía positiva dirigida al pueblo de Venezuela y en especial al Presidente de la República para estimular la agudeza del intelecto, fortalecer el coraje para los cambios estructurales de la sociedad venezolana y multiplicar la acción de buena voluntad de todo el colectivo nacional; (iv) fijaremos en la roca germinada de la ideología revolucionaria (en el lado venezolano del Hito No. 1) la placa grabada que testimonia la II Caravana del CFI a Castillete, seguida de la libre manifestación de quienes se sientan inspirados para expresar sus sentimientos. El regreso se hará alrededor de las 4 PM. Llegaremos a Maracaibo cerca de las 10 PM.
4. Domingo 04 de Mayo: concentración en Santa Rosa de Agua para finalizar el evento y realizar el acto de despedida. A partir de la 1 PM aproximadamente comenzará el retorno a nuestros sitios de origen.
Invitamos a todos los CFI, a quienes participaron en los cursos de capacitación para difusores, a los luchadores sociales, a los pensadores y a todos los revolucionarios de Venezuela a acompañarnos en esta Caravana. Para más información llamar por los teléfonos (0414) 247-9687 / (0412) 247-9687.
miércoles, 16 de abril de 2008
La amibiasis de San Pablo
Ezequiel tiene 7 años. Es de San Pablo, Municipio Cajigal, a 30 minutos de Onoto. Ezequiel asiste al 1er., grado en la Escuela Bolivariana. Sus padres están desempleados. Ramón, el papá, trabajó en un contrato como vigilante en el Complejo de Jose. Josefa, la mamá, se encargaba de la limpieza en el Ambulatorio. Pero desde que Ezequiel se contaminó y cayó enfermo de amibiasis ambos quedaron sin trabajo.
La amibiasis es una infección producida por un parásito conocido como Entamoeba histolytica (www.monografias.com/trabajos5/tratameb/tratameb.shtml). Ésta, parasita al ser humano y puede vivir como comensal en el intestino grueso causando infecciones agudas. La enfermedad ataca al ser humano en cualquier edad, siendo más frecuente en niños como Ezequiel. Se transmite por contaminación fecal oral manifestándose en disentería aguda con fiebres, escalofríos y diarrea intensa. Causa malestar abdominal que se alterna con períodos de estreñimiento pudiendo provocar la muerte. Es la tercera enfermedad parasitaria más importante del mundo. Se estima que el 10% de la población mundial sufre de amibiasis, lo que resulta en aproximadamente 600 millones de casos.
Reportes epidemiológicos del Ministerio Popular para la Salud (Mpps) indican que en el 2007 se reportaron 88.240. Aunque la cifra está por debajo de la arrojada en 2006 (108.374), es representativa y se corresponde con una de las 10 primeras causas de consulta médica en Venezuela. Específicamente en Anzoátegui, hasta la primera semana de junio del 2007 hubo 1.182 afectados por amibiasis. Ezequiel es uno de esos números dados por las estadísticas de Saludanz.
Ahora bien, aquí cabe preguntarse ¿cómo se contaminó Ezequiel? De acuerdo a los relatos de los habitantes de varios pueblos y caseríos del Municipio, Ezequiel bebe el agua de las tomas del río Unare.
Nos extrañamos con aquella aseveración, pero al indagar encontramos una de las causas que contamina al río. En Onoto existe una quebrada llamada por sus pobladores como la “quebradita” a lo largo de la avenida Urdaneta. Por ese sector, corren las aguas negras en abundancia. Las cloacas se deterioraron y no se han reparado. La quebradita recoge esas aguas y las echa en su desembocadura al río Unare. El cauce del río abastece de manera directa, sin tratamiento alguno, a todas las poblaciones de una buena parte del municipio: San Pablo, La Encantada, Quiripiche, Los Barrancones, Pontezuela, Los Garzones. Sigue hasta la planta de tratamiento Santa Clara que distribuye su producto “potable” (contaminado) a Clarines, Píritu y Puerto Píritu.
Una vez más obtenemos pruebas de la estrecha relación entre la política y el bienestar del colectivo. Una negligencia, producto de la apatía política, afecta la vida del pueblo. La decisión de arreglar las cloacas al precio que sea definiría inequívocamente la identificación de la autoridad con el Proceso revolucionario. En ausencia de ella, podemos concluir que no existe conciencia revolucionaria ni vocación de servicio público en los burócratas que usufructúan el poder y que no quieren al pueblo. San Pablo, Onoto y su Municipio tienen que ser reestructurados.
La amibiasis es una infección producida por un parásito conocido como Entamoeba histolytica (www.monografias.com/trabajos5/tratameb/tratameb.shtml). Ésta, parasita al ser humano y puede vivir como comensal en el intestino grueso causando infecciones agudas. La enfermedad ataca al ser humano en cualquier edad, siendo más frecuente en niños como Ezequiel. Se transmite por contaminación fecal oral manifestándose en disentería aguda con fiebres, escalofríos y diarrea intensa. Causa malestar abdominal que se alterna con períodos de estreñimiento pudiendo provocar la muerte. Es la tercera enfermedad parasitaria más importante del mundo. Se estima que el 10% de la población mundial sufre de amibiasis, lo que resulta en aproximadamente 600 millones de casos.
Reportes epidemiológicos del Ministerio Popular para la Salud (Mpps) indican que en el 2007 se reportaron 88.240. Aunque la cifra está por debajo de la arrojada en 2006 (108.374), es representativa y se corresponde con una de las 10 primeras causas de consulta médica en Venezuela. Específicamente en Anzoátegui, hasta la primera semana de junio del 2007 hubo 1.182 afectados por amibiasis. Ezequiel es uno de esos números dados por las estadísticas de Saludanz.
Ahora bien, aquí cabe preguntarse ¿cómo se contaminó Ezequiel? De acuerdo a los relatos de los habitantes de varios pueblos y caseríos del Municipio, Ezequiel bebe el agua de las tomas del río Unare.
Nos extrañamos con aquella aseveración, pero al indagar encontramos una de las causas que contamina al río. En Onoto existe una quebrada llamada por sus pobladores como la “quebradita” a lo largo de la avenida Urdaneta. Por ese sector, corren las aguas negras en abundancia. Las cloacas se deterioraron y no se han reparado. La quebradita recoge esas aguas y las echa en su desembocadura al río Unare. El cauce del río abastece de manera directa, sin tratamiento alguno, a todas las poblaciones de una buena parte del municipio: San Pablo, La Encantada, Quiripiche, Los Barrancones, Pontezuela, Los Garzones. Sigue hasta la planta de tratamiento Santa Clara que distribuye su producto “potable” (contaminado) a Clarines, Píritu y Puerto Píritu.
