viernes, 29 de marzo de 2013

¿Funciona el Marketing Político en Venezuela? Análisis de Rachelein Lindemann



En términos sencillos y directos, podemos decir que el Marketing Político es una estrategia para diseñar y prefabricar un candidato al gusto de los consumidores generando una marca para posicionar sus propuestas. Asimismo, el Marketing Político también se usa para poder manejar los niveles de popularidad de un político en el ejercicio de su poder y responder estratégicamente a las matrices de opinión. Son asesores de imagen que todo el tiempo le diseñan al político lo que tiene que decir, le escriben un discurso y les dan las indicaciones de cómo seguir un protocolo de imagen y comunicación para manejar los niveles de aceptación. Todo siempre respondiendo a una estrategia de mercadeo y consumo comunicacional; por lo cual, la demagogia es el principal recurso y argumento discursivo: “Se le dice a la gente lo que esta quiere escuchar”.

Gracias a Dios en Venezuela hemos tenido a un coloso humano, que pudo ser Presidente durante 14 años, sin dejar de ser auténtico y sin renunciar a sus valores ni convicciones más profundas. Él no tuvo necesidad de crearse una imagen para llegar al poder, ni para mantenerse. A él no hubo necesidad de diseñarle una estrategia para posicionar sus propuestas en el “mercado” político nacional en función de los gustos de un “público objetivo”. Fue suficiente su carisma, su esencia humana, sus firmes convicciones, su autenticidad inquebrantable, su honestidad suprema, su innata capacidad comunicacional y docente, más su firme congruencia, para revolucionar este país hasta trascender las fronteras más allá de nuestras tierras.  

Chávez es un hombre de profundo y sólido contenido; un ser de fondo que pudo darse el lujo de eximirse de la necesidad del diseño de una forma específica para posicionar su imagen en el escenario político, porque naturalmente alcanzó toda la vida nacional. Simplemente Chávez  minimizó la concepción y la imagen del político tradicional.  Bastó la plena autenticidad de sus virtudes y errores, para convertirse en el líder único y supremo de Venezuela, que logró mover tanto a sus seguidores, como al sector ciudadano de la oposición al mismo tiempo.  Definitivamente todo un fenómeno; simplemente porque su gran fortaleza comunicacional fue la verdad, su verdad, ser de verdad.  Gracias a esto, es que ha podido salir siempre victorioso de cada batalla que le tocó librar, convirtiendo cada dificultad en una gran oportunidad de radical transformación. Para bien o para mal, su autenticidad funcionó para convertirse en el hombre más posicionado de Venezuela. Chávez se quedó instalado, hablando en términos de marketing, en el Top of Mind del 100% de los ciudadanos. Pero, lo más significativo, es que el concepto de “Chavismo” nació espontáneamente de la sabiduría creativa del mismo pueblo, sin necesidad de ser este un especialista en comunicación estratégica; simplemente ocurrió este fenómeno, porque Chávez fue “el medio comunicador” de la propia voz y sentir del pueblo con su verdad.   Estos códigos del Chavismo y sus contenidos simbólicos, solamente son elementos de identificación y motivación de este sector en específico, que en contrapartida revolvieron el rechazo atroz de la ciudadanía opositora; lo cual les dio argumentos a los representantes de la oposición para generar conceptos específicos con el objetivo de posicionarlo como “dictador de un régimen”, y así detractar su imagen, sabiendo siempre que por la vía democrática jamás lo podrían sacar del poder. Esta estrategia comunicacional les funcionó efectivamente en su propio segmento y en los indecisos, pero igual siguieron reforzando mucho más el concepto y el liderazgo de Chávez. 

Ahora bien, el Marketing Político ha sido usado en Venezuela por la oposición como recurso de disociación con el objetivo de blindar la mente de su target del análisis ideológico. Este recurso de la comunicación estratégica, siempre ha buscado la desviación de las propuestas argumentativas con códigos diseñados a gusto del consumidor. Por eso, como Chávez ni la Revolución congenian con los valores y códigos estéticos del sector ciudadano de la oposición, así como tampoco de algunos indecisos que alcanzan el sector popular, el marketing político se valió de esto, para sacar de contexto la racionalidad perceptiva e interpretativa del proyecto y modelo de desarrollo propuesto por Chávez. Estos sectores aun no comprenden racionalmente, que más allá de un hombre, existe el contenido de fondo de un congruente y sólido proyecto de país. Aunque el legado político de Chávez está profundamente sustentado y se ha hecho sustentable gracias a la misma consciencia del pueblo que está blindado de las ideas generadas por el Marketing Político, igual no se puede menospreciar el impacto de sus efectos.  Hay que tener en cuenta que aun con los históricos resultados que Chávez le ha dejado al país en obras, la oposición siguió creciendo. A Capriles a lo largo de su campaña, se le diseñó como estrategia de Marketing Político mimetizarlo de socialista, con la finalidad de “vender” la propuesta del mismo Presidente a través de códigos que responden a los propios modelos de apreciación por identificación de este segmento de la oposición: (prosperidad, estética, buena imagen de un candidato que se expresa con un tono modulado, ausencia de símbolos asociados con tradicionales regímenes comunistas etc.)  Es por eso, que Capriles aun con su discurso tan torpe, banal, intrascendente y absolutamente incongruente, indirectamente caló inclusive en alguna parte de los sectores populares, sin darse cuenta que ellos mismos compraron a través de la imagen de Capriles la oferta de un socialismo light. Pero, lo que más preocupa, es que no pueden terminar de ver que apoyan a un hombre que ha sido el mayor promotor de la violencia en nuestro país.

Esta estrategia de posicionamiento dio resultado aun estando Chávez vivo. Oscar Schemell, Director de Hinterlaces en una entrevista a mediados de agosto del 2012, declaró que si Capriles al final de la campaña lograba romper la barrera del 40% de los votos, entonces se podría tomar como un gran logro de la oposición y el resultado de las elecciones fue precisamente ese. Capriles además de llevarse el voto duro, también se llevó algunos votos del sector popular. Ellos basaron su estrategia en base a los estudios del consumidor para alcanzar a una parte del sector popular analizando sus valores aspiracionales. Dentro de los estudios de mercado se ubica a una parte del sector popular que tiene como valores de identificación, los mismos códigos que mueven al sector ciudadano de la oposición, los cuales, ninguno de ellos se mueven por motivación ideológica ni valores trascendentes como sí se mueve el Chavismo que gracias a Dios es la mayoría de este país.

En la actual campaña, se refuerza la estrategia de Marketing político promoviendo descaradamente la imagen de un Chávez light al que se le quiere acuñar como concepto de marca “Caprilismo”.  Realmente esto es un exabrupto, pero funciona y cala en el sector que lo apoya y en el indeciso también. El Chavismo tiene su gran fuerza, pero el gran reto de aquí a futuro, es que el gobierno no subestime el recurso del marketing político para poder responder estratégicamente desde este flanco que no puede quedar vacío como recurso comunicacional.