Una vez más obtenemos pruebas de la estrecha relación entre la política y el bienestar del colectivo. Una negligencia, producto de la apatía política, afecta la vida del pueblo. La decisión de arreglar las cloacas al precio que sea definiría inequívocamente la identificación de la autoridad con el Proceso revolucionario. En ausencia de ella, podemos concluir que no existe conciencia revolucionaria ni vocación de servicio público en los burócratas que usufructúan el poder y que no quieren al pueblo. San Pablo, Onoto y su Municipio tienen que ser reestructurados.
miércoles, 9 de abril de 2008
Andar por Anzoátegui
“Andar por Anzoátegui” es el título pensado para la serie de relatos que estoy escribiendo sobre las experiencias vivenciales en este Estado. Lo político predomina en su esencia, sin dejar de considerar lo anecdótico como elemento refrescante para hacer de la lectura un acto intelectual ligero y placentero. La narrativa que hago y creo es mi vocación --frustrada parcialmente por no dedicarme por entero a ello-- se nutre en significativas dimensiones de la política. Imposible en estos momentos pasar por alto los acontecimientos que marcan el presente de la cotidianidad. Pariaguán, Soledad, El Tigre, Anaco, Cantaura, Onoto, por ejemplo, cobran vida en espacios alojadas en los recuerdos perdurables de una realidad mutable. Volver a transitar sus calles y escuchar las experiencias de sus pobladores, observar sus paisajes, analizar los conflictos, interpretar sus expectativas, enriquece la capacidad de síntesis política. Mezclarse con las ideas que nacen del talento popular es llenarse de energía vitalizadora. Escuchar a los productores de yuca de Cantaura o a los militantes del PSUV de Onoto es saber que la gente lucha por lo que cree. Renace la esperanza del cambio revolucionario al convencernos que el pueblo de la base, de las comunidades organizadas, de la brega imperecedera, tiene talento, produce ideas, tiene inventiva.
Que sordos y hasta ciegos son las cúpulas que dirigen los aparatos burocráticos –gobernaciones, alcaldías y demás instituciones del Estado-- que no escuchan a quienes saben más que ellos. Cómo es posible que esas estructuras no hayan aceptado las sugerencias o propuestas vía proyectos de transformación que ha creado el talento popular. Confiar en el pueblo es engrandecer la labor de servicio público del burócrata. Aceptar y llevar a la realidad esas propuestas que inciden en el pleno desarrollo del Estado Anzoátegui es entender el significado del cambio estructural de la revolución. Cuánto no hubiese crecido en proyectos trascendente para los próximos 100 años de vida si se viabiliza la inventiva del pueblo. He tenido en mis manos propuestas brillantes que hablan de la sustitución del trigo, de la transformación de las tierras áridas en tierras fértiles, del abastecimiento de agua del Orinoco a todos los Municipios que sufren de su escasez, de la transformación de los derivados del petróleo, del procesamiento de gas por medio de empresas de producción socialistas. Todos presentados en su momento a una entidad de ese aparato cuarto-republicano como lo es la estructura política y jurídica del Estado reformista vigente. Pero todos esos proyectos, aunque pesan en sabiduría y elevación del nivel de vida del pueblo, todos fueron rechazados. Los burócratas no escuchan al sabio y talentoso hombre del pueblo porque no le creen y porque no saben qué es la revolución.
Pero esos proyectos aunque dormidos han quedado, están vivos. La voluntad de la perseverancia del luchador para cambiar la gestión de mando pública los hará realidad.
Qué bueno es para la vida proseguir en las andanzas por Anzoátegui. Eso nos curte de conocimientos y nos madura la razón política.
Que sordos y hasta ciegos son las cúpulas que dirigen los aparatos burocráticos –gobernaciones, alcaldías y demás instituciones del Estado-- que no escuchan a quienes saben más que ellos. Cómo es posible que esas estructuras no hayan aceptado las sugerencias o propuestas vía proyectos de transformación que ha creado el talento popular. Confiar en el pueblo es engrandecer la labor de servicio público del burócrata. Aceptar y llevar a la realidad esas propuestas que inciden en el pleno desarrollo del Estado Anzoátegui es entender el significado del cambio estructural de la revolución. Cuánto no hubiese crecido en proyectos trascendente para los próximos 100 años de vida si se viabiliza la inventiva del pueblo. He tenido en mis manos propuestas brillantes que hablan de la sustitución del trigo, de la transformación de las tierras áridas en tierras fértiles, del abastecimiento de agua del Orinoco a todos los Municipios que sufren de su escasez, de la transformación de los derivados del petróleo, del procesamiento de gas por medio de empresas de producción socialistas. Todos presentados en su momento a una entidad de ese aparato cuarto-republicano como lo es la estructura política y jurídica del Estado reformista vigente. Pero todos esos proyectos, aunque pesan en sabiduría y elevación del nivel de vida del pueblo, todos fueron rechazados. Los burócratas no escuchan al sabio y talentoso hombre del pueblo porque no le creen y porque no saben qué es la revolución.
Pero esos proyectos aunque dormidos han quedado, están vivos. La voluntad de la perseverancia del luchador para cambiar la gestión de mando pública los hará realidad.
Qué bueno es para la vida proseguir en las andanzas por Anzoátegui. Eso nos curte de conocimientos y nos madura la razón política.
lunes, 31 de marzo de 2008
La Batalla de los CFI
El CFI es la unidad política del poder popular destinada a satisfacer tres metas trascendentales: (i) elevar la conciencia revolucionaria del colectivo nacional mediante la difusión ideológica; (ii) capacitar a la comunidad organizada para establecer las bases del Socialismo del Siglo XXI, haciendo uso del estudio, la investigación y el fomento de la ciencia aplicada al Proceso Bolivariano; y (iii) fomentar la nueva ética y moral revolucionarias del pueblo venezolano. Metas a alcanzar mediante el logro de tres objetivos fundamentales: (i) Difusión ideológica; (ii) Formación política y (iii) Investigación teórica.
El primer paso a dar por quienes manifiesten su convicción y voluntad de instalar un CFI, es captar a por lo menos diez (10) militantes comprometidos, ubicar un local para reunirlos todo un día y proceder a dictarles el taller de “Difusores Ideológicos de la Revolución”. Esto permitirá que a partir de ese núcleo de diez, se le de inicio a las tareas de los CFI: la prédica diaria de construir la ruta por donde transitar la revolución. Hecho que nos conduce a ser perseverante en solidificar la estructura ideológica del Proceso. Insistir en la difusión de la metódica revolucionaria (de abajo hacia arriba) para democratizar el poder popular. Por eso la constitución de los CFI llevan implícito en su misión la alfabetización ideológica. Aspecto vital para alcanzar la conciencia revolucionaria que todavía no dominamos. La alfabetización obliga al estudio, la lectura, la discusión y la investigación. La alfabetización ideológica nos genera la claridad necesaria para saber que sigue vigente el sistema reformista que obstaculiza la consolidación de la Revolución Bolivariana. En los CFI se aprende a pensar bajo los parámetros del nuevo marco conceptual definido por el Presidente Chávez: (i) democracia revolucionaria, (ii) socialismo del siglo XXI (iii) desarrollo endógeno, (iv) pluripolaridad y (v) a partir del 2D, la coyuntura de las 3R: la profundización del modelo Socialista. La acción de producción intelectual en los CFI nos conduce al dominio de la conciencia revolucionaria.
No obstante, este dominio se logra si somos capaces de inventar las vías para instalar los CFI en nuestro área de influencia. Quienes creemos en la revolución bolivariana tenemos la obligación de proponernos a crear de la nada, la infraestructura requerida para dedicarle, por lo menos, una hora al día a: (i) enriquecer nuestro marco de referencia individual, (ii) aprender a relacionar lo que observamos, (iii) procesar el significado de los hechos sociales y (iv) emitir juicios con base en la ideología bolivariana.
Ese espacio de infraestructura se traduce en una sala de una casa de habitación, o en un local sin uso en horas de la noche, o un patio que facilite la colocación de sillas y pizarra. La coyuntura actual le exige al auténtico revolucionario abrir un paréntesis en su cotidianidad, para ir al sitio de enseñanza (CFI). El revolucionario comprometido tiene que aprender a analizar los acontecimientos políticos del momento, indagar acerca de la situación geopolítica mundial, interpretar los hechos observables de la escalada de acciones de los EE.UU., pedir opiniones a expertos y confrontar posiciones. Con la instalación de los CFI, en todos las localidades donde habiten revolucionarios, podremos entonces aprender a relacionar lo abstracto (interpretación subjetiva) para producir lo simbólico (modelos de análisis) y, como resultado de ello, elaborar conclusiones racionales (conciencia revolucionaria).
La cultura reformista heredada (democracia representativa), vigente en casi todos los niveles de la gestión del Estado, sigue operando como "usufructuaria" del poder, inspiradora de la corrupción. El aparato burocrático funciona con un alto porcentaje de elementos antichavistas. La reforma, opuesta a la revolución, no sólo está viva en la práctica clientelar del burócrata, sino también en individuos usurpadores de la dignidad bolivariana y saboteadores de la revolución. Ideológicamente, esos “coleados” dañan al Proceso. Lo desvirtúan permitiendo la existencia de un quiste contrarrevolucionario amparado ante una citada “institucionalidad” que no es más que el antichavismo puro. Sin embargo, ese quiste es amputable. Se extirpa si el revolucionario se le contrapone con talento y claridad ideológica. Los adversarios del Proceso, serán apartados de los caminos del Socialismo del Siglo XXI que estamos construyendo los comprometidos con el chavismo y la revolución, cuando dominemos el conocimiento revolucionario. Cuando, por efecto de la asimilación ideológica, podamos desarrollar plenamente el sentido de pertenencia a la revolución. Cuando finalmente entendamos y practiquemos el Bien Común del pueblo venezolano.
El primer paso a dar por quienes manifiesten su convicción y voluntad de instalar un CFI, es captar a por lo menos diez (10) militantes comprometidos, ubicar un local para reunirlos todo un día y proceder a dictarles el taller de “Difusores Ideológicos de la Revolución”. Esto permitirá que a partir de ese núcleo de diez, se le de inicio a las tareas de los CFI: la prédica diaria de construir la ruta por donde transitar la revolución. Hecho que nos conduce a ser perseverante en solidificar la estructura ideológica del Proceso. Insistir en la difusión de la metódica revolucionaria (de abajo hacia arriba) para democratizar el poder popular. Por eso la constitución de los CFI llevan implícito en su misión la alfabetización ideológica. Aspecto vital para alcanzar la conciencia revolucionaria que todavía no dominamos. La alfabetización obliga al estudio, la lectura, la discusión y la investigación. La alfabetización ideológica nos genera la claridad necesaria para saber que sigue vigente el sistema reformista que obstaculiza la consolidación de la Revolución Bolivariana. En los CFI se aprende a pensar bajo los parámetros del nuevo marco conceptual definido por el Presidente Chávez: (i) democracia revolucionaria, (ii) socialismo del siglo XXI (iii) desarrollo endógeno, (iv) pluripolaridad y (v) a partir del 2D, la coyuntura de las 3R: la profundización del modelo Socialista. La acción de producción intelectual en los CFI nos conduce al dominio de la conciencia revolucionaria.
No obstante, este dominio se logra si somos capaces de inventar las vías para instalar los CFI en nuestro área de influencia. Quienes creemos en la revolución bolivariana tenemos la obligación de proponernos a crear de la nada, la infraestructura requerida para dedicarle, por lo menos, una hora al día a: (i) enriquecer nuestro marco de referencia individual, (ii) aprender a relacionar lo que observamos, (iii) procesar el significado de los hechos sociales y (iv) emitir juicios con base en la ideología bolivariana.
Ese espacio de infraestructura se traduce en una sala de una casa de habitación, o en un local sin uso en horas de la noche, o un patio que facilite la colocación de sillas y pizarra. La coyuntura actual le exige al auténtico revolucionario abrir un paréntesis en su cotidianidad, para ir al sitio de enseñanza (CFI). El revolucionario comprometido tiene que aprender a analizar los acontecimientos políticos del momento, indagar acerca de la situación geopolítica mundial, interpretar los hechos observables de la escalada de acciones de los EE.UU., pedir opiniones a expertos y confrontar posiciones. Con la instalación de los CFI, en todos las localidades donde habiten revolucionarios, podremos entonces aprender a relacionar lo abstracto (interpretación subjetiva) para producir lo simbólico (modelos de análisis) y, como resultado de ello, elaborar conclusiones racionales (conciencia revolucionaria).
La cultura reformista heredada (democracia representativa), vigente en casi todos los niveles de la gestión del Estado, sigue operando como "usufructuaria" del poder, inspiradora de la corrupción. El aparato burocrático funciona con un alto porcentaje de elementos antichavistas. La reforma, opuesta a la revolución, no sólo está viva en la práctica clientelar del burócrata, sino también en individuos usurpadores de la dignidad bolivariana y saboteadores de la revolución. Ideológicamente, esos “coleados” dañan al Proceso. Lo desvirtúan permitiendo la existencia de un quiste contrarrevolucionario amparado ante una citada “institucionalidad” que no es más que el antichavismo puro. Sin embargo, ese quiste es amputable. Se extirpa si el revolucionario se le contrapone con talento y claridad ideológica. Los adversarios del Proceso, serán apartados de los caminos del Socialismo del Siglo XXI que estamos construyendo los comprometidos con el chavismo y la revolución, cuando dominemos el conocimiento revolucionario. Cuando, por efecto de la asimilación ideológica, podamos desarrollar plenamente el sentido de pertenencia a la revolución. Cuando finalmente entendamos y practiquemos el Bien Común del pueblo venezolano.
domingo, 23 de marzo de 2008
El PSUV no clientelar
Nunca está de más refrescar conceptos a quienes asumen una nueva gestión del Proceso como lo es la dirección nacional del PSUV. Es bueno ser insistente para que no se desvíe la práctica política del nuevo instrumento que debe estar al servicio del colectivo. Que no se repita la experiencia del MVR y de esas otras instancias de alianzas que no pudieron instrumentar el poder popular. Por eso, para que sus nuevas autoridades asuman con conciencia la dinámica que impone la evolución del Proceso Revolucionario nunca estará de más este recordatorio: la esencia de la revolución es alcanzar el Bien Común del colectivo por medio del poder popular. Por lo tanto, los entes que surjan en ese proceso de acoplamiento (creación y práctica) como es el caso del PSUV, deben marcar muy bien sus trazos en el escenario político. Trazos plenamente identificados con la esencia revolucionaria del poder popular.
Asumir de entrada que el rol de intermediación entre el Estado y las comunidades bajo la metodología del clientelismo corresponde a una etapa ya superada. Recordemos que el clientelismo es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar fines particulares o grupales. Clientelismo es la práctica de la reforma, de la IV República. Especifiquemos su concreción. El método del clientelismo se basa en los siguientes elementos prácticos: (i) vigencia omnipresente de la cúpula, (mejor conocida como el dedo) la cual es el ente que decide todo; (ii) el partido clientelar se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino; (iii) el clientelismo organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática (usufructo del poder); (iv) prevalece la ausencia de humildad en las inter-relaciones personales auspiciando, consciente o inconscientemente, la rivalidad entre todos los miembros.
La intermediación clientelar no puede ser el fin del PSUV. El rechazo a esa práctica es generalizada. Las encuestas que últimamente se han publicado inciden en una baja de puntos del Proceso lo cual no deja de ser atribuible a la práctica clientelar de los entes revolucionarios que no lo son.
La matriz que maneja la oposición y que le sirve de motivo inspirador para llenarse de emoción y energía para atacar al Proceso se fundamenta en cinco supuestos: (i) la popularidad de Hugo Chávez va es descenso (37% vs. 45% de la oposición); (ii) el colectivo nacional no quiere el socialismo; (iii) en las elecciones regionales de noviembre se obtendrá el triunfo de 10 gobernaciones y más del 50% de las Alcaldías; (iv) el gobierno financia a las FARC por lo que es cómplice del terrorismo; (v) el PSUV es la reedición amplificada del MVR y experiencias similares de alianzas pragmáticas.
¿Cómo desmontar esa matriz si lo que se postula como razón existencial del PSUV no se llegara a materializar? ¿Cómo fijar una estrategia de acción política para desviar la tendencia directa y subliminal de los medios opositores si persistiera el dedo en las decisiones trascendentes que debe tomar el PSUV? Los recién designados vicepresidentes incluyendo a su primer vicepresidente así como a la dirección nacional del partido (principales y suplentes) tienen que asumir el rol de vocero para evitar que la seducción del poder que genera el cargo, como por ejemplo: la aparición en prensa, las llamadas de gente influyente, la adulación y el estimulo a manifestar los signos exteriores del mando (uso y disfrute de medios materiales y prácticas burocráticas que castran la humildad revolucionaria); digo, para evitar claudicar ante la fuerza irresistible que genera la filosofía del usufructo del poder, tienen que tomar para sí e internalizarlo en lo más profundo de su ser la naturaleza de la vocería. Todo este colectivo recién designado para hacer avanzar a la Revolución Bolivariana se debe a un colectivo mayor que es la membresía del partido en sus distintas instancias preorganizadas tales como: batallones, circunscripciones, Congreso Fundacional, colectivo de delegados, grupos promotores, unidades regionales, equipos operativos. Si bien han recibido el visto bueno del Líder del Proceso, ahora su labor pasa a depender del colectivo; es más, trasciende al mismo PSUV para colocarse a la disposición de las comunidades organizadas de la Revolución y del pueblo que lucha para emanciparse.
Como voceros son la voz de una entidad específica. No pasen por encima de ella. Dialoguen y pidan sus opiniones. El pueblo tiene sabiduría nata. Es posible que le falten conocimientos especializados en determinadas disciplinas, pero en síntesis han tenido la capacidad de generar un 13 de abril, lo que simboliza su talento y naturaleza para que las autoridades confíen en su forma de proceder y manera de concebir al mundo y a la vida. Como voceros los camaradas de la dirección y de las vicepresidencias, el PSUV gana mucho, desmontará a la oposición y consolidará la vía de la Revolución. De lo contrario es llover sobre mojado.
Asumir de entrada que el rol de intermediación entre el Estado y las comunidades bajo la metodología del clientelismo corresponde a una etapa ya superada. Recordemos que el clientelismo es sinónimo de puntofijismo, demagogia, democracia representativa, pragmatismo, es decir, la postura política de la conveniencia y manipulación que se le hace al colectivo para alcanzar fines particulares o grupales. Clientelismo es la práctica de la reforma, de la IV República. Especifiquemos su concreción. El método del clientelismo se basa en los siguientes elementos prácticos: (i) vigencia omnipresente de la cúpula, (mejor conocida como el dedo) la cual es el ente que decide todo; (ii) el partido clientelar se apropia de las instancias populares y se le arrebata al colectivo organizado la potestad de la participación para definir su propio destino; (iii) el clientelismo organiza a la militancia para asumir el poder desde la concepción burocrática (usufructo del poder); (iv) prevalece la ausencia de humildad en las inter-relaciones personales auspiciando, consciente o inconscientemente, la rivalidad entre todos los miembros.
La intermediación clientelar no puede ser el fin del PSUV. El rechazo a esa práctica es generalizada. Las encuestas que últimamente se han publicado inciden en una baja de puntos del Proceso lo cual no deja de ser atribuible a la práctica clientelar de los entes revolucionarios que no lo son.
La matriz que maneja la oposición y que le sirve de motivo inspirador para llenarse de emoción y energía para atacar al Proceso se fundamenta en cinco supuestos: (i) la popularidad de Hugo Chávez va es descenso (37% vs. 45% de la oposición); (ii) el colectivo nacional no quiere el socialismo; (iii) en las elecciones regionales de noviembre se obtendrá el triunfo de 10 gobernaciones y más del 50% de las Alcaldías; (iv) el gobierno financia a las FARC por lo que es cómplice del terrorismo; (v) el PSUV es la reedición amplificada del MVR y experiencias similares de alianzas pragmáticas.
¿Cómo desmontar esa matriz si lo que se postula como razón existencial del PSUV no se llegara a materializar? ¿Cómo fijar una estrategia de acción política para desviar la tendencia directa y subliminal de los medios opositores si persistiera el dedo en las decisiones trascendentes que debe tomar el PSUV? Los recién designados vicepresidentes incluyendo a su primer vicepresidente así como a la dirección nacional del partido (principales y suplentes) tienen que asumir el rol de vocero para evitar que la seducción del poder que genera el cargo, como por ejemplo: la aparición en prensa, las llamadas de gente influyente, la adulación y el estimulo a manifestar los signos exteriores del mando (uso y disfrute de medios materiales y prácticas burocráticas que castran la humildad revolucionaria); digo, para evitar claudicar ante la fuerza irresistible que genera la filosofía del usufructo del poder, tienen que tomar para sí e internalizarlo en lo más profundo de su ser la naturaleza de la vocería. Todo este colectivo recién designado para hacer avanzar a la Revolución Bolivariana se debe a un colectivo mayor que es la membresía del partido en sus distintas instancias preorganizadas tales como: batallones, circunscripciones, Congreso Fundacional, colectivo de delegados, grupos promotores, unidades regionales, equipos operativos. Si bien han recibido el visto bueno del Líder del Proceso, ahora su labor pasa a depender del colectivo; es más, trasciende al mismo PSUV para colocarse a la disposición de las comunidades organizadas de la Revolución y del pueblo que lucha para emanciparse.
Como voceros son la voz de una entidad específica. No pasen por encima de ella. Dialoguen y pidan sus opiniones. El pueblo tiene sabiduría nata. Es posible que le falten conocimientos especializados en determinadas disciplinas, pero en síntesis han tenido la capacidad de generar un 13 de abril, lo que simboliza su talento y naturaleza para que las autoridades confíen en su forma de proceder y manera de concebir al mundo y a la vida. Como voceros los camaradas de la dirección y de las vicepresidencias, el PSUV gana mucho, desmontará a la oposición y consolidará la vía de la Revolución. De lo contrario es llover sobre mojado.
lunes, 10 de marzo de 2008
A las nuevas autoridades del PSUV
Ya electas las autoridades del PSUV se hace necesario refrescar algunos conceptos básicos para que entremos en el marco referencial que nos ubique en el SSXXI, tesis ideológica de la Revolución Bolivariana (aunque a veces la denominamos con otro sinónimo).
Tres categorías fundamentales nos permiten darle sustento teórico a la práctica revolucionaria. Me refiero a proceso revolucionario, revolución y socialismo del siglo XXI. Son conceptos elaborados por las relaciones de datos y juicios que produce nuestro pensamiento, los cuales manifestamos con palabras una vez que han sido procesados e internalizados. Son fundamentales porque al clarificar su esencia, nos lleva a asumir la vía correcta para avanzar en la profundización del socialismo y sacudirnos, definitivamente a partir del escenario que genera el 2D, de la cultura derechista y pragmática de la democracia representativa.
Considero, por lo tanto, que debemos detenernos a procesar su significado pues actuamos en el escenario político de este 2008 sin saber qué y por qué se hace lo que se hace, concibiendo la revolución como un juego de libre y errado albedrío que nos lleva a cometer, consciente o inconscientemente, barbaridades, atropellos, ilícitos y prácticas clientelares antagónicas con la revolución.
Entendamos que el proceso revolucionario comprende fases y etapas sucesivas que se desarrollan en la estructura de la sociedad venezolana, (base de la dimensión social donde se dan las relaciones que explican los fenómenos y hechos observables), las cuales en un tiempo determinado por las variables socio-políticas (identificadas como coyunturas) se alcanza la meta de consolidar la revolución. Ligado estrechamente a este concepto, debemos complementarlo con el de revolución. Lo construimos de manera amplia para que abarque la dimensión social plena (realidad social) en la cual se cumplen los postulados revolucionarios. Considero entonces, que revolución es la acción consciente del pueblo organizado para dirigir la República, con base en una concepción socialista del mundo y la vida, a fin de generar cambios de estructura de la sociedad a nivel de las relaciones de producción, sociales y de poder. Estos cambios de estructura permitirán crear una nueva cultura social y nuevos paradigmas de solidaridad entre los seres humanos. Esto es lo que explica la denominada energía morfo-genética, que es la que activa en el ser la disposición y voluntad para acceder a nuevos estadios de la civilización humana (nuevo hombre). Es la que nos va a identificar con el bien común del colectivo al asumir por convencimiento la fuerza integral que de manera simbiótica genera el raciocinio (intelecto) y los sentimientos (alma y corazón), para estar en capacidad de manifestar el amor por los demás y la buena voluntad en nuestras acciones. La fuerza integral simbiótica opera como un motor que se convierte en palanca para luchar por los cambios de estructura. La energía morfo-genética nos conduce a internalizar sentimientos humanos de desprendimiento y entrega para satisfacer el bien colectivo. Eso es revolución. Cuando sepamos querer a los demás habremos entrado en la esencia revolucionaria. Estamos en la justa ruta del avance revolucionario cuando expresemos afecto y solidaridad por los ciudadanos, habitantes, pueblos de nuestro país y del mundo.
En esta dirección conceptual abordamos la definición de SSXXI. Lo califico como un sistema, ya que de manera armónica todos los elementos que lo componen tienen que mantenerse en equilibrio. Si falla uno de ellos, no se alcanza la meta. Es decir, deben operar integralmente en correspondencia y en interacción evitando las disfunciones ocasionales y cíclicas a que son propensos los sistemas. El Socialismo del Siglo XXI es un sistema político, cultural, económico y social de fundamentación humanista (espiritualidad), basado en tres elementos que lo componen: (i) el Bien Común (amor por el prójimo y buena voluntad), (ii) la producción socialista (riqueza y prosperidad colectiva en lugar de la acumulación y el beneficio que impera en el capitalismo) y, (iii) la participación directa (por ejemplo, los consejos comunales que es la expresión del ejercicio de la democracia directa del pueblo sin intermediación), todo ello en relación a las decisiones que involucre al colectivo nacional en lo que respecta al destino y prosperidad de la Nación. Es pues la tesis de la revolución.
Con la síntesis de estos tres conceptos intentamos contribuir en la elevación de la conciencia del revolucionario y más específicamente la de la militancia del PSUV y de sus nuevas autoridades para que no perdamos de vista el objetivo que nos propusimos alcanzar con la Revolución Bolivariana.
Tres categorías fundamentales nos permiten darle sustento teórico a la práctica revolucionaria. Me refiero a proceso revolucionario, revolución y socialismo del siglo XXI. Son conceptos elaborados por las relaciones de datos y juicios que produce nuestro pensamiento, los cuales manifestamos con palabras una vez que han sido procesados e internalizados. Son fundamentales porque al clarificar su esencia, nos lleva a asumir la vía correcta para avanzar en la profundización del socialismo y sacudirnos, definitivamente a partir del escenario que genera el 2D, de la cultura derechista y pragmática de la democracia representativa.
Considero, por lo tanto, que debemos detenernos a procesar su significado pues actuamos en el escenario político de este 2008 sin saber qué y por qué se hace lo que se hace, concibiendo la revolución como un juego de libre y errado albedrío que nos lleva a cometer, consciente o inconscientemente, barbaridades, atropellos, ilícitos y prácticas clientelares antagónicas con la revolución.
Entendamos que el proceso revolucionario comprende fases y etapas sucesivas que se desarrollan en la estructura de la sociedad venezolana, (base de la dimensión social donde se dan las relaciones que explican los fenómenos y hechos observables), las cuales en un tiempo determinado por las variables socio-políticas (identificadas como coyunturas) se alcanza la meta de consolidar la revolución. Ligado estrechamente a este concepto, debemos complementarlo con el de revolución. Lo construimos de manera amplia para que abarque la dimensión social plena (realidad social) en la cual se cumplen los postulados revolucionarios. Considero entonces, que revolución es la acción consciente del pueblo organizado para dirigir la República, con base en una concepción socialista del mundo y la vida, a fin de generar cambios de estructura de la sociedad a nivel de las relaciones de producción, sociales y de poder. Estos cambios de estructura permitirán crear una nueva cultura social y nuevos paradigmas de solidaridad entre los seres humanos. Esto es lo que explica la denominada energía morfo-genética, que es la que activa en el ser la disposición y voluntad para acceder a nuevos estadios de la civilización humana (nuevo hombre). Es la que nos va a identificar con el bien común del colectivo al asumir por convencimiento la fuerza integral que de manera simbiótica genera el raciocinio (intelecto) y los sentimientos (alma y corazón), para estar en capacidad de manifestar el amor por los demás y la buena voluntad en nuestras acciones. La fuerza integral simbiótica opera como un motor que se convierte en palanca para luchar por los cambios de estructura. La energía morfo-genética nos conduce a internalizar sentimientos humanos de desprendimiento y entrega para satisfacer el bien colectivo. Eso es revolución. Cuando sepamos querer a los demás habremos entrado en la esencia revolucionaria. Estamos en la justa ruta del avance revolucionario cuando expresemos afecto y solidaridad por los ciudadanos, habitantes, pueblos de nuestro país y del mundo.
En esta dirección conceptual abordamos la definición de SSXXI. Lo califico como un sistema, ya que de manera armónica todos los elementos que lo componen tienen que mantenerse en equilibrio. Si falla uno de ellos, no se alcanza la meta. Es decir, deben operar integralmente en correspondencia y en interacción evitando las disfunciones ocasionales y cíclicas a que son propensos los sistemas. El Socialismo del Siglo XXI es un sistema político, cultural, económico y social de fundamentación humanista (espiritualidad), basado en tres elementos que lo componen: (i) el Bien Común (amor por el prójimo y buena voluntad), (ii) la producción socialista (riqueza y prosperidad colectiva en lugar de la acumulación y el beneficio que impera en el capitalismo) y, (iii) la participación directa (por ejemplo, los consejos comunales que es la expresión del ejercicio de la democracia directa del pueblo sin intermediación), todo ello en relación a las decisiones que involucre al colectivo nacional en lo que respecta al destino y prosperidad de la Nación. Es pues la tesis de la revolución.
Con la síntesis de estos tres conceptos intentamos contribuir en la elevación de la conciencia del revolucionario y más específicamente la de la militancia del PSUV y de sus nuevas autoridades para que no perdamos de vista el objetivo que nos propusimos alcanzar con la Revolución Bolivariana.
lunes, 3 de marzo de 2008
El PSUV no cupular
Para interpretar el significado del PSUV en el marco actual de la revolución bolivariana hay que definir el espacio político en el cual se desarrollará. Eso implica insistir en las tres variables que determinan el proceso revolucionario: (i) elecciones, (ii) cambio en las relaciones de poder y (iii) sistema político-social basado en el SSXXI y la democracia directa.
En primer lugar, hay que ubicarnos en el escenario de la lucha por alcanzar la revolución. Ésta, a partir de 1997, se libra por la vía electoral. El nuevo paradigma del siglo XXI establece que la revolución se inicia, se desarrolla y se consolida a través de los actos electorales de carácter revolucionario. Las elecciones son el instrumento para tomar el poder y transferirlo a las comunidades organizadas (Socialismo del Siglo XXI). Léase bien, tomarlo para cederlo, entregarlo, darlo al pueblo. Acción política diametralmente opuesta a las elecciones cuando son empleadas para mantener el poder cupular de los cogollos.
El acto electoral de carácter revolucionario incide en la concepción ideológica del poder. En la reforma, (modelo político de la democracia representativa), las elecciones son un instrumento para perpetuar en el poder a las clases dominantes. Mientras que en la revolución las elecciones tiene que ser la vía para emancipar al colectivo nacional. Al transferir el poder y la toma de decisiones a la comunidad organizada se está generando un cambio en las relaciones de poder. La dirección de la sociedad deja de ser un privilegio de las cúpulas y empieza entonces un proceso de adecuación de las comunidades organizadas a ejercer el mando sobre sus respectivos colectivos.
Por otro lado, la comunidad organizada al tomar decisiones sobre los asuntos de su competencia (definir su propio destino de manera autónoma) entra en la dimensión del ejercicio de la democracia directa. Empleando el método asambleario, la comunidad no va a requerir de la intermediación de ningún otro ente ajeno a sus propias estructuras. La existencia de la ley de Consejos Comunales es lo más aproximado para explicar el cambio en las relaciones de poder. El Consejo Comunal, integrado por voceros electos en la asamblea comunitaria, es ahora la instancia que decide sobre las políticas públicas y los planes de desarrollo para su prosperidad individual y colectiva. Por lo tanto, el propio aparato burocrático del Estado no se involucra en el proceso decisorio. La autonomía radica en el Consejo Comunal el cual es concebido, creado y electo por la asamblea de ciudadanos de la comunidad (primera instancia de poder). En todo caso, el Estado debe cooperar y capacitar a la comunidad para que pueda ejercer, de manera satisfactoria, los roles que establece la ley; pero sin involucrarse en el proceso de toma de decisiones.
Cuando nos referimos al Estado, estamos hablando de los gobiernos locales y regionales, así como de las instancias descentralizadas del gobierno nacional y los partidos políticos, los cuales ahora no van a ser intermediarios ante el propio Estado. En la gestión de la reforma, los partidos políticos eran el brazo ejecutor –bajo el método del clientelismo- de las comunidades. Su rol era carnetizar a todo aquel que se beneficiara de su acción y, así, pasar a convertirse en un número que sumara votos al momento de la elección. Compraban conciencia a costa de la menesterosidad. Ahora ese rol no debe existir más. El partido político ya no va a comportarse como activador del clientelismo. El partido político será instrumento electoral para tomar el poder, transferirlo al pueblo y capacitar a la comunidad para que lo ejerza. Ese será el rol del PSUV por el que deben trabajar quienes promueven la profundización de la revolución. El PSUV tiene que atenerse a las variables que determinan el Proceso Revolucionario. Esa es su razón de ser.
La interpretación de lo que significa cambio de estructura, objetivo central de la revolución, es la explicación del por qué el PSUV dentro del Proceso Revolucionario venezolano no será igual a las experiencias históricas habidas hasta ahora. La descripción hecha nos permite elaborar un marco teórico nuevo que justifique un concepto inédito de su accionar en el sistema político venezolano. De tal manera, que las alusiones a ejercicios de otros partidos socialistas que han existido anteriormente y que existen en la actualidad, críticas negativas y hasta positivas; así como, sugerencias que induzcan a imitar a otras relaciones similares, no pueden ajustarse a una verdad materializada en hechos concretos, ya que lo que se está creando no tiene parámetros referenciales iguales.
En primer lugar, hay que ubicarnos en el escenario de la lucha por alcanzar la revolución. Ésta, a partir de 1997, se libra por la vía electoral. El nuevo paradigma del siglo XXI establece que la revolución se inicia, se desarrolla y se consolida a través de los actos electorales de carácter revolucionario. Las elecciones son el instrumento para tomar el poder y transferirlo a las comunidades organizadas (Socialismo del Siglo XXI). Léase bien, tomarlo para cederlo, entregarlo, darlo al pueblo. Acción política diametralmente opuesta a las elecciones cuando son empleadas para mantener el poder cupular de los cogollos.
El acto electoral de carácter revolucionario incide en la concepción ideológica del poder. En la reforma, (modelo político de la democracia representativa), las elecciones son un instrumento para perpetuar en el poder a las clases dominantes. Mientras que en la revolución las elecciones tiene que ser la vía para emancipar al colectivo nacional. Al transferir el poder y la toma de decisiones a la comunidad organizada se está generando un cambio en las relaciones de poder. La dirección de la sociedad deja de ser un privilegio de las cúpulas y empieza entonces un proceso de adecuación de las comunidades organizadas a ejercer el mando sobre sus respectivos colectivos.
Por otro lado, la comunidad organizada al tomar decisiones sobre los asuntos de su competencia (definir su propio destino de manera autónoma) entra en la dimensión del ejercicio de la democracia directa. Empleando el método asambleario, la comunidad no va a requerir de la intermediación de ningún otro ente ajeno a sus propias estructuras. La existencia de la ley de Consejos Comunales es lo más aproximado para explicar el cambio en las relaciones de poder. El Consejo Comunal, integrado por voceros electos en la asamblea comunitaria, es ahora la instancia que decide sobre las políticas públicas y los planes de desarrollo para su prosperidad individual y colectiva. Por lo tanto, el propio aparato burocrático del Estado no se involucra en el proceso decisorio. La autonomía radica en el Consejo Comunal el cual es concebido, creado y electo por la asamblea de ciudadanos de la comunidad (primera instancia de poder). En todo caso, el Estado debe cooperar y capacitar a la comunidad para que pueda ejercer, de manera satisfactoria, los roles que establece la ley; pero sin involucrarse en el proceso de toma de decisiones.
Cuando nos referimos al Estado, estamos hablando de los gobiernos locales y regionales, así como de las instancias descentralizadas del gobierno nacional y los partidos políticos, los cuales ahora no van a ser intermediarios ante el propio Estado. En la gestión de la reforma, los partidos políticos eran el brazo ejecutor –bajo el método del clientelismo- de las comunidades. Su rol era carnetizar a todo aquel que se beneficiara de su acción y, así, pasar a convertirse en un número que sumara votos al momento de la elección. Compraban conciencia a costa de la menesterosidad. Ahora ese rol no debe existir más. El partido político ya no va a comportarse como activador del clientelismo. El partido político será instrumento electoral para tomar el poder, transferirlo al pueblo y capacitar a la comunidad para que lo ejerza. Ese será el rol del PSUV por el que deben trabajar quienes promueven la profundización de la revolución. El PSUV tiene que atenerse a las variables que determinan el Proceso Revolucionario. Esa es su razón de ser.
La interpretación de lo que significa cambio de estructura, objetivo central de la revolución, es la explicación del por qué el PSUV dentro del Proceso Revolucionario venezolano no será igual a las experiencias históricas habidas hasta ahora. La descripción hecha nos permite elaborar un marco teórico nuevo que justifique un concepto inédito de su accionar en el sistema político venezolano. De tal manera, que las alusiones a ejercicios de otros partidos socialistas que han existido anteriormente y que existen en la actualidad, críticas negativas y hasta positivas; así como, sugerencias que induzcan a imitar a otras relaciones similares, no pueden ajustarse a una verdad materializada en hechos concretos, ya que lo que se está creando no tiene parámetros referenciales iguales.
martes, 26 de febrero de 2008
El perfil del difusor ideológico
Quiero referirme a lo que considero deben ser los rasgos generales que definen la condición óptima del difusor ideológico en esta nueva fase del Proceso Revolucionario.
1. Lo primero que debe hacer el militante, cuadro, simpatizante o camarada que ve con preocupación la coyuntura que ha generado el 2D y, en consecuencia la matriz de opinión que maneja la oposición en esta coyuntura, es tomar conciencia de la necesidad de estimular el estudio, análisis y síntesis de lo que es el SSXXI y promover su difusión.
2. Llegado a este nivel de convencimiento, el revolucionario promotor debe organizar un equipo de análisis no menor de 5 personas. Este equipo servirá de soporte al promotor para preparar las condiciones de crear un Centro de Formación Ideológica (CFI).
3. Una vez estructurado el equipo de 5 personas, el promotor junto con su equipo debe realizar el Curso de Capacitación para Difusores Ideológicos.
4. Aprobado el Curso para Difusores, el promotor pasa a realizar sus propios eventos de carácter didáctico en su zona de influencia, grupo de trabajo, organización de producción, o la instancia a la que pueda ejercer mayor alcance de control político. Por lo menos, tiene que ser observado y evaluado en tres (3) actos de difusión: (i) conferencia didáctica en su sector, (ii) análisis de situaciones coyunturales con el equipo y (iii) producción de un artículo de opinión, monografía o cualquier otro instrumento que permita manifestar el pensamiento crítico del promotor.
5. Además de la aprobación del curso y el cumplimiento de los eventos didácticos, el promotor tiene que actuar como centrifugadora para que cada miembro de su equipo cumpla con cada uno de los pasos de los procedimientos que aquí se describen, a fin de continuar con el movimiento de fuerza que induzca a la multiplicación en todos los espacios territoriales de nuestra República de la difusión ideológica del Proceso Revolucionario.
6. Con esta estructura de equipos y multiplicado ese equipo, además de los simpatizantes o cuadros que capte el promotor, se procede a crear ahora el CFI. Éste se organiza con base en un equipo de dirección rotativo (ver elementos teóricos del CFI y estatutos de la Fundación CFI) y los programas de difusión, formación e investigación que el CFI debe desarrollar. Al instalarse el CFI se procede a insertarse en la Red que viene funcionado a nivel nacional.
7. Al final de este proceso general, el promotor queda listo para recibir su certificación de Difusor Ideológico que otorga el CFI con respaldo de la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR).
1. Lo primero que debe hacer el militante, cuadro, simpatizante o camarada que ve con preocupación la coyuntura que ha generado el 2D y, en consecuencia la matriz de opinión que maneja la oposición en esta coyuntura, es tomar conciencia de la necesidad de estimular el estudio, análisis y síntesis de lo que es el SSXXI y promover su difusión.
2. Llegado a este nivel de convencimiento, el revolucionario promotor debe organizar un equipo de análisis no menor de 5 personas. Este equipo servirá de soporte al promotor para preparar las condiciones de crear un Centro de Formación Ideológica (CFI).
3. Una vez estructurado el equipo de 5 personas, el promotor junto con su equipo debe realizar el Curso de Capacitación para Difusores Ideológicos.
4. Aprobado el Curso para Difusores, el promotor pasa a realizar sus propios eventos de carácter didáctico en su zona de influencia, grupo de trabajo, organización de producción, o la instancia a la que pueda ejercer mayor alcance de control político. Por lo menos, tiene que ser observado y evaluado en tres (3) actos de difusión: (i) conferencia didáctica en su sector, (ii) análisis de situaciones coyunturales con el equipo y (iii) producción de un artículo de opinión, monografía o cualquier otro instrumento que permita manifestar el pensamiento crítico del promotor.
5. Además de la aprobación del curso y el cumplimiento de los eventos didácticos, el promotor tiene que actuar como centrifugadora para que cada miembro de su equipo cumpla con cada uno de los pasos de los procedimientos que aquí se describen, a fin de continuar con el movimiento de fuerza que induzca a la multiplicación en todos los espacios territoriales de nuestra República de la difusión ideológica del Proceso Revolucionario.
6. Con esta estructura de equipos y multiplicado ese equipo, además de los simpatizantes o cuadros que capte el promotor, se procede a crear ahora el CFI. Éste se organiza con base en un equipo de dirección rotativo (ver elementos teóricos del CFI y estatutos de la Fundación CFI) y los programas de difusión, formación e investigación que el CFI debe desarrollar. Al instalarse el CFI se procede a insertarse en la Red que viene funcionado a nivel nacional.
7. Al final de este proceso general, el promotor queda listo para recibir su certificación de Difusor Ideológico que otorga el CFI con respaldo de la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR).
